La relajación es un estado al que se accede a través de técnicas muy diversas; además, es un estado al que muchas personas en consulta desean llegar, aquejados especialmente de estrés. Este tipo de entrenamiento pretende conseguir la relajación en el individuo, pero también otros objetivos más profundos, que veremos en este artículo. Los ejercicios del entrenamiento autógeno de Schultz son 6, y se centran en las diferentes partes del cuerpo. Algunos de los objetivos más relevantes del Entrenamiento autógeno de Schultz fueron definidos por Carranque (2004).
Por un lado, Schultz considera el cuerpo y los procesos mentales como una unidad conjunta. Esta técnica se fundamenta en la hipnosis clínica; la hipnosis es un estado parecido al sueño, que se consigue a través de una influencia psicológica. Pero existe otro tipos de hipnosis: la superficial. Finalmente, se centra en producir cambios fisiológicos reales, que puedan repercutir en el bienestar psicológico y físico de la persona. La posición inicial de la persona debe ser cómoda; puede ser sentada en una silla o sillón cómodo, en un taburete sin respaldo, o directamente tendida. Una vez en la posición inicial, es recomendable que la persona empiece a decirse una serie de autoinstrucciones previamente practicadas, tales como “estoy tranquilo/a”, “estoy cómodo/a”, etc. Se deberá ser sistemático y constante para no perder los avances que se vayan consiguiendo. Es imprescindible que el aprendizaje de los ejercicios sea gradual, es decir, superar una etapa previa para avanzar a la siguiente.
En nuestro día a día como terapeutas, no es raro encontrarnos con personas que llegan a consulta desconectadas de su cuerpo. A veces lo dicen así, otras veces lo expresan de forma más difusa: “no puedo parar”, “me cuesta relajarme”, “todo me duele y no sé por qué”. El entrenamiento autógeno es una técnica de relajación profunda basada en la sugestión, diseñada por el neurólogo Johannes Schultz. No es una técnica mágica ni instantánea, pero sí una de las más completas para trabajar desde el cuerpo hacia un estado de calma. Desde la psicoterapia, puede ofrecer una técnica especialmente útil para trabajar la ansiedad, el estrés crónico, los síntomas psicosomáticos o simplemente para ampliar recursos de autorregulación. ¿Quieres saber cómo aplicar el entramado autógeno en consulta?
Johannes Schultz diseñó este método a partir de sus observaciones sobre el estado de relajación profunda que alcanzaban pacientes bajo hipnosis. Quiso ofrecer una vía para que cualquier persona pudiera llegar a ese estado por sí misma, sin necesidad de guía externa. Aunque desarrollada hace casi un siglo, hoy podemos reinterpretarla desde marcos como el de la teoría polivagal de Poges que explica cómo ciertos estados fisiológicos nos preparan para la seguridad y la regulación emocional. Y si lo miramos desde una perspectiva más humanista, también podríamos decir que esta práctica permite volver al cuerpo como territorio seguro.
Esta técnica está compuesta por seis ejercicios que se practican de forma progresiva. En la realidad de la clínica, no es necesario llegar a todos los ejercicios para que la técnica tenga efecto. Es una técnica larga y compleja de entrenar por lo que, de hecho, es habitual que al principio se trabaje solo con la pesadez y el calor, y que con eso sea suficiente para que la persona empiece a notar diferencias. Es algo importante a transmitir en consulta: no hay prisa.
En terapia solemos explorar varias técnicas para acompañar a las personas en la gestión del malestar. Por un lado, se diferencia de la relajación muscular progresiva de Jacobson, que propone tensar y soltar músculos de forma activa. El enfoque de Schultz es más pasivo: no hay acción, sino observación. Comparado con técnicas más breves, como la respiración consciente o la visualización, el entrenamiento autógeno puede parecer más técnico o largo. Es cierto. Pero también puede ser más profundo. También difiere del mindfulness, aunque comparten elementos.
En la práctica clínica, esta técnica puede ser una gran aliada. Esta técnica puede acompañar procesos largos sin saturar. No exige grandes explicaciones ni dramatiza lo emocional. Además, es adaptable. A veces podemos empezar practicando solo uno o dos ejercicios, lo cual también nos puede ayudar a ir poco a poco incorporando la técnica. Otra forma puede ser grabar la voz con las frases para facilitar la práctica en casa, de forma que la persona puede concentrarse en la sensación física y no tanto en las instrucciones que se está dando.
Si bien el objetivo del entrenamiento autógeno es inducir un estado de relajación, sus beneficios en psicoterapia van mucho más allá. Desde lo terapéutico, esto puede abrir la puerta a trabajar temas más profundos. Evita tecnicismos. Usa un lenguaje simple que explique lo que la persona necesite saber sin entrar en teorías si no son necesarias. No hace falta aprender todos los ejercicios de golpe. Al principio puede costar. Algunas personas se frustran por no sentir “lo que deberían”. Ejemplo: “No te preocupes si al principio te cuesta. Después de la práctica, abrir un espacio para compartir qué se sintió puede ser enriquecedor. Adelántate a una posible sensación de “fracaso” si no lo han conseguido: “Muchas veces al principio es difícil entrar en ese estado de relajación y cuesta sugestionarse con esas sensaciones corporales.
En un mundo que corre, exige y sobrecarga, el entrenamiento autógeno puede ser una invitación suave a la pausa. No es una solución rápida ni una herramienta más para tachar de la lista. Es, por su propia forma, una forma de ayudarnos a comprender que no todas las técnicas necesitan resultados inmediatos para ser valiosas. A veces, quedarse en los primeros pasos ya supone una diferencia, y eso nos puede ayudar también a quitar esa presión o necesidad de perfección que nos dice que “si no lo hago todo, no hago nada porque no va a servir”. La calma no siempre viene de hacer más, sino de aprender a simplemente estar.
El entrenamiento autógeno es una técnica de relajación profunda basada en la autosugestión. En psicoterapia, puede ser una herramienta potente para acompañar ansiedad, estrés y procesos psicosomáticos desde el cuerpo. Ventajas y límites: puede acompañar procesos largos sin saturar y no exige grandes explicaciones. Aplicabilidad: empezar con uno o dos ejercicios y grabar la voz para practicar en casa. Convergencia teórica: puede verse a través de la teoría polivagal y desde un enfoque humanista centrado en el cuerpo.
Referencias útiles citadas en el material: Schultz, J. H., y Luthe, W. (1959). Autogenic training: A psychophysiologic approach in psychotherapy. Stetter, F., y Kupper, Z. (2018). Autogenic training: A meta-analysis of clinical outcome studies. López-Torrecillas, F., Peralta-Ramírez, M. I., y Sánchez-Fuentes, M. M. (2019). Aplicación del entrenamiento autógeno en el tratamiento del estrés: revisión y análisis empírico. El “entrenamiento autógeno de Schultz” es un método simple y eficaz basado en la relajación y la autosugestión (autohipnosis) caracterizado por el aprendizaje y la utilización regular y diaria de un protocolo específico.
El entrenamiento autógeno permite aportar modificaciones fisiológicas y psicológicas ya que actúa sobre el sistema nervioso vegetativo y sobre la conciencia del propio cuerpo. Johannes Heinrich Schultz, médico psiquiatra, neurólogo y psicoterapeuta, publica su método, el Entrenamiento autógeno en 1932. El entrenamiento autógeno tiene como objetivo provocar una desconexión para permitir la relajación del cuerpo y también de la mente. El entrenamiento autógeno es una forma de entrenamiento psicofisiológico que produce beneficios en diferentes ámbitos: deportivo, profesional, escolar y artístico. El entrenamiento autógeno da buenos resultados para todo lo que es de orden emocional y psicosomático. El término “Training” significa literalmente “entrenamiento” y “autógeno” que se autogenera. Así, el individuo toma un tiempo regular y diario para permitir que los comportamientos se autogeneren gracias a la repetición de ejercicios con regularidad y constancia. El training autógeno es un método eficaz, adaptado a cualquier edad. Se requiere una entrevista individual antes del inicio del entrenamiento para evaluar con la persona si este enfoque es adecuado. Cada persona y situación son únicas y deben evaluarse caso por caso.
¿Se puede hacer el entrenamiento autógeno en solitario? Es posible, siempre que se respeten algunos aspectos básicos. Los beneficios del entrenamiento autógeno son muchos, pero antes de empezar, es importante situarse en un entorno tranquilo y apacible y vestir ropa cómoda. Se pueden utilizar tres posiciones para realizar el entrenamiento autógeno: posición supina, posición sentada y posición del cochero. Cada ejercicio dura unos 10 minutos y se recomienda practicarlo a diario, al menos dos veces al día. Es fundamental la respiración diafragmática, una forma de fomentar una respiración correcta que resulta útil para practicar el entrenamiento autógeno.

Ejercicios de entrenamiento autógeno. Las técnicas de relajación del entrenamiento autógeno tienen como objetivo alcanzar un estado de calma a través de determinados ejercicios. El protocolo de entrenamiento autógeno de Schultz incluye ejercicios capaces de producir "relajación concentrativa" en seis áreas: músculos; vasos sanguíneos; corazón; respiración; órganos abdominales; cabeza. Las técnicas de relajación de entrenamiento autógeno utilizadas incluyen seis ejercicios que deben realizarse de forma independiente. También se conocen como los ejercicios inferiores del entrenamiento autógeno, porque se dirigen al cuerpo. El entrenamiento autógeno también incluye ejercicios superiores, dirigidos a facilitar procesos de elaboración psíquica e imaginación guiada. Originalmente, la formación de Schultz en el entrenamiento autógeno comenzó con el ejercicio de la calma, que está ausente en los planteamientos más recientes.
- El ejercicio de ingravidez del entrenamiento autógeno
- El ejercicio de calor del entrenamiento autógeno
- El ejercicio del corazón
- El ejercicio de entrenamiento autógeno respiratorio
- Ejercitar el plexo solar
- El ejercicio de la frente fresca
Si el entrenamiento tiene lugar durante el día, termina con una fase de recuperación. ¿Cuántas veces al día hay que hacer el entrenamiento autógeno? Los ejercicios pueden realizarse tres veces al día durante los primeros meses; con el tiempo, puede hacerse una única sesión. El entrenamiento autógeno también puede ser realizado por quienes practican deportes y por los niños.
Entrenamiento autógeno de Schultz para relajar cuerpo y mente. RELAJACIÓN GUIADA
En la práctica clínica, esta técnica puede acompañar procesos largos sin saturar y no exige grandes explicaciones. A veces podemos empezar practicando solo uno o dos ejercicios, lo cual también nos puede ayudar a ir poco a poco incorporando la técnica. El entrenamiento autógeno se diferencia de la relajación muscular progresiva de Jacobson y de otras técnicas de relajación por su enfoque más pasivo y su estructura de ejercicios.
Entrenamiento autógeno y otras técnicas de relajación: diferencias. Entran en juego la comparación con la meditación, el mindfulness y la autohipnosis. Autohipnosis y entrenamiento autógeno: el propio Schultz lo llamó el "hijo legítimo de la hipnosis" y por eso podemos decir que con la práctica del entrenamiento autógeno se produce una especie de autohipnosis.
Contraindicaciones del entrenamiento autógeno: bradicardia, enfermedades cardíacas que necesitan ajuste del ritmo, psicosis o trastornos disociativos, depresión severa con síntomas psicóticos. Estas contraindicaciones deben evaluarse caso por caso. Errores comunes al practicar el entrenamiento autógeno: falta de regularidad, expectativas poco realistas, ambiente inadecuado, no respetar fases de recuperación y forzar sensaciones. Con paciencia y autocompasión se logra una experiencia más positiva y eficaz.
Referencias y bibliografía: Schultz y Luthe; Stetter y Kupper; López-Torrecillas y colleagues. El entrenamiento autógeno es un método simple y eficaz basado en la relajación y la autosugestión (autohipnosis) caracterizado por el aprendizaje y la utilización regular y diaria de un protocolo específico. Su objetivo es provocar desconexión para la relajación del cuerpo y la mente, actuando sobre el sistema nervioso vegetativo y la conciencia del cuerpo.
Photografía de Pixabay, recetas para la práctica autónoma, y la posibilidad de introducción de libros y cursos para profundizar en la técnica. El entrenamiento autógeno permite modificar respuestas fisiológicas y emocionales, y es adaptable a edad y contexto.