El tantrismo es un conjunto de prácticas de origen hinduísta y de la religión bon tibetana, que aspira a una absorción del yo individual como parte del Todo Indivisible. Para el tantrismo toda mujer es una diosa. Percibir esto conscientemente es un preámbulo necesario para el maithuna o unión sexual sagrada. La eyaculación masculina es considerada un incidente inoportuno y grosero, que mata por un tiempo todo deseo de acercamiento a la mujer. Se es uno con la pareja y tras muchos maithuna meditativos puede estar dis puesto a convertirse en uno con todas las formas concretas de ser. En el Tantra, el orgasmo no es solo un momento de placer, sino una fuente de energía sagrada que puede ser canalizada para el crecimiento personal y la conexión espiritual.
La energía cósmica se manifiesta a través de Śakti, vehículo mediante el cual la consciencia individual se une con la consciencia pura. Shivá no es propiamente masculino, sino que es a la vez femenino, y esto se subraya en Ardhanari, síntesis de las energías masculinas y femeninas. Para lograr la conciencia tántrica, se pueden emplear meditaciones sobre el origen de la especie y la madre universal, o recordar la visión infantil de la madre. El tantra propone una relación sexual como fiesta de exaltación de las energías cósmicas y, al mismo tiempo, como disolución del ego.
Antes de las prácticas, conviene preparar el entorno y la mente. Se sugiere un altar sencillo en el dormitorio con objetos simbólicos adecuados, como yantras, lingams o imágenes de Shiva y Shakti; si no, una piedra erguida puede simbolizar la unión divina. La habitación debe estar limpia y a una temperatura de 21 a 24 grados, con un suelo adecuado para andar descalzo. El Sri Yantra, con sus nueve triángulos, representa la energía cósmica y la mente del yogui en su apertura espiritual.
Principios y fundamentos para el sexo tántrico y el orgasmo energético
El orgasmo femenino en el tantra se considera una puerta a la energía sagrada; genera una energía expansiva (Shakti) que puede canalizarse hacia la sanación y la expansión de la conciencia. El objetivo es la expansión, más que la mera búsqueda del clímax, y la práctica busca una conexión profunda con la pareja y con uno mismo. El tantra propone que, al respirar y observar, se puede trascender el acto sexual y acercarse al estado de conciencia plena. En la mirada atenta se facilita la interpenetración psíquica, especialmente cuando hay amor entre ambos.
La musculatura del suelo pélvico es fundamental para el control de la excitación y la retención de la eyaculación. El fortalecimiento de estos músculos, enseñado por médicos como el ginecólogo Kegel, puede ayudar a evitar la frigidez y mejorar el manejo del impulso eyaculatorio. La práctica vocal y la respiración coordinada permiten ejercicios de contracción y relajación que sostienen la energía durante la relación. En ciertos ejercicios tántricos se recomienda la penetración por tramos y la exploración de múltiples asanas para distribuir la energía de manera equilibrada entre ambas partes.
La respiración juega un papel central: la respiración lenta, profunda y coordinada entre la pareja facilita la sensación de unidad y la prolongación de la experiencia. En las variantes de respiración, se propone espirar en la retirada del lingam e inspirar en cada entrada, o mantener una respiración constante durante toda la práctica para sostener el ritmo y el flujo de energía.
Posturas y ejercicios clave
Upavishta y sus variantes, Uttana-Bandha, Tiryakasana, Janujugmasana y Parshva Piditaka se citan entre las posiciones tántricas que permiten una experiencia rica en contacto visual y movimiento controlado. En Upavishta asimétrica, Shakti se sienta sobre su cóccix y los muslos se cruzan con los de Shiva; esta postura facilita la observación de los ojos del otro y un balanceo sincronizado con la respiración. En Parshva Piditaka, la proximidad física y el contacto entre las zonas glúteas y superiores de las piernas promueven un contacto íntimo suave y consciente.
La musculatura de la vagina y el perineo, cuando es fuerte y elástica, facilita el parto y aporta seducción y control sexual. El control de estos músculos, transmitido de madres a hijas en algunas regiones, permite que la mujer pueda apretar voluntariamente el lingam con su yoni. Un ejercicio avanzado propone introducir una barra de 20 centímetros en la vagina para moverla y practicar diferentes direcciones, acompañado de respiración consciente y vibración pelviana.
Para la relajación y la eyección controlada, se recomiendan ejercicios de respiración y pausas estratégicas cuando se acerca el límite. El Lingam entra con una inspiración parcial y sale manteniendo la retención, repitiendo el proceso hasta completar varios ciclos de respiración. En caso de límite, la Shakti observa y ayuda a que Shiva permanezca en silencio, concentrando la atención en la experiencia. En la tradición china, ante eyaculación inminente, se indican técnicas de retención y presión en puntos específicos para retrasar el clímax.
Orgasmo energético y masturbación tántrica
El orgasmo energético puede alcanzarse solo o en pareja y representa un estado de placer que trasciende lo genital: es una experiencia de cuerpo completo que facilita liberación física y emocional. La masturbación tántrica se presenta como un viaje interior: despejar la mente, explorar el cuerpo, usar respiraciones y visualizar energía moviéndose desde el chakra raíz hacia las demás áreas, expandiéndose a lo largo de la columna y hacia los chakras superiores. La mirada en un espejo, la atención a los chakras y la respiración circular son técnicas recomendadas para intensificar la experiencia sin orientar el objetivo exclusivamente al clímax.
El sexo tántrico no se reduce a posturas o a buscar un mayor placer; se trata de una práctica holística que promueve la atención plena, la conexión emocional y la expansión de la conciencia. La energía Kundalini puede despertar durante el éxtasis sexual, y muchas personas la canalizan hacia proyectos creativos o sanadores. Como señalan expertos, el perfume del tantra es una invitación a vivir en el aquí y el ahora, con una actitud de respeto hacia uno mismo y la pareja.
La práctica de respiración, ojos abiertos o cerrados, y la coordinación del ritmo entre ambos permiten entrar en estados de percepción profunda del cuerpo y la energía. En Yab-yum, una de las posturas más representativas, las parejas se abrazan y sincronizan las respiraciones para intensificar la conexión; también existe la posibilidad de practicar yoga y meditación en solitario para preparar el cuerpo y la mente para una experiencia sexual consciente.
Es útil recordar que el Tantra enfatiza que el presente es la mejor forma de conectarse con uno mismo y con el otro. Practicar mindfulness, encontrar un entorno cómodo, y reservar tiempo para la experiencia facilita el proceso de explorar la sensualidad sin presión de alcanzar un clímax rápido. En este marco, la respiración y la mirada se convierten en herramientas para ampliar la sensibilidad y la intimidad.
