La caridad no tiene límites…, ella es vuestro escudo, heroínas y reinas de la caridad. La Congregación fundada por Paula Frassinetti en Génova y su desarrollo posteriores se han expresado en una vida de sencillez, disciplina y entrega al servicio educativo y evangelizador. Nuestra Participación en la misión de Jesucristo se concretiza en el servicio al crecimiento integral de la persona a través de la Educación Evangelizadora, dejando que la pedagogía del Evangelio descubra que cada persona es amada por Dios y llamada a crecer en Cristo.
La historia de la obra se remonta a la fundación de 1834, cuando Paula Frassinetti inició la Obra de Santa Dorotea y, poco después, amplió su horizonte para reunir a niñas en su entorno de vida y trabajo, creando lazos de amistad y ayudándolas a desarrollarse como cristianas. Nuestra Congregación fue fundada el 12 de Agosto de 1834, en Génova, por Paula Frassinetti, con el nombre de Hijas de la Santa Fe; en 1835 se fortaleció con la asunción de la labor de Santa Dorotea, que tenía como centro la parroquia y la ayuda de jóvenes formadas para promover la educación y la formación integral.
Según las Constituciones, educar para nosotras significa dejarnos poseer por la pedagogía del Evangelio, que lleva a la persona a descubrir que es amada por Dios, a creer en ese amor y a crecer hasta la plenitud de la madurez en Cristo. La educación evangelizadora tiene una dimensión más amplia que cualquier expresión de misión, ya que busca la promoción de la justicia y la fraternidad universal como opciones determinantes para el cuidado de la casa común y la transformación del mundo en la gran familia de Dios.
Nuestra estructura interior se forja en la escuela de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que exige la más perfecta abnegación y una creciente generosidad alcanzada a través de una familiaridad continua con Dios. La inserción en la realidad y la atención a las prioridades de la Iglesia local muestran la audacia de la fe y el compromiso por el Reino, impulsando a Paula Frassinetti y a nuestras hermanas a dar la vida hasta el fin.
La vida comunitaria se rige por valores como la alegría, la serenidad, la amistad sincera, el olvido propio y la delicadeza en el trato, expresión de una comunión fraterna marcada por la sencillez que caracteriza nuestro espíritu de familia. En la pobreza se ve como un muro sólido para apreciar y conservar, y vivir como familia de Paula implica sencillez en el amor a Jesucristo como fortaleza de nuestra unidad. Los laicos son parte integral de nuestra identidad carismática y participan, junto a las Hermanas, en la misión de Jesucristo sirviendo al crecimiento integral a través de la Educación Evangelizadora.
Programa y actividades de la Casa de Espiritualidad Santa Teresa de los Andes
Nuestra casa es un lugar silencioso para disfrutar de momentos individuales en la contemplación del Misterio de Dios. Se sitúa 1 km al sur del Templo y Cripta de Santa Teresa de Los Andes, en el recinto del Santuario, dentro de la diócesis de San Felipe. La infraestructura está diseñada para acoger de forma moderna y acogedora a las personas que buscan paz y un espacio de encuentro espiritual.
Recepción: una casa moderna y acogedora, atendida por las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas. Comedores: la casa cuenta con tres comedores, el grande con capacidad para 200 personas, y dos pequeños con 30 y 15 personas, adaptándose a grupos de diversas dimensiones. Sala de Conferencias: una sala con capacidad para 60 personas y la Sala Teresa de Los Andes, capacidad para 200, equipada con sistema de ampliación de sonido, wifi y asientos cómodos. Habitaciones: un entorno que invita a disfrutar de la tranquilidad y la sencillez que ofrece la casa.
Documental: El camino de Santa Teresa de Los Andes
Frase clave de inspiración y misión
La brújula de nuestra vida es la voluntad de Dios; por eso, las palabras de Paula Frassinetti nos recuerdan que debemos mantener los ojos puestos en esa dirección para no perdernos en el camino. La alegría y la serenidad, la amistad sincera y el servicio desinteresado reflejan una comunión fraterna que sostiene nuestro espíritu de familia y nuestra misión educativa y espiritual.
- Educación Evangelizadora como fundamento de crecimiento integral.
- Inmersión en la realidad pastoral de la Iglesia local.
- Compromiso con la pobreza como forma de vida comunitaria.
- Participación de los laicos como parte integrante de la identidad carismática.
