Localización y características de la lesión del menisco en la rodilla

Esta lesión se puede sufrir por consecuencia de un traumatismo, así como por la degeneración de los meniscos. Los meniscos se ubican al interior de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. Hay de dos tipos: menisco medial (parte interna de la rodilla) y menisco lateral (parte externa). Su función es aumentar la profundidad de la superficie que está en la zona superior de la tibia y trabajar como amortiguador de la rodilla.

En jóvenes: el menisco es resistente y elástico. En personas mayores deportistas: el menisco se debilita y su tejido no resiste lo mismo debido a la degeneración de este. El rugby y el fútbol, por ejemplo, son deportes donde habitualmente se presenta esta lesión, aunque también se puede dar en deportes donde la persona gira bruscamente o hace rotar la rodilla con el pie fijo. El dolor, aunque a veces difuso, es el síntoma más frecuente. Puede haber un bloqueo, es decir, que la persona no sea capaz de flectar o extender la rodilla por completo, cuando el fragmento roto del menisco queda atrapado al interior de la rodilla.

Organización anatómica y función

Primero, dos discos semicirculares situados en la rodilla, entre la parte superior y la inferior de la pierna, son el menisco interno y el menisco externo. Estos pueden dañarse por una lesión aguda o a causa del envejecimiento y el desgaste. La función principal de los meniscos es distribuir la presión en la articulación de la rodilla. La base redondeada del fémur no encaja correctamente en la tibia, y ambos meniscos actúan como amortiguadores y tienen una función propioceptiva: proporcionan información sobre la posición de la rodilla.

En el caso de una lesión aguda de menisco, se produce una rotura del menisco interno y/o externo. Esta rotura puede presentarse de varias formas y causa dolor cuando se ejerce fuerza sobre el menisco dañado. A veces, un trozo desgarrado de menisco puede alojarse en la articulación. La lesión aguda se caracteriza por un único momento en el que aparecen los síntomas, típicamente cuando la rodilla se tuerce con el pie en el suelo. El dolor suele sentirse en el lado de la rotura, y movimientos como subir/bajar escaleras, agacharse o rotaciones con carga pueden ser dolorosos, con posibles bloqueos.

Presentación clínica y diagnóstico

Existe un conjunto de signos y pruebas para confirmar la lesión. El examen físico revela dolor en la interlínea articular y la presencia de bloqueo, mientras que las pruebas meniscales (por ejemplo mc murray, Apley) pueden demostrar dolor en la zona conforme se rota la rodilla a 90° de flexión. La resonancia magnética se emplea para visualizar los dos meniscos con claridad y valorar la presencia y localización de una rotura.

La rotura de menisco puede ser asintomática en algunos casos degenerativos o responder al manejo conservador, especialmente en desgarros pequeños y en ciertas localizaciones. El dolor, la inflamación, los síntomas de bloqueo y una rotura de gran tamaño constituyen indicaciones para tratamiento quirúrgico, especialmente en pacientes jóvenes activos. En la práctica, la cirugía se considera cuando la lesión es sintomática y no responde al manejo conservador.

Tratamientos y opciones terapéuticas

Se puede optar por tratamiento conservador (personas mayores de 50 años con baja actividad) o quirúrgico (meniscectomía parcial o sutura meniscal). Siempre que sea posible, se intenta conservar el menisco mediante suturas artroscópicas, pero no es viable en todos los casos debido a factores como la edad, la forma y la ubicación de la rotura. Tras la cirugía, la rehabilitación empieza a los dos o tres días y se realiza primero con tratamiento kinésico para disminuir la inflamación y mejorar la movilidad de la rodilla.

En los primeros dos días es importante proteger la rodilla lesionada, reposo, hielo cada hora, disminuir la inflamación y mantener la articulación en alto para favorecer el retorno venoso. El inicio de la kinesiología debe realizarse durante la primera semana postoperatoria. La articulación está formada por dos meniscos: interno (medial) y externo (lateral). Su función es distribuir la presión y actuar como amortiguadores, además de aportar propiocepción, es decir, información de la posición de la rodilla al organismo.

La base de la cirugía artroscópica de rodilla es mínimamente invasiva: se realizan dos portales a través de los que se introduce una cámara y, desde el otro portal, se operan los instrumentos. Dependiendo del tipo de rotura, la edad y la evolución, se puede realizar sutura meniscal o una meniscectomía parcial; las indicaciones para sutura incluyen roturas longitudinales amplias en zona roja o roja blanca, rotura en asa de cubo, rotura aguda o subaguda y paciente joven. En las roturas más pequeñas de la zona del cuerno posterior del menisco interno, a menudo se recurre a una meniscectomía parcial selectiva debido a la viabilidad de la reparación y la recuperación rápida.

Rehabilitación y pronóstico

La recuperación tras artroscopia varía según el tipo de reparación. En general, la carga de la rodilla puede iniciarse el mismo día con muletas, según el caso, y la rehabilitación continúa para restaurar amplitud de movimiento y fuerza. Las reparaciones de menisco pueden requerir periodos de inmovilización y carga progresiva, con tiempos de retorno a la competencia que suelen estimarse en varios meses. Las reparaciones radiales y de la raíz meniscal pueden requerir mayor tiempo de recuperación, habitualmente de 6 a 7 meses, debido a un suministro sanguíneo más deficiente en esas zonas.

La decisión de reparar frente a resecar depende de múltiples factores: la localización de la rotura, la edad, el tejido, el tiempo desde la lesión y la actividad del paciente. En general, reparar el menisco es preferible a resecarlo, ya que la resección aumenta el riesgo de desarrollar artrosis a largo plazo. En casos de lesiones degenerativas o de baja demanda, algunas lesiones pueden tratarse sin cirugía, mediante rehabilitación y ejercicios de amplitud de movimiento, con buen pronóstico para dolor y función.

Notas sobre diagnóstico y farmacología

Las radiografías no muestran desgarros de menisco, pero ayudan a descartar artrosis u otras causas de dolor. La RM es la principal prueba de imagen para confirmar la rotura y planificar el tratamiento. En casos de dolor intenso, inflamación o bloqueo, la intervención quirúrgica puede ser necesaria. La farmacoterapia habitual implica antiinflamatorios y analgésicos para control del dolor y la inflamación durante la fase aguda, seguido de rehabilitación progresiva.

anatomia y función de los meniscos

Factores y consideraciones especiales

El menisco interno absorbe aproximadamente el 50% del impacto en la rodilla; el menisco externo absorbe aproximadamente el 70% del impacto en el compartimento lateral. La ausencia o resección de una parte significativa del menisco aumenta el riesgo de artrosis, especialmente en personas jóvenes y activas. El menisco externo también protege reconstrucciones de LCA y aporta estabilidad ante un LCA lesionado. En ausencia de LCA y menisco lateral, se produce gran inestabilidad rotatoria, observable en pruebas como Pivot Shift.

Los tejidos alrededor de la rodilla y ligamentos extracapsulares intervienen en la estabilidad; los meniscos intracapsulares trabajan para amortiguar cargas y estabilizar la articulación. La diferenciación entre lesión meniscal y lesión del LCA se basa principalmente en el examen clínico, mientras que las pruebas de estrés pueden retrasarse ante dolor o inflamación significativos. La RM no siempre es necesaria de inmediato, pero es útil si los síntomas persisten o se sospecha una lesión intraarticular grave.

absorción de impactos por meniscos

Formulario de orientación para pacientes y evidencia clínica

La patología meniscal es común tanto en deportistas como en sedentarios. Existen lesiones típicas como las “asa de cubo” y lesiones asociadas a LCA, que influyen en el tratamiento y el pronóstico de la carrera deportiva. En la rehabilitación, la fisioterapia con ejercicios tempranos de amplitud de movimiento se recomienda para lesiones tratadas conservadoramente y tras reparación quirúrgica. La decisión de tratamiento debe considerar la edad, el desgaste articular y lesionas asociadas, así como el nivel de actividad del paciente.

La historia clínica y el examen físico son fundamentales para el diagnóstico inicial, complementados por pruebas de imagen cuando sea necesario. En resumen, la lesión de menisco puede requerir manejo conservador o intervención quirúrgica, siendo la reparación preferible para preservar la función amortiguadora de este tejido y disminuir el riesgo de artrosis a largo plazo.

Qué es un menisco - Función de los meniscos

tags: #posizione #loto #elesione #menisco