Con estas palabras Karol Wojtyla padre, tras la muerte de su esposa, encomendó al pequeño Karol a Nuestra Señora de Kalwaria. Lo cuenta en una entrevista el cardenal Stanislaw Dziwisz, quien estuvo junto al Papa polaco hasta el final de sus días en la tierra.
La madre nació en 1884, hija de una modesta familia de artesanos, el padre, al principio sastre, se volvió militar de profesión. Se casaron en 1906 y del matrimonio nacieron tres hijos: el mayor Edmund, médico, murió a los 26 años de escarlatina que contrajo en un hospital de Bielsko en donde había una epidemia. La segunda hija, Olga, murió poco después de nacer. La obstetra de Emilia dejó un testimonio escrito de que la parturienta quiso que se abrieran las ventanas porque en ese momento desde la iglesia de al lado provenía el canto de las letanías marianas.
Inmediatamente después del funeral de la madre, celebrado en la Iglesia de Nuestra Señora en Cracovia, contó un amigo de la infancia de Wojtyla - padre e hijos fueron en peregrinación al Santuario Mariano de Kalwaria Zebrzydowska para implorar la Misericordia divina en favor de la difunta. Pecold | Shutterstock
A lo largo de los años, ese santuario siguió siendo un lugar especial al que el Papa podía acudir por amor a la Virgen y honrar la memoria de su madre. El sumo prelado añade que en la iglesia parroquial de Wadowice hay una capilla lateral dedicada a la Madre del Perpetuo Socorro, cuya imagen fue venerada por sus padres y por el joven Karol, que incluso como Pontífice nunca olvidó esta efigie de la Virgen.
Roma, 13 may (EFE).- Una estatua de la Virgen de Fátima traída desde Portugal fue llevada hoy en procesión al Vaticano, en un homenaje al fallecido Juan Pablo II con motivo del 25 aniversario del atentado que sufrió en la Plaza de San Pedro en mayo de 1981. Ante cerca de 20.000 personas que acudieron a Roma en ocasión de la Jornada del Peregrino, la Virgen de Fátima fue llevada en procesión desde el cercano Castel Sant'Angelo hasta la Basílica de San Pedro, donde se celebró una misa presidida por el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini.
Juan Pablo II siempre dijo que fue la Virgen de Fátima la que le salvó la vida el 13 de mayo de 1981, cuando el turco Ali Agca le disparó durante la audiencia general. Dos de las balas le alcanzaron y, aunque le hirieron de gravedad, no causaron su muerte, por lo cual el Pontífice siempre consideró que la Virgen de Fátima, cuya festividad se celebraba ese día, había intercedido por su vida. Por eso, la estatua de la Virgen de Fátima que se trasladó a la Basílica de San Pedro lleva en la corona una de las dos balas que alcanzaron a Juan Pablo II.
En un mensaje enviado al cardenal Ruini con motivo del aniversario del atentado, Benedicto XVI quiso unirse "a cuantos se han reunido hoy en la Plaza de San Pedro, en torno a la estatua de la Virgen de Fátima, para confiar a la intercesión de María las grandes intenciones de la Iglesia y del mundo". "Hace veinticinco años, en la misma Plaza de San Pedro, fue gravemente herido el siervo de Dios Juan Pablo II; una lápida en mármol blanco, puesta en el lugar exacto del atentado, (...) recordará de aquí en adelante el dramático suceso", subrayó el Pontífice.
Ratzinger destacó además que la procesión de hoy "demuestra cuánto se siente la presencia de María y qué vivo está el recuerdo del amado Juan Pablo II en la Iglesia". Se trata de la tercera vez que la estatua de la Virgen de Fátima se lleva a Roma desde Portugal, en esta ocasión en un peregrinaje que proseguirá por diversas diócesis italianas hasta el 31 de julio. Esta noche el papa Juan Pablo II se arrodillará solo en la cueva de Iría, la gruta de las apariciones de la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, en 1917.
El papa Wojtyla, que saldrá esta mañana de Roma para visitar Portugal durante cuatro días, pasará toda la jornada de mañana en Fátima, como acción de gracias a esta Virgen, que, según él mismo ha declarado, el 13 de mayo, del año pasado, aniversario de la aparición, "le salvó la vida milagrosamente" durante el atentado sufrido en la plaza de San Pedro. El Papa hará, desde Fátima, un llamamiento a la paz mundial. Esta visita a Portugal, después de la que Juan Pablo II realizara a su tierra, Polonia, es uno de sus viajes al extranjero con más carácter de intimidad; más que un viaje a Portugal iba a ser al principio una simple peregrinación personal a Fátima, en el primer aniversario del atentado, para llevarle un cirio a la Virgen, que "le había arrancado de la muerte".
Por eso la mayor atención de la opinión pública está puesta estos días en lo que podrá pasar en Fátima. Baste decir que se esperan más de un millón y medio de personas y que no ha sido posible encontrar una cama en Fátima ni para los periodistas que van con el Papa en su avión. Por eso, toda una serie de informadores de radio y televisión están instalados allí desde hace días en tiendas de campaña. Como si hubiera la certeza, se comentaba ayer, de que la Virgen "va a hacer algún milagro gordo". Y, sobre todo, se especula con que el papa Wojtyla pueda en esta ocasión revelar finalmente el famoso y misterioso tercer secreto de Fátima, del que se conocen sólo versiones apócrifas.
El tercer secreto. La historia de este mensaje secreto es muy sencilla. La Virgen, según las crónicas, entregó tres mensajes a la pastora Lucía, que hoy tiene 75 años y es monja de clausura. Los dos primeros los hizo públicos la Iglesia en 1941. El tercero, no. Lucía lo entregó en un sobre al obispo de Iría para que lo entregara al Papa, afirmando que no podía ser revelado antes de 1960. Según ha revelado el secretario particular de Juan XXIII, monseñor Loris Capovilla, hoy arzobispo de Loretto, el Papa Bueno, que había condenado siempre a los "profetas de desgracias" y que era profundamente optimista, no le dio mucha importancia y lo metió en un cajón de su despacho. Allá se quedó hasta que Pablo VI pidió que se lo entregaran. En un primer momento no apareció y hubo que llamar a monseñor Capovilla para que lo buscara. Pablo VI tampoco lo hizo público, pero quiso, en 1967, ir personalmente a Fátima y conversar con la vidente sor Lucía.

San Juan pablo II (Documental).
Ogni giorno sui giornali si trovano articoli che lo ricordano. Papa Wojtyla è nel cuore e nel ricordo di tutti. Non è stato solo un grandissimo Papa, ma anche un uomo eccezionale: poeta, drammaturgo, attore, filosofo, teologo, sportivo: un pastore unico nella storia, che nel corso del suo pontificato per parlare di Dio a más personas posibles ha viajado por el mundo más de todos los anteriores papas juntos. Como tantos periodistas, he tenido el privilegio de escribir mucho sobre Karol Wojtyla. Me quedé en Roma cuatro días acercando a todos los polacos que podían contar algo y llevé al diario no solo un amplio artículo denso de información sino también los poemas del Papa, de los que todos hablaban pero nadie lograba encontrar. Y desde entonces, decenas y decenas de artículos, como consecuencia de la actividad imparable de este Papa inagotable.
El 26 de agosto de 1979, también un bellísimo encuentro a quattr’occhi, sobre la Marmolada, a 3200 metros. El Papa había subido allí para la recitación del Ángelus en directo por TV. Por motivos de seguridad, pocas personas estaban presentes. Entre ellas, algunos periodistas y yo. Voz cálida, apretón de manos, ojos que escrutaban el alma. Encuentro inolvidable. He escrito decenas de artículos durante su pontificado, que duró casi 27 años. Y de todo ese material derivan cuatro libros.
He querido enfocarme en la vida de Giovanni Paolo II a través del misterio de las apariciones de Fatima porque él mismo, tras el atentado del 13 de mayo de 1981, se reconoció en una profecía realizada por la Virgen a los tres pastorcitos en 1917. Wojtyla no había nacido en 1917. Pero si esa profecía realmente lo concernía, significa que la Virgen lo tenía en mente antes de su llegada a este mundo. El papa de Fatima.
La obra de este libro fue escrita por un periodista que durante más de medio siglo cubrió con su oficio la vida de Wojtyla. Tuvo la fortuna de dedicarle a Karol Wojtyla decenas de artículos, desde el día de su elección como papa. Por necesidad profesional, no pudiendo repetirse, tuvo que buscar siempre nuevos enfoques; así se acercó a decenas de personas que habían convivido con Wojtyla, recogiendo una gran cantidad de informaciones directas, de las que emergió este libro. No es una biografía tradicional, sino un recorrido para entender el sentido de una vocación que no se manifestó claramente desde el inicio, sino que se fue aclarando poco a poco, a la que Wojtyla creyó con adhesión total.
Roma, 13 may (EFE).- Una estatua de la Virgen de Fátima traída desde Portugal fue llevada hoy en procesión al Vaticano, en un homenaje al fallecido Juan Pablo II con motivo del 25 aniversario del atentado que sufrió en la Plaza de San Pedro en mayo de 1981. Ante cerca de 20.000 personas que acudieron a Roma en ocasión de la Jornada del Peregrino, la Virgen de Fátima fue llevada en procesión desde el cercano Castel Sant'Angelo hasta la Basílica de San Pedro, donde se celebró una misa presidida por el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini.
Juan Pablo II siempre dijo que fue la Virgen de Fátima la que le salvó la vida el 13 de mayo de 1981, cuando el turco Ali Agca le disparó durante la audiencia general. Dos de las balas le alcanzaron y, aunque le hirieron de gravedad, no causaron su muerte, por lo cual el Pontífice siempre consideró que la Virgen de Fátima, cuya festividad se celebraba ese día, había intercedido por su vida. Por eso, la estatua de la Virgen de Fátima que se trasladó a la Basílica de San Pedro lleva en la corona una de las dos balas que alcanzaron a Juan Pablo II.
En un mensaje enviado al cardenal Ruini con motivo del aniversario del atentado, Benedicto XVI quiso unirse "a cuantos se han reunido hoy en la Plaza de San Pedro, en torno a la estatua de la Virgen de Fátima, para confiar a la intercesión de María las grandes intenciones de la Iglesia y del mundo" ...
Este texto continúa con reflexiones sobre la influencia poética y literaria de Wojtyla, su educación teatral y el desarrollo de obras como Amor y responsabilidad, Persona y acción, y su papel de escritor dentro de la Iglesia.Influencias literarias y trayectoria poética
La poesía de Karol Wojtyla está muy unida a su experiencia vital, a veces oscura, y recoge vivencias de su juventud y su entorno. Sus obras más conocidas, como El taller del orfebre y El hermano de nuestro Dios, han sido representadas en múltiples ocasiones y llevadas al cine. Sus influencias incluyen la filología polaca, el teatro y la poesía patriótica leída por su padre, además de la experiencia del seminario clandestino durante la ocupación nazi. Su aprendizaje del manejo de la voz fue fundamental para su formación teatral.
El libro Amor y responsabilidad presenta una visión integrada de sexualidad, amor y matrimonio dentro de una ética cristiana, y Persona y acción es su obra filosófica de mayor alcance, centrada en el sentido metafísico de la persona y la relación con la verdad. Sus textos reflejan una densidad conceptual típica de su estilo, con un pensamiento que, pese a su complejidad, buscaba claridad para enseñar y guiar. A lo largo de su vida, Wojtyla combinó su labor de pastor con una intensa producción literaria que dejó un legado de textos que siguen inspirando a creyentes y estudiosos.
Con el paso de los años, su figura se convirtió en un símbolo de fe, cultura y compromiso humano, y su visión de la Virgen María como intercesora y protectora siguió guiando su vida y su ministerio hasta el final.
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