El Taijitu (太极图), es un símbolo que representa los conceptos de la filosofía china del Yin y Yang y del Taiji, o principio generador de todas las cosas. aparezca rodeado por los ocho trigramas del I Ching (Yìjīng).
El conjunto habría sido transmitido a Zhong Fang (種放), después a Mu Xiu (穆修, 979-1032) y por último a Li Gai (李溉) antes de llegar a Zhou Dunyi. otras corrientes. Así, Lu Xiangshan, contemporáneo suyo, veía en el yin y el yang nociones metafísicas, mientras que para Zhu Xi solamente el Taiji era metafísico.
Leido en sentido inverso, representa el trayecto alquímico de regreso al Tao en el curso del cual el practicante transforma su Qi (energía vital) posnatal en Qi original depurado. El Xiantian Taijitu (先天太極圖), o "Taijitu del Cielo Anterior", es el más ampliamente conocido en nuestros días.
Observareis, que en el logo de nuestra asociación, aparece el símbolo básico del taoísmo y de la comprensión taoísta del universo (cosmología). Este símbolo representa la creación del Universo, que se inicia con “el vacio”, la “nada” (Wu Chi), sigue con un proceso de división en dos (Ying-Yang), después en tres (cielo-tierra-humanidad) y finalmente en las diez mil cosas, que significa todo lo demás.
En nuestra asociación, este símbolo básico del taoísmo, aparece revestido por un triángulo. En el hinduismo, se observa la tríada Atma, Jivatma y Buddhi. Atma es el espíritu puro e incondicionado; se le representa como el punto central de la circunferencia, o punto inmóvil del compás; Jivatma es el espíritu individualizado en cada uno de los seres manifestados, las almas individuales, en cuyo corazón habita Brama o Atma, los innumerables reflejos a que la Unidad da lugar, simbolizados por los indefinidos puntos de la circunferencia; y Buddhi es aquello que une a Jivatma con Atma, el radio que junta la circunferencia con el centro.
Aplicado este simbolismo al hombre, el centro de la rueda es el Yo único, objeto eterno de la búsqueda del iniciado; los puntos de la circunferencia son los múltiples “yoes” con los que de ordinario nos identificamos; nuestro cuerpo físico y todo aquello que constituye nuestra “personalidad”, y el radio de la rueda representa el alma, a la vez el obstáculo que nos impide ver el centro y el vehículo que nos conduce a él. También expresan los hindúes a la tríada con los conceptos de Brama, Shiva y Vishnú. Brama es el conductor o creador, Shiva el destructor, y Vishnú el conservador que equilibra.
En el taoísmo chino, el Ying, el Yang y el Tao es lo que expresa a los tres principios. En la escuela pitagórica se enseñaba que el tres es el número de “la constitución del universo”. En la geometría (importantísima en el Tai Chi que practicamos), la unidad se polariza en la línea recta; pero esta línea, para que pueda tener dos polos, tiene que tener también un punto central a partir del cual la polarización se produjo; asimismo el eje de la tierra tiene dos polos y un centro; y en el hombre, aquel eje que lo atraviesa supone también un punto central simbolizado por el corazón. El triángulo constituye la primera forma y es, asimismo, la estructura más fuerte.
También se relaciona al número tres con los tres colores primarios (amarillo, azul y rojo), de cuya combinación se producen todos los demás; asimismo, con las tres notas musicales que componen la armonía de un acorde perfecto; con las tres figuras cerradas básicas de la geometría (el círculo, el triángulo y el cuadrado); con los tres reinos de la naturaleza (animal, vegetal y mineral). En la gramática lo vemos expresado en las tres primeras personas del singular (yo, tú y él); en el tiempo, a través de sus tres caras (pasado, presente y futuro); y a veces también se le relaciona con las tres preguntas básicas de la filosofía: ¿Quién soy?
En la Cábala hebrea, la esfera tres del árbol sephirótico es llamada Binah (la inteligencia divina); y la primera triada, constituida por los tres supremos sephiroth, Kether (la corona), Hokhmah (la sabiduría) y Binah (la inteligencia), constituyen lo que se llama en hebreo Olam ha Atsiluth, que es el mundo de las emanaciones, del espíritu y del fuego, único in-manifestado y verdadero.
Aunque es evidente que el Tai Chi, emana de la tradición taoísta, no podemos dejar de hacer mención a la importancia fundamental que dio en particular el cristianismo al Misterio de la Trinidad. Siendo la Trinidad la expresión de los conceptos más abstractos, podrá ser también tema de constante meditación por parte del practicante de Tai Chi, puesto que la grandeza de la idea del “TAO” está en no imponer ninguna idea espiritual preconcebida, sino en la aproximación respetuosa al misterio de la vida, de la muerte y de la vertiente espiritual del ser humano.
En Diciembre de 2020, la UNESCO, incorporó al Tàijíquán en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Desde la perspectiva de la cosmogonía china, podríamos decir que Yīn-yáng es un puente. Desde el punto de vista simbólico, el gran Tàijítú que tenemos en la Escuela, es conocido como Xiāntiān Tàijítú, que representa la alternancia entre los qì (energía vital); yin (en negro) y yang (en blanco), inconcebibles el uno sin el otro y que ocultan cada uno en su interior el germen del contrario. El Tàijítú dibuja el movimiento del cielo y la tierra, es un modelo del universo y de la vida.
El taijitu es un símbolo muy conocido que representa ideas importantes de la filosofía china, como el yin y yang y el taiji. El taiji es como el principio que da origen a todas las cosas. A menudo, este símbolo aparece rodeado por los ocho trigramas del I Ching, un libro antiguo de sabiduría china. Este símbolo está muy relacionado con el taoísmo, una antigua filosofía y forma de vida china. También se asocia con el neoconfucianismo, otra corriente de pensamiento. Pensadores de la dinastía Song, especialmente Zhu Xi, ayudaron a que el taijitu que conocemos hoy se hiciera popular.
Curiosamente, este símbolo ya aparecía como adorno en el arte de algunos pueblos europeos antiguos. El taijitu es mucho más que un dibujo bonito. Es una representación visual de cómo funciona el universo. Muestra que todo en la vida tiene dos lados opuestos pero complementarios. El taijitu tiene una historia muy larga. Sus raíces se encuentran en la antigua filosofía china. Con el tiempo, diferentes pensadores le dieron sus propias interpretaciones y formas.
Es muy utilizado en el mundo de las artes marciales, donde representa el equilibrio y la fluidez. El taijitu es un símbolo complejo que ha trascendido culturas y épocas, conectando conceptos de cosmología, ética y práctica física.
El Taiji y su relación con Wu Chi, Yin y Yang permiten entender por qué el Tai Chi Chuan, más allá de la técnica, busca armonía con el Tao y un flujo constante de qi. El Tai Chi Chuan se basa en la filosofía taoísta y en el concepto de equilibrio y armonía con el Tao, así como en la idea de flujo constante de energía vital. El Tai Chi es un principio que surge de Wu Chi para generar todo lo existente. Representa el equilibrio dinámico que surge del estado de plenitud vacía de Wu Chi, el principio generador que da lugar a la separación del Todo en dos polaridades: yin y yang.
Los principios del Tai Chi, como la búsqueda de armonía, suavidad, flexibilidad y flujo constante, reflejan los conceptos taoístas de vivir en equilibrio con el Tao. El principio del Taiji se basa en la interacción de las fuerzas opuestas y complementarias conocidas como “yin” y “yang”. Estos dos conceptos representan dualidades en el universo, como la oscuridad y la luz, lo suave y lo duro, lo femenino y lo masculino, lo frío y lo cálido, entre otros. El equilibrio y la armonía de estas dos energías son esenciales para una vida saludable y satisfactoria. Todo en la vida está en constante cambio. El principio filosófico del Taiji es un enfoque taoísta que aboga por el equilibrio, la armonía y la adaptación en todas las áreas de la vida.
La adaptación a las circunstancias cambiantes forma parte de lo que significa Tai Chi, ya que que no siempre es posible mantener un equilibrio perfecto entre el yin y el yang en todas las situaciones. En lugar de resistir el cambio, busca fluir con él, para restablecer ese equilibrio sin generar tensión. El Taiji no se limita a la práctica física en forma de movimientos de Tai Chi. Estos principios se pueden aplicar de una manera muy amplia, a través de la práctica individual, el entrenamiento en pareja (Tui Shou) y un amplio abanico de prácticas para mejorar la calidad de vida y el bienestar en general.
