Sé tú mismo Ikeda: una invitación a la revolución interna y la vida plena

En estos oportunos escritos, Daisaku Ikeda conduce al lector hacia un viaje en el que descubrir las respuestas a preguntas profundas de la vida, tales como: ¿Puede una sola persona marcar realmente la diferencia? Como epítome del optimista incurable, Ikeda tiene una fe ilimitada en la humanidad. la sociedad.

“Cuando uno cambia su determinación, todas las demás cosas comienzan a moverse en la dirección que uno desea. En cuanto uno determina con toda su vida que va a triunfar, cada nervio y fibra de su ser inmediatamente se orientan hacia el éxito. “Ikeda nos llama a entender la esperanza de un modo que quizás hemos olvidado o tal vez nunca conocimos. Pide al lector que aprenda su alcance, que escuche su corazón, que estudie sus múltiples y variadas manifestaciones. La esperanza puede ser tan familiar como el aliento de un amigo, tan cercana como el árbol que crece en un lugar poco común, tan inmediata como las melodías que acuden a nuestro pensamiento.

Al mismo tiempo, Ikeda nos recuerda que la esperanza no es algo fácil, tampoco significa ser condescendientes con la injusticia. En un ensayo posterior, el Sr. “Incluso ante las severas crisis que enfrenta hoy la humanidad, no puedo estar del lado de los defensores del apocalipsis. “La transformación interna que resulta de la revolución humana de incluso una sola persona sostiene tal esperanza. Esta es una revolución abierta a todos, una revolución que no exige el sacrificio de una sola vida.

La vida moderna es una vida acelerada. Si quieres vivirla, no dejes de moverte, no dejes de superarte y de ser cada día más feliz. Eso es lo que nos han contado, pero lo cierto es que estas exigencias se pagan con estrés, burnout, depresión y una lenta transformación de nuestras relaciones sociales en formas de negocio.

En este contexto, Svend Brinkmann no tiene la solución para nada de esto, pero conoce una salida a la obsesión por la autosuperación: echar el freno. En este ingenioso estudio, el aclamado psicólogo danés nos invita a rechazar los mantras de la autoayuda y nos anima a ser simplemente nosotros mismos. El secreto de una vida buena no reside en encontrar un yo más rentable o más feliz, sino en abrazar con serenidad y estoicismo nuestras maneras de ser. Con su exhortación a buscar la desaceleración, este vibrante antimanual de autoayuda ofrece una alternativa al coaching, al pensamiento positivo y a los imperativos cotidianos de la autorrealización.

Tabla de ideas clave (resumen temático de las ideas expuestas):

TemaIdea central
EsperanzaPuede ser descubierta y ejercida por cada persona; se manifiesta en acciones y en la vida cotidiana.
Transformación interiorLa revolución humana personal sostiene la esperanza y no requiere sacrificios de otros.
Crítica de la velocidadLa vida acelerada produce estrés, burnout y deterioro relacional; la desaceleración es una salida.
AutoayudaLa desaceleración propone abandonar mantras y buscar la autenticidad serena.

El cuerpo de Oriente, la mente de Occidente está considerada la obra más relevante sobre el complejo, profundo y fascinante sistema de chakras del yoga y la tradición hindú. Abre tu corazón y tu mente a la sabiduría del mundo animal. Los animales nos hablan en todo momento, y lo hacen a través de su aspecto, su comportamiento, sus movimientos y Encuadernación: Rústica con solapas otras pautas propias de cada especie. Tienen múltiples lecciones que enseñarnos. Un libro enraizado en la sabiduría tradicional que encierra las claves y comprensiones prácticas para transitar los desafíos de la vida actual.

José María Doria desarrolla en este nuevo libro una dimensión de la inteligencia que, en estos tiempos de cambio y transformación, se hace presente en un gran número de personas: la inteligencia transpersonal. Las alas del perdón es el libro perfecto para quienes están dispuestos a dejar atrás el pasado y liberarse del miedo.

Kyle Gray, reconocido por sus habilidades psíquicas y su trabajo con los ángeles, ha comprobado que cuando las personas están pasando por momentos difíciles, el perdón es la clave para producir cambios milagrosos en sus vidas. Tudor, una L. Cambiar nuestra forma de respirar puede mejorar nuestra forma de vivir. Esta pequeña guía responde a una pregunta clave: ¿es posible vivir una vida más plena y feliz aprendiendo a respirar mejor?

Lester alcanzó un alto nivel de realización y fue el impulsor del Método Sedona, cuyo núcleo es el “soltar o dejar ir”. Aquí nos habla de su experiencia vital de manera directa, con la frescura y alegría que rezuman estas páginas y que se transmiten al lector. Su mensaje es próximo y cálido, transparente y sin complicaciones.

Numerosos estudios afirman que, cada año, alrededor de un cuarto de la población que vive en países occidentales sufrirá, al menos, un trastorno mental diagnosticable. ¿Dónde situar el origen del alarmante aumento de diagnósticos relacionados con la salud mental? Un inteligente y provocativo manifiesto en favor del decrecimiento personal y contra la presión moderna por hacer, tener y ser más. Un libro que verdaderamente ayuda.

¿Hay algo peor que quedarnos al margen de la última novedad o experiencia? Un libro para recuperar el poder y la alegría de una vida reflexiva, porque pensar con profundidad y por uno mismo es el camino hacia una vida libre, plena y verdaderamente humana. ¿Vivimos en una sociedad obsesionada con la velocidad y la satisfacción instantánea? Hoy en día, pensar se ha vuelto cada vez más difícil. ¿Qué es el ser humano?

Alrededor de Andrés todo eran preguntas profundas: ¿quién eres?, ¿qué quieres?, ¿qué te hace feliz? Sin embargo, jamás se había cuestionado el sentido de la existencia misma. Jamás hasta la lectura de un misterioso manuscrito durante un viaje de aprendizaje que cambiará su vida. Andrés es un adolescente introvertido que atraviesa una depresión. Kathy Vichakchon DiFrancesco explica cómo empezar por cambiar ella misma fue la clave para transformar la relación con su madre y crear una familia unida.

Mis padres se conocieron en Nueva York después de que ambos emigrasen de Tailandia, y yo nací y crecí en el distrito de Queens en Nueva York. Cuando empecé la escuela primaria, mi padre ya se había marchado de casa y desde ese momento rara vez lo volví a encontrar. A lo largo de los años, mi madre se volvió a casar varias veces, y fui testigo de sus relaciones poco saludables y rabia incontenible. Como hija única, a menudo era blanco de su cólera. Aún recuerdo aquellos días en los que mi madre violentamente hacía trizas nuestra casa o me golpeaba. Creciendo en un ambiente tan caótico, desconocía lo que era una relación sana. Generalmente buscaba la aprobación de los demás y me veía en relaciones codependientes en las que desempeñaba el papel de víctima. A los 30, ya estaba divorciada y cuidaba de mi madre viuda y depresiva, quien había venido a vivir conmigo después de que su tercer marido falleciera. En 2005, recurrí a mi plan de pensiones y me trasladé a Denver para comenzar una nueva vida por mi cuenta.

Lo irónico de mi situación era que no había escapado de mis problemas. Me encontraba en un nuevo entorno, pero seguía sufriendo y, para enfrentar mi situación, empecé a depender de las drogas. Cuando mis amigos organizaron una intervención telefónica, supe que tenía que poner orden en mi vida. En 2009, iba conduciendo y pasé por delante de un centro budista. Decidí entrar y, en seguida, los miembros de la Soka Gakkai me dieron la bienvenida y se tomaron el tiempo de explicarme sobre el budismo. Por primera vez, todo tenía sentido. Sin ninguna duda, decidí unirme a la Soka Gakkai. Mi vida empezó a mejorar lentamente. Había conseguido un empleo estable y me estaba destacando en el trabajo. Conocí a un hombre maravilloso y me mudé a Dallas para comenzar una nueva vida con él. Nos casamos en 2010.

Sin embargo, cuando pasé a formar parte de la familia, se “abrió la caja de Pandora” y pude ver las cosas que no quería enfrentar. Mi marido tenía tres hijos de su anterior matrimonio, y él y su ex mujer no se llevaban bien. Inmediatamente empecé a dudar de mi papel en la familia y luchaba contra sentimientos de inutilidad. De nuevo, volvía a sentirme una víctima. Sabía que debía fortalecer el centro de mi vida. Empecé a entonar Nam-myoho-renge-kyo para lograr una familia armoniosa y a esforzarme en transformar mi vida. Comprendí que no estaba asumiendo la plena responsabilidad de mi vida y, como resultado, sufría en cada aspecto de mi vida. Oré para que sucedieran dos cosas: (1) que se reparase la relación con mi madre; y (2) que mis hijastros, su madre, mi marido y yo nos uniésemos como familia y transformáramos tantos años de rabia y amargura. Ambas cosas por las que oraba parecían imposibles.

La relación con mi madre era tensa y me sentía desconectada. Basada en las orientaciones del presidente Ikeda, decidí dejar de echarle la culpa a ella y ser yo el sol resplandeciente en nuestra relación. Con respecto a mi propia familia, determiné que mis ahijados no sufrieran a causa de la desunión entre los padres y que tuviéramos una familia armoniosa. Primero, tuve que enfrentar y transformar la inseguridad, la rabia y la falta de autoestima que tenía desde pequeña. Cada vez que tenía sentimientos negativos, oraba para enfrentar mi debilidad valientemente y conquistarla. Pronto, mis juicios y críticas se convirtieron en una profunda comprensión por el sufrimiento de mi madre. Me di cuenta de que su ira derivaba de su propio sufrimiento, y no del deseo de hacerme daño.

Un día, reuní el coraje para llamar a mi madre y decirle por primera vez que la quería. Deseaba decirle lo mucho que la apreciaba aún si ella no me correspondiera, aun estando aterrada por lo que pudiera responderme, pero, para mi sorpresa, ella también me dijo que me quería. Desde entonces nos hemos esforzado en reconstruir nuestra relación, y ahora la invito a Dallas para que pase tiempo con mi familia. Para su 70 cumpleaños el año pasado, la llevé a Las Vegas. Fue nuestro primer viaje de madre e hija. Nuestra relación se ha transformado completamente. Empecé también a preguntar a mis hijastros cómo estaba su madre y la llamaba y enviaba mensajes para prestarle mi apoyo, aunque nunca recibía respuesta. Ellos me transmitieron que creían que los padres divorciados jamás se podrían llevar bien, y no podían entender por qué yo lo intentaba. A comienzos de este año, mi marido y yo estábamos en un evento de atletismo de uno de nuestros hijos, y su madre también estaba presente. Se abrió conmigo sobre su lucha personal y se disculpó por no responder a mis mensajes y llamadas. Me agradeció por ayudarle en cuidar a sus hijos y me dijo que me apreciaba. Recientemente, nuestro hijo menor pronunció un discurso en la cena de graduación de su hermano sobre lo feliz que estaba por habernos unido como familia. ¡Yo estaba maravillada! Pude aprender que mi propio cambio es la clave para transformarlo todo. Mis relaciones cambiaron cuando decidí tomar plena responsabilidad de todo en mi vida, a no ser más víctima de mis circunstancias y manifestar amor compasivo para uno y para los demás. Aún tengo mucho trabajo por hacer, pero estaré eternamente agradecida a esta práctica que me ha empoderado para transformar mi karma.

La vida moderna es una vida acelerada. Si quieres vivirla, no dejes de moverte, no dejes de superarte y de ser cada día más feliz. Eso es lo que nos han contado, pero lo cierto es que estas exigencias se pagan con estrés, burnout, depresión y una lenta transformación de nuestras relaciones sociales en formas de negocio. En este sentido, se repite la idea de que la vida acelerada genera problemas, y se propone la desaceleración como salida, tal como plantea Brinkmann, para recuperar la autenticidad y la serenidad frente a la presión social.

infografía sobre esperanza y acción individual

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