Bienvenidos a nuestro rincón de serenidad y equilibrio, donde la práctica del Yoga Iyengar se convierte en la puerta hacia una conexión más profunda entre cuerpo y mente. Cuando hablamos de Yoga Iyengar, nos sumergimos en una disciplina que va más allá de las posturas físicas. Fundado por el legendario B.K.S. Iyengar, este enfoque del yoga se centra en la precisión y el alineamiento, utilizando herramientas como bloques, cinturones y sillas para perfeccionar cada asana. En el Yoga Iyengar, encontrar la estabilidad es el primer paso hacia el equilibrio. Cada movimiento cuenta. La precisión es la piedra angular del Yoga Iyengar, donde cada músculo, hueso y articulación se alinean con cuidado para maximizar los beneficios de cada asana. A pesar de la atención meticulosa, el Yoga Iyengar no es rígido. La fluidez se manifiesta a medida que la conciencia se fusiona con el movimiento, permitiendo a los practicantes explorar sus límites con gracia y suavidad. La práctica regular del Yoga Iyengar va mas allá de las cuatro esquinas de la esterilla. Al alinear el cuerpo físico, se despiertan también los canales de energía sutiles, proporcionando una sensación renovada de vitalidad y equilibrio. Si te sientes atraído por la idea de una práctica de yoga que va más allá de lo físico, el Yoga Iyengar puede ser tu próximo destino espiritual. En conclusión, el Yoga Iyengar no es simplemente una serie de posturas; es una filosofía que abraza la estabilidad, la precisión y la fluidez para unir cuerpo y mente en un estado de armonía. Permítete explorar la riqueza de esta práctica única y descubre la serenidad que reside en la intersección perfecta entre el cuerpo y la mente.
Esta secuencia simple de posturas de Iyengar será ideal para iniciar tu práctica de Iyengar. Se centra principalmente en posturas de pie e incluye unas cuantas inversiones centrales de Iyengar. Las posturas invertidas están pensadas para practicantes con experiencia, y pueden omitirse fácilmente para principiantes. No necesitas muchos utensilios, solo una esterilla y unos bloques si los tienes, aunque no son esenciales. Con esta secuencia adaptable, puedes adentrarte fácilmente en el mundo del Iyengar yoga online o en la comodidad de tu hogar. Para obtener información y recursos más detallados sobre secuencias de Iyengar, incluidas variaciones y modificaciones, Yoga Selection es una excelente plataforma en línea para explorar. Explora un mundo de yoga en línea. Pruébalo gratis por 14 días.
Con 15 años se inició en el yoga gracias a un familiar suyo, Sri Krishnamacharya, notando grandes mejorías en su salud. B.K.S. Iyengar, los ocho pasos que Patanjali describió se reflejan en la modalidad de Iyengar. El yoga transforma. Este tipo de yoga tiene como objetivo principal alinear correctamente las posturas utilizando determinados soportes o accesorios. Duración: es el tiempo que debes permanecer en cada asana. En definitiva, el objetivo principal es conseguir alinear el cuerpo. El yoga Iyengar, además de estar basado en la exactitud y la precisión, intenta adaptar de forma segura las posturas a las necesidades de las personas que lo practican. ¿Y cómo adaptarlas? Gracias a este esquema, puedes ir encontrando de forma progresiva tu propio potencial corporal, mental y espiritual a través del propio autoconocimiento. Empieza por donde quieras, pero empieza. Recuerda que cuando uno quiere, saca tiempo; cuando no, saca excusas. Acepta que tu cuerpo será un palito los primeros días, semanas o meses. No importa el tiempo; ¡lo importante es que poco a poco eso irá cambiando sin que te des cuenta!
Todos los días tienen 24h, ni una más ni una menos. Crea tu propio espacio en casa: tener un sitio reservado para ello hará que cuando estés practicando te crees un aura de concentración y de relajación. Planifícate: apunta en el planning semanal cuántos días practicarás y cuánto tiempo. No te fustigues si no lo consigues, pero tampoco adoptes como lema el “lo importante es la intención” porque “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Si este es el primer tipo de yoga del que oyes hablar, adelante: empieza por yoga integral. Lo bueno de combinar diferentes técnicas, como he comentado, te servirá quizás para darte cuenta cuáles conectan más contigo y cuáles menos. El yoga es una disciplina milenaria de origen hindú que utiliza el cuerpo para recuperar el equilibrio de la mente. A través de decenas de posturas (asanas), el yoga busca acallar las fluctuaciones de la mente que de forma inevitable y constante alteran la paz interior de las personas. Además de las posturas, también se emplea la respiración (pranayama), los mudras (gestos sagrados hechos con las manos) y los mantras (palabra, frase o canto sagrado).
Aunque todos los estilos de yoga tienen el mismo objetivo final, la unión del cuerpo, mente y espíritu (yoga, es una palabra en sánscrito que significa unión), cada variante avanza hacia ese objetivo recorriendo su propio camino. Así, el Hatha yoga es un yoga especialmente físico que se centra en las asanas, mientras que el Kundalini yoga es más energético, y utiliza más la respiración, los mantras y los mudras. En el grupo de los estilos de yoga más físicos, otra de las variantes más practicadas es el Iyengar yoga. Este estilo se centra en la alineación precisa del cuerpo. Para ello, utiliza todo tipo de accesorios o material de yoga: bloques, correas, mantas o sillas. Su creador, el maestro de yoga B.K.S. Iyengar, fue uno de los yoguis más influyentes del siglo XX. Iyengar fue uno de los primeros en introducir la enseñanza del yoga en Occidente. Murió en 2014 y su yoga es uno de los más practicados en el mundo. Más allá de buscar la calma y serenidad espiritual, este estilo de yoga lo hace a través de las posturas. Para su ejecución se emplean soportes y accesorios. Todo lo necesario para conseguir la postura perfecta. Además, implica siempre diferentes grupos de posturas: posturas de pie, sentados, flexiones invertidas, extensiones y, finalmente, torsiones. Se emplea una técnica muy precisa que busca el alineamiento de pies, caderas, columna vertebral y hombros. Es, por tanto, más exigente físicamente que otros estilos, como por ejemplo el Hatha Yoga. Otra de las peculiaridades que singularizan este estilo es que cada postura se mantiene mucho más tiempo, en torno a 4 o 5 minutos.
Las diez posturas básicas del Iyengar yoga. Una sesión de Iyengar comparte las asanas con la mayoría de estilos. Y es que las dos diferencias fundamentales son el tiempo que se mantiene la asana y el uso de accesorios. Como decíamos, en esta variante, la duración es de unos cinco minutos; y por otro lado, se usan bloques, correas, sillas... todo lo necesario para conseguir acercarse a la perfección de la postura. En cualquier caso, estas son las diez posturas (asanas) que más se suelen practicar en una sesión de Iyengar yoga: 1) Postura de la montaña o Tadasana; 2) Postura del triángulo extendido o Utthita Trikonasana; 3) Postura del ángulo lateral extendido o utthita parsvakonasana; 4) Postura del guerrero I o Virabhadrasana I; 5) Postura del guerrero II o Virabhadrasana II; 6) Postura de la pirámide o pasvottanasana; 7) Postura del estiramiento intenso con las piernas extendidas o prasarita padottanasana; 8) Postura del camello o ustranasana; 9) Postura de los pulgares o padangusthasana; 10) Postura de las manos a los pies o padahastasana. ¿Por qué hacer Iyengar Yoga? Como todos los estilos de yoga, esta variante proporciona numerosos beneficios para la salud física y mental. La mayoría se aprecian cuando han pasado unas semanas desde tu primera práctica. En la primera sesión ya puedes notar esa agradable sensación de bienestar que proporcionan las asanas, la respiración contralada y la concentración en el momento presente.
Los beneficios del Iyengar yoga, que comparte con el resto de estilos, son: mejorar la postura corporal, tonificar el cuerpo, aumentar la flexibilidad, reducir el estrés y la ansiedad, y aliviar los dolores de espalda. Consejos para tu primera práctica de Iyengar: la idea es realizar las posturas correctamente, buscando la exactitud y la perfección, para ello usarás lo que sea necesario. Como es un yoga con un objetivo ambicioso, el primer consejo es tener paciencia e ir muy poco a poco. Es clave disfrutar del camino y marcarse metas cortas para no caer en la frustración. Iyengar yoga es conocido por su enfoque en la alineación, la precisión y la práctica consciente. Para principiantes, empezar con posturas fundamentales ayuda a ganar confianza, estabilidad y conciencia corporal. La progresión es fundamental en Iyengar y, al empezar, puede haber mucho que aprender. Para destacar en Iyengar, se espera conocimiento de secuenciación, fisiología, asana y pranayama, así como una comprensión de los aspectos filosóficos del yoga. Las clases suelen incluir inversiones, como soportes para hombros y postura de cabeza. Es importante escuchar al instructor y practicar estas posturas con seguridad manteniendo el alineamiento corporal. Si te cuesta entrar en las posturas, ¡usa accesorios! Iyengar yoga es una de las formas más populares de yoga, y su difusión se debe a las enseñanzas de B.K.S. Iyengar y de su familia. El fundador fue originador de muchos de los accesorios que aún se utilizan en las clases de yoga hoy en día, como bloques, correas, apoyos y otros elementos que facilitan la práctica y la seguridad. En una introducción para principiantes, es útil entender que la práctica enfatiza la estabilidad, la seguridad y la comprensión de la alineación de cada cuerpo. Los accesorios permiten adaptar las asanas a distintas capacidades y limitaciones, facilitando así un progreso sostenido. El uso de estas herramientas no solo ayuda a profundizar en las posturas, sino que también favorece una comprensión más clara de cómo realizar las asanas desde el inicio, reduciendo el riesgo de lesiones y acompañando el aprendizaje con una demostración detallada por parte del instructor. Resumen práctico para principiantes: comienza con una base sólida en alineación y usa accesorios para lograr la postura correcta. Enfócate en la temporización de las posturas y la estabilidad antes de profundizar. Sigue una secuencia bien estructurada y progresiva, con apoyo de un instructor certificado. Asegúrate de entender la intención de cada asana y respira de forma consciente (pranayama) cuando corresponda. Recuerda que la seguridad es prioridad: escucha a tu cuerpo y evita forzar las posturas.
La popularidad de Iyengar yoga continúa creciendo gracias a su enfoque detallado y a la forma en que enseña tanto la acción como la forma de realizar las asanas, con una atención especial a la biomecánica y la salud integral del practicante. Encontrar el estilo de yoga que más sintoniza con uno es casi tan complejo como dar con la pareja adecuada. En un principio probé distintos estilos en simultáneo, culminando en mi actual compromiso con esta escuela. Cada tradición hizo su aporte a mi aprendizaje, dándome perspectiva. Y a pesar de que el Yoga es en sí uno solo, fue la fuerza, claridad y espíritu de las enseñanzas de B.K.S. Para quienes desconocen su origen, el Señor Iyengar (1918-2014) practicó y difundió la tradición del yoga clásico durante más de 75 años. Una de las características de su método, que revolucionó la tecnología contemporánea de las asanas o posturas, fue el uso de “props” (elementos): mantas, sogas, bloques, cintas, etc. Todos somos principiantes de las diferentes asanas durante los primeros 10 años. Y como tales, nos enfrentamos a una variedad de obstáculos al aprenderlas. Hay partes del cuerpo que requieren apoyo donde falta firmeza, o elasticidad donde el movimiento es limitado. Otras partes sencillamente se encuentran dormidas y no hay sensación perceptible.
Ponte de pie con los dedos gordos y talones juntos. Presiona los pies firmemente contra el mat para activar los cuádriceps y elevar las rótulas. Extiende los brazos con las palmas de las manos mirando hacia las caderas. Eleva los brazos con las palmas de las manos mirándose entre sí. Extiende los brazos desde las axilas hasta las puntas de los dedos. Para sentir firmeza en los codos, coloca una cinta al ancho de hombros alrededor de los antebrazos y haz la cinta tensa. Ponte en Tadasana con el lateral izquierdo del cuerpo mirando hacia una pared. Fija el pie derecho contra el muslo interno izquierdo. Mantén la rótula izquierda firme. Eleva los brazos en Urdhva Hastasana. Haz uso de la pared si es difícil mantener el balance, usando la mano izquierda contra la pared. Separa las piernas de 3 a 3 pies y medio de distancia con los dedos apuntando hacia el frente. Extiende los brazos hacia los laterales con las palmas mirando hacia el suelo, codos firmes. Mantén el mentón paralelo al piso y eleva el esternón. Presiona las talones y orillas externas de los pies agudamente. Separa las piernas de 4 a 4 pies y medio de distancia extendiendo brazos y piernas como en Utthita Hasta Padasana. Gira el pie derecho en 90° hacia el lateral; y el izquierdo, levemente hacia el mismo lateral. Dobla la rodilla derecha en 90°. Mantén la orilla externa del pie izquierdo presionando agudamente el mat, al igual que el talón y planta derecha. Gira el mentón hacia la derecha. Mantén los brazos firmes y respira con el rostro calmo. Desde Utthita Hasta Padasana, gira el pie derecho en 90° hacia el lateral y el izquierdo levemente hacia el mismo lateral. Desde la cadera derecha inclina el tronco hacia ese mismo lado, sin doblar las rodillas. Apoya la mano derecha en la espinilla. Mantén las rótulas firmes y extiende los brazos para abrir el pecho. Gira el mentón hacia la palma de arriba y respira acompasadamente. Ponte en Tadasana mirando a una pared. Apoya las manos en la pared a la altura de la cintura. Da unos pasos hacia atrás hasta poner el cuerpo en 90°. Presiona los pies firmemente y mantén las rótulas elevadas. Mueve los fémures hacia atrás y extiende los brazos firmemente. No dejes que el peso del cuerpo se vuelque hacia las manos. Respira acompasadamente durante un par de minutos. Pon las palmas de las manos sobre el mat con los dedos apuntando hacia el frente. Camina hacia atrás y separa los pies al ancho de caderas con los isquiones apuntando hacia arriba. Extiende brazos y piernas firmemente para elevar las caderas. Relaja el cuello y el rostro. Respira acompasadamente durante un par de minutos. Reclínate centradamente sobre el mat. Utiliza una manta debajo de la cabeza y cuello, si es necesario. Gira los brazos para que las palmas de las manos miren hacia arriba. Relaja los glúteos y piernas. Relaja los hombros y brazos. Mantén el esternón ligero y suaviza los ojos y el rostro. Respira acompasadamente durante 5 a 10 minutos.
Posturas básicas y principios de práctica
- Las posturas se mantienen durante periodos más largos, favoreciendo una exploración profunda y la conciencia corporal.
- La alineación del cuerpo en cada postura busca seguridad y beneficios biomecánicos.
- El uso de accesorios permite adaptar las asanas a diferentes capacidades y limitaciones.
La práctica de Iyengar yoga es una exploración de la alineación, la temporización y la secuenciación. La progresión es clave: empieza con fundamentos y añade complejidad de forma gradual bajo la guía de un instructor certificado. Las clases suelen incluir inversiones como apoyar hombros o postura de cabeza, y se enfatiza la respiración para calmar la mente y mejorar la concentración.
Progresión y seguridad son esenciales: la práctica diaria de Iyengar yoga ayuda a mejorar la flexibilidad, fortalecer músculos y aportar calma mental. Enfatiza la estabilidad y la seguridad, y permite que cada persona trabaje dentro de sus propias posibilidades con apoyo de accesorios como bloques, correas y sillas.

B.K.S. Iyengar - Clase avanzada con el maestro de Yoga Iyengar
Tabla resumen de características clave
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Enfoque | Precisión, alineación y uso de accesorios |
| Duración de asanas | Alrededor de 4-5 minutos por postura |
| Accesorios | Bloques, correas, mantas, sillas, cuerdas |
| Beneficios | Mejora postura, flexibilidad, fuerza, reducción de estrés |
Conclusión: Practicar Iyengar yoga es un arte que requiere constancia y atención a la alineación para aprovechar al máximo cada postura. Es una práctica que integra la seguridad, la paciencia y una progresión estructurada, permitiendo que el cuerpo y la mente alcancen un estado de armonía.
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