El budismo chino bajo el Partido Nacionalista: insertación religiosa en un marco de unificación y control político

Quien se adentre en el contenido de la página electrónica de la Asociación Budista de China, Zhōngguó Fójiào Xiéhuì 中国佛教协会, observará que, en el apartado de “Introducción”, se describen las responsabilidades que esta asociación tiene para y con la sociedad. La lista comienza con la unificación: guiar a cada uno de los devotos budistas de distintas nacionalidades chinas a un sentimiento de “amor a la patria y a la doctrina” (Ài guó ài jiāo 爱国爱教); colaborar con el presidente del Partido Comunista Chino y el sistema socialista, “inquebrantables [jiāndìngbùyí 坚定不移] en el distinguido camino socialista”; respetar la Constitución, las políticas y las leyes del país; colaborar con el gobierno en la implementación de las políticas de libertad religiosa y en las regulaciones de las leyes, defendiendo los derechos legales y los intereses del mundo budista; profundizar en la investigación del budismo, dar a conocer el organismo budista, la opinión y las solicitudes de los budistas; estrechar las relaciones entre los discípulos budistas de todas las nacionalidades; promover el intercambio de los tres idiomas (chino, tibetano, pali) en el budismo y la unión de las nacionalidades; aumentar la devoción hacia la religión; administrar de buena manera las instituciones y los colegios budistas; formar personas budistas talentosas; promover las investigaciones y las actividades budistas, así como realizar obras caritativas. Posteriormente, señala la promoción amistosa de las relaciones con los compatriotas de Taiwan, Hong Kong, Macao y los residentes budistas chinos en el extranjero, así como la comprensión y la cooperación para promover la unión con la Madre Patria (zŭguó 祖国). Además, la asociación debe aumentar la cohesión cultural entre las nacionalidades chinas y desarrollar la amistad y la interacción con organizaciones budistas internacionales, con otras religiones y con cada país budista.

En este breve pero intenso párrafo se observa que la tarea de la asociación no es menor, pues su primera obligación tiene que ver con la colaboración para la unificación social que lleve a un compromiso con el país y, por lo tanto, con el partido. Estas tareas combinan labores que son parte de las responsabilidades religiosas que el budismo promueve, pero otras apuntan explícitamente a las políticas internas del partido. Las asociaciones de las cinco religiones oficiales de China cumplen un papel crucial en el vínculo entre el Estado y el pueblo. Las asociaciones reciben la protección y los beneficios del gobierno, siempre y cuando se atengan a las regulaciones del partido.

En este discurso introductorio de la Asociación Budista, hallamos conceptos que se repiten de manera constante en los textos y las noticias que publica en su página electrónica, los que representan el lema “Amor a la patria y a la doctrina” (desde ahora, Ài guó ài jiāo). Este lema nació en la década de 1990 y su origen se debe a la búsqueda de una teoría adecuada a las políticas socialistas del Estado para que las religiones también participen. A su vez, responde a otra de las tantas maneras en que las religiones han buscado acomodarse a las circunstancias históricas y políticas del país.

En este texto analizo la narrativa político-religiosa de la Asociación Budista de China, destacando los procesos de inserción de lo político en la doctrina, con la intención de reflexionar sobre los factores teóricos y situacionales que han construido los discursos y las frases emblemáticas de la asociación religiosa más influyente en China. Con factores teóricos y situacionales me refiero a la fundamentación teórica de la reinterpretación de la doctrina budista desde principios de siglo XX hasta el presente, para adecuarse a la realidad política y a las necesidades del Partido Comunista. Al conocer esos factores, es posible analizar el discurso actual del budismo chino y los elementos que influyen en su construcción. Con base en lo anterior, sugiero que tanto el discurso budista que se adapta a la estrategia del partido como la influencia de los neobudismos estadounidense y europeo coexisten y construyen un diálogo que responde a las necesidades sociales sin desvincularse de las políticas gubernamentales.

Asimismo, se suma el discurso budista asiático moderno que se manifiesta en el budismo humanista de la corriente Foguangshan, en Taiwan. La Asociación Budista incorpora y adapta algunas características modernizadoras del Foguangshan que acercan el budismo de la isla al del continente. La unión de estos tres elementos da origen a un discurso religioso patriótico y moderno. Los intentos de sobrevivencia de los religiosos ante las circunstancias políticas del momento son parte de la historia de las religiones. El budismo en China tuvo que superar periodos trágicos en que los poderes imperiales reprimían la religión.

Durante la República (1912-1949), la búsqueda de la modernización significó el inicio de la secularización. Francesca Tarocco señala que las nuevas élites que suplanaron el antiguo orden confuciano tenían un sentimiento anticlerical. Las propiedades monásticas budistas fueron amenazadas y se atacó a los monjes en las campañas antirreligiosas que surgieron en 1920. Tras el triunfo de Mao Zedong, el Partido Comunista ubicó el budismo como una doctrina cuya filosofía apoyaba el pensamiento imperialista, daba prioridad a las clases sociales elitistas y contribuía a la división de clases, con lo que acentuaba las diferencias en la sociedad. Frente a la difícil situación política, los monjes buscaron compatibilizar el budismo con el comunismo. Su estrategia general fue la de identificar ciertas ideas o prácticas budistas y reinterpretarlas en términos marxistas-socialistas.

Algunas ideas se leían en la publicación periódica de la sangha, en la revista Modern Buddhism. David Yu señala que entre estas adecuaciones doctrinarias que debía realizar el budismo chino está la de la cadena del ciclo de nacimiento y muerte de los seres vivos, el cual se debe al karma negativo del pasado, que tiene su origen en los tres venenos: gula, ira e ignorancia. El budismo de ese entonces interpretaba esos venenos en términos socialistas: “son los pecados de una sociedad capitalista, el resultado de las prácticas de propietarios privados. En una sociedad colectivista, la causa de estos venenos debe ser eliminada”.

Otra reformulación fue la idea de concebir la Tierra Pura del Buda Amitābha como un paraíso que podía identificarse con este planeta si se vivía en una sociedad marxista. A pesar de los intentos, las religiones fueron poco a poco reprimidas, y durante la Revolución Cultural (1966-1976) se prohibieron las prácticas religiosas, se destruyeron los templos y se obligó a miles de monjes y monjas a abandonar la vida religiosa. A finales de la década de 1970, y con la muerte de Mao, la asociación buscó recuperar su papel manteniendo una colaboración con el Estado. Zhao Puchu, presidente de la Asociación Budista de China, desarrolló una teoría de adaptación de las religiones al gobierno chino que dio origen al actual lema “Ài guó ài jiāo”.

Zhao sostenía que las religiones debían recuperarse, siempre y cuando sus creyentes trabajaran para adaptarse al partido. Señaló que fue un error la forma en que Lin Biao y la Banda de los Cuatro advirtieron sobre el culto a la personalidad en las religiones, y sostuvo que la “nueva religión” de la era no tenía principios que la protejan. Para avanzar en la unificación en paz y llevar a cabo las cuatro modernizaciones, se debe proseguir la política de libertad de creencias y no provocar disputas religiosas. En cuanto al ateísmo, afirmó que entre los principios del marxismo se encuentra el ateísmo, y citó a Lenin para subrayar que el ateísmo es esencial para obedecer al partido.

Respecto a las cinco naturalezas de la religión en China, Li Wei Han articuló nociones sobre religión de masas, aspecto nacional, internacional, complejidad y extensión. Zhao Pulao interpreta que si la religión de masas “completa su trabajo”, puede influir en millones para la reforma, la apertura al mundo y la paz social. Sobre el aspecto nacional, China alberga muchas minorías religiosas que habitan zonas remotas; si las religiones completan su trabajo, pueden colaborar a la unidad nacional y a la defensa de las fronteras. En lo internacional, las religiones tienen capacidad de influir en la protección y la paz mundial. La complejidad de las religiones, con su diversidad de sectas y doctrinas, exige comprenderlas en su conjunto para tratarlas adecuadamente. Finalmente, la extensión de las religiones puede hacer que surjan, se desarrollen o desaparezcan, como ocurre con cualquier fenómeno social.

La consideración de las religiones en las políticas chinas ocurre en un periodo de nacionalismo que integra tradiciones culturales y valores confucianos como fundamentos del crecimiento político y económico. Desde esta perspectiva, el desarrollo del nacionalismo chino también puede entenderse mediante estrategias narrativas para los actores políticos. El lema “Ài guó ài jiā" ha sido fundamental en el discurso del presidente Xi Jinping sobre el “sueño chino”, convergiendo con la idea de una sociedad armónica, civilizada y patriótica del partido. La Asociación Budista incorpora otras frases que transmiten valores similares, como Zhuāngyánguótŭ lìlèyouqíng, que propone “Dignificar al país y dotar de alegría y beneficios” a las personas. El primer registro de este lema aparece en un discurso de Zhao Pulao en 1987, durante el Quinto Encuentro Nacional de Asociaciones Budistas, donde se habla de “traer el orden en el caos” en cooperación con las políticas socialistas, avanzando así en un camino coordinado con el socialismo chino. Reunificar y revitalizar la madre patria ha sido un objetivo común de descendientes de Yan Di y Huang Di; los discípulos budistas deben contribuir a lograrlo.

El budismo tiene una influencia extensa en Hong Kong, Macao y Taiwan, en los chinos residentes en el extranjero y en extranjeros de origen chino. Muchos declararon fundamental el budismo continental y lo estimaron con profundo sentimiento. Los registros de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos muestran que el lema de Zhao Pulao se utilizó en los primeros años del periodo Hu Jintao. Desde tiempos antiguos, cada religión en China ha mostrado la tradición de ayudar en la aflicción y servir a la sociedad: el budismo propone dignificar al país y dotar de alegría; el daoísmo aboga por la benevolencia universal; el islam enfatiza prosperidad; el catolicismo y el protestantismo promueven ser luz y sal para glorificar al Señor y beneficiar a las personas. Con la llegada de la reforma y la apertura, cada religión desarrolla buenas tradiciones y despliega una ayuda pública benévola.

  1. La lírica política-religiosa analizada muestra un proceso de articulación entre doctrinas budistas y políticas estatales que mantiene al budismo como actor social y político dentro de un marco de control estatal.
  2. La narrativa se apoya en la idea de unidad nacional, modernización y cooperación con el partido para sostener un proyecto de identidad nacional patrocinado por el Estado.
  3. La influencia internacional se expresa en la adopción de marcos doctrinales compartidos y la interacción con corrientes budistas regionales, manteniendo una lectura del budismo como vehículo de cohesión social.
inserción política del budismo chino mapa conceptual

tags: #il #buddhismo #cinese #sotto #il #partito