El Ngöndro son una serie de “prácticas preliminares” que conforman el fundamento para la práctica en la tradición budista tibetana. Estas prácticas ayudan a los practicantes a eliminar los obstáculos mentales y a desarrollar cualidades esenciales como el desapego, la disciplina, la meditación y la sabiduría. Proporcionando una base para así poder avanzar hacia enseñanzas y prácticas más avanzadas del Vajrayana. En general el budismo es un camino que proporciona herramientas para poner fin al sufrimiento a través de la transformación de los estados mentales confusos que distorsionan nuestra comprensión de la realidad.
El Buda nos animó a reflexionar, analizar y pensar de manera crítica, en lugar de simplemente aceptar o rechazar las cosas basándonos en nuestras percepciones inmediatas. Cuando el mundo comprende esta verdad, cuando la mente es vista tal como es, luminosa y libre de impurezas, entonces la meditación se revela como el sendero esencial. Mediante la práctica diligente, uno trabaja para eliminar las impurezas que oscurecen la mente, revelando su pureza innata.
Existen diferentes presentaciones del Ngöndro de acuerdo a las escuelas dentro de la tradición tibetana. Existen comentarios sobre todos estos textos que son utilizados como manuales de práctica y que acompañan las prácticas del Ngöndro dándole comprensión y significado. En la tradición Nyingma está la obra de Las Palabras de Mi Maestro Perfecto de Patrul Rinpoche. La tradición Kagyu cuenta con El Precioso Ornamento de la liberación de Gampopa.
Es vital comenzar contemplando los preliminares externos antes de comenzar el camino principal del Ngöndro. Estos preliminares externos proporcionan una base para entender el sufrimiento, la impermanencia y la causa y efecto, además de que ayudan a cultivar una motivación genuina y preparan la mente al abordar aspectos fundamentales de la vida y de nuestros diversos estados mentales. Esta preparación estabiliza y purifica la mente, dejándola lista para los preliminares internos.
Generalmente, la práctica del Ngöndro se divide en dos partes: los preliminares externos, que consisten en contemplaciones sobre temas como la preciada vida humana, la muerte y la impermanencia, etc. y los preliminares internos, que conforman el cuerpo principal de la práctica del Ngöndro, los cuales son el Refugio, la práctica de Vajrasattva, la ofrenda del Mandala y el Guru Yoga.
La preciada vida humana: Apreciar la rara oportunidad y las libertades y dones con los que contamos para poder practicar el dharma y aprovechar al máximo esta valiosa oportunidad. Es como ganar la lotería: no te entusiasmas con el pedazo de papel en sí, sino con el potencial y las oportunidades que representa.
La muerte y la impermanencia: Contemplarlas nos recuerda la naturaleza momentánea de la vida, animándonos a priorizar prácticas significativas y la transformación personal. Como señala Longchenpa, la impermanencia y la muerte son certeras, mientras que su momento es incierto; ¡tenemos muy poco tiempo! Es importante limitar los planes futuros y centrarse en practicar las enseñanzas en el momento presente.
El principio de causa y efecto o karma: Esta contemplación nos ayuda a entender cómo nuestras acciones moldean nuestras experiencias futuras, motivándonos a tomar decisiones sabias y actuar responsablemente. Tsongkhapa, fundador de la tradición Gelug, enfatizó la importancia de ser conscientes de nuestras palabras, diciendo que hablar con verdad y amabilidad crea karma positivo, mientras que mentir o hablar con dureza puede llevar a repercusiones negativas.
Las desventajas del samsara: Gampopa, un maestro importante de la tradición Kagyu, sugiere reflexionar sobre el constante sufrimiento y la naturaleza temporal de los placeres sensoriales para aspirar a cambiar el ciclo de constantes insatisacciones y mantenernos comprometidos con el camino. Los beneficios de la liberación: Esta contemplación es importante porque destaca la paz duradera que proviene de alcanzar la liberación, inspirándonos y motivándonos a esforzarnos y comprometernos con el camino hacia la iluminación.
La importancia de un maestro: Es esencial ver el valor que tiene contar con un maestro calificado que posea las cualidades adecuadas, ya que un maestro así proporciona la guía, el apoyo y las enseñanzas auténticas necesarias para una práctica efectiva y un progreso relevante. Shamatha (meditación de la calma mental): Esto es importante porque la concentración ayuda a desarrollar estabilidad mental y un enfoque adecuado, que son esenciales para profundizar en la meditación y obtener una visión en el camino. Estas instrucciones se explican y describen en nueve etapas para desarrollar progresivamente una concentración y estabilidad mental más profundas, comenzando desde un enfoque inicial y avanzando hacia un estado de tranquilidad profunda y sin esfuerzo. Reflexionar sobre estas contemplaciones es clave para cultivar claridad y estabilidad mental.
El Ngöndro implica una meditación profunda sobre la naturaleza de la realidad, la vacuidad y la naturaleza de la mente. Una constante familiarización con estas nuevas formas de percibirse a sí mismo y al mundo resulta más importante que centrarse en el número de repeticiones o acumulaciones. Antes de realizar estas prácticas, es necesario recibir la transmisión y las instrucciones de las mismas de acuerdo al Ngöndro que harás. Aunque cada liturgia del Ngöndro puede variar, por lo general, cada sección incluye instrucciones y prácticas específicas adaptadas a las enseñanzas transmitidas en cada una de las respectivas tradiciones.
La práctica del Ngöndro consiste en un total de cien mil acumulaciones de las diferentes secciones, lo cual puede causar que algunos se sientan intimidados e incluso se alejen de la práctica del Ngöndro por esta razón. Sin embargo, las acumulaciones se pueden abordar de diferentes maneras. Por ejemplo, el simple hecho de recordar al Buda y las enseñanzas puede contar como una recitación de refugio. Recitar la ofrenda del mandala, participar en actividades como pasar tiempo con otros, estudiar el dharma, hacer reflexiones y contemplaciones mentales, o cantar el mantra mientras lavas los platos pueden contribuir a las acumulaciones en tu práctica de Ngöndro.
Algunas prácticas incluyen la retirada de tres años: durante el tercer retiro de tres años, se recomienda vivir la sadhana con tus propias palabras y estilo, siempre bajo instrucciones claras de tu maestro. Hay dos razones principales para tomar refugio: primero, un temor inteligente de no querer continuar teniendo una visión poco realista de nosotros mismos y de la realidad, debido a que nos conducirá constantemente a experimentar sufrimiento en el futuro; y segundo, la confianza en que los objetos de refugio son fuentes válidas de protección. La bodhichitta, que es la determinación altruista hacia la iluminación, guiada por la sabiduría y la compasión para beneficiar a todos los seres sintientes, también es vital.
Comprender y cultivar la bodhichitta es esencial en este camino. La bodhichitta va más allá del hecho de solamente ser compasivo o amable; requiere reconocer el profundo sufrimiento en el que estamos inmersos nosotros mismos y en los demás, y así desarrollar una aspiración sincera por aliviar ese sufrimiento. Esta aspiración nos lleva a esforzarnos por nuestra propia iluminación como la forma más efectiva de ayudar a los demás. Alcanzar la iluminación implica dominar tanto el método como la sabiduría, que se detallan en las paramitas o perfecciones. Estas se resumen comúnmente en seis: generosidad, disciplina, paciencia, esfuerzo entusiasta, concentración y sabiduría. Todas ellas se resumen en los tres entrenamientos superiores: Disciplina, Meditación y Sabiduría. Que a la vez son elementos corresponden al Noble Óctuple sendero.
Tomar refugio en el Buda significa seguir el ejemplo y confiar en un ser iluminado, que no es un dios creador, sino alguien, como nosotros, que ha desarrollado plenamente su propio potencial. Tomar refugio en el dharma significa abandonar las visiones extremas que ven las acciones de manera absoluta o niegan el principio de interdependencia. Esto se traduce en no hacer daño a los demás. Al tomar refugio en la sangha, evitamos seguir consejos que puedan reforzar visiones extremas. En resumen, las prácticas internas implican establecer un hábito de por vida de integrar el dharma en nuestra mente. Todas estas acciones son parte de la práctica, contribuyendo a las tradicionales 110,000 recitaciones de la oración de Refugio y Bodhichitta realizadas mientras uno se postra. ¡No tengas miedo de las postraciones! Hay varias formas de realizarlas y maneras de modificarlas si tienes limitaciones físicas.
Para prepararnos para la práctica del dharma, necesitamos pasar por un proceso de purificación, y la práctica de Vajrasattva es una forma poderosa de lograrlo. La esencia de la purificación es reconocer nuestras acciones negativas y motivaciones erróneas del pasado: acciones dañinas que hemos realizado con nuestro cuerpo, palabra y mente. En este sentido, la purificación significa soltar nuestros hábitos poco útiles y las acciones que se derivan de ellos, quitándole fuerza a nuestras tendencias no virtuosas. La práctica tradicional implica visualizar a Vajrasattva, quien representa la pureza que todos poseemos y simboliza nuestro potencial para la iluminación, ayudándonos a eliminar obstáculos y karma negativo. Vajrasattva es una figura radiante con un cuerpo blanco que se sienta sobre o frente a nosotros. Imaginamos luz y néctar fluyendo de él hacia nosotros, purificando nuestro cuerpo, palabra y mente.
Puede ser útil comenzar recitando el mantra lentamente y grabándolo con nuestra propia voz para facilitar su aprendizaje. Como con todas las prácticas de Ngöndro, ¡puedes llevar la de Vajrasattva más allá del cojín de meditación! Reflexionar sobre los cambios positivos y la claridad obtenida a través de tu práctica, reducir el uso de plástico y recoger cualquier basura que encuentres son algunas de las prácticas que mi maestro nos aconseja hacer, ya que nuestra purificación interior también está relacionada con nuestras condiciones externas, debido a la interdependencia. Crear 100 tsa tsas - pequeñas imágenes de arcilla o yeso de figuras búdicas. Colgar 25 banderas de oración de Vajrasattva que simbolizan intenciones y aspiraciones positivas.

Se dice que, para comprender la profundidad del dharma, se necesita abundancia: una abundancia de habilidades, tiempo, circunstancias, devoción y la capacidad de interpretar las enseñanzas. Para lograr esto, se deben acumular varios tipos de mérito o causas positivas. La práctica de la ofrenda del mandala sirve para cultivar un sentido de generosidad y acumular mérito. La práctica del ofrecimiento de mandala implica crear una representación simbólica de todo el universo como una ofrenda a los budas y a todos los seres. Comenzamos visualizando una base que representa todo el cosmos, llena de materiales preciosos como montañas, ríos, océanos y palacios, que se transforman en un reino de belleza y pureza. Tradicionalmente, la práctica del mandala se realiza recitando una oración basada en la antigua cosmología india del sagrado Monte Meru y los cuatro continentes, y la recitamos 110,000 veces. Esta práctica enfatiza el desarrollo de la devoción al conectarnos con el maestro espiritual, la cual consiste en unir nuestra mente con la mente del gurú - comprendiendo que en naturaleza, no son distintas sino iguales- esto es esencial para un verdadero progreso. Esto nos ayuda a profundizar nuestra conexión con el Buda -representado por el maestro visualizado como una deidad, como por ejemplo Vajradhara- de acuerdo con las enseñanzas.
En general, el Gurú Yoga comienza visualizando a tu gurú como una figura búdica radiante sobre tu cabeza o frente a ti, encarnando la sabiduría y la compasión. Enfócate en esta visualización con devoción y recita la liturgia del Gurú Yoga de tu práctica de Ngöndro junto con el mantra y, finalmente, disuélvelo en ti. En esta sección contemplamos al gurú como la personificación de las Tres Joyas o, en este caso, de las Tres raíces que son: el Gurú, el Yidam y la Dakini, entendiendo así que al conectar con el gurú estamos conectando con las enseñanzas, con el dharma. Quisiera enfatizar que es esencial recibir instrucciones claras de tu maestro para realizar esta práctica. Por ejemplo, mi maestro nos aconseja visualizarnos como el Buda, asumiendo que tenemos los empoderamientos y guías necesarias, y ofrecer todo lo que comemos o bebemos como parte de esta práctica.
Dentro del Vajrayana, el método y la sabiduría se acumulan simultáneamente porque se potencian mutuamente. Los métodos profundizan la compasión, mientras que la sabiduría aclara la comprensión. Para esta sección del Ngöndro, el número de recitaciones puede variar; por ejemplo, en el Ngöndro de Longchen Nyingtik encontramos el Gurú Yoga de Padmasambhava, en el que recitamos la Oración de siete líneas de Gurú Rinpoche 110,000 veces y el mantra 100,000 veces por sílaba, totalizando 1,200,000 repeticiones. Pero esto puede varias, dependiendo del Ngöndro que estés haciendo. Para el Gurú Yoga de Padmasambhava, mi maestro nos anima a usar versiones de la oración que consideremos inspiradoras. Por ejemplo, hay una versión en inglés que se canta en un coro y una versión en español en el estilo vallenato colombiano. Todas estas prácticas refuerzan la profunda visión de la naturaleza búdica, afirmando que cada ser sintiente posee el potencial de alcanzar la iluminación.
Dzongsar Khyentse Rinpoche ha creado un programa para apoyar a los practicantes en su camino llamado Ngöndro Gar. Es una comunidad internacional y no sectaria que practica las preliminares de Ngöndro como una práctica autodirigida apoyada por recursos que incluyen liturgias, un instructor personal y enseñanzas en línea. La palabra “Gar” significa “nómada”, reflejando que somos una comunidad que no cuenta con una sede física. Somos una comunidad viviente de practicantes alrededor del mundo. Ha estudiado y practicado el budismo durante más de 24 años, comenzando en 2001 recibiendo enseñanzas de su maestro principal, Dzongsar Khyentse Rinpoche, en la Universidad de British Columbia. Fue monje durante 10 años y recibió sus votos del XIV Dalai Lama, es instructor de Siddhartha’s Intent.

La práctica de los mantras es una de las características del budismo tibetano. El mantra Om Mani Padme Hum, mantra de Chenrezig, el Buda de la Compasión, purifica cuerpo, habla y mente y conecta con el amor universal; recitarlo facilita el desarrollo de las seis perfecciones y la iluminación. Om Mani Padme Hum, descrito aquí como un instrumento para liberar la mente del flujo de pensamientos que confunden, es un ejemplo central de la relación entre mantra y compasión en el camino budista. En tibetano, la repetición del mantra y su giro en ruedas de oración refuerzan la compasión y la conexión con Chenrezig. El mantra se desglosa en Om (generosidad), Ma (ética), Ni (paciencia), Pad (perseverancia), Me (concentración) y Hum (sabiduría).
La historia del daimoku en Japón, Namu Myōhō Renge Kyō, y su desarrollo dentro de Nichiren Buddhism, se presenta como una exploración de cómo la devoción y la recitación pueden convertirse en una práctica central de iluminación, integrando el Lotus Sutra y las ideas de las tres verdades y el one vehicle. Nichiren sostenía que la recitación del daimoku era equivalente a recitar todo el Sutra del Loto, y que el mérito y la iluminación se transferían al practicante al cantar. Esta tradición, con su énfasis en la devoción y la fe, complementa la visión budista que también admite prácticas meditativas y exploración de la sabiduría. En suma, estas prácticas muestran la riqueza de expresiones devocionales y su papel en la búsqueda de la iluminación.
- La preciada vida humana y la impermanencia
- El karma y la ética verbal
- La bodhichitta y la motivación altruista
- La purificación y Vajrasattva
- La ofrenda del mandala y la devoción al maestro
- El Gurú Yoga y la conexión con las Tres Joyas
