El principio esciamánico de los Pellerossa: historia, enfoques y simbolismo

El escamán es una figura de funciones múltiples que no se deja reducir a un único rol; mago, chamán, sanador y mediador entre el mundo de los vivos y el de los espíritus. La palabra esciamán proviene del tungúsico saman, “aquel que conoce”, y su uso se extendió en el XIX siglo ante la constatación de que existían figuras análogas en diversas sociedades primitivas del pasado y del presente. Este fenómeno dio origen al concepto de chamanismo, cuyo campo se amplía notablemente en el siglo XX, mostrando tanto expresiones religiosas como interpretaciones psicológicas y estéticas del fenómeno.

Tres grandes orientaciones del chamanismo

Se pueden agrupar las interpretaciones del chamanismo en tres vertientes: religiosa, psicológica y mística o extática. Según la interpretación religiosa, el chamanismo nace de un comportamiento compartido por la sociedad y no es un fenómeno estrictamente psíquico individual, sino social. Esta visión se difundió a partir de los escritos de misioneros que vieron en el chamanismo un obstáculo para su labor y lo demonizaron. A fines del siglo XVIII se consolidan dos posiciones: los prerománticos que lo ven como la encarnación del “buen salvaje” y los enciclopedistas que lo interpretan como un simple charlatán entre otros operadores religiosos.

La interpretación psicológica toma cuerpo tras el giro de las teorías sociológicas hacia una análisis centrado en el individuo. En el siglo XX se divide entre enfoques carismáticos y enfoques patológicos, considerando diversos rituales como posibles síntomas de epilepsia o histeria, aunque tal lectura puede ser excesiva y confusa. Se propone en cambio la idea de una prueba de cualificación, a veces acompañada de experiencias alucinógenas, que permiten a la persona acceder a su función sin convertir la experiencia en patología universal.

La interpretación estérica o mística, influida por Mircea Eliade, sitúa al chamanismo en el marco religioso primitivo y lo describe como una técnica arcaica de éxtasis. Aunque su análisis popularizó una imagen idealizada, críticos como Geertz cuestionan su comparativismo y señalan que la investigación etnográfica debería privilegiar el contexto social específico del chamán y su comunidad. En este debate, proliferan los neochamanismos occidentales, surgidos en la Costa Oeste de Estados Unidos, que fusionan espiritualidad personal con empresas comerciales de formación y prácticas terapéuticas de grupo.

El chamanismo mongolo-siberiano y su cosmología

En Mongolia y Siberia, el chamán es el verdadero conocedor de las energías espirituales, no solo un “hombre medicina”; existen figuras especializadas y el chamán dirige, mantiene y reequilibra el cosmos para la comunidad. El atuendo del chamán mongolo-siberiano es rico en objetos simbólicos que representan animales, elementos naturales y fuerzas del mundo superior e inferior, y su viaje extático pretende facilitar la comunicación con los espíritus para beneficio de la comunidad.

El mundo de los Tengher o espíritus se organiza alrededor del Axis Mundi, un eje que conecta Mondo Superior, Tierra y Inframundo, y que se expande a las cuatro direcciones. En este marco, el Alma humana y el alma de los animales participan de un ciclo de vida y reencarnación; el alma suld se sitúa en la cabeza y mantiene un contacto directo con el Cielo, mientras que las otras dos, suns y ami, sustentan la personalidad y la vitalidad corporal. Los rituales buscan mantener el correcto equilibrio entre estas entidades para sostener la armonía de la comunidad y la salud de sus miembros.

La relación entre humano y naturaleza es central: cada elemento del mundo -animales, plantas, montañas, ríos y bosques- posee un espíritu, y las personas deben mantener una conducta respetuosa hacia ellos para asegurar la prosperidad y la potencia psíquica. El chamán japoniza su vuelo extático para dialogar con espíritus del mundo superior o inferior, y el centro del cosmos, en torno al Axis Mundi, simboliza la conexión entre cielo y tierra.

La diversidad de planos y las tres almas

En el Tengherismo se reconocen tres almas en el ser humano: suld, suns y ami. El suld permanece en la cabeza y tras la muerte se incorpora a la naturaleza como espíritu ancestral; el ami representa la vitalidad del cuerpo y, tras la muerte, regresa al árbol cósmico para renacer especialmente en un descendiente; el suns conserva las experiencias de vidas pasadas y, en ocasiones, puede abandonar el cuerpo durante la vida para visitar el Mundo Inferior. Los chamás deben regular estos componentes para mantener la armonía de la persona y de la comunidad.

La interacción entre humanos y animales es de especial importancia en la caza: el chamán obtiene la fuerza vital de los animales mediante promesas de caza o Fortuna y regula las relaciones con los espíritus para facilitar la subsistencia. En las comunidades tradicionales, la función chamánica está a menudo concentrada en el chamán, aunque no es la única persona que posee estas capacidades; pueden coexistir otros líderes espirituales dentro de la comunidad, como Wachasa Wakan, “intercesores de lo sagrado”.

La danza del sol y la ética de la curación

La Danza del Sol es una práctica ritual central en muchas culturas nativas, donde el dolor y el sacrificio corporal simbolizan la conexión entre la vida y el renacimiento, y se realizan señales como incisiones en el torso para representar el nacimiento y la reconciliación con la madre tierra. Estas ceremonias, a menudo malinterpretadas por misioneros y colonizadores, fueron prohibidas durante mucho tiempo en EE. UU. y solo se restituyó la libertad religiosa en 1978; el reconocimiento de los derechos de las religiones indígenas ha evolucionado lentamente desde entonces.

La figura del “hombre o mujer medicina” es un líder espiritual que facilita la comunicación con el mundo de los espíritus, buscando beneficios para la comunidad: curación de enfermedades físicas y psíquicas, armonía entre grupos humanos y la relación entre humanos y naturaleza. Este papel es validado por el consenso comunitario y puede requerir sueños, visiones u otras experiencias significativas. En algunas culturas, los médicos populares son llamados de forma crítica y a veces se evita su exposición pública, reflejando la complejidad de su papel dentro de la sociedad.

El chamanismo en las Américas y su legado contemporáneo

Entre los pueblos nativos de Norteamérica, especialmente los Lakota y otras tribus de las Grandes Llanuras, existen figuras autóctonas de medicina y chamanismo que enfatizan la relación con el Grande Espíritu y el mundo de los espíritus. El Ghost Dance, popularizado por Wovoka a finales del siglo XIX, proponía un renacimiento espiritual que incluía camisas fantasma y promesas de longevidad para consolidar la resistencia frente a la violencia colonial. Este movimiento, sin embargo, enfrentó la represión de las autoridades y marcó un punto doloroso en la historia de los pueblos indígenas.

La memoria de las comunidades nativas y su lucha por derechos y reconocimiento se expresa hoy en un movimiento de revitalización cultural y espiritual, con un fuerte énfasis en la soberanía y la autodeterminación. Investigadores y activistas, como representantes de Native American Rights Fund, señalan que el camino hacia la restitución de tradiciones pasa por el reconocimiento de la religión indígena y la protección de los recursos culturales y territoriales frente a presiones externas. Estas tensiones históricas y culturales continúan influyendo en el debate contemporáneo sobre el chamanismo y su estatus como práctica religiosa y social.

escenas ceremoniales nativas con chamán y sacerdotos

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