El budismo enseña que debemos procurar la felicidad colectiva de nosotros y de los demás, sin que se requiera sacrificar los intereses de nadie. El presidente Ikeda ha recalcado en numerosas ocasiones que el bienestar debe ser recíproco y que jamás debíamos buscarlo a expensas de la desdicha ajena. En estos fragmentos, en referencia a los escritos de Nichiren Daishonin, explica la forma de vivir a la cual debemos aspirar como budistas en nuestra búsqueda de la felicidad propia y ajena, basados en el amor compasivo y en la sabiduría.
Fundamentos de la felicidad: sabiduría y amor compasivo
Nichiren Daishonin declara: “Alegría significa el regocijo que experimenta uno a la par de los demás. […] Tanto uno como los demás se regocijarán juntos, al experimentar su propia sabiduría y amor compasivo”. La alegría es algo destinado a compartir entre seres humanos. Preocuparse únicamente por el bienestar personal es una actitud egoísta. Por otro lado, plantear que nuestro único interés es la felicidad ajena también conlleva cierta hipocresía. La verdadera satisfacción surge cuando somos felices y procuramos que los demás también lo sean.
El segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, dijo: “Ser feliz uno mismo no es nada difícil; de hecho, es una tarea sencilla. Pero la esencia del budismo Nichiren yace en ayudar a los demás a ser felices en la misma medida”.
Como lo indica el pasaje del Daishonin que cité antes, la felicidad verdadera significa poseer al mismo tiempo sabiduría y amor compasivo; en otras palabras, activar el estado de budeidad. Sin amor compasivo, la sabiduría conduce a una existencia cerrada y restringida. Eso no es un saber genuino. Por otra parte, sin sabiduría y cegado por la necedad, el amor compasivo no sirve de ayuda a nadie, ni siquiera a uno mismo. Alguien así no tiene auténtica solidaridad. Solo la fe en la Ley Mística abarca sabiduría y amor benevolente a la vez.
El Daishonin señala claramente: “Ahora, cuando Nichiren y sus seguidores entonan Nam-myoho-renge-kyo, expresan la alegría de saber que, inevitablemente, serán budas eternamente dotados de los tres cuerpos”. Esto, de por sí, representa la «mayor de todas las alegrías».
Nivel práctico: la felicidad como resultado de la acción compasiva
El presidente Toda afirmaba que “la felicidad individual y la prosperidad social debían ir de la mano”. La satisfacción individual no es una búsqueda egocéntrica; antes bien, es el proceso de consolidar un auténtico humanismo, de cultivar sabiduría y benevolencia en uno y en los otros. La fuerza del Sutra del loto (Nam-myoho-renge-kyo) hace posible la dicha de los individuos y el desarrollo social.
Del libro La sabiduría del “Sutra del loto”, vol. El presidente Ikeda expone seis factores fundamentales para tener una vida feliz, en un discurso ofrecido durante la reunión general de la SGI de Estados Unidos. En sus escritos, Nichiren Daishonin señala: “No vivan su existencia en vano, para lamentarse los diez mil años siguientes”. ¿Cómo encarar la existencia? ¿Cuál es la manera de vivir más digna y valiosa?
- Bienestar interior: la felicidad comienza dentro y se despliega a través de una experiencia profunda de propósito y satisfacción por el trabajo cumplido.
- Filosofía de vida: una sólida concepción de valores que guía la acción cotidiana y la participación en la vida comunitaria.
- Convicción: mantener firmes las propias creencias ante tentaciones y adversidades; la fe en la Ley Mística fortalece la voluntad.
- Júbilo vibrante: una actitud positiva y enérgica que ilumina a otros y sostiene la esperanza incluso en circunstancias difíciles.
- Valentía: superar obstáculos y enfrentar desafíos con coraje para descubrir las alegrías más intensas.
- Tolerancia: apertura y empatía que facilitan relaciones sanas y comunidades solidarias.
Estos seis aspectos están comprendidos en la palabra “fe”. Una existencia basada en la Ley Mística es, por lo tanto, una vida de felicidad insuperable. El 7 de enero pasado se realizó una nueva reunión de la sede central para responsables de la Soka Gakkai, representando un punto de partida del “Año de los jóvenes y del triunfo” para todas las organizaciones de la SGI. En ese contexto, Ikeda evoca la juventud y la responsabilidad de transformar la sociedad desde la esfera interior hacia la acción colectiva.
La gran transformación de Bunkyo, descrita en los testimonios de Ikeda, ilustra cómo la fe y la acción conjunta pueden revitalizar comunidades enteras: “La verdadera unión no consiste en sacrificar la propia individualidad, sino en romper el caparazón del egoísmo para desarrollar un estado de vida más amplio…”.
Aplicaciones actuales: la felicidad como motor social
La práctica del budismo Nichiren y las actividades por el kosen-rufu existen para que nosotros y los demás podamos lograr esa satisfacción absoluta. A lo largo de la vida pasan toda clase de cosas: sufrimientos, dolores, discusiones en las parejas y desafíos en la salud. La fe es el motor que nos permite seguir marcha y perseverar en la vida hasta el final. Nuestra práctica budista es la fuerza que nos propele a atravesar las nubes del sufrimiento como un cohete espacial, y a elevarnos más y más, sin límite, para navegar serenamente por el cosmos de la felicidad. Cuando entonamos Nam-myoho-renge-kyo, sentimos que fluye en nosotros un caudal de esperanza y de fortaleza que nos anima a avanzar positivamente.
La Ley Mística transforma los desafíos en oportunidades: podemos convertir problemas y reorientarlos hacia la felicidad; la desdicha en alegría, la angustia en esperanza y la serenidad interior. Myo significa “revivir”, y la Ley infunde vitalidad a todos los ámbitos del quehacer humano, desde el individuo hasta las naciones y sociedades. Cada ser humano posee un karma único, y la fe en la Ley Mística permite cambiar positivamente cualquier karma adverso y construir una Tierra de la Luz Tranquila. Sir Ronald Cohen: la revolución del impacto social | #MejorConectados. La práctica también subraya la importancia de valorar a los demás, especialmente a los padres, y de cultivar gratitud y responsabilidad social.
