Capo espirituale carismático: renovación, liderazgo y espiritualidad en la Renovación Católica Carismática

Este fascículo es una versión editada de una plática dada a alrededor de 700 líderes de la Renovación Católica Carismática de todo el mundo, el 19 de Septiembre de 2003 en el Centro Focolare de Castelgandolfo, Italia. Me pidieron que me refiriera a la siguiente pregunta: “¿Cuál es la naturaleza de la Renovación Católica Carismática?” Es una pregunta muy importante, porque mientras pasa el tiempo, es muy fácil que se pierda la visión original, así como las ideas y prácticas por las cuales el Espíritu Santo se derramó abundantemente, disimuladamente tengan poca o nada de conexión con lo que hemos llamado la Renovación Católica Carismática. Muchos de los siguientes puntos de vista no serán nuevos para aquellos en el liderazgo de la Renovación Carismática, pero pueden no estar de acuerdo con todos ellos. Algunas de las preguntas podrán ser de poca importancia en ciertos países o situaciones concretas y es posible que pase por alto cosas que ustedes consideren de mucha importancia. ¿Por qué es probable que esto ocurra? Estas diferencias pueden ser evidentes en pequeñas o grandes formas, y la misma verdad puede tener gran variedad de expresiones. Lo que se hace en un país puede no ser lo apropiado en otro y la forma en que experimentamos la Iglesia es a menudo diferente. No estoy sugiriendo que una forma es la correcta y la otra incorrecta - el caso es que a menudo son diferentes simplemente porque nuestras circunstancias no son las mismas. Todo lo que digo es producto de mi entendimiento y experiencia durante ya casi treinta años de este regalo asombroso y maravilloso de Dios.

Mientras escribo acerca de la Renovación Católica Carismática, estoy conciente que estoy tratando con algo sumamente precioso y muy cercano al corazón de Dios. Algunas veces me referiré a “La Renovación Católica Carismática”, y algunas otras para acortar, la mencionaré como “La Renovación Carismática” o “La Renovación”. En el contexto de este fascículo todas estas expresiones se refieren a lo mismo. El diccionario Oxford de inglés nos da la siguiente definición sobre la palabra “renovación”: “Entre los cristianos carismáticos, el estado o proceso de ser renovados en el Espíritu Santo”. Dios siempre esta haciendo cosas nuevas en nuestras vidas y cada cristiano necesita de esta continua renovación.

¿Cómo sucedió la renovación en el Espíritu Santo? ¿Fue porque asistimos a una conferencia, a un curso especial o a un programa? Por supuesto que el Señor usa conferencias, cursos y programas, pero nadie es “renovado” excepto por un acto soberano de Dios, que toca nuestras vidas con el poder de su Santo Espíritu y nos transforma. En realidad, la renovación es un estado y un proceso. Es un trabajo soberano del Espíritu Santo entre los cristianos católicos - no algo que poseemos o controlamos - por medio del cual recibimos instrucciones de entregar nuestras vidas a Dios y devolverle el poder. Evidentemente es un claro acto deliberado de rendición en el que invitamos al Espíritu Santo a que tome el control de nuestras vidas. Permitimos que Dios sea Dios y que trabaje en nosotros a través del Espíritu Santo. Por eso pensar que la Renovación es nuestra para controlar, es correr el riesgo de caer en el mismo pecado de Adán y Eva - querer ser como dioses (Génesis 3, 5).

Profundicemos esta pregunta más detalladamente. Cuando me convertí en Presidente del ICCRS (Servicios Internacionales de la Renovación Católica Carismática) en 1990, uno de los primeros retos fue trabajar con otros formulando nuestros estatutos. Es una gran colección diversa de individuos, grupos, ministerios y actividades, a menudo muy independientes uno del otro, con diferentes etapas, formas de desarrollo y énfasis discrepantes. Mientras nos especializamos en relaciones e interconexiones en lugar de estructuras, nosotros sin embargo, compartimos la misma experiencia fundamental de la poderosa presencia del Espíritu Santo, y tenemos las mismas metas generales. Nuestros modelos de relaciones informales deben encontrarse a niveles locales, diocesanos, nacionales e internacionales. En mi experiencia, muchos grupos sienten ser parte de una gran familia carismática.

La Renovación Católica Carismática no existe para crear mas o mayores grupos, ni para construir grandes organizaciones. No, nuestro deseo simplemente es el de ayudar a otros a tener sus vidas cristianas renovadas de la misma forma en que hemos sido renovados. Este deseo simple de ver vidas renovadas es reflejo de nuestro acercamiento al liderazgo. La naturaleza del liderazgo en la Renovación es para ofrecer servicio, no para exigir obediencia y conformidad. Los líderes son reconocidos por los dones de Dios, y a través de varios procedimientos diferentes son llamados a servir. Para los líderes de la Renovación no se requieren calificaciones especiales para ir avanzando o ascendiendo. El liderazgo es visto como don así como también una habilidad. Algunos son simplemente invitados para tomar el liderazgo, otros son elegidos o designados para hacerlo. Algunos se auto-eligen porque tienen la visión y compromiso de iniciar un grupo nuevo o ministerio. No hay un solo procedimiento correcto, y generalmente no existe jerarquía formal.

La Renovación siempre esta bajo el cuidado pastoral del Obispo local. La falta de estructura formal algunas veces puede llevarnos a desacuerdos y problemas, y el Obispo local puede decidir imponer particulares procedimientos si las dificultades surgen. Todas estas características diversas en expresiones y en el liderazgo son la experiencia que en la mayoría de países distinguen a la Renovación Católica Carismática tan diferente de otros movimientos eclesiales. Esto puede ser tanto su fuerza como su debilidad, pero lo que llama la atención es el hecho de que la Renovación no es obra del hombre ni humanamente ordenada. Viene directamente de la soberanía de Dios. También debemos resaltar el hecho de que el trabajo del Espíritu Santo puede algunas veces parecernos desordenado. Pero desordenado como puede ser, ninguna iniciativa de raíces de Dios en la Iglesia alguna vez ha ido tan lejos, tan rápido o tan poderosamente cono la Renovación Católica Carismática. Esto se debe al trabajo directo del Espíritu santo, no del hombre.

Millones de vidas han sido transformadas, trayéndoles fe renovada, visión y; encendiendo el fuego del amor y del celo para servir al Señor y su pueblo. Se estima que el día de hoy hay 120 millones de personas que darán testimonio sobre la experiencia de un cambio de vida por el Espíritu Santo a través de su contacto con la Renovación Católica Carismática. El Papa Paulo VI se refirió notablemente a la Renovación como “una oportunidad para la iglesia y para el mundo”. No es una extraña espiritualidad nueva que sea solo para algunas personas en particular (algunos dirán “peculiar”). Es una experiencia personal de la presencia y del poder del Espíritu Santo, quien renueva las gracias de nuestro bautismo. No hay personas especiales o superiores en la Iglesia llamadas “carismáticas” - pero hay millones de hombres y mujeres ordinarios quienes han sido renovados “carismáticamente”, en otras palabras; por la acción del Espíritu Santo. El Cardenal Suenens nos recuerda que la cristiandad carismática es cristiandad normal, porque la Iglesia en sí misma es carismática y supuestamente no estábamos para vivir nunca una vida cristiana sin la total presencia y poder del Espíritu Santo. Tristemente muchos cristianos todavía intentan hacer esto.

La Renovación existe para ayudar a la gente a tener una Nueva Vida en el poder del Espíritu, no llevarlos dentro de algo llamado La Renovación Católica Carismática. Somos renovados cuando nos abrimos a Dios y aceptamos lo que nos ofrece - la plenitud de su Santo Espíritu, no hay otro camino. Esto es obra de Dios, no nuestra y es El quién controla y dirige. Por supuesto hay una forma en la cual la Renovación Católica Carismática toma ciertas apariencias externas de un movimiento - por ejemplo Comités Diocesanos o Nacionales de Servicio, Coordinadores Regionales o Nacionales y particularmente grupos sirviendo o asistiendo la Renovación. La Renovación se trata en primer lugar de mí y Dios - debo hacer una decisión conciente de aceptar lo que Él me ofrece. ¿El resultado? Mi fe cobra vida. No tiene nada que ver con mis planes, mis ideas o mis meritos. Todo tiene que ver con el amor, la misericordia y el poder de Dios. El regalo es Dios mismo - se nos da en plenitud y de forma maravillosa.

A través de la gracia de la Renovación, una subnormal o cristiandad heredada se transforma en una vida total y activa de fe vivida en el poder del Espíritu Santo. En el Credo proclamamos que “creemos en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida”. El bautismo en el Espíritu Santo es la forma de recibir esa vida - es un canal de gracia disponible para todos. Ahora algunas palabras de advertencia. La Renovación Católica Carismática no tiene el monopolio de esta gracia, no nos pertenece. Es Dios quien la otorga al que elige. Todos necesitamos llenarnos y re-llenarnos con el Espíritu Santo, San Pablo en su carta a los Efesios en el capítulo 5 versículo 8 expresa esta verdad con estas palabras “Sean llenados con el Espíritu…” Significa literalmente que debemos de mantenernos siendo llenados. La Renovación Carismática es un canal efectivo para esta gracia, aunque el Señor alcanza esta necesidad de refrescarse y ser llenados con el poder del Espíritu igualmente a través de otros canales.

Así que si empezamos a pensar que en la Renovación de alguna forma somos superiores a otros porque hemos sido bautizados en el Espíritu Santo, y por consiguiente somos los únicos por quienes esta gracia puede ser canalizada, estamos equivocados. También deberíamos estar atentos para no dar ninguna impresión de elitismo - que hay cristianos de primera o segunda clase, aquellos que son bautizados y aquellos que no lo son. Es una gracia que esta disponible gratuitamente para todos, y la Renovación nunca debe ser identificado con alguna agrupación de la Iglesia - tradicional, progresiva, liberal o conservadora. La gracia es para todos y no puede ser limitada por asociarla con algún grupo en particular. Debemos ser cautelosos de no ser vistos juzgando a otros, diciéndoles lo que deberían estar haciendo o decirle a la Iglesia como debería de actuar. Por supuesto que somos llamados a ser profetas cuando proclamamos las verdades del Evangelio, y a dar testimonio del cambio de vida por medio del Espíritu Santo, pero no debemos tratar de usar la Renovación para juzgar a otros o apoyar nuestros propios puntos de vista.

La Renovación Carismática no es como otros grupos o movimientos en los cuales dan mucho de su tiempo para su propio crecimiento y éxito. No nos corresponde a nosotros preocuparnos acerca de si la Renovación Católica Carismática progresa o falla, con la condición de que seamos obedientes y fieles a lo que Dios nos esta pidiendo. No nos pertenece el Bautismo en el Espíritu Santo - es un don de Dios para su Iglesia. Así pues debemos de enfocarnos en cumplir con la voluntad de Dios en su Iglesia y para nosotros - para ti y para mi. Aquí estamos para hacer su voluntad, no la nuestra, y nosotros no tenemos que entender todo lo que el esta haciendo. Así es que cuando decimos que la Renovación Carismática es para la Iglesia entera, significa que es para el clero, religiosos y laicos. No debe ser dominada por los laicos, impidiendo así el ejercicio ministerial propio del clero como pastores y padres espirituales. No debe ser controlado por el clero, imposibilitando así que los laicos ejerciten los dones y carismas que Dios les ha dado para servir a los demás y a Dios. Todos debemos dar tiempo y usar nuestros dones para ayudar en el crecimiento espiritual de otros. Todo el mundo necesita el poder del Espíritu Santo y nosotros podemos ayudar a que otros lo reciban porque sabemos por experiencia lo mucho que el Padre quiere derramar su Santo Espíritu.

Las metas de la Renovación Católica Carismática son las mismas metas y objetivos de la Iglesia misma, y se encuentran muy bien descritos en el preámbulo de los Estatutos del ICCRS. La Renovación busca la conversión, salvación y santificación de toda la gente y su unificación dentro de una asamblea efectiva del pueblo de Dios (tomado de otra declaración del ICCRS). La Renovación Católica Carismática quiere ver cada trabajo en la Iglesia sustentado en el discernimiento de los propósitos y planes de Dios y no en nuestras propias ideas. He dicho ya que queremos ver vidas transformadas por el poder del Espíritu Santo, aunque mientras la Renovación pone especial énfasis en el papel del Espíritu, también esta centrada en Dios nuestro Padre y en Jesús su Hijo, nuestro Señor y Salvador. Necesitamos estar seguros de que nos concentramos en estos puntos esenciales, lo básico de nuestra fe y no hacer que nuestra atención se concentre en practicar una nueva o particular devoción. Buenas como pueden ser, nuestras devociones privadas son una elección personal y no deben ser promovidas como parte del la Renovación Católica Carismática. Esto puede provocar confusión, y distraernos de ofrecer nuestro principal don a la Iglesia. Puede causar que nos identifiquen con otros grupos con diferentes objetivos y propósitos.

La característica distintiva de la Renovación Católica Carismática es el entendimiento del papel del Espíritu Santo en la Iglesia y que no ha cambiado desde los primeros siglos. Hoy podemos experimentar su efusión, su poder y sus carismas de la misma forma en que fue experimentado por los primeros cristianos. Esta experiencia debiera ser normal para la Iglesia de hoy. La prueba de la autenticidad de esta experiencia no depende primordialmente de un análisis de la experiencia misma, sino más bien en el estudio de sus efectos en las vidas de los individuos. En muchas declaraciones sobre la Renovación Católica Carismática, la Iglesia ha comentado de los buenos frutos que ha encontrado. Estoy convencido que por mucho nuestro más importante regalo para la Iglesia es el Bautismo en el Espíritu Santo.

Como escribió el Cardenal Suenens en 196: “El alma de la Renovación - El Bautismo en el Espíritu - Es la gracia refrescante de Pentecostés ofrecida a todos los cristianos”. Esta gracia nos conducirá a una personal y viva relación con Dios - Padre, Hijo y Espíritu Santo - y nos ayudara a buscar la santidad. De igual importancia es nuestra fe expectante - confiamos en que Dios va a actuar. La Renovación ha restaurado para la Iglesia la convicción de que el Señor sana y obra milagrosamente a través de gente ordinaria; hemos visto muchas sanaciones por medio de la oración e imposición de manos. Pero debemos también admitir que son muchas mas las ocasiones cuando la gente no ha sido sanada. La Renovación Carismática ha ayudado a reavivar una de las virtudes teologales - la esperanza. Otro don importante que traemos es nuestra voz profética en la Iglesia y en el mundo.

Infografía: estructura de la Renovación Carismática

La voz profética acompaña y guía a la Iglesia para discernir los propósitos de Dios y su voluntad para cada contexto e historia local. Asimismo, la Renovación subraya la necesidad de humildad, servicio, y apertura continua al Espíritu Santo, evitando cualquier elitismo o interpretación exclusiva de la gracia.

Made For Glory // The Catholic Charismatic Renewal

En resumen, la Renovación Católica Carismática se presenta como un don soberano de Dios que transforma vidas, comunidades y, en última instancia, la Iglesia entera, sin depender de estructuras rígidas, sino de la apertura del creyente al Espíritu Santo y de la cooperación entre clero y laicos para vivir la fe con integridad y servicio.

  1. Conversión, salvación y santificación como metas centrales.
  2. Participación de clero, religiosos y laicos en un frente común de servicio.
  3. Presencia del Espíritu Santo como fuente de dones y carismas para la edificación de la Iglesia.

La Renovación Carismática continúa siendo para la Iglesia entera, invitando a todos a recibir la plenitud del Espíritu, a vivir una vida de fe activa y a colaborar para que la Iglesia cumpla sus propósitos en Dios.

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