El mítico rumor de que estos felinos tienen múltiples vidas remonta a los egipcios y su idea sobre la reencarnación. Estos animales son míticos y misteriosos. Muchos rumores giran en torno a ellos, pero el principal es que los gatos tienen siete vidas. Algunos creerían que esa idea viene de la facilidad que tienen para sobrevivir a caídas de grandes alturas porque ‘siempre caen de pie’. Además de lo elásticos que son, lo que les permite salir bien parados en momentos de riesgo. Cada vez que nuestro gato se enferma y sobrevive, o cada vez que se cae y sale bien librado creemos que perdió una de sus vidas. Pero la realidad es que la historia viene de Egipto, donde creían en la reencarnación. Sin embargo, lo interesante es el número, el siete es bíblico por excelencia, según el libro sagrado, Dios creó el mundo en siete días, incluso simboliza perfección y plenitud, por eso esta es la cantidad asignada de forma coincidencial por los egipcios, un misticismo alrededor de esta cifra. Sin embargo, todo esto es simplemente resultado de la fisionomía de estos felinos. Pero ellos no son inmortales y mucho menos tienen múltiples vidas. Aunque sí son muy curiosos y podrían lesionarse.
La relación entre los gatos y los humanos inició desde mediados de los años 7.000 A.C. y a lo largo de la evolución humana han convivido de múltiples maneras, el vínculo que se ha formado entre ellos ha hecho de un bienestar más ameno en el hogar. Por esta razón, en este artículo conocerán los momentos más importantes que marcaron la conexión que tenemos con nuestros adorables felinos.
La vida del felino en el antiguo Egipto
El gato en el antiguo Egipto era conocido por su particular carácter y su valor como animal de grata compañía, mantuvo su lugar gracias a que reflejaba ante los demás un poder de protección, debido a la relación que tenía con la diosa Bastet quien era una mujer con cabeza de gato o por ser un felino de color negro. Esta diosa egipcia representaba amor, armonía y felicidad, donde cada gato se le consideraba la reencarnación propia de ella. Por otra parte, los habitantes de esa región sentían un amor y respeto por cada animal que vivía allí a tal punto de considerarlos como parte de su familia. La compañía del gato también ayudó a evitar que las plagas se involucraran en los cultivos ya que el felino protegía las cosechas, es así como iniciaron las primeras domesticaciones del felino. Hoy en día, nuestros mirringos se han vuelto parte fundamental en los hogares y en la historia de la humanidad, ellos se han simbolizado a través del arte por el pintor Théophile Alexandre Steinlen; igualmente volviéndose figuras icónicas con personajes de talla mundial como lo son el gato con botas, Félix el gato, entre otros, incluso teniendo tres importante fechas donde se conmemora y se celebra su existencia.
En la Edad Media
En esta época los gatos disfrutaron de una fama que los hizo seres supremos, debido al impacto que tuvieron al simbolizar la victoria. Fueron tan allegados a los humanos que toda familia quería tener uno en su hogar, ellos se fueron extendiendo por toda Europa, es más, ayudaron acabar con las plagas que habitaban en los barcos. Las personas se dieron cuenta de que el gato era el único animal que no podía transmitir microbios por el simple hecho de que pasaban el día lamiéndose para quedar limpio; sin embargo en la edad media nuestros felinos pasaron una época difícil, debido al poder que tenía en ese entonces la religión, los gatos fueron considerados animales del demonio y pasaron de ser queridos y apreciados a ser perseguidos. Para muchos creyentes significaba que los utilizaban como presas para realizar actos de brujería; esta persecución fue más complicada en países como Alemania, Francia e Inglaterra.
La Edad Moderna
En el siglo XVII, el gato llega a formar parte de la vida doméstica en el hogar de los humanos, convirtiéndose en la mascota ideal para el acompañamiento al igual que los perros. Los felinos nos eligieron a nosotros como sus proveedores de alimento y de cariño, haciéndonos la vida mucho más feliz. Posteriormente, comienzan a surgir eventos entorno a esta especie. En el año de 1817 se realizó la primera exposición nacional de gatos en Inglaterra y pocos años después se fundó el Club Nacional del Gato en 1887. No hay que olvidar que los gatos aún conservan sus rasgos más primitivos, pero fueron ellos los que establecieron el primer acercamiento con nosotros, mostrándonos ser una compañía fiel.
Gran cantidad de los hogares chilenos tienen un gato, al parecer, su tamaño, independencia y la facilidad para adaptarse a espacios reducidos, los han convertido en las mascotas favoritas. Sin embargo, también se dice que son distantes y menos cariñosos que los perros, pero ¿cuánta responsabilidad tenemos los humanos en esos comportamientos? Buena parte de esas creencias y esa mala publicidad tiene varios orígenes: 1.-Su conducta. Si bien son animales que pueden vivir en grupos y formar vínculos con los seres humanos, son una especie mucho menos social que el perro, y también están menos domesticados. Por lo mismo es más independiente. Además, la relación que se da entre un gato y su humano es muy distinta a la que tiene con cualquier otro animal doméstico, dado que es mucho más horizontal. Es decir, él se relaciona con nosotros en un mismo nivel, lo que para el hombre -que históricamente ha buscado “dominar” a la naturaleza- puede resultar un tanto incómodo. 2.-Su comportamiento reproductivo, los celos ruidosos y la “promiscuidad” de la hembra, hicieron que en la antigüedad fuera relacionado a la fertilidad y a lo femenino, por lo que fue adorado en Egipto. Pero, en la Edad Media fue demonizado por estas mismas características. De todos modos, en otras culturas como la islámica o la budista la visión que se tiene del gato es muy diferente: para el Islam, es muy respetado, pues se dice que era el animal favorito de Mahoma.
¿Tienen siete vidas?
El origen de esta creencia está en Egipto, donde planteaban que un gato debía reencarnar siete veces antes de volver en forma de un ser humano. En un sentido más práctico, se dice esto por su capacidad de sobrevivir a situaciones que a otros seres vivos les costarían la vida, como caer desde grandes alturas, por ejemplo.
¿Son más astutos?
Todo animal lo es si se mira desde un contexto evolutivo. Discutir qué especie es más inteligente que otra es un debate algo obsoleto, dado que cada especie ha evolucionado para resolver problemas a los que se ven enfrentados en su medioambiente natural, desarrollando diferentes habilidades cognitivas que les resulten útiles. Pese a esto, el gato es capaz de aprender a través del adiestramiento. Por ejemplo, llegan a diferenciar la duración de sonidos cortos, y si se les enseña una ruta pueden tomar atajos, entre otras habilidades que conocemos.
Influencia humana en la conducta felina
Podemos hacerlo de manera importante durante su etapa de socialización, que va entre las 2 y las 7 semanas de vida, ya que es cuando se determina cómo reaccionará ante distintas situaciones en la adultez. En la medida que lo expones a estímulos en esta etapa, controladamente y asociándolo siempre a experiencias positivas, es probable que enfrentado a dichos estímulos cuando sea grande, no los considere amenazas. Por lo mismo, en esta fase es crucial exponerlo al contacto con personas de aspectos variados para asegurarnos que luego se relacionará de buena forma con los seres humanos. Por otro lado, las situaciones que vaya viviendo con distintas personas irán generando aprendizajes que modificarán su conducta a futuro. Por ejemplo, si tiene una experiencia negativa con alguien, es probable que enfrentado a esa persona o a otras similares, el gato reaccione con miedo.
¿Es cierto que el gato escoge a uno como “su” humano?
Lo he escuchado antes, pero la verdad no es algo que se describa desde el punto de vista científico ni tampoco algo que me haya tocado ver sistemáticamente en la práctica. Como todo individuo, el gato puede vincularse de manera más fuerte con uno u otro miembro de la familia, pero es una situación normal, no exclusiva de los gatos y no apunta necesariamente a que escoja a SU humano dentro de la familia.
Cuánto influye el factor genético en su comportamiento
Hay una relación compleja entre el efecto de la genética y el ambiente, y no es posible decir que una u otra característica dependa únicamente del ambiente o de la genética, ya que siempre hay participación de ambos. De todos modos, hay estudios que muestran, por ejemplo, cierta asociación entre el color del manto y la conducta, siendo los gatos negros mucho más adaptables a estímulos estresantes. También se sabe que la sociabilidad tiene un componente heredable importante desde el padre: los gatitos hijos de padres más sociables tenderían a ser más sociables.
Signos de afecto y de bienestar
Cómo demuestran su afecto y que están a gusto: en la medida que un gato se vincula con otros individuos de su grupo, es frecuente que marque facialmente al otro, por ejemplo, cuando restriegan su cara y cuerpo contra nuestras piernas. También algunos tienden a acicalar a otros individuos con los que tienen un vínculo, aunque no es tan frecuente que lo hagan con humanos (y que no lo hagan tampoco implica que no haya un vínculo fuerte). El ronroneo también puede ser un signo de que está a gusto, siempre visto en un contexto, ya que no sólo ronronean por placer, sino también en situaciones estresantes o incluso ante dolores intensos.
Señales de alerta y cuándo consultar
Cualquier cambio repentino de comportamiento debiera preocupar enseguida a los dueños, ante lo cual lo ideal es que pueda someterse a una evaluación por parte del médico veterinario, con el fin de descartar problemas orgánicos para luego derivarlo a un especialista. Ante problemas de miedo y estrés hay algunos signos fáciles de identificar, como el aumento del marcaje con uñas, incremento en las vocalizaciones, hipervigilancia y aparición de marcaje con orina, entre otras.

En GuíaInfantil hemos elaborado unos cuentos de gatos cortos con moraleja para los niños. A través de estos cuentos los niños pueden aprender valiosas lecciones para la vida diaria. Lee estos relatos breves de gatos con tus hijos, están llenos de valores esenciales para su formación. Sin duda, los mejores aprendizajes se logran a través de los cuentos cortos. Había una vez, un gato llamado Tito. Él no era un gato común y corriente, ya que tenía un pelaje blanco con manchas negras y unos ojos verdes que parecían ver el alma de las personas. Tito vivía en la casa de Doña Lupita, una señora mayor que lo había adoptado cuando era solo un gatito. Lo más lindo era que Tito era conocido en todo el pueblo por su sabiduría. Los niños del pueblo siempre iban a visitarlo después de la escuela. Un día, Carlos, Ana y Juan decidieron preguntarle a Tito cómo podían ser más inteligentes y sabios como él.
La moraleja y otros ejemplos siguen en el texto, destacando que la sabiduría viene de la curiosidad y la observación. En México, dos gatitos llamados Mimi y Tobi ilustran la convivencia entre niños y felinos en parques y senderos, mientras que Bruma, un gato del pueblo, enseña sobre resolución de misterios con el apoyo de los niños. Tener un gato como mascota tiene grandes beneficios para los niños, desde el desarrollo emocional hasta el fomento de la responsabilidad y la salud física. Fomento de la responsabilidad, Obtienen compañía y amistad, Se reduce el estrés, Mejora la salud inmunológica, Hay una estimulación cognitiva, Brindan apoyo emocional.
El artículo también aborda conceptos como la influencia de culturas islámica y budista, y la idea de que el gato no es invencible frente a peligros cotidianos. Por ejemplo, se describe la necesidad de proteger balcones y ventanas para evitar accidentes fatales, así como opciones de seguridad comercializadas para mantener a salvo a los felinos en entornos urbanos.
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