dalla gioia venni yogananda: la síntesis de la enseñanza y la experiencia meditativa

Musicista e vocal coach con vasta experiencia de concerti e seminari. La música es stata parte integrante della sua vita a partire dai dieci anni, età in cui ha iniziato lo studio del flauto traverso. Ha conseguito el Lehrdiplom con il maestro Heinrich Keller, e ha insegnato per molti años flauto traverso, musica da camera e direzione corale, attività che tutt’ora prosegue. Después de una lunga collaborazione con la Scuola Popolare di Musica di Locarno, ha aperto il proprio laboratorio per la riparazione di strumenti a fiato. Ha approfondito l’aspetto curativo dei suoni attraverso la conoscenza del metodo Peter Hess® e del metodo Kocamann con le campane planetarie. Nel 2005 ha aperto uno studio per trattamenti sonori “Il suono del silenzio”. Tiene regolarmente in Italia e all’estero concerti meditativi e seminari in cui utilizza le campane tibetane, gong e flauti in abbinamento con la voce.

Una biografía poco convencional acerca del místico del Este de India quien trajo la yoga y la meditación a Occidente en la década de los 20. La Autobiografía de un yogi, que ya vendido millones de copias a nivel mundial y por lo general es la primera opción para aquellos que buscan la espiritualidad, filósofos y amantes del yoga hoy. Al personalizar su propio camino hacia la iluminación y compartir sus desafíos durante el proceso, Yogananda logró hacer que las antiguas enseñanzas védicas fueran accesibles al público moderno.

Relatos y peregrinaciones como puertas a la experiencia espiritual

“Regresa a la India. Te he esperado pacientemente durante quince años. Pronto dejaré este cuerpo por la Resplandeciente Morada. La voz de Sri Yukteswar sonó alarmante en mi oído interior mientras estaba sentado, meditando, en la sede central de Monte Washington. ¡Quince años! Sí, ahora me doy cuenta, estamos en 1935; he pasado quince años expandiendo las enseñanzas de mi gurú por América. Esa tarde relaté mi experiencia a un discípulo que estaba de visita. Este discípulo y algunos más, insistieron generosamente en hacer un donativo para mi viaje. Solventado así el problema económico, tomé las disposiciones necesarias para viajar por barco, vía Europa, a la India.

¡Ajetreadas semanas de preparativos en Monte Washington! En Marzo de 1935, inscribí, bajo las leyes del Estado de California, a Self-Realization Fellowship como una organización sin ánimo de lucro. “Regresaré”, les dije a mis alumnos. Me embarqué en Nueva York el 9 de Junio de 19351 en el Europa. Me acompañaban dos estudiantes: mi secretario, el Señor C. Richard Wright y una señora mayor de Cincinnati, Miss Ettie Bletch. Disfrutamos de los días de paz en el mar, un bienvenido contraste con las pasadas semanas de prisas. Como cualquier grupo de turistas curiosos, caminamos por la enorme y antigua ciudad de Londres. Al día siguiente fuí invitado a pronunciar una conferencia en Caxton Hall, en la que fui presentado a la numerosa audiencia londinense por Sir Francis Younghusband.

Nuestro grupo pasó un agradable día como invitados de Sir Harry Lauder, en su finca de Escocia. Pronto cruzamos el Canal de la Mancha para pasar al continente, pues yo quería hacer una peregrinación especial a Baviera. Años atrás había leído un sorprendente informe sobre Teresa. Recuperó la vista milagrosamente en 1923, gracias a sus oraciones a Santa Teresita, “La florecilla”. Los estigmas, o sagradas heridas de Cristo, aparecieron en la cabeza, pecho, manos y pies de Teresa en 1926. Si bien sólo hablaba el alemán sencillo de su pueblo, durante los trances del viernes Teresa pronuncia frases que los eruditos han identificado como del arameo antiguo.

Con permiso eclesiástico, Teresa ha sido sometida varias veces a minuciosa observación científica. Como siempre, ya sea en Oriente o en Occidente, estaba deseoso de conocer a un santo. Me sentí dichoso cuando, el 16 de Julio, nuestro pequeño grupo entró en el pintoresco pueblo de Konersreuth. La casita de Teresa, limpia y bien cuidada, con geranios floreciendo en un rudimentario pozo, estaba, ¡ay!, silenciosamente cerrada. Los vecinos, incluido el cartero que pasó por allí, no pudieron darnos ninguna información. Dos horas más tarde todavía estábamos sentados en el coche, en medio de la lúgubre lluvia. A la mañana siguiente nuestro grupo fue en coche al tranquilo pueblo de Eichstatt, surcado de estrechas calles adoquinadas. El doctor Wurz nos recibió en su casa cordialmente: “Sí, Teresa está aquí”. Le mandó recado de que tenía visita. Profundamente emocionado por estas palabras, seguí al doctor Wurz escaleras arriba, hasta la sala. Teresa entró enseguida, irradiando un aura de paz y dicha. Llevaba un vestido negro y una inmaculada pañoleta blanca. Aunque entonces tenía treinta y siete años, parecía mucho más joven, poseía desde luego la frescura y el encanto infantil. Teresa me recibió con un ligero apretón de manos. El Dr. Wurz se ofreció amablemente a servirnos de intérprete. “Es casi transparente, del tamaño de una moneda pequeña”. “Vivo de la luz de Dios”. En su cara se desplegó una rápida sonrisa. De nuevo mostró alegría ante mi explicación. “Desde luego es así. Pareció un poco sorprendida. Cuando mi mirada cayó sobre sus fuertes y gráciles manos, Teresa me enseñó una pequeña herida cuadrada, recientemente curada, en cada una de las palmas de sus manos. En el dorso de cada mano señaló una herida más pequeña, en forma de medialuna, recientemente curada. Cada herida atravesaba la mano. La santa me dijo algo sobre sus trances semanales. “Observo toda la Pasión de Cristo como una espectadora impotente”.

Un viaje de peregrinación y su experiencia de lo sagrado

Todas las semanas, desde la medianoche del jueves hasta el viernes a la una de la tarde, sus heridas se abren y sangran; pierde cuatro kilos y medio de los cincuenta y cuatro que pesa normalmente. “Varios de nosotros, incluyendo a Teresa, hacemos con frecuencia viajes turísticos de algunos días por Alemania”, me dijo. “Produce un notable contraste que mientras nosotros hacemos tres comidas al día, Teresa no come nunca. Se mantiene fresca como una rosa, sin que le afecte la fatiga que los viajes nos causan a los demás. El profesor añadió algunos detalles fisiológicos interesantes: “Debido a que Teresa no come, su estómago se ha reducido.”

“El obispo le dará permiso. Teresa nos apretó dulcemente la mano muchas veces y nos acompañó a la verja. El Señor Wright encendió la radio del automóvil; la santa la examinó con risas de entusiasmo. Se juntaron tal cantidad de jóvenes que Teresa se retiró. En una conversación que tuvimos al día siguiente con dos hermanos de Teresa, muy educados y afables, supimos que la santa sólo duerme una o dos horas por la noche. A pesar de las muchas heridas de su cuerpo, es activa y llena de energía. Le gustan los pájaros, cuida de un acuario de peces y suele trabajar en el jardín. Tiene mucha correspondencia; los católicos devotos le escriben pidiéndole oraciones y bendiciones curativas. Su hermano Fernando, de alrededor de veintitrés años, nos explicó que por medio de la oración, Teresa tenía el poder de agotar en su propio cuerpo las enfermedades de los demás.

  1. El jueves por la tarde nuestro grupo se dirigió a casa del obispo, quien miraba mis flotantes cabellos con cierta sorpresa. Enseguida escribió el permiso necesario.
  2. El viernes por la mañana llegamos a Konersreuth alrededor de las nueve y media. Me di cuenta que la casita de Teresa tenía una parte del techo acristalada, especial para proporcionarle luz en abundancia.
  3. Nos alegramos al ver que las puertas ya no estaban cerradas, sino hospitalariamente abiertas de par en par. Había una cola de unos veinte visitantes, provistos de sus permisos.

Ahora iba a someterla a una segunda prueba, para ello, justo antes de subir las escaleras, yo mismo entré en estado de trance yóguico, para unirme a ella telepática y televisivamente. Entré en su habitación, llena de visitantes; ella estaba tendida en la cama con un vestido blanco. De los párpados inferiores de Teresa fluía un chorro fino y contínuo de sangre, de unos dos centímetros y medio de diámetro. Su mirada estaba enfocada hacia arriba, en el ojo espiritual, situado en la zona interior media de la frente. El paño enrollado alrededor de su cabeza estaba empapado de la sangre procedente de las heridas estigmatizadas de la corona de espinas. Las manos de Teresa aparecían tendidas en un gesto maternal, suplicante; su rostro mostraba una expresión a la vez de tortura y divinidad. Parecía más delgada, transformada de muchas formas sutiles y también externas.

Como yo me encontraba en sintonía con ella, comencé a ver las escenas de su visión. Estaba viendo a Jesús mientras cargaba la cruz entre la multitud sarcástica. De pronto levantó la cabeza consternada: el Señor había caído bajo el brutal peso. La visión desapareció. En ese momento oí un fuerte ruido sordo detrás de mí. Volví la cabeza durante un segundo, vi que dos hombres sacaban un cuerpo desmayado. Como estaba saliendo de un profundo estado superconsciente, no reconocí a la persona de inmediato. Fijé de nuevo mi mirada en el rostro de Teresa, de una palidez cadavérica bajo los chorros de sangre, pero ahora en calma, irradiando pureza y santidad.

Al día siguiente nuestro pequeño grupo viajó hacia el Sur; gracias a que no dependíamos de trenes, podíamos parar el Ford en cualquier punto del país que eligiéramos. Disfrutamos de cada minuto de nuestro viaje por Alemania, Holanda, Francia y los Alpes suizos. En Italia hicimos un viaje especial a Asís, para honrar al apóstol de la humildad, San Francisco. El viaje por Europa terminó en Grecia, donde visitamos los templos atenienses y vimos la prisión en la que el noble Sócrates tuvo que beber la pócima mortal. Atravesamos el soleado Mediterráneo en barco, desembarcando en Palestina. Recorriendo Tierra Santa, me convencí más que nunca del valor de las peregrinaciones. Nuestro pequeño grupo visitó el Pesebre del Nacimiento, la tienda de José carpintero, la tumba de Lázaro, la casa de Marta y María, la sala de la Última cena. Continuamos a Egipto, con su moderno El Cairo y sus antiguas pirámides.

experiencia de Teresa estigmas milagrosos

2 Otros libros sobre su vida son Therese Neumann: A Stigmatist of Our Day y Further Chronicles of Therese Neumann, ambos de Friedrich Ritter von Lama (Milwaukee: Bruce Pub. 3 Mateo 4:4. La batería del cuerpo del hombre no se sostiene sólo gracias al alimento ordinario (pan), sino a la energía cósmica vibratoria (palabra o AUM). El invisible poder entra en el cuerpo humano por la puerta del bulbo raquídeo. Este sexto centro corporal está situado en la parte posterior del cuello, por encima de los cinco chakras (en sánscrito “ruedas” o centros que irradian fuerza) espinales. El bulbo raquídeo es la principal entrada por la que el cuerpo se provee de la fuerza vital universal (AUM) y está directamente conectado con la fuerza de voluntad humana, concentrada en el séptimo centro o Conciencia Crística (Kutasha), en el tercer ojo, en el entrecejo. La energía cósmica se almacena en el cerebro como una reserva de potencialidades infinitas; se menciona poéticamente en los Vedas como “el loto de los mil pétalos de luz”. La Biblia se refiere invariablemente al AUM como el “Espíritu Santo” o fuerza vital invisible que mantiene toda la creación de forma divina. “¿Cómo?, ¿no sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo que está en vosotros, que lo habéis recibido de Dios y que no os pertenece?”.

4 Durante las horas que precedieron a mi llegada, Teresa ya había pasado por muchas visiones de los últimos días de la vida de Cristo. Su trance solía comenzar con escenas de los acontecimientos que siguieron a la Última Cena. 6 Un pasaje de Eusebio relata un interesante encuentro entre Sócrates y un sabio hindú. El pasaje dice: “Aristoxenus, el músico, cuenta la siguiente historia sobre los indios. Uno de ellos conoció a Sócrates en Atenas y le preguntó cuál era el ámbito de su filosofía. ‘Una pregunta sobre los fenómenos humanos’, respondió Sócrates. Ante esto el indio estalló en carcajadas. ‘¿Cómo puede un hombre preguntar sobre los fenómenos humanos’, dijo, ‘cuando ignora los divinos?’”.

Este relato, junto con las ideas de Paramahansa Yogananda, establece un puente entre la experiencia mística oriental y la exploración occidental de la conciencia. En el marco de la celebración internacional del yoga, Self-Realization Fellowship presenta programas de oración, meditación y afirmaciones, abiertos al público en diferentes idiomas, para honrar la unión de comunidades y la ciencia del yoga.

IN MEMORIAM: EL MAHASAMADHI DE UN MAESTRO MUNDIAL

Paramahansa Yogananda fue una figura clave en la introducción de la ciencia del yoga de la India a los occidentales. Yogananda, el último de una línea de gurús espiritualmente iluminados, se encargó de poner a disposición del mundo entero la antigua y sagrada ciencia del Kriya Yoga, que incluye ciertas técnicas de meditación cuya práctica devota conduce a la experiencia directa y personal de Dios. Millones de personas se han inspirado en las enseñanzas de Yogananda y, especialmente, en su libro Autobiografía de un yogui, que este año celebra su 75º aniversario.

En base al principio según el cual “más fuerte la voluntad más fuerte el flujo de energía“, en este sistema de ejercicios se dirige la fuerza vital hacia las áreas del cuerpo mediante contracciones y relajaciones graduadas, despertando cuerpo, mente y espíritu. Lahiri Mahasaya aprendió esta técnica del Maestro Babaji y la difundió ampliamente. Los ejercicios de ricarica representan el aporte único de Yogananda a la ciencia del yoga. En la Bhagavad Gita y los Yoga Sutra de Patanjali se hace referencia a esta ciencia antigua. Este fragmento de sabiduría acompaña a quienes buscan conocer la verdadera Felicidad mediante la meditación y la alineación con lo divino.

Este artículo se completa con descripciones de experiencia profunda y pasajes de textos que ligan la devoción, la disciplina y la búsqueda de la iluminación a través de prácticas que integran yoga, música y contemplación interior. God is Sat-Chit-Ananda, ever-existing, ever-conscious, ever-new Bliss. We, as soul, are individualized Sat-Chit-Ananda. Joy expresses itself under certain conditions, but it is not created by those conditions. Thus, when someone receives a thousand dollars and exclaims, “Oh, how happy I am!” the condition of having received a thousand dollars has merely served as a pickax, releasing a fountain of joy from the hidden reservoir of bliss within.

Para quienes buscan profundizar, la meditación prolongada es el camino hacia la verdadera alegría. Cuando te sientas en silencio, la alegría brota desde dentro, impulsada por una experiencia interior que no depende de estímulos externos. Si aún no te has inscrito en la newsletter de AtuttoYoga, te invito a hacerlo. Utilizamos cookies y herramientas similares para mejorar tu experiencia, y también para comprender mejor cómo los usuarios interactúan con los servicios de video, como se detalla en nuestras políticas.

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