Io sono Ramana Maharshi: reflexión sobre la creación, el ser y la mente

La creación no es ni buena ni mala. Es lo que es. Es la mente humana la que le superpone todo tipo de elucubraciones porque siempre lo ve todo desde su propio ángulo y según se adecue a sus propios intereses.

Una mujer es sencillamente una mujer, pero para una mente será "madre", para otra, "hermana", para otra, "tía" y así sucesivamente. A los hombres les encantan las mujeres pero odian a las serpientes y no les importan nada la hierba y las piedras que hay al borde del camino. Todas estas asociaciones son la causa de todo el sufrimiento que hay en el mundo.

La creación es como el árbol pípal: los pájaros se comen sus frutos o se cobijan en sus ramas; los hombres disfrutan del frescor de la sombra que les da; pero también puede que alguien lo utilice para colgarse del cuello. Sin embargo, el árbol sigue viviendo tranquilamente, sin preocuparse ni enterarse de todos los usos que se hacen de él.

Es la mente humana la que crea sus propias dificultades y, después, se pone a pedir ayuda a gritos: "¿Es que Dios es tan parcial como para darle paz a unos y sufrimiento a otros?".

En la creación hay sitio para todo; pero el hombre se niega a ver el bien, lo sano y lo hermoso, y no para de gimotear, como si fuera un hombre hambriento que está sentado ante un plato delicioso y, en vez de usar la mano para saciar su hambre, se dedica a lamentarse sin cesar.

¿De quién es la culpa, de Dios o del hombre?

Sin considerarse el autor de la acción, es decir, debería trabajar sin un motivo o sin un plan estricto.

¿Se da cuenta de que ha venido aquí sin haberlo planeado?

El Bhagaván: Nadie puede permanecer inactivo y que, lo quiera uno o no, se cumplirá el propósito de la vida de cada cual.

La Sra. Bhagaván: Eso que viene y va, surge y desaparece y nace y muere es el ego.

Pero ¿existe un Dios aparte de nosotros? Bhagaván: Si al decir "nosotros" usted se refiere al cuerpo, entonces sí que existe un creador, pero si usted se está refiriendo al Ser puro, entonces no existe nada más que Eso. Si objetiviza y ve el universo, entonces está obligada a ver muchas más cosas aparte de usted misma y a postular un Dios, el creador. El cuerpo, Dios y el mundo brotan del Ser y desaparecen juntos en Él. Si Dios fuera algo distinto del Ser, entonces no tendría Ser, es decir, no pertenecería a la existencia.

Sra. Sra. Yinarayadasa: Pues entonces, ¿por qué da tantos quebraderos de cabeza? No hay más que ver el caos que crea entre las naciones y la gente.

Bhagaván: ¿A quién se le plantean esos problemas? Los problemas también se imaginan. Cuando desaparece el ego mediante la indagación constante sobre su naturaleza, también desaparece el espejismo del placer y el sufrimiento, y lo único que queda es el Ser, su fuente.

La Sra. Bhagaván: El ego no existe. De lo contrario, usted sería dos personas en vez de una: usted ego y usted Ser. Pero usted es una totalidad única e indivisible.

La Sra. Bhagaván: La concentración, la meditación, así como todas las prácticas espirituales, no se hacen con el fin de alcanzar el Ser, porque el Ser siempre está presente, sino con el de que uno tome conciencia de que la ignorancia es algo que no existe. Cualquier individuo admite que existe por sí mismo y no necesita de ningún espejo para demostrarlo a sí mismo. La existencia es ser consciente, lo cual es la negación de la ignorancia.

Entonces, ¿por qué sufre el hombre? Porque se imagina que es algo distinto de lo que es realmente. Es decir, se imagina que es el cuerpo, que es esto, aquello y lo de más allá: "Yo soy Gopal, hijo de Parashuram, padre de Natesan", etc. Pero, en realidad, él es únicamente ese "Yo soy" inteligente, desprovisto de cualquier cualidad y superposición, de nombres y de formas.

¿Es que el hombre puede ver su cuerpo y todas esas cualidades, formas y colores en el estado de dormir profundo, sin sueños? Pero no por eso va a negar que siga existiendo aunque no tenga cuerpo. Se debe aferrar a esa existencia, a esa existencia sin compañía (káivalia), hasta cuando esté en el estado de vigilia. El sabio, sencillamente, es. "Yo soy el que soy", en eso se resume toda la Verdad.

El método se resume en "Estad quietos y sabed que yo soy Dios". ¿Qué quiere decir quietud? Bhagaván: El "Yo" es el que rompe el espejismo del "yo" y, sin embargo, no deja de ser "Yo". Seguro que esto, para ti, es una paradoja; pero para el gñani no lo es. Fíjate en un bhakta. Su "yo" le implora al Señor alcanzar la unión con Él y a eso se le llama entrega. Lo que queda como residuo después de esa entrega es el "Yo" eterno, el cual es Dios, el Absoluto, el mismísimo Paramatman.

¿Qué ha pasado entonces con el "yo" que imploraba? El catedrático M. Bhagaván: Lo que hace que el yo se considere algo separado de los demás y cree los objetos no es más que el reflejo de la luz de Chit.

Bhagaván: Cuando toméis conciencia del Ser os daréis cuenta de que, en realidad, no existen ni el reflejo ni la superficie en la que éste se produce, sino que son únicamente Chit. Está el mundo, que requiere una ubicación para poder existir así como luz para poderlo percibir. Ambas surgen simultáneamente. Por lo tanto, la existencia física y la percepción dependen de la luz de la mente, que es un reflejo del Ser. De la misma forma que las imágenes de una película se hacen visibles con una luz reflejada, y sólo en la oscuridad; las imágenes del mundo únicamente las puede percibir la luz del Ser reflejada en la oscuridad de avidia (ignorancia).

Bhagaván: Es lo mismo que el control de la mente. El ego se somete cuando reconoce que el Atman es la autoridad superior. Eso es el principio de la entrega.

Bhagaván: Pues o bien buscando su origen, porque entonces desaparece automáticamente o, si no, haciendo un deliberado acto de entrega de todas sus acciones, motivos y decisiones, con lo que se le ataca de raíz. El hábito crea la falsa noción de que pensar es una institución permanente de la que no se puede prescindir, pero la auto-indagación y el discernimiento se encargan de desmontar semejante falacia. La verdadera entrega consiste en derretir el ego en su propia Fuente, en el Corazón. A Dios no se Le engaña con genuflexiones.

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Conexión Entre el Ego y la Realidad| Enseñanzas de Ramana Maharshi

Este diálogo subraya que la felicidad o el sufrimiento no provienen de la creación en sí, sino de la interpretación que la mente despliega sobre la realidad. El camino propuesto es la autoinvestigación y la entrega desinteresada, reconociendo al Ser como la autoridad última y fundamento de toda existencia.

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