Carta abierta de Daisaku Ikeda: un recorrido por liderazgo, cultura y kosen-rufu

En el encuentro, los miembros entonaron juntos la famosa canción «Si vas para Chile», y Shin’ichi los acompañó con las palmas: Campesinos y gentes del pueblo te saldrán al encuentro, viajeroy verás cómo quieren en Chile, al amigo cuando es forastero. Todos cantaban con pasión, irradiando alegría en sus rostros y con el compromiso de impulsar un ejemplar avance del kosen-rufu. Este día se convirtió en un nuevo punto de partida para la SGI de Chile.

El 25 de febrero al mediodía, Shin’ichi se encontró con el presidente Patricio Aylwin en el Palacio de la Moneda. Ambos se habían reunido en noviembre del año anterior (1992), durante la visita del mandatario a Japón. En dicha ocasión, habían mantenido un animado diálogo sobre temas como la necesidad de líderes comprometidos con el bienestar de la gente, el dramático proceso de democratización chilena, la trascendencia que tendría el intercambio cultural entre Chile y Japón en la apertura de una nueva era de la cuenca del Pacífico, etc. Los quince minutos asignados se extendieron a cuarenta y cinco. Cuando se despidieron, el presidente Aylwin le había manifestado: «Espero que este no sea nuestro primer y último encuentro. La próxima vez, reunámonos en la sede del gobierno en Chile». Esa promesa se había hecho realidad. El presidente Aylwin se mostró feliz por el reencuentro y le comentó que, después de la conversación en Tokio, había leído Elige la vida, el libro que compila los diálogos de Shin’ichi con Arnold. J. Toynbee. Esta vez, hablaron sobre el poder de la cultura, los problemas ambientales, entre otros. Shin’ichi obsequió un poema como tributo a este líder de la democracia que supo erguirse majestuoso como los Andes [en los momentos más difíciles de su país]. En sus versos se lee: ¡El poder de la razón supera al de las armas!¡El poder del espíritu supera el filo de la espada!El poder inescrupuloso y cruel,aunque se imponga feroz, su triunfo es solo ilusorio y temporal.

En julio de 1994, cuatro meses después de haber finalizado su mandato, el doctor Patricio Aylwin visitó Japón acompañado de su esposa Leonor y dio una conferencia en la Universidad Soka. En esa oportunidad, Shin’ichi se encontró por tercera vez con el expresidente Aylwin. Posteriormente, en octubre de 1997, fue publicado en japonés el libro titulado Taiheiyo no kyokujitsu (Alborada del Pacífico), una compilación de sus conversaciones e intercambios mantenidos entre 1992 y 1994. Este acontecimiento coincidió con el centenario de la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Japón y Chile. El 25 de febrero de 1993, Shin’ichi salió de Chile y llegó a São Paulo, el mismo día, por la noche. Durante su estadía, participó junto con representantes de treinta y dos países y territorios en la decimosexta reunión general de la SGI realizada en el Centro Cultural Campestre de la SGI de Brasil. En sus palabras, Shin’ichi declaró que los miembros de la Soka Gakkai eran pioneros en la empresa sin precedentes del kosen-rufu mundial y los instó a llevar por siempre el orgullo de ser herederos de los valores espirituales de Nichiren Daishonin. Asimismo, los alentó a hacer brillar al máximo sus cualidades humanas para alumbrar el hogar, la comunidad y la sociedad, y a seguir avanzando con alegría y dinamismo junto con él en el gran camino humanístico de la SGI, expandiendo innumerables lazos de amistad.

El 8 de marzo, voló a Miami, Florida, donde asistió a una sesión de capacitación con miembros de la SGI de los Estados Unidos y a otras actividades. Después, se dirigió a San Francisco donde se encontró por cuarta vez con el científico Linus Pauling y continuó alentando a sus compañeros hasta su retorno a Japón el 21 de marzo. En mayo de 1993, Shin’ichi fue a las Filipinas y a Hong Kong. Desde setiembre a octubre, recorrió nuevamente los Estados Unidos y visitó también Canadá. Durante esta gira, por invitación de la Universidad Harvard, Shin’ichi dio su segunda conferencia en dicha institución que se tituló «El budismo Mahayana y la civilización del siglo XXI».

Desde enero a febrero de 1994, viajó a Hong Kong, la provincia de Shenzhen y Tailandia. A mediados de mayo, fue a Rusia y a varios países europeos donde permaneció por más de un mes. Dedicó cada día y cada momento a construir los cimientos del kosen-rufu mundial. No ponerse en acción cuando es necesario, no hacer lo que se debe en el momento preciso, causan arrepentimientos eternos. Para Shin’ichi, este instante lo era todo. El 1.o de enero de 1995 -denominado «Año de la gloria y del avance vigoroso»- Shin’ichi Yamamoto inició sus actividades participando en la ceremonia de gongyo de Año Nuevo en la sede central de la Soka Gakkai. El 15 de enero, Día de la Mayoría de Edad en el Japón, se celebró una reunión con representantes de la División Femenina y del distrito municipal de Shinjuku, en la que Shin’ichi habló sobre la clase de líder que se requiere en el siglo XXI: «¿Qué cualidades serán necesarias para los responsables de ahora en adelante? De hecho, podríamos decir que estas aptitudes se pueden resumir en la palabra “sinceridad”.

Quienes asuman el liderazgo deberán mantener el compromiso de trabajar sin reservas por el bienestar de los miembros y no caer en la soberbia. La honestidad, la bondad, la responsabilidad, la firmeza de sus convicciones y la afabilidad y apertura son cualidades humanas que todos desean en un líder. No hay ninguna necesidad de fingir ser alguien que no son. Lo importante es que continúen cultivándose como seres humanos, a su propia manera, basados en la fe. Por el bien del futuro, Shin’ichi quería dejar asentado el tema del liderazgo con palabras claras y sencillas. Y prosiguió: «El objetivo del budismo Nichiren es aliviar el sufrimiento de las personas. Esto no se puede concretar tan solo con ideales. Es preciso sabiduría verdadera e iniciativas concretas. Desde nuestra perspectiva, se trata del principio de “sustituir la sabiduría por fe”, es decir, hacer uso de la sabiduría de la Budeidad inherente a nuestra vida por medio de la práctica budista. Por eso decimos que todo comienza por la oración. Debemos perseverar en el daimoku y emprender acciones hasta obtener resultados.»

Tanto Shakyamuni como Nichiren Daishonin fueron personas de acción. Quisiera que también sigamos sus pasos». Dos días después, a las cinco y cuarenta y seis de la mañana del 17 de enero, se produjo un gran terremoto que azotó la región centro-oeste del Japón. Los lugares más afectados fueron Kobe, la isla de Awaji y otras zonas en el sur de la prefectura de Hyogo, así como ciudades de Osaka y Kioto. El sismo echó abajo las autopistas elevadas y destruyó innumerables viviendas y edificios, además de desatar grandes incendios. El número de víctimas mortales superó los seis mil cuatrocientos y aproximadamente cuarenta y cuatro mil personas fueron lesionadas. Este siniestro trascendió como el gran terremoto de Hanshin de 1995. Cuando Shin’ichi escuchó la noticia, inmediatamente tomó medidas e hizo que la Soka Gakkai movilizara todos sus recursos para apoyar las labores de rescate y socorro. Él tenía programado viajar a Hawái y dar una conferencia en el Centro de Oriente y Occidente, uno de los principales institutos académicos de la cuenca del Pacífico, pero pospuso su vuelo e hizo todo lo que estaba a su alcance para ayudar a los damnificados. Bases de asistencia y apoyo se instalaron rápidamente en la sede central en Tokio y también en la región de Kansai.

En las áreas afectadas por el gran terremoto de Hanshin, las instalaciones de la Soka Gakkai fueron acondicionadas para funcionar temporalmente como centros de evacuación donde se brindó refugio y se llevaron a cabo la recolección, el almacenamiento y la distribución de artículos de primera necesidad. Muchas carreteras estaban bloqueadas debido a que las autopistas habían sufrido derrumbes en varios tramos y por los escombros de los edificios destruidos. Los caminos estaban todos sumamente congestionados. Los miembros de la organización formaron “brigadas de motocicletas” que atravesaron estas calles para entregar provisiones de emergencia a las zonas damnificadas. Shin’ichi se sentía profundamente dolorido cuando pensaba en las personas que habían perdido a sus seres queridos, sus casas y sus lugares de trabajo. Quería ir de inmediato hacia ellos y brindarles aliento, pero se acercaba la fecha de la conferencia en el Centro de Oriente y Occidente de Hawái. El presidente de la Soka Gakkai Eisuke Akizuki y un grupo de responsables, entre ellos la titular de la División Femenina y el líder de la División de Jóvenes, se preparaban para dirigirse juntos hacia Kansai.

Shin’ichi les dijo: «Les pido que infundan ánimo y valor a todos ellos en mi lugar. Entreguen todo su ser a esta tarea. Habrá personas que han perdido familiares que practicaban el budismo. A ellos, díganles: Aunque todo haya sido destruido, la buena fortuna y los beneficios que han acumulado en sus vidas con la práctica del budismo perdurarán eternamente. El budismo Nichiren enseña que si entonamos Nam-myoho-renge-kyo, así sea una sola vez, podemos manifestar la Budeidad. Por lo tanto, aunque sus familiares hayan sido víctimas del terremoto, sin duda han transformado su karma en esta existencia. Cuando vuelvan a nacer, abrazarán el Gohonzon nuevamente y gozarán de una vida feliz.Recuerden que, de acuerdo con el principio de “convertir el veneno en remedio”, podemos transformar todo a través de la fe en la Ley Mística. El Daishonin escribe: “Cuando ocurre un gran mal, sobreviene un gran bien”.

Akizuki y el grupo de líderes llegaron a Kansai el 24 de enero y visitaron a los miembros a quienes les transmitieron ese mensaje. Por la noche del 25, Shin’ichi partió hacia Honolulú, Hawái. El día 26, después de hacer un recorrido por la Universidad de Hawái en Manoa, se dirigió al Centro de Oriente y Occidente adyacente al campus. En la conferencia, Shin’ichi observó que el tema de las garantías de la seguridad humana solía ser examinado mayormente en términos políticos e institucionales. Y señaló que, sin embargo, si nuestros esfuerzos se dirigen solo a la búsqueda de mejoras en las estructuras sociales y estatales, dejando a un lado la cuestión primordial de la transformación y revitalización del ser humano, todo lo que podamos hacer en aras de la paz podría resultar, incluso, contraproducente. Y agregó que esta había sido una importante lección del siglo XX. Propuso que las iniciativas para cambiar la sociedad debían partir del cambio interior de cada individuo o la revolución humana, y que para ello sería necesario dar una nueva orientación a la mentalidad de la gente, de manera que la sabiduría se imponga al conocimiento; la diversidad, a la uniformidad; y la soberanía humana, a la soberanía nacional.

En el Centro de Oriente y Occidente, Shin’ichi se encontró una vez más con el doctor John Montgomery, profesor emérito de la Universidad de Harvard; el doctor Glenn Paige, profesor emérito de la Universidad de Hawái; y el doctor Johan Galtung, pionero de los estudios sobre la paz. Durante su estadía en Hawái, asistió al Festival Cultural de los Jóvenes por la Paz del Mundo, que conmemoraba el quincuagésimo aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, y a la Conferencia de la cuenca del Pacífico para la Paz y la Cultura. El 2 de febrero retornó a Japón tomando un vuelo directo a la región de Kansai. Allí, Shin’ichi mantuvo una reunión con los líderes de Tokio y de Kansai para conversar sobre las medidas que tomaría la organización para hacer frente los daños del devastador terremoto ocurrido en enero. Estuvo también en la ceremonia de gongyo por los fallecidos a causa del siniestro. Dio todo de sí pensando en aliviar de alguna manera el sufrimiento de los miembros. En dicha ocasión, Shin’ichi manifestó: «Estoy orando por la pronta recuperación de Kansai. El mundo se solidariza con ustedes y está observando sus esfuerzos. Por favor, hagan de esta región un modelo ejemplar para el resto del mundo poniéndose de pie con valentía.

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