Exploración del sesto capitolo del Bhagavad Gita: Yukta y la senda del Yogī

En este episodio presentamos una noticia alentadora para los amantes de los inciensos naturales, especialmente el Nag Champa, artesanal y exclusivo. Este Club de incienso representa un nuevo proyecto de Swami Rajendra Das, creado para acompañar momentos de contemplación y estudio de las escrituras sagradas.

Vamos a contemplar el capítulo 6 del Bhagavad Gita, centrando la atención en la práctica del Yoga, la disciplina mental y la realización del Ser. Uno debe liberarse con la ayuda de la mente, y no degradarse. Aquél que ha conquistado la mente, ya ha llegado a la Superalma, porque ha conseguido la tranquilidad. Esa persona está establecida en la comprensión del Ser y se le da el nombre de Yogī (o místico), cuando se encuentra plenamente satisfecha en virtud del conocimiento y la comprensión que ha adquirido. Esa persona está situada en la trascendencia y es autocontrolada.

El trascendentalista siempre puede ocupar el cuerpo, la mente y el yo en relación con el Supremo; él debe vivir a solas en un lugar apartado, y siempre debe controlar la mente con cautela. Para practicar Yoga, uno debe ir a un lugar apartado, poner hierba kuśa en el suelo, y luego cubrirla con una piel de venado y una tela suave. El asiento no debe ser ni demasiado alto ni demasiado bajo, y debe encontrarse en un lugar sagrado. Uno debe mantener el cuerpo, el cuello y la cabeza erguidos en línea recta, y mirar fijamente la punta de la nariz.

En la etapa de la perfección denominada trance, o samādhi, la mente de uno se abstiene por completo de las actividades mentales materiales, mediante la práctica del Yoga. Esa perfección se caracteriza por la habilidad que tiene uno de ver el yo mediante la mente pura, y de disfrutar y regocijarse en el yo. En ese estado jubiloso, uno se sitúa en medio de una felicidad trascendental ilimitada, que se llega a experimentar a través de los sentidos trascendentales. Establecido así, uno nunca se aparta de la verdad, y al conseguir esto, piensa que no hay nada mejor. Al situarse uno en esa posición, nunca se desconcierta, ni siquiera en medio de la mayor de las dificultades.

Uno debe dedicarse a la práctica del Yoga con determinación y fe, y no dejarse apartar de la senda. El Yogī cuya mente está fija en Mí, logra en verdad la máxima perfección de la felicidad trascendental. Un verdadero Yogī Me observa a Mí en todos los seres, y también ve a todo ser en Mí. Para aquél que tiene la mente desenfrenada, la autorrealización es una labor difícil. Pero aquél que tiene la mente controlada y que se esfuerza por los medios adecuados, tiene asegurado el éxito.

Ésta es mi duda, ¡oh, Krishna!, y te pido que la despejes por completo. O (si ha fracasado después de una larga práctica de Yoga) nace en una familia de trascendentalistas que es seguro que tienen una gran sabiduría. En virtud de la conciencia divina de su vida anterior, él se siente atraído automáticamente a los principios yóguicos, aun sin buscarlos. El Yogī es superior al asceta, superior al empírico y superior al trabajador fruitivo. Y de todos los Yogīs, aquél que tiene una gran fe y que siempre se refugia en Mí, piensa en Mí y Me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí por medio del Yoga, y es el más elevado de todos.

Conexión entre práctica, mente y realización

La senda yukta sitúa al practicante en la capacidad de integrar la mente con el Supremo, manteniendo la disciplina interna y la pureza de la conciencia. La constancia, la atención y la serenidad son rasgos clave para que el Yogī alcance la experiencia directa del yo y de la divinidad que reside en todo ser. La disciplina del lugar apartado, del asiento adecuado y de la postura recta no son simples rituales, sino condiciones para favorecer la concentración y la estabilidad interior.

Aspectos prácticos destacados del capítulo 6

  • Conquista de la mente como umbral de la liberación y la Superalma.
  • Definición del Yogī como alguien estable en la comprensión del Ser y la trascendencia.
  • Importancia del aislamiento, el ambiente apropiado y la atención a la respiración y la mirada.
  • Trance o samādhi como estado de felicidad trascendental y visión del yo mediante la mente pura.
  • Determinación y fe como motor para la constancia en la práctica yoguística.
  • Relación entre mirar hacia Mí (la Divinidad) y la unión más íntima con el Ser Supremo.

En el conjunto, el capítulo 6 describe tanto la disciplina externa de la práctica del Yoga como la transformación interna necesaria para que la mente se estabilice y el ser descubra su verdadera naturaleza. Quien logra mantener la mente en control y enfocar la atención en el Ser y en lo trascendente, alcanza una felicidad que trasciende lo material y se identifica con la verdad universal.

La idea central es clara: la intensidad de la práctica, acompañada de fe y claridad de propósito, permite que incluso ante dificultades se mantenga el equilibrio interior. En palabras del texto, el Yogī que piensa en Mí y me sirve con devoción alcanza la unión más profunda y la liberación.

Infografía: etapas del yoga y estados de la mente

📚SAMĀDHI – La Cima del Yoga I Diccionario de yoga📚

Tabla de conceptos clave:

Concepto Descripción
Yukta Integración de mente y acción en relación con lo trascendente
Yogī Persona estable en la comprensión del Ser y autocontrolada
Samādhi Estado de trance donde la mente se retira de las actividades materiales
Práctica Disciplina, lugar apartado, postura adecuada y fe

El texto sugiere que la verdadera elevación no depende de la mera austeridad, sino de la unión entre la devoción, la acción correcta y la comprensión del Ser, todo orientado hacia el servicio trascendental a la divinidad que permea a todos los seres.

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