En Italia, la Soka Gakkai organiza un marco religioso y de culto reconocido por el Estado y afiliado a la Soka Gakkai Internacional (SGI). La SGI es una asociación global que conecta las organizaciones Soka Gakkai en el mundo, uniendo más de 12 millones de miembros en 192 países y territorios. En tanto organización no gubernamental con estatus consultivo ante las Naciones Unidas, colabora -junto a otras entidades de la sociedad civil, agencias intergubernamentales y grupos confesionales- para abordar desafíos globales y el bienestar de las comunidades.
El budismo Nichiren enseña el principio de la “unidad de la vida y su entorno”. En lugar de culpar a otros y a las circunstancias externas por el sufrimiento, debemos reconocer que nuestro entorno y quienes nos rodean reflejan nuestra vida interior. Cuando elevamos nuestro estado vital mediante la práctica budista, nuestra sabiduría y alegría se manifiestan en el entorno. Este dinamismo se refleja también en el lugar de trabajo, donde el cambio interior de una persona puede influir en las relaciones y en la cultura organizacional.
La experiencia personal de Yen Gan ilustra cómo la práctica budista puede funcionar como protección en entornos laborales a menudo tóxicos. Después de trasladarse a Sídney desde Malasia en 2013 y trabajar en cinco compañías, describe ciclos en que las condiciones laborales empeoraban tras periodos iniciales prometedores. En Kuala Lumpur, donde era periodista financiera con éxito, la identidad profesional terminó entrelazada con su experiencia laboral y su vida personal. En varios empleos, las dinámicas de poder y la presión llevaron a recortes salariales, reestructuraciones y conflictos que dificultaron su rendimiento y bienestar.
En junio de 2018, tuvo la oportunidad de dirigir las reuniones de su grupo local de la Soka Gakkai. Aun cuando enfrentaba retos laborales que amenazaban la continuidad de las reuniones, logró priorizar su práctica y centrarse en compartir temas relevantes con los miembros. Este proceso fortaleció su capacidad de ver a sus colegas como seres humanos valiosos, budas merecedores de respeto, y de cultivar un ambiente de diálogo y apoyo mutuo.
La experiencia de aplicar la sabiduría budista en el mundo laboral se cristaliza cuando, ante situaciones desafiantes, se opta por la responsabilidad propia y la confianza en el valor de las personas. En una entrevista de trabajo para un puesto directivo, expresó su deseo de crear una cultura laboral basada en la confianza, el respeto y la transparencia. El nuevo rol exigía esfuerzo sostenido, pero la diferencia fue que, esta vez, el budismo se convirtió en una guía operativa.
Al inicio de su gestión como líder, trató de ganarse el respeto del equipo. A través de un cambio de enfoque, dejó de culpar a otros y, en cada encuentro, preguntó sobre la vida fuera del trabajo: qué les hacía felices, qué les motivaba, compartió sus miedos, luchas y esperanzas. Se eliminó la jerarquía y se promovió un ambiente de igualdad. Este enfoque, basado en la práctica budista, permitió forjar conexiones significativas y transformar la cultura del equipo.
En una reunión de directivos en octubre de 2019, ocurrió un reconocimiento significativo: el Premio Valores (Values Award). Los miembros del equipo la nominaron por guiar con cuidado, respeto y consideración, y por promover valores de confianza, transparencia y una cultura positiva y productiva. Aunque los desafíos siguen presentes, esta experiencia parece haber proporcionado el coraje y la sabiduría para sostener relaciones laborales basadas en la dignidad de cada persona.
La visión de Kosen rufu-un mundo pacificado gracias al respeto por la dignidad de la vida-se celebra en la Soka Gakkai cada 16 de marzo como un día significativo para sus miembros. En 1958, el segundo presidente Josei Toda convocó a los jóvenes a trabajar por la paz mediante la práctica de la verdadera dignidad de la vida. En décadas recientes, iniciativas como la apertura del primer Centro Diurno en la Casa Circondariale di Milano San Vittore demuestran un compromiso real con la transformación de la sociedad desde el ámbito comunitario y penitenciario, con equipos multidisciplinarios que realizan laboratorios que convierten el tiempo en valor, paso a paso, centro a centro.
La colaboración entre organizaciones y el trabajo en red con comunidades religiosas y agentes de la sociedad civil se sitúa como una vía para ampliar el alcance de la paz y el diálogo. A nivel institucional, se señaló el interés de ADGI Milano en promover una cultura de paz y diálogo, con la participación de representantes de las principales comunidades religiosas. En paralelo, el tema central de estas iniciativas es “el papel de las mujeres en la construcción de la paz: de víctimas de violencia y conflictos armados a agentes de acciones positivas”.
La relación entre UNDP, Italia y la experiencia de las mujeres en roles de liderazgo dentro de la Soka Gakkai resalta la necesidad de traducir principios espirituales en prácticas tangibles dentro de organizaciones y comunidades. Este enfoque demarca un camino para que las prácticas budistas, cuando se aplican con empatía, voluntad de diálogo y respeto, transformen ambientes laborales y sociales. En última instancia, el trabajo con mujeres y jóvenes en contextos de prisión, centros comunitarios y redes interinstitucionales muestra la capacidad de la espiritualidad para orientar políticas de paz y convivencia.
- La unidad de la vida y su entorno como marco de acción en el mundo laboral.
- La práctica budista como protección y guía ante ambientes tóxicos.
- El liderazgo basado en la confianza, el respeto y la transparencia.
- La importancia de promover el diálogo “corazón a corazón” con cada miembro del equipo.
- Reconocimientos como el Values Award, que consolidan prácticas positivas en la cultura organizacional.

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