¿Sabes cómo hacerse reiki a uno mismo? Autoaplicarse este tratamiento es más fácil de lo que crees, ya que no es necesario poseer el nivel de maestría para poder practicarlo con buenos resultados. Si lo que buscas es una alternativa a las terapias convencionales de relajación, sin necesidad de acudir a un centro a una hora determinada, y con la comodidad de poder practicarla en tu hogar, aprender cómo aplicar reiki con tus propias manos es la solución. En este artículo, te ofrecemos una visión general sobre el procedimiento, que conseguirás dominar completamente con el Curso de Reiki online de Deusto Salud.
Guía paso a paso para hacerse reiki a uno mismo
1. Prepara el lugar en el que vas a practicar. Sin duda, escoger bien el espacio en el que vas a practicar marcará el ritmo de toda la sesión. Lo recomendable es que tú mismo personalices el lugar a tu gusto. Si te relajan los aromas, enciende velas aromáticas o varas de incienso.
2. Escoge una postura adecuada. Ahora es el momento de colocarse en la posición que adoptarás durante la sesión: sentado, sobre una esterilla, con las piernas cruzadas… Lo ideal es que escojas aquella con la que más cómodo y preparado te sientas. Eso sí, debe ser una posición segura, con la espalda recta y que te permita concentrarte.
3. Medita previamente, respira y ten clara la intención positiva. Con la posición preparada, cierra los ojos y respira profundamente, inhalando y exhalando despacio hasta que te sientas relajado. No hay un número fijo de respiraciones, tan solo las que tú veas oportunas.
4. Inicia la imposición y posición de las manos. Durante todo el proceso, y en las diferentes posiciones, coloca tus manos suavemente sin realizar mucha presión sobre las áreas a tratar. Una vez que realices las posiciones básicas para hacer reiki a uno mismo, lo idóneo es que sepas detectar qué zonas de tu cuerpo precisan más atención.
5. Mantén cada posición entre 2 y 5 minutos. No hay un tiempo máximo o mínimo para cada posición, pero sí es recomendable mantener la misma entre 2 y 5 minutos. Una sesión inicial completa debe durar un total de media hora, en la que puedes añadir libremente posiciones en función de lo que creas que tu cuerpo necesita. Además de asegurarte un recorrido por todo tu cuerpo, deberás acompañarlo también con respiraciones profundas y controladas. Para esto último hay muchas técnicas, pero una de las más conocidas es la respiración Hado.
6. Visualiza la energía y respira profundamente. Recuerda que el reiki es una forma de canalizar energía positiva. Por lo tanto, deberás enfocar todos tus esfuerzos físicos y mentales en visualizar y traspasar esta energía. Hay quienes prefieren visualizarla como una luz que se envía al cuerpo, y quienes simplemente la imaginan como una fuente de poder.
7. Frecuencia y continuidad. Después de responder a la pregunta “¿Cómo hacer reiki a uno mismo?”, es posible que te estés preguntando “¿Cuántas veces al día debo practicar reiki?”. No hay una respuesta exacta, aunque se recomienda realizar autosesiones de reiki dos veces al día durante 21 días, siendo una de ellas antes de dormir. También es recomendable hacerlos en momentos de tensión, como si se tratase de una forma más de relajación, así como aumentar la frecuencia si nos encontramos en etapas vitales complicadas, como en una enfermedad.
Para hacerse reiki a uno mismo, como hemos indicado antes, hay que realizar una serie de posiciones con las manos. En realidad, estas pueden ser más o menos en función del maestro que las ponga en práctica, o incluso centrarse en áreas distintas a las del recorrido habitual que necesitan una especial dedicación. Con todo, la mayoría de los que realizan el autoreiki pasan por estas siete posturas.
- Coloca las palmas de las manos sobre tus ojos, una en cada uno. Debes tener los párpados cerrados y apoyar los dedos sobre la frente. A nivel mental, trata de relajarte y de ser consciente de cada parte de tu cara.
- Desplázate ahora hacia la zona de las sienes, poniendo la mano izquierda y la derecha en su lado correspondiente. En esta posición, la mano izquierda y la derecha se posicionan sobre áreas distintas. La primera debe estar sobre el corazón y la segunda sobre la garganta.
- Concéntrate en tu tráquea y nota su apertura. Imaginar colores específicos puede ayudarte a abrir los chakras.
- El abdomen es la zona del vientre que está encima del ombligo. Pon ambas manos en ella, entrelazándolas si quieres, y céntrate en este punto de tu cuerpo. Algunas personas colocan sus manos a cada lado del ombligo, y otras las ponen encima y debajo.
- Sigue la forma en uve de tu zona pélvica y haz un movimiento desde las caderas hacia la ingle.
Si has atendido a nuestra explicación sobre cómo hacerse reiki a uno mismo, habrás visto que no es necesario disponer de multitud de conocimientos. No podemos negar, sin embargo, que la eficacia del proceso aumentará conforme lo haga tu maestría. Lo mejor es iniciar el autoreiki cuando se dispone de un Nivel 1. A partir de ahí, estarás capacitado para aplicarlo en ti y en otras personas. El máximo nivel que puedes alcanzar es la maestría, que obtendrás con el Curso en Reiki de Deusto Salud.
El mayor peligro del autoreiki es, sin duda, confiar toda la recuperación de una dolencia física a su poder. El reiki es un tratamiento complementario que de ningún modo puede sustituir la atención médica, por lo que, si te encuentras mal, debes acudir a los especialistas sanitarios. Aparte de esto, el autoreiki es una terapia beneficiosa para el bienestar físico y emocional. Por ejemplo, si la postura que se adopta no es adecuada, es posible sentir dolores musculares, especialmente en la zona de la columna y de los hombros. Estas emociones incómodas se conocen como «crisis de sanación» y son similares a cuando nos escuece una herida al desinfectarla. La fórmula conocida como autoreiki no es solo un proceso de aprendizaje, sino una manera de aplicarse a uno mismo el poder curativo del reiki, que es una terapia milenaria. En Deusto Salud te ofrecemos el programa ideal para que adquieras desde el Nivel 1 hasta la maestría.

Meditación REIKI 🙏 21 DÍAS de purificación ✨ tras iniciación REIKI SUSANA GARCIA
Posiciones básicas y variaciones
Para hacerse reiki a uno mismo, como hemos indicado antes, hay que realizar una serie de posiciones con las manos. En realidad, estas pueden ser más o menos en función del maestro que las ponga en práctica, o incluso centrarse en áreas distintas a las del recorrido habitual que necesitan una especial dedicación. Con todo, la mayoría de los que realizan el autoreiki pasan por estas siete posturas. Coloca las palmas de las manos sobre tus ojos, una en cada uno. Debes tener los párpados cerrados y apoyar los dedos sobre la frente. A nivel mental, trata de relajarte y de ser consciente de cada parte de tu cara. Desplázate ahora hacia la zona de las sienes, poniendo la mano izquierda y la derecha en su lado correspondiente. En esta posición, la mano izquierda y la derecha se posicionan sobre áreas distintas. La primera debe estar sobre el corazón y la segunda sobre la garganta. Concéntrate en tu tráquea y nota su apertura. Imaginar colores específicos puede ayudarte a abrir los chakras. El abdomen es la zona del vientre que está encima del ombligo. Pon ambas manos en ella, entrelazándolas si quieres, y céntrate en este punto de tu cuerpo. Algunas personas colocan sus manos a cada lado del ombligo, y otras las ponen encima y debajo. Sigue la forma en uve de tu zona pélvica y haz un movimiento desde las caderas hacia la ingle.
La fórmula conocida como autoreiki no es solo un proceso de aprendizaje, sino una manera de aplicarse a uno mismo el poder curativo del reiki, que es una terapia milenaria. En Deusto Salud te ofrecemos el programa ideal para que adquieras desde el Nivel 1 hasta la maestría. El mayor peligro del autoreiki es confiar toda la recuperación de una dolencia a su poder, y la fuerza está en combinarlo con una atención médica adecuada cuando sea necesario.