La pregunta frecuente entre estudiantes y docentes de yoga es: ¿qué diferencia hay entre ser un PROFESOR de yoga o un INSTRUCTOR de yoga? En este texto reunimos las ideas clave para entender ambos roles y cómo la enseñanza puede hacerse profunda, ética y sensible a las necesidades de cada practicante.
Qué significa ser instructor y qué implica ser profesor
Un instructor es alguien que instruye sobre algún tema en concreto. Un profesor es una persona que ejerce o enseña una ciencia o un arte. Así se describen los dos términos en el diccionario. En realidad, cuando enseñamos en nuestras clases de yoga instruimos a los alumnos, les damos instrucciones para que comprendan que deben hacer, cómo deben de abordar las posturas de yoga y la práctica en general. Eso nos hace instructores.
El Yoga es una Ciencia y También un Arte. Si practicamos con devoción y a la vez enseñamos con responsabilidad, con ética. Si en nuestras clases de yoga, llevamos a los alumnos el aprendizaje de manera profunda y científica; si además, les enseñamos cómo llevar estos conocimientos a la vida trivial, creo que también eso nos convierte en profesores. En realidad ambos sustantivos responden a la persona que está a cargo de las clases de yoga. Esa persona debe tener la destreza para ejecutar lo que enseña, debe de haber experimentado con anterioridad lo que enseña, explicándolo con arte y creatividad para que llegue el entendimiento a la clase entera. Tiene la responsabilidad de enseñar correctamente a los alumnos, con paciencia, devoción y humildad.
La práctica pedagógica en clase
Cuando enseñamos en nuestras clases de yoga instruimos a los alumnos, les damos instrucciones para que comprendan qué deben hacer y cómo deben abordar las posturas y la práctica en general. Eso nos hace instructores. No se trata de quién es mejor, sino de cómo se desarrolla la labor de enseñar con rigor, empatía y creatividad. La práctica debe adaptarse a las personas, a su anatomía, a su fisiología y a su psicología y no al revés.
Soportes en la práctica: ¿cuándo y por qué utilizarlos?
Respecto a la duda sobre el uso de soportes en las clases, cada sistema de enseñanza tiene sus particularidades. Por supuesto que el cuerpo cede con la práctica y se hace fuerte y más flexible. Pero, ¿qué pasa si al empezar la práctica el alumno no puede hacer la postura, o si la persona mayor o con una lesión no consigue la alineación adecuada? Estas personas encuentran una salida en la utilización de soportes. Los soportes acercan la postura a estos practicantes. Incluso estando sanos, muchas veces nos ayudan a comprender mucho mejor la asana. Hay muchas formas de abordar la práctica y la disección entre cuerpo y mente dentro de la enseñanza.
La práctica debe adaptarse a las personas, a su anatomía, a su fisiología y a su psicología, y no al revés. Esto es fundamental para prevenir lesiones y para que cada alumno experimente el aprendizaje con seguridad y conciencia. En cuanto a la secuencia de una clase, la apertura, el desarrollo y el cierre deben considerar variaciones para distintos niveles y condiciones.
Principios para una práctica segura y sostenible
- El principio de la diferencia individual: cada persona responde de forma diferente al yoga.
- El principio de sobrecarga: la mejora llega con una sobrecarga óptima y gradual.
- El principio de progresión: avanzar con cuidado para evitar lesiones.
- El principio de adaptación: el cuerpo se ajusta y necesita ajustes en el programa.
- El principio de uso y desuso: se debe conservar lo practicado; se debe evitar perderlo.
- El principio del descanso: el crecimiento ocurre durante el descanso y la recuperación.
Estas pautas son útiles para cualquier profesor o instructor que busque una enseñanza responsable y centrada en la salud de sus alumnos. Además, una práctica regular y consciente favorece la integración de la respiración y el movimiento, lo que profundiza la experiencia de yoga tanto para docentes como para estudiantes.
Cómo planificar una clase de yoga adaptada
La apertura de la clase responde a la hora del día y a las necesidades de los alumnos: ¿Qué estado mental traen? ¿Qué necesitan? Es importante anticipar variaciones de las asanas para distintos niveles y condiciones. La salida de la práctica se centra en la integración, con asanas finales y tiempo de relajación para consolidar el aprendizaje.
La secuencia de yoga puede seguir principios de secuenciación holística: meditación de inicio, movimientos suaves, asanas progresivas y Savasana para la integración total. En este marco, se pueden introducir ejemplos prácticos de secuencias cortas de Hatha Yoga basadas en principios de seguridad y equilibrio entre estimulación y descanso.
Ejemplos prácticos y recursos para profesores de yoga
La literatura y las experiencias de docentes como Arhanta Yoga, Swami Sivananda y otros maestros destacan que el yoga clásico se basa en una secuencia que trabaja sobre chakras y órganos internos, mientras que el yoga moderno enfatiza el desarrollo muscular y la flexibilidad. Así se aprecia una evolución del propósito del practicar yoga desde la salud física hacia la expansión de la conciencia y la vida cotidiana.
Para quien desea mantener una práctica personal sólida, es recomendable estructurar la auto-práctica diaria y buscar equilibrio entre ser profesor y practicante. Mantener una auto-práctica regular profundiza la experiencia y sostiene la autenticidad en la enseñanza.

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