Existen muchos modos de meditar. En el caso de los practicantes seculares, la elección se realiza también en función de un objetivo a alcanzar, por ejemplo la quietud y la introspección. En general, la meditación secular se practica para ser más felices, menos reactivos, menos ansiosos y para dormir mejor. El objetivo general es limitar las causas de sufrimiento. Practicando regularmente, se llega a ser cada vez más hábil en observar lo que ocurre en nuestra mente.
Al terminar una sesión, algunas personas se toman un momento para reflexionar y, con cuaderno y lápiz a mano, anotar lo que recuerdan de la experiencia. Con el tiempo y la práctica, quien se dedica a la meditación secular tiende a alcanzar un estado de conciencia abierta. La conciencia puede aplicarse durante todo el día, no solo cuando se está sentado en meditación.
La participación con Zoom: la sesión gratuita del encuentro se celebrará el 16 de junio de 2020 a partir de las 18:30 y será online en la plataforma Zoom. Los instructores de mindfulness -psicólogos, estudiosos o practicantes de meditación- se enfrentan diariamente a la cuestión del sentido de las prácticas: una pregunta perturbadora que aparece en las discusiones de los grupos MBCT y MBSR, en el diálogo entre terapeuta y paciente. Este seminario, en forma de diálogo abierto y compartido, quiere acoger esta pregunta, siguiendo tres posibles pistas.

La primera pista propone un buddhismo secular, es decir, libre de suposiciones mitológicas y religiosas. ¿Qué es? ¿Por qué usar esta locución que une un constructo fundamentalmente religioso a una idea occidental de secularización de la vida? La segunda pista profundiza en el significado y el modelo científico de la propuesta hoy más difundida de meditación: la mindfulness tal como la define Jon Kabat-Zinn. Esta práctica, nacida en entornos hospitalarios y en la promoción de la salud física y psicológica, ofrece una gran cantidad de datos experimentales acumulados en 40 años de investigación. Finalmente, la tercera pista plantea la pregunta de las preguntas: ¿por qué decidir meditar hoy en un mundo que ofrece cientos de alternativas para satisfacer el sentido?
Participa Ghesce Tenzin Namdak, Thomas Metzinger y Scott Snibbe en un diálogo profundo sobre la Spiritualidad Secular, la Ciencia de la Conciencia y la Ilusión del Yo. Este evento ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre si las prácticas espirituales pueden prosperar fuera de contextos religiosos tradicionales y sobre cómo tanto la tradición secular como la contemplativa proporcionan intuiciones sobre la conciencia y la transformación personal. La espiritualidad secular ofrece un camino de transformación personal sin depender de creencias religiosas, fomentando el crecimiento interior a través de prácticas como la atención plena y la contemplación. La ciencia de la conciencia explora cómo nace la experiencia subjetiva desde el cerebro, cerrando la brecha entre filosofía y neurociencia. Mientras, la ilusión del yo, tema central tanto en la filosofía budista como en las modernas neurociencias, desafía nuestra noción de una identidad fija.
Este evento está abierto a todos con donación y requiere inscripción. Registraremos la sesión en inglés, español e italiano y compartiremos las grabaciones con los participantes después del evento.
Historia y contexto: los practicantes seculares han surgido dentro de un movimiento de secularización que procura separar la ética y la experiencia de la práctica de cualquier dogma religioso. En este marco, se distingue entre mindfulness secular y mindfulness budista, destacando que no son la misma cosa. La mindfulness secular nació de la meditación Vipassana enseñada en el budismo Theravāda, traída a Occidente por maestros como Jack Kornfield y otros. Al regresar a Estados Unidos, enseñaron mindfulness y Vipassana como técnica de meditación para ayudar a las personas a estar más tranquilas y despiertas, sin enseñar las doctrinas budistas completas. El movimiento de mindfulness secular se convirtió en un programa de reducción de estrés basado en mindfulness (MBSR) creado por Jon Kabat-Zinn, que hoy cuenta con formaciones y certificados para enseñar. En cambio, la mindfulness budista se practica dentro del marco de la ética, la compasión y la sabiduría, y se utiliza como camino hacia la liberación y la iluminación.
La diferencia central radica en la motivación. En el budismo, la motivación es liberarse del samsara y alcanzar la plena Buddhidad; en la mindfulness secular, la motivación se orienta a ser más calmados, vivir con menos estrés y mejorar la vida cotidiana. En términos prácticos, la mindfulness budista se enmarca en las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero, integrando la sabiduría y la contemplación como parte de una ruta ética y transformadora. La mindfulness secular, por su parte, se centra en la reducción del estrés y la mejora del rendimiento, sin exigir un compromiso ético o espiritual explícito, ni la exploración de la moralidad o la compasión como metas primarias.
En cuanto a la técnica, las cuatro prácticas básicas de la mindfulness budista (cuerpo, sentimientos, mente y fenómenos) se orientan a una mirada penetrante y analítica que busca comprender la naturaleza de la experiencia y sus condicionamientos. En la mindfulness secular, la práctica puede involucrar atención al cuerpo y la respiración, o estrategias de relajación y visualizaciones, orientadas a la reducción del estrés y al bienestar. Ambos enfoques aportan beneficios: la secular ayuda a gestionar el estrés diario y a calmar el cuerpo y la mente, mientras que la budista busca transformar la mente para eliminar el apego, la ira y la confusión, desarrollando amor, compasión y sabiduría.
La práctica diaria, el sangha y la gratuidad de la enseñanza son valores destacables del buddhismo secular. Muchos maestros y comunidades ofrecen enseñanzas de forma gratuita o basada en la generosidad. En Occidente, algunas escuelas pueden pedir una contribución, pero el espíritu es de generosidad y apoyo mutuo, sabiendo que se sostiene a un templo y a una comunidad. En contraposición, la mindfulness secular se ha difundido ampliamente en contextos laborales, deportivos y comunitarios, convirtiéndose en una herramienta de bienestar y productividad sin una estructura ética o religiosa formal.
El buddhismo secular propone una reinterpretación de los fundamentos: seis ideas clave, entre ellas que es una filosofía práctica centrada en el beneficio en esta vida; la desconfianza hacia entidades sobrenaturales; ver al Buda como persona histórica; conservar las intuiciones centrales eliminando lo accesorio; y enfatizar lo práctico y ético por encima de credos metafísicos; también propone transformar a la vez a uno mismo y a la sociedad para el florecimiento de todos los seres.

El Secular Buddhist Network (SBN) conecta buddhistas seculares de todo el mundo. Ofrece ocho formas de conectarse con la comunidad: grupos de meditación en línea, grupo de discusión mensual, curso en línea gratuito, grupos de lectura, iniciativas de activismo político, encuentros informales de zen, y más. En 2025, SBN se fusionó con la Secular Buddhist Association. Cada grupo funciona de forma autónoma y gestionado por pares. Su objetivo es promover el diálogo crítico y el sentido comunitario en torno al dharma secular.
Entre las características destacadas, se señalan tres pilares: la práctica de la atención plena en un marco secular, el énfasis en la ética y la utilidad práctica en la vida cotidiana, y la apertura hacia diversas tradiciones budistas bajo una etiqueta secular. Se propone entender el budismo secular como una vía para la transformación personal y social sin dogmas ni creencias sobrenaturales, guiando a la persona hacia una vida más consciente y compasiva.
Elementos centrales y diferencia entre mindfulness secular y budista
La mindfulness secular se usa para disminuir el estrés, mejorar la productividad y favorecer el bienestar en entornos laborales y sociales, sin exigir una exploración de motivaciones profundas o una ética específica. La mindfulness budista, en cambio, está integrada en un marco de entrenamiento en ética, concentración y sabiduría, y busca la liberación del sufrimiento mediante la comprensión de la impermanencia, la interdependencia y la no-alegancia del yo.
La técnica budista de mindfulness utiliza las Cuatro Aplicaciones de Atención (cuerpo, sentimientos, mente y fenómenos) para desarrollar una mente penetrante y analítica que estudia la relación entre cuerpo, mente y entorno, y la influencia de intenciones y karmas acumulados. En la práctica secular, la atención puede enfocarse en la respiración, sensaciones corporales o imágenes tranquilizadoras con fines de relajación y reducción de estrés, sin un marco de liberación o de ética trascendental explícita.
Otra diferencia radica en la concepción del sangha y la gratuidad de las enseñanzas: en la tradición budista, las enseñanzas y la guía suelen ser gratuitas en muchos contextos, aunque pueden existir donaciones y sostenimiento por la comunidad; en la mindfulness secular, las herramientas pueden adquirirse a través de cursos, aplicaciones y programas de formación, con una orientación más pragmática y comercial en algunos casos.
En resumen, ambos enfoques aportan valor: la mindfulness secular ayuda a gestionar el estrés y a calmar la mente; la mindfulness budista transforma la mente para reducir el apego, la ira y la confusión, cultivando amor y sabiduría. Las dos tradiciones comparten la atención consciente como práctica central, pero divergen en motivaciones, contexto, técnicas y objetivos últimos.
Aplicaciones prácticas y recursos
El Buddhismo Secolare propone una reinterpretación de las Cuatro Nobles Verdades como un conjunto de tareas para vivir con mayor consciencia y compasión: comprender la existencia del dukkha, soltar las reacciones que causan sufrimiento, experimentar la cesación de estas reacciones y cultivar un camino integrador, el Noble Óctuple Sendero. Esta aproximación busca la transformación personal dentro del mundo cotidiano, sin depender de marcos metafísicos.
El Secular Buddhist Network ofrece múltiples vías para involucrarse: meditaciones en línea, grupos de discusión, cursos gratuitos y comunidades de lectura. Estos espacios permiten practicar de forma regular y construir comunidades que comparten un compromiso con un dharma secular y práctico.
La presencia de la secularización en el budismo no excluye la meditación; al contrario, enfatiza la práctica meditativa como una herramienta para el bienestar y la comprensión de la mente en la vida diaria. La invitación es explorar estas prácticas con mente abierta y curiosa, considerando cómo pueden enriquecer la experiencia humana sin dogmas ni creencias sobrenaturales.
- La meditación Zen y su tradición de zazen ofrecen una vía de contemplación basada en la postura y la atención al cuerpo y la respiración.
- La ciudad de Kioto y otros lugares de Japón destacan por sus jardines zen y experiencias como ceremonias de té, caligrafía y estancias en templos, que pueden acompañar la práctica meditativa.
- La paulatina secularización también se observa en la reducción de rituales y en la apertura de sanghas a la participación de personas de diversos orígenes, manteniendo un marco ético común.
Para quien desee empezar con el buddhismo secular, se sugiere acercarse a grupos de práctica en línea o presenciales, explorar recursos del SBN en italiano y considerar el enfoque pragmático y ético que propone este movimiento. La línea entre mindfulness secular y budista no es rígida; pueden coexistir y enriquecerse mutuamente en una búsqueda común de bienestar, claridad y compasión en la vida cotidiana.
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