La intuición es el tesoro de la psique de la mujer. Es como un instrumento de adivinación o una bola de cristal, por medio de la cual la mujer puede ver con una misteriosa visión interior. Es como si tuviéramos constantemente a nuestro lado a una sabia anciana. Pamela A. Field
En chamanismo el cuerpo de la mujer es la Tierra. Ellos comprenden lo siguiente: Mujer = Cuerpo = Tierra. Lo que le pasa a la Madre, a la Tierra, que es tratado como Ser, le sucede a la Tierra, y viceversa. Hay una frase en la que los chamanes creen, que sintetiza muy bien esta idea: “Su cuerpo es mi cuerpo”.
En la Vieja Europa y en otros pueblos de todo el planeta pensaban que la herramienta fundamental para hacer magia era el propio cuerpo, y ellos utilizaban el propio cuerpo para ello. Para la chamana hay dos pilares básicos, que tenemos que trabajar mediante prácticas: la intuición y el instinto. Si una mujer chamana no trabaja estos dos aspectos será muy fácil que los pensamientos, que la razón, nublen su percepción interior, la verdad que tenemos dentro. Esto sucede mucho: “¿Pero yo como sé que esto no es de mi mente, y es de mi intuición?”.
La chamana ha podido por fin discernir entre las voces que proceden de su interior, de su “mujer salvaje”, y las que proceden de lo racional, donde están las creencias y todo lo que nos han introyectado desde el exterior. Las herramientas que se propondrán tienen el objetivo de poder discernir claramente entre intuición/instinto vs mente racional. Recordemos que la mujer vive su fase chamana en cada ciclo menstrual, por lo tanto además de trabajar intensamente estos aspectos en el otoño, cuando las energías de afuera se alinean con las de este arquetipo, y nos es por ello más sencillo, también recomiendo trabajarlo mes a mes, cuando estamos en etapa premenstrual.
Esto que para nosotras puede suponer un mundo, el hecho de discernir entre cuerpo y mente, para nuestras antepasadas era algo natural. Ellas vivían una existencia basada en sus propios cuerpos: partos naturales, lactancias, agricultura, ciclos estaciones… Ya lo llevaban en sí mismas. Una forma de conectar con estos dos pilares para las mujeres occidentales es a través de la conexión con la Tierra. A través de la conexión con los ciclos estacionales, con los ciclos de vida-muerte-vida que llevamos nosotras también implícitos en nuestro Ser. Ir acercándonos a los ciclos de la Madre y comprendiendo desde adentro que sus ciclos son también los nuestros.
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Imagen presentando figuras de varias culturas que encajan en papeles de mediador, a menudo calificados como «chamán» o «chamanismo» en la literatura. El chamanismo es una clase de creencias y prácticas tradicionales similares al animismo. Dentro de estas creencias los chamanes obtienen su poder de las fuerzas de la naturaleza, incluyendo las de los animales, para mediar entre el mundo ordinario y el mundo de los espíritus, por lo general en estados alterados de consciencia.
Conceptos y debates sobre el chamanismo
Aseguran tener la capacidad de controlar el tiempo, profetizar, interpretar los sueños, usar la proyección astral y viajar a los mundos superior e inferior. Algunos especialistas en antropología definen al chamán como un intermediario entre el mundo natural y espiritual, que viaja entre los mundos en un estado de trance. Una vez en el mundo de los espíritus, se comunica con ellos para conseguir ayuda en la curación, la caza o el control del tiempo. Un segundo grupo de antropólogos discute el término chamanismo, señalando que es una palabra para una institución cultural específica que, al incluir a cualquier sanador de cualquier sociedad tradicional, produce una uniformidad falsa entre estas culturas y crea la idea equívoca de la existencia de una religión anterior a todas los demás. El chamanismo se basa en la premisa de que el mundo visible está impregnado por fuerzas y espíritus invisibles de dimensiones paralelas que coexisten simultáneamente con la nuestra, que afectan a todas las manifestaciones de la vida. En contraste con el animismo, en el que todos y cada uno de los miembros de la sociedad implicada lo practica, el chamanismo requiere conocimientos o capacidades especializados. Se podría decir que los chamanes son los expertos empleados por los animistas o las comunidades animistas.
El chamanismo se basa en la premisa de que el mundo visible está dominado por fuerzas o espíritus invisibles que afectan las vidas de los vivientes. A diferencia de las religiones organizadas como el animismo o el animatismo que están lideradas por párrocos y que todos los miembros de una sociedad practican, el chamanismo requiere conocimientos individualizados y capacidades especiales. Los chamanes actúan fuera de religiones asentadas, y, tradicionalmente, actúan solos. La palabra «chamán» se refería originalmente a los sanadores tradicionales de las áreas túrquicas y mongolas del centro-norte de Asia (Siberia) y Mongolia. La palabra tungusa šamán proviene de la china sha men tomada del palí, śamana, y en última instancia del sánscrito śramana: ‘asceta’, que proviene de śrama ‘fatiga, esfuerzo’.
En su uso común, es equivalente al de brujo, un término que une las dos funciones del chamán: conocimiento del saber mágico y capacidad de curar a las personas y de reparar una situación problemática. Sin embargo, este último término se considera generalmente peyorativo y antropológicamente inexacto. La palabra chamán es de hecho usada vagamente para casi cualquier doctor brujo salvaje que se pone frenético y tiene comunicación con los espíritus. Ciertos antropólogos, como Alicia Kehoe, rechazan el término moderno por lo que implica de apropiación cultural. Se refieren a las formas occidentales modernas de chamanismo, que no solo falsifican y diluyen las prácticas indígenas genuinas, sino que lo hacen de tal forma que refuerzan ideas racistas, tales como la del buen salvaje.
Otra de las críticas al término es que se considera la forma en que se conduce la energía para la sanación del cuerpo, mente y espíritu, pero que esta era un ejercicio de mujeres sabias; y que al dividirse las tribus se desconoció el conocimiento que tenían las mujeres en el reino de los espíritus y lo usurparon los hombres. Kehoe es muy crítica con el trabajo de Mircea Eliade. Eliade, siendo historiador más que antropólogo, nunca había hecho ningún trabajo de campo ni había tenido contacto directo con los chamanes o las culturas que practican chamanismo. Según Kehoe el chamanismo de Eliade es una invención sintetizada de varias fuentes sin apoyo de ninguna investigación directa. Opina que lo que este y otros estudiosos definen como propio del chamanismo, los trances, cánticos, comunicación con los espíritus, curaciones, son prácticas que existen en culturas no chamánicas como en algunos rituales judeocristianos. En su opinión, son propios de varias culturas que los utilizan, y no se pueden englobar en una religión general llamada chamanismo. Hoppál también discute si el término chamanismo es apropiado. Recomienda el usar «chamanidad» para marcar la diversidad y las características específicas de las culturas discutidas.
Este es un término usado en viejos informes etnográficos, tanto rusos como alemanes, de principios del siglo XX. El chamán es visto como un comunicador de la comunidad con los espíritus, incluyendo los espíritus de los muertos. En algunas culturas, esta función de mediador del chamán puede ser bien ilustrada por algunos de los objetos y símbolos del chamán. De modo parecido, el chamán y el jaguar son identificados en algunas culturas amazónicas: el jaguar es capaz de moverse libremente en la tierra, en el agua y trepando árboles (como el alma del chamán). «El árbol chamánico» es una imagen encontrada en varias culturas (yakutos, dolganos, evenkis), celtas, como un símbolo de mediación.
En algunas culturas puede haber más tipos de chamanes, que realizan funciones más especializadas. Otros chamanes especializados pueden ser distinguidos según el tipo de espíritus, o reinos del mundo de los espíritus, con los cuales el chamán interacciona más comúnmente. Estos roles varían entre los chamanes nenets, enets y selkup. Entre los huicholes, hay dos categorías de chamán.
En Mongolia, el chamanismo es otro foco de ejemplos relevantes para comprender la figura de la chamana en contextos modernos. Las chamanas mongolas, llamadas idugan, no solo son reconocidas por su habilidad para comunicarse con los espíritus, sino también por su capacidad para equilibrar la energía femenina y masculina en el universo espiritual. Tradicionalmente, se cree que las mujeres tienen una conexión más fuerte con la tierra y los ciclos naturales, lo que las convierte en canales especialmente poderosos para la energía espiritual. Las chamanas son veneradas por su intuición y sabiduría, y a menudo se les busca para resolver problemas que afectan tanto al cuerpo como al alma. En la cosmología chamánica, las enfermedades físicas y emocionales a menudo se atribuyen a desequilibrios espirituales o a la pérdida del alma, y las chamanas son responsables de llevar a cabo ceremonias de curación que implican cantos, danzas, sonido de tambores y el uso de amuletos sagrados. Estas ceremonias buscan restaurar la armonía entre la persona y los espíritus. Ser chamana no es simplemente un rol espiritual, sino un cargo de poder e influencia, son líderes espirituales. Los espíritus no discriminan según el género; lo que importa es la capacidad de un individuo para acceder y manejar el poder espiritual. Algunas mujeres chamanas alcanzan el prestigio de ser tengris, o chamanas de alto rango, capaces de invocar a los espíritus más poderosos y realizar ceremonias complejas. Estas mujeres no solo curan, sino que también guían a sus comunidades en momentos de gran cambio y transición.
Renacimiento del chamanismo y ecosistemas culturales
Durante la época soviética, cuando Mongolia estuvo bajo una fuerte influencia comunista, el chamanismo, junto con otras prácticas religiosas, fue duramente reprimido. Sin embargo, con la caída del régimen, el chamanismo ha experimentado un notable renacimiento. En la Mongolia contemporánea, las chamanas están recuperando su lugar en la sociedad y combinan sus antiguos rituales con las realidades modernas, abordando tanto problemas tradicionales como nuevos desafíos, como el estrés urbano, las enfermedades modernas y la crisis ambiental.
La espiritualidad chamánica está profundamente entrelazada con el respeto por la naturaleza. Las chamanas, como intermediarias entre los seres humanos y los espíritus de la tierra, juegan un papel fundamental en la protección del medio ambiente. En Mongolia, donde el pastoreo nómada sigue siendo el eje central del modo de vida rural, el conocimiento de las chamanas sobre los ciclos naturales y los equilibrios ecológicos es vital para la supervivencia de las comunidades. La crisis climática que afecta a Mongolia, con inviernos más severos (dzud) y veranos más áridos, ha reforzado la importancia de las prácticas chamánicas que promueven la armonía con la naturaleza. Las chamanas participan activamente en ceremonias para pedir lluvia, evitar desastres naturales y proteger a los animales y las tierras de pastoreo.

En la región de Tuvá, en Rusia, la tradición chamanista persiste con una rica diversidad de prácticas. Oculta entre montañas, Tuvá atrae a visitantes que desean contemplar paisajes únicos y participar en rituales. La fotógrafa Anastasia Ivanova documenta estas tradiciones, describiendo cómo los chamanes pueden ser hombres o mujeres y cómo las comunidades mantienen vivos sus saberes a través de rituales, cantos y tambores. El chamanismo en Tuvá es reconocido como parte integral de la identidad local y se mantiene vivo a través de una red de chamanes organizados que ofrecen sus servicios a cambio de alimento o bienes. El paisaje de la república está lleno de lugares sagrados cruciales para las prácticas chamánicas y el culto comunitario. Cada chamán tiene su propio lugar y existen lugares de culto público con diferentes funciones; hay lugares de energía femenina donde las mujeres pueden pedir hijos y otros que otorgan fortuna o salud.
CHAMANES DE MONGOLIA. Los Poseídos. Paco Acedo
Notas sobre imágenes y evidencias arqueológicas
La erosión de las fuentes históricas no siempre permite reconstruir con precisión roles femeninos en las culturas antiguas, pero ciertos indicios arqueológicos sugieren que las mujeres pudieron haber ocupado posiciones de poder y responsabilidad en contextos ceremoniales y de liderazgo. En Italia, por ejemplo, la evidencia arqueológica de periodos orientalizantes y titulares femeninos ha sido interpretada como indicio de roles sociales significativos para las mujeres en rituales y estructuras de poder, aunque estas interpretaciones deben leerse con cautela ante la diversidad de tradiciones locales y la variabilidad temporal. En el campo etrusco, las investigaciones señalan que la mujer ocupaba posiciones de destaque en la esfera religiosa y cultural, con restos que pueden aludir a roles de sacerdotisas o acompañantes de linajes, a veces vinculados a la continuidad del grupo y a prerrogativas de ámbito sacro.
| Región/Grupo | Indicadores clave | Contribuciones femeninas |
|---|---|---|
| Etruria (Antigua Italia) | Regolini-Galassi y Osteria dell'Osa; objetos de poder y ritualidade | Prietistas y posibles sacerdotisas; roles de continuidad de linajes |
| Italia orientalizante | Artefactos que señalan poder femenino | Regentes, guardianas del legado |
Extractos y referencias señalan que las imágenes de las reinas, princesas y diosas vinculadas a prácticas rituales reflejan una memoria de liderazgo femenino en contextos pre-romanos y posteriores, y que estas figuras pueden representar una epifanía de la reina y la diosa a través de figuras como Tanaquilla y otras enterradas en contextos de alta jerarquía social. Estas lecturas arqueológicas se suman a discusiones sobre la centralidad de las mujeres en la esfera religiosa y ceremonial de la antigua Italia.