Una analogía describe nuestra vida al nacer como una ola que se levanta en el océano, y que cuando morimos, es como si la ola retornara al océano. Pero el agua en sí no desaparece y, con una nueva energía, la ola vuelve a surgir nuevamente desde las profundidades del mar. Durante la celebración de la feria, también tenemos conferencias abiertas sobre la visión budista de la vida y la muerte. En su experiencia, ¿qué ideas son las que más ayudan a las personas, y por qué cree que es así?
Las personas, independientemente de sus creencias religiosas, se sienten alentadas cuando oyen sobre la idea de que siempre podemos comenzar de nuevo, sin importar las circunstancias que hayamos tenido que enfrentar hasta ahora. Escuchar experiencias personales de haber superado en repetidas ocasiones el sufrimiento y, como resultado, ser siempre más feliz, llega mucho a las personas, más que explicaciones elaboradas sobre conceptos budistas. Muchos visitantes que enfrentaban pérdidas personales parecían alentados por nuestra convicción de que estamos conectados a nuestros seres queridos fallecidos a través del pasado, presente y futuro, y que siempre podemos enviarles una energía positiva a través de nuestra oración, entonando Nam-myoho-renge-kyo.
¿Cómo el formar parte de esta actividad ha cambiado su propia manera de pensar o abordar la pérdida o duelo en su propia vida?
El 25 de mayo de 2018, mi hijo Aaron se suicidó tras un episodio de depresión relativamente breve pero muy serio. Murió a la edad de 23 años. Mi esposa (madrastra de Aaron) y yo decidimos preparar nuestra actividad en la feria tal y como habíamos hecho en los años anteriores. Fue una verdadera lucha para mí porque yo mismo había empezado a manifestar síntomas de depresión tras la muerte de Aaron. Pero estaba totalmente determinado a combatir la enfermedad y a no permitir que me venciera mi propia oscuridad. Quería alentar a las personas. Este era el cuarto año que participaba en la feria, pero fue una experiencia muy distinta el hablar con las personas sobre la muerte, la pérdida, el duelo y la esperanza. Lo había experimentado personalmente y podía entender lo que sentían.
En la feria, me encontraba como si estuviese en una cuerda floja, pero me repuse y esto fue verdaderamente vital para mí. Sabía que la tristeza y la depresión no me dominarían.
Filón de ideas clave para la sanación
- Renovación continua: la idea de que siempre podemos empezar de nuevo, sin importar las circunstancias, ofrece una base de esperanza y acción para enfrentar pérdidas y crisis.
- Conexión entre pasado, presente y futuro: creer que estamos conectados con seres queridos fallecidos y que nuestras oraciones pueden enviar energía positiva facilita un marco de duelo con sentido y propósito.
- Experiencias personales sobre el sufrimiento: escuchar relatos de superación y felicidad creciente puede ser más persuasivo y reconfortante que explicaciones teóricas.
- Compasión y apoyo comunitario: participar en ferias y charlas abre espacios de escucha, empatía y acompañamiento para quienes están pasando por pérdidas.
- Acción práctica frente a la depresión: la decisión de combatir la oscuridad interior y buscar ayuda es tan crucial como las creencias espirituales.
Cómo estas ideas se traducen en prácticas diarias
La vida se comprende como un ciclo de olas y mares; cada ola representa una experiencia, y cada retorno es una oportunidad de renacer con nueva energía. En la convivencia de la comunidad budista Nichiren, la oración entonando Nam-myoho-renge-kyo se convierte en un acto que mantiene conectados a los vivos y a los fallecidos, permitiendo canalizar pensamientos positivos hacia el bienestar ajeno y propio. Las conferencias abiertas sobre la visión budista de la vida y la muerte brindan un marco de conversación que facilita la expresión de dolor y la búsqueda de sentido. La experiencia personal de enfrentar la depresión tras la pérdida de un hijo subraya la importancia de la resiliencia y la responsabilidad individual para no permitir que la oscuridad domine la vida.
La analogía de la ola que retorna al océano sin perder su agua sugiere que la esencia de la vida persiste y puede renovarse. Este concepto, combinado con el apoyo de una comunidad que comparte prácticas, creencias y experiencias, crea un ambiente donde las personas pueden sentirse acompañadas y fortalecidas para enfrentar pérdidas únicas y dolorosas.

8.- El karma de morir (Karma 2.0) | Lama Rinchen Gyaltsen
La participación en estas actividades no solo ofrece consuelo a los visitantes, sino que transforma a quien participa, como se evidencia en el testimonio de quien, tras la pérdida de un hijo, decidió continuar compartiendo experiencias y esperanza para ayudar a otros a superar su propia oscuridad.