Encuentro entre Papa Francisco y representantes de la Soka Gakkai: paz, desarme y fraternidad humana

Los días 10 y 11 de mayo, el vicepresidente de la Soka Gakkai, Hirotsugu Terasaki, asistió al II Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana, organizado por la Fundación Fratelli tutti. El encuentro se celebró en la Ciudad del Vaticano y en Roma, Italia, y se tituló #BeHuman. Unos 300 ponentes e invitados participaron en 12 mesas redondas sobre diversos temas, como la educación, el trabajo, la agricultura y las redes sociales. El señor Terasaki se unió a la mesa redonda sobre la paz, junto con otros participantes, entre ellos los premios Nobel de la Paz Muhammad Yunus y Jody Williams, así como representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja, el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

El 22 de abril, el presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, envió un mensaje de condolencias por el fallecimiento del papa Francisco, el día anterior, a la edad de 88 años. En sus palabras, el presidente Harada recordó el encuentro que mantuvieron en mayo de 2024 y destacó la inquebrantable convicción del pontífice de que la guerra debía ser erradicada porque siempre significaba una derrota. Asimismo, afirmó que los miembros de la Soka Gakkai de todo el mundo seguirían trabajando por hacer realidad la visión compartida con el papa de un mundo pacífico y un futuro más humano para todos. Subrayó: «Su santidad se esforzó incansablemente por la paz y la felicidad de la humanidad y por la protección del medio ambiente, que sustenta la totalidad de la vida.

El pontífice encarnó los valores de la solidaridad y la paz no solo para la comunidad católica mundial, sino para las personas de buena voluntad de todo el orbe. Nagasaki (Agencia Fides) - En la sede de la ONU en Nueva York, en la tercera planta, una estatua de Santa Inés con su cordero en brazos se alza como un inquietante recordatorio de la destrucción nuclear. La estatua de la santa conocida por resistir a múltiples atentados contra su vida sobrevivió a la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945. La bomba estalló a 500 metros de la catedral de Urakami, la mayor iglesia católica de Asia en aquella época, e incineró entre 60.000 y 80.000 personas, de las cuales no más de 150 eran soldados.

Fundada en 1930, la Soka Gakkai es el mayor grupo religioso organizado de Japón. Se inspira en las enseñanzas de Nichiren, un maestro budista japonés del siglo XIII. Las universidades Soka de Tokio y Aliso Viejo (California) también están asociadas a esta tradición de fe. Colaborando regularmente con la Santa Sede, la Soka Gakkai Internacional también participó en la conferencia del Vaticano de 2017 titulada “Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares y el desarme integral”. Terasaki se encontraba en las Naciones Unidas para asistir a la segunda reunión de los Estados Partes en el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW), un ambicioso tratado de desarme -el primero que prohíbe a los países poseer armas nucleares- firmado por 93 países, el más reciente Sri Lanka.

Teraski ha explicado que el compromiso de la Soka Gakkai Internacional con el desarme se remonta a hace más de medio siglo y está directamente relacionado con la trágica experiencia del holocausto nuclear en su país. La sección juvenil de la Soka Gakkai de Japón en 1972 inició una campaña para “proteger el derecho humano fundamental a la supervivencia” mediante la recopilación y publicación de los testimonios de los supervivientes de la guerra nuclear japonesa, conocidos como hibakusha. “Mi implicación personal me ha llevado a enfrentarme a las desgarradoras historias de los hibakusha”, recuerda Terasaki.

“Algunos accedieron inicialmente a ser entrevistados, pero una vez comenzada la entrevista se quedaban sin voz, sofocados por el peso de su angustia y dolor. Me sentí totalmente conmocionado al presenciar sus expresiones de un dolor desgarrador. De los 650.000 hibakusha reconocidos por el gobierno japonés, más de 113.000 están vivos. Una colaboración fortuita ayudó a amplificar los esfuerzos antinucleares de la Soka Gakkai Internacional en 2007. La International Physicians for the Prevention of Nuclear War inició la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) y pidió a la SGI que firmara como primer contribuyente para ayudar a lograr el respaldo mundial a la TPNW.

Teraski recuerda: “Para hacer realidad nuestra visión de un mundo desnuclearizado, nos sentimos obligados a crear una vasta red mundial comprometida con la educación de la población sobre la devastadora realidad de las armas nucleares. Nuestros esfuerzos empezaron con la organización de grupos de estudio para diplomáticos de todo el mundo, con el fin de concienciarlos sobre las consecuencias de la exposición nuclear” - poniendo de nuevo el impacto humanitario en el centro del debate. Otras dos formas de movilización fueron las conferencias regionales contra la energía nuclear, desde Asia Central hasta el Caribe, y la presión directa sobre los ministerios de asuntos exteriores. En apenas una década, la NPNW fue adoptada por las Naciones Unidas en julio de 2017. La Santa Sede fue uno de los primeros signatarios.

“Fue un logro verdaderamente milagroso”, confirma Terasaki, que atribuye el mérito a muchas otras organizaciones que contribuyeron a tal suceso, entre ellas Pax, el grupo pacifista católico holandés, y el Consejo Mundial de Iglesias. No es sorprendente que la "TPNW" no haya sido firmada por los nueve países con capacidad nuclear: Rusia; Estados Unidos; China; Francia; Reino Unido; Pakistán; India; Israel; y Corea del Norte. El principal mensaje de los activistas de la TPNW es que las armas nucleares son las más inhumanas jamás creadas. Violan el derecho internacional, causan graves daños medioambientales, socavan la seguridad mundial y desvían recursos de las emergencias humanitarias.

Sin embargo, un artículo de portada de la revista Scientific American advertía de los planes del gobierno estadounidense de mejorar su capacidad nuclear con 1,5 billones de dólares adicionales para modernizar su arsenal nuclear. Como explica Terasaki, “el plan actual para ampliar las capacidades nucleares parte de una creencia inquebrantable en la utilidad de la disuasión nuclear. He preguntado a Terasaki cómo describiría el papel único que desempeñan las organizaciones de inspiración religiosa en el emergente movimiento de desarme plasmado en la TPNW. “Mientras el mundo se enfrenta a retos cada vez mayores, la influencia del discurso moral se hace cada vez más relevante”, subraya Terayuaki.

Al mismo tiempo, la afiliación de la Soka Gakkai al Partido Komeito le confiere una influencia única en la percepción de las élites de gobierno; la Soka Gakkai no es “sólo” una entidad budista laica. En la década de 1960, Ikeda abogó por la reapertura de las relaciones entre China y Japón. Visitó China en diez ocasiones entre 1974 y 1997, y se reunió con Zhou Enlai y Deng Xiaoping. En la década de 1970, Ikeda viajó a la Unión Soviética y se reunió con el Primer Ministro Aleksey Kosygin, transmitiendo mensajes conciliadores entre Pekín y Moscú en el momento álgido de las tensiones entre China y la URSS.

La visión de Ikeda coincide con la del Papa Francisco, tanto es así que el líder japonés señala: “Al final, la paz no se conseguirá con la firma de tratados por parte de los políticos. La solidaridad humana se construye abriendo nuestros corazones los unos a los otros.” Terasaki destaca dos inspiradoras experiencias de colaboración que ha presenciado durante sus viajes para fomentar la paz, la desnuclearización y el diálogo intercultural. En 2022, participó como representante budista en el Séptimo Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales en Kazajstán. “Me conmovió especialmente presenciar el ambiente de reconciliación entre líderes católicos e islámicos suníes compartiendo la misma sala”, destaca.

Según Terasaki, un principio budista fundamental que inspira la defensa antinuclear de la Soka Gakkai Internacional es que la seguridad del individuo y la de la sociedad son una misma cosa e interdependientes. “La Soka Gakkai Internacional está comprometida con salvaguardar la dignidad de la vida, la felicidad de todos los individuos y la seguridad colectiva del mundo. Como afirmó el Papa Francisco en Nagasaki en 2019, “La paz y la seguridad internacional son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total; sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación”.

El artículo examina la relación entre la Soka Gakkai y el Papa Francisco en contextos de paz, desarme nuclear y fraternidad humana, destacando encuentros, iniciativas y visiones compartidas.

BeHuman fratenidad humana imagen Vaticano

Posteriormente, el tema se ilustra con la conexión entre la Fraternidad Humana y las campañas de desarme nuclear impulsadas por la SGI y otras organizaciones religiosas.

"Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares": Papa Francisco

Se analiza también el papel de la SGI en la política global y su relación con el Vaticano, mostrando cómo la colaboración interreligiosa impulsa una visión de paz mundial.

Victor Gaetan es Senior Correspondent del National Catholic Register y se ocupa de cuestiones internacionales. Escribe también para la revista Foreign Affairs y ha colaborado con Catholic News Service. Es autor del libro God’s Diplomats: Pope Francis, Vatican Diplomacy, and America's Armageddon (Rowman & Littlefield, 2021).

El resto de la relación entre líderes y organizaciones se enriquece con ejemplos como la audiencia de noviembre de 2017 entre Hiromasa Ikeda y el Papa Francisco y el contexto de la Cumbre de Desarme. Estas interacciones muestran una continuidad de diálogos entre la Soka Gakkai y la Santa Sede, orientados a una paz basada en la dignidad humana y la protección del medio ambiente.

Entre las conclusiones prácticas, se destaca la insistencia en que la paz no se logra solo con tratados, sino con una ética de solidaridad que trasciende fronteras y religiones, fomentando una acción colectiva para un futuro más humano para todos.

Datos y contexto clave

  • II Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana, Vaticano y Roma, 10-11 de mayo, #BeHuman.
  • Participaron premiados Nobel y representantes de Cruz Roja, OIEA y IPCC en la mesa de paz.
  • La SGI y el Vaticano mantienen colaboraciones históricas y una visión compartida de desarme nuclear y paz.
  • TPNW: tratado histórico que prohíbe armas nucleares, firma de múltiples países, con objeciones de nueve potencias con armas nucleares.

En resumen, el encuentro y las declaraciones de Harada y Terasaki destacan una alianza entre comunidades religiosas y actores internacionales para promover una paz basada en la dignidad de toda vida y la responsabilidad colectiva ante la seguridad global.

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