El vacío en la filosofía yógica y su relación con la experiencia del ser

El vacío es el espacio de potencialidad pura. Es el momento antes de nacer, o el espacio antes de que una idea se cree. Es el espacio del cual todo emerge y todo regresa. El vacío es el misterio mismo. Es el infinito. En nuestras vidas ocupadas, nos sentimos muy bien llenándonos de pensamientos, acciones, ocupaciones, ideas. Pero poco tomamos conciencia de la importancia de estar en el vacío. Por eso en Yoga enfatizamos tanto el presente. El estar acá y ahora. Cada momento vibra con infinitas posibilidades. Pero si no nos permitimos soltar lo que conocemos y creemos, soltar la idea de control de cómo las cosas deberían ser.

“Cuenta la historia que Brahma estaba una mañana muy feliz y super inspirado y comenzó a crear el mundo. Empezó por el reino mineral, y creo cascadas, lagos, ríos, montañas. Continuó por el reino vegetal creando variedad de plantas hermosas, y flores de todo tipo. Luego con los animales e insectos, tan inspirado estaba que no podía parar. Entonces Vishnu llamó a Shiva el destructor para crear el balance. Y Shiva empezó a disolver las cosas que fueron creadas. Para que algo se geste, algo también debe disolverse. La oscuridad es la creación en un modo no visible.”

Tomá un asiento cómodo (silla o piso). Empezá a tomar conciencia del ritmo de tu respiración por unos momentos. Respira suave y lentamente. Comenzá a inhalar mientras contás hasta 5. Al final de la inhalación retené el aire contando hasta 3, relaja los hombros (Antara Kumbhaka) y exhalá contado hasta 5.

La filosofía occidental recoge debates sobre el vacío desde Aristóteles, que plantea la existencia de un universo pleno y refuta la idea de un vacío como realidad física. 1. No concede mucho valor Aristóteles a la mera refutación empírica del vacío, que se atribuye a Empédocles y Anaxágoras, sino que le interesa más exponer los argumentos de autores anteriores que sostenían la existencia del vacío. Los pitagóricos analogizan el universo inhalando el vacío originario desde el espacio exterior para mantener la separación de los cuerpos. Para los atomistas, el vacío y los átomos son principios fundamentales de la naturaleza.

Explica la contracción de los cuerpos como expulsión de algo interno. Para el crecimiento de los cuerpos da dos causas: penetración de algo externo y alteración interna. 2. Aristóteles piensa que el universo es un Todo pleno e irá refutando diversas ideas sobre el vacío: a) que es el espacio que separa los cuerpos; b) que es el lugar ocupado por los cuerpos; c) que es interior a los cuerpos. Quienes sostienen la primera idea creen que el vacío es la causa del desplazamiento. Distingue Aristóteles entre movimiento natural y movimiento violento de un cuerpo, según sea conforme o contrario a su propia naturaleza. Esto equivale a decir que el movimiento natural de una cosa es aquel mediante el que se desplaza hacia o en su lugar natural. De ahí surge una pregunta: ¿Qué movimiento natural podría haber en el vacío ilimitado? Ninguno, responde, porque ahí no habría arriba, ni abajo, ni centro, sería un espacio indiferenciado en el que nada atrae, repele, impulsa o detiene. Contra los atomistas, para quienes el vacío es un principio fundamental de la naturaleza, Aristóteles va a sostener la postura contraria: en el vacío los cuerpos tendrían que estar en reposo permanente o conservar el mismo movimiento perpetuamente hasta tropezar con los límites del universo.

3. Las velocidades de los cuerpos dependen de la densidad del medio que atraviesan y de su propia naturaleza pesada o ligera. A igualdad de peso, expone Aristóteles, la velocidad es inversamente proporcional a la densidad del medio que atraviesa. Pero no hay ninguna proporción entre la velocidad de un cuerpo en un medio cualquiera y en el vacío, puesto que no hay proporción posible entre la densidad de un medio y la del vacío, ya que esta última es nula. La velocidad de dos cuerpos de diverso peso en el mismo medio es distinta, por lo que debería ocurrir lo mismo en el vacío. ¿Pero qué causa habría para esto siendo nula la densidad del vacío? Contra los que defienden la tesis de que el vacío es el espacio ocupado por los cuerpos Aristóteles aduce que cualquier cuerpo en el vacío ocuparía siempre un lugar idéntico a sus propias dimensiones; imaginar un cuerpo moviéndose en el vacío equivaldría a pensar que el vacío va penetrando en la dimensión ocupada por el cuerpo en cada posición.

Pero incluso si imaginamos ese cuerpo en reposo, tendríamos que pensar que ocupan la misma extensión el cuerpo y su mismo volumen de vacío. ¿Qué sentido tiene esa duplicación? Hay quienes piensan que los cuerpos deben tener vacíos interiores, para poder explicar su compresión y su dilatación. Esos vacíos darían ligereza a los cuerpos y podrían explicar los movimientos hacia arriba, pero no los que son hacia abajo. Contra ellos aduce Aristóteles que la materia de un cuerpo, tanto si se comprime como si se dilata, sigue siendo la misma. La materia tiene la potencialidad de densificarse o rarificarse. Lo denso es pesado y tiende hacia abajo, lo raro es ligero y tiende hacia arriba.

La fusión de vacío y forma es un tema que cruza tradiciones orientales y occidentales. Los budistas llaman vacuidad o el vacío a la realidad última que da origen a todas las formas. En la filosofía china la idea del campo también está explícita en el concepto del chi. La idea de que somos seres espirituales manifestados transitoriamente en forma material implica reconocer un espacio temporal desde el cual volver a la realidad esencial o vacío potencialmente creador.

El contraste entre la sustancia y la vacuidad se discute en la tradición zen y en el budismo Mahyānā. El śūnyatā se opone a la sustancia pero no la reemplaza; la vacuidad representa apertura y flujo en lugar de esencialización. En la práctica del zazen, se busca experimentar la Nada como estado epistemológico-metafísico, no como una esencia fija. Con la práctica, las cosas fluyen una en otra, reflejándose y reflejando la Realidad en un campo ilimitadamente vasto de la Nada. De este modo, cada cosa puede ser una manifestación total de la realidad entera sin sostener una esencia sustentadora fija.

En el marco occidental, algunas lecturas contemporáneas señalan que las matemáticas pueden ser vistas como ontología, y que el ser se articula a través de la multiplicidad y la cuenta-por-uno. Este enfoque busca captar la multiplicidad diseminada sin límites, donde la presentación de lo uno depende de una operación de conteo. El vacío aparece como un riesgo para toda presentación, un límite que puede abrir a nuevas posibilidades de sentido cuando la multiplicidad se presenta de forma consistente. La filosofía de Deleuze y Badiou aborda estas cuestiones, sugiriendo que la pluralidad y la verdad emergen en la intersección entre la cuenta-por-uno y la situación concreta.

El vacío poco se ha pensado en Occidente; o más bien, la filosofía occidental ha pensado poco el vacío como posibilidad de apertura cognitiva y ética a la realidad. Ante ello, una actitud imparativa de diálogo y aprendizaje intercultural facilita la fecundación recíproca y la apertura a lo desconocido. En el budismo, śūnyatā se llega por medio de una deconstrucción del lenguaje y la práctica de la atención plena que permite experimentar la Nada como condición de libertad. En el zen, la práctica de la postura y la respiración también se entiende como medio para contemplar el flujo de las cosas sin aferrarse a una esencia fija. La experiencia del vacío, entonces, se instala como un umbral que invita al autoconocimiento y a la apertura hacia la realidad tal como es.

ilustración del vacío y la multiplicidad

Ashtanga Yoga: Fuerza, Respiración y Presencia | 45 Minutos

  • El vacío como espacio de potencialidad y presencia del ahora.
  • Comparación entre conceptos de vacío en Aristóteles, budismo y zen.
  • Relación entre vacío, forma y movimiento desde distintas tradiciones.

La práctica de Autoindagación y la indicación de Ramana Maharshi sobre la Gracia y la búsqueda del Ser muestran cómo la experiencia del vacío puede convertirse en una vía de realización personal. “La propia búsqueda del Ser es en sí misma una manifestación de la gracia… Tu intento es vichara (Autoindagación), el profundo movimiento interior es la Gracia.” Este enfoque sugiere que el esfuerzo y la gracia se armonizan para elevar el camino hacia la Verdad de la Unidad. Sin Autoindagación, la gracia puede permanecer como un sueño; con ella, la indagación se fortalece y la presencia se vuelve explícita.

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