El significado espiritual del número 50: tránsito, liberación y Torah

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El número 50 es el distinguido símbolo de la trascendencia y de la redención que marca un itinerario desde lo natural hacia lo divino. La primera fase es la progresiva elevación paso a paso desde el 1 al 49. Como el cuadrado de 7 (7²=49), 49 denota el ciclo completo dentro del universo físico (1). Este es un desarrollo natural. Puede ser el límite más extremo en lo que respecta a la naturaleza, pero no es el punto final. La progresión desde el 49 al 50 tiene como precedente el peldaño que lleva del 7 al 8. El alma se compara con el séptimo centro de santidad dentro del cuerpo que santifica las 6 direcciones del mundo físico hacia búsquedas espirituales (2). A través de este proceso, el alma puede elevarse (acarreando también al cuerpo) hacia la perfección (3).

La entrada al plano trascendental y la entrega de la Torá

En términos numéricos, el 8 es sinónimo de la entrada a un plano más elevado y trascendental (4). El evento crucial que conmemora el nacimiento de los hijos de Israel como nación fue el Éxodo de Egipto. No sólo recordamos dos veces al día este hito (5), sino que gran parte de la observancia de las mitzvot está marcada por repetidas referencias al Éxodo. La salvación no fue solamente de la esclavitud física, sino también de la visión de mundo egipcia. El Éxodo nos liberó de una visión restringida por el ámbito natural (6). La redención catapultó a Israel a un estado alternativo de realidad. Ellos intercambiaron lo restringido por lo irrestricto, lo natural por lo sobrenatural y lo ordinario por lo extraordinario. Fue el evento trascendental que definió a Israel: el pueblo elegido de Dios. El evento histórico del Éxodo es mencionado en la Torá un total de 50 veces (7). Y el proceso de redención que comenzó en el primer día de Pesaj llegó a su completitud 50 días después en el monte Sinaí. De hecho, Dios liberó a los hijos de Israel para que ellos aceptaran la Torá.

Las 50 etapas de redención requirieron un intervalo mínimo de 49 días para lograr la metamorfosis nacional. Antes de su liberación, los hijos de Israel se habían hundido hasta el punto más bajo de impureza espiritual: el nivel 49 de impureza. El Éxodo introdujo un proceso de limpieza espiritual. Israel se embarcó en un camino gradual de ascenso, un nivel tras otro. El de ellos fue un incremento fenomenal desde su degradada posición en el nivel número 49 de impureza hasta el nivel número 49 de pureza (9). Este periodo abarca las fiestas de Pesaj y Shavuot. Shavuot es la única fiesta que no es mencionada en relación a una fecha específica del calendario judío lunar. Su clasificación como el momento de la entrega de la Torá aparece registrada como el día 50 después del Éxodo. Esto establece firmemente a Shavuot como el clímax del Éxodo. El matrimonio celebra el compromiso total de dos partes. Las obligaciones de un acuerdo matrimonial judío son registradas en la ketuvá, el contrato matrimonial. La compensación monetaria que fue asignada para una mujer soltera es de 50 shekels de plata (equivalente a 200 zuz/dinares en la moneda de la época de la Mishná) (13). Allí Dios le entregó a Su querida nación el mejor regalo de bodas de todos: el regalo de la Torá.

La Torá y la trascendencia del 50

La calidad metafísica de la Torá generalmente es representada como cualidades del intelecto Divino. Su naturaleza trascendental está por encima de la existencia física de este mundo. De forma sumamente apropiada, la Torá fue entregada al comienzo de la 8va semana después del Éxodo, con lo cual ingresó en el simbolismo del número 8 que trasciende el ámbito natural representado por el número 7. Shavuot, que corresponde al día número 50 después de la salvación egipcia -en la semana 8-, se relaciona con la naturaleza trascendental de la Torá (15). Paralelo al número 8, el nivel 50 se relaciona con aquello que está "fuera de este mundo" (17).

El Mishkán (Santuario) y posteriormente el Beit Hamikdash (Templo) giraban en torno a la Torá, que era representada por la Lujot (Tablas), las cuales eran guardadas en el Kodesh Hakodashim (Santo Sanctórum). (En sí misma, la construcción de una Casa para Dios sirvió para inmortalizar la entrega de la Torá en Sinaí) (18). La compra del terreno del Templo se llevó a cabo a través de los 50 shekels de plata que pagó cada tribu (19). La máxima edad para que un Levi sirviera en el Templo era 50 años (20). La cámara más interna, el Kodesh Hakodashim, se relaciona particularmente con este nivel trascendental del número 50 (21). Hemos visto que 50 representa el camino completo hacia la aceptación de la Torá en los 50 días que hay entre Pesaj y Shavuot. El pasar por la vida hace un llamado al judío para que imite el viaje nacional hacia Sinaí; él debe proceder hasta el final natural, y luego seguir más allá de él. El número 50 se utiliza como la medida que pone algo a la distancia. El Talmud habla del uso de una cuerda que mide 50 codos para asuntos como la medición de una distancia de 2.000 codos del tejum de Shabat, la distancia que uno puede recorrer en Shabat que está más allá de la ciudad (24).

Debido al impacto negativo de un granero, una curtiduría de cuero y un cementerio, estos no tenían permitido halájicamente estar a menos de 50 codos de la ciudad (25). Se requirieron nada menos que 50 etapas de redención, paralelas a las 50 veces que el Éxodo aparece en la Torá, para alcanzar una clara ruptura con el pasado. Y en el día 50, Shavuot, se rompieron finalmente las cadenas de la esclavitud. La formación del pueblo de Israel en los 50 días entre Pesaj y Shavuot entra también en otro aspecto de simbolismo que se encuentra en este número. Dios creo el universo con 50 Puertas de Entendimiento (Shaarei Biná) (27).

En cierto sentido, los 50 Shaarei Biná representan la lejana distancia que existe entre el hombre y la sabiduría de Dios. Es imperativo que el hombre atraviese estas Puertas del Entendimiento en un viaje para descubrir la sabiduría Divina que está escondida en las palabras de la Torá. Esto a menudo implica utilizar el razonamiento deductivo (biná en hebreo) para derivar "una cosa de otra" (29). Los 50 días del Omer son paralelos a los 50 Shaarei Biná (31). La palabra biná se relaciona además con la palabra binián, ‘edificio’ (32). La cuenta del Omer hacia Shavuot es el proceso de construcción en el cual el judío se construye a sí mismo desde el precario nivel de un animal hasta las alturas espirituales de un ser Divino (33).

El nivel más alto que es humanamente posible es el de 49 puertas; es Dios quien le permite a la persona dar el salto final de 49 a 50. El ser humano que pasó a través de las 49 puertas completas fue Moshé (34). Sin embargo la ultima puerta, la número 50, estaba más allá de su alcance. Los 7 ciclos semanales de 7 días que duran hasta el día 50, Shavuot, tiene su paralelo obvio con los 7 ciclos de Shemitá, ciclos sabáticos de 7 años que culminan en el año 50, el Yovel (Año del Jubileo) (36).

Yovel marca la conclusión de una época. Todo lo que ha ocurrido anteriormente -incluso algo que es llamado le olam, para siempre (37)- termina. La pizarra queda limpia. Shemitá es clasificado como santo y como Shabat; Yovel es Santo de los Santos y "Shabat de Shabatot" (38). En realidad, la descripción de Yovel como Shabat de Shabatot es compartida por la fiesta de Iom Kipur, el Día del Perdón (39). En esta fecha, la nación judía fue perdonada por el pecado del Becerro de Oro que había menoscabado a la Torá que fue entregada en el Día 50. Una nueva era comenzó cuando Moshé le entregó a Israel las segundas Tablas en Iom Kipur (40). El proceso de teshuvá, arrepentimiento -el cual está relacionado con biná (41)-, hace que el pecado sea erradicado. ¿Qué ocurre? La persona se relaciona con sus raíces trascendentales, regresa a Dios, y emerge como una nueva creación (42).

La palabra yovel también se refiere al cuerno-shofar de un carnero (44). De hecho, el año 50 asumía el estatus de año de Jubileo solamente una vez que sonaba el shofar (45). El yovel/shofar era tocado en Iom Kipur (46) del año 50. Proclamaba que las personas y los objetos volvían a su posición original. Los campos vendidos regresaban a sus dueños originales, y los esclavos judíos eran liberados de su cautiverio (47). Yovel replica el impacto del shofar de despertar al hombre hacia el arrepentimiento (48). La libertad de Yovel no tenía obstáculos de ningún tipo. En este mundo no puede haber una expresión humana independiente en el nivel 50; éste sigue siendo la máxima e inalcanzable dimensión Divina, la cual puede ser caracterizada como elevada o aparte de todo lo que la precede. En un aspecto, el 50 es el número incontable. El periodo del Omer dura por 50 días, pero sin embargo solamente se cuentan 49. La cuenta de 49 lleva automáticamente a la llegada del 50. Este estado elevado fue alcanzado en Sinaí. Sobrepasó todo lo que venía antes de él (50). Con este acto, la nación judía trascendió sobrenaturalmente la existencia de este mundo para unirse con Dios (52). Israel alcanzó esta unidad cuando llegaron a Sinaí a acampar en un estado unificado: como una sola persona con un solo corazón (53). Así, el 50 es el punto de llegada. Es el punto en que el hombre ha llegado al final de su travesía. Este es el nivel máximo; él hombre ha completado exitosamente las etapas del pasaje natural que se requieren y ha progresado para trascender y elevarse al nivel Divino de eternidad. Ésta es la dimensión de la Torá, de entendimiento Divino, de verdadera libertad. (3)

En el desarrollo de la numerología y las tradiciones espirituales, el 50 se asocia a la libertad, la curiosidad y el potencial infinito, y se estudia en conjunto con otras cifradas posiciones numéricas. La numerología describe la unión de las vibraciones 5 y 0 como una síntesis de acción y totalidad que impulsa a atravesar límites y descubrir el propio camino espiritual. El 50 también se vincula con conceptos como la cuenta de los 50 días del Omer, las 50 Puertas del Entendimiento y la experiencia de construcción del yo desde un estado precario hacia alturas divinas (31-33).

  1. El miedo o la duda dejan de dominar cuando el individuo toma las riendas de su vida y avanza con valor.
  2. La salida de la esclavitud interior coincide con la afirmación de la fe y la aceptación de la Torá.
  3. La entrega de la Torá en Sinaí simboliza la unión total del pueblo en un solo corazón.
diagrama de las 50 etapas del Éxodo

¿Qué es el simbolismo? Características y representantes

La simbología de los números se extiende a múltiples tradiciones: la cabala, el arquetipo hermenéutico de Pitágoras, la erudición cristiana y la visión judía de la historia sagrada. El número 50 se entrelaza con la libertad, la renovación y la salida del pasado hacia una realidad trascendente, y su estudio invita a una lectura que va más allá de lo numérico, hacia una comprensión de la entrega de la Torá y la identidad del pueblo elegido.

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