Una vez al mes (excepto agosto) se organiza un Ritiro Spirituale siguiendo el tema del camino anual que en 2025 es “Coltivare e curare il giardino dell’anima”, un percurso que toma inspiración del “Cantico delle Creature” de San Francisco de Asís, con motivo del octogésimo aniversario de su muerte (1225-2025) y la conmemoración de la octava centuria desde entonces.
La edición 2025 se enriquece con una serie de encuentros en línea con expertos para profundizar el tema en sus múltiples declinaciones. Los retiros están abiertos a jóvenes y adultos que deseen vivir momentos de reflexión, compartición y relaciones fraternales en un contexto de gran belleza, como el Convento de Monterosso. Para cada cita, hay ponentes y profundizaciones diferentes siguiendo el tema general.
El sentido de la oración en la vida humana
Vivimos en un tiempo que ha perdido la familiaridad con el silencio. Las jornadas están llenas de voces, imágenes y exigencias. Sin embargo, en el corazón de cada hombre y de cada mujer persiste una sed que no se apaga: el deseo de ser escuchados, de pertenecer y de encontrar un sentido que habite la respiración que nos haga sentir próximos y amados por Dios. Esa sed tiene un nombre antiguo: la oración. La oración es el lenguaje más humano y más divino que existe. Es un latido -discreto pero poderoso- que une la tierra con el cielo.
Toda época, toda religión, toda cultura han buscado dar forma a esta experiencia. En un mundo que mide todo en términos de eficiencia, la oración devuelve al ser humano su verdadera dimensión: la de la espera, el abandono y la confianza. La oración atraviesa la historia de la humanidad como un hilo dorado invisible: es la lengua común de quienes buscan a Dios: “Mi corazón habla a tu corazón: Buscad mi rostro. Tu rostro, Señor, busco.” (Sal 26).
¿Entonces por qué orar? Orar no es un deber, sino un encuentro; es el corazón que se abre a su Creador, como un hijo que regresa a casa. La oración es don y respuesta al deseo profundo del hombre: ser amado, conocido, salvado. Orar no es “decir oraciones”, es dirigirse a Dios como a un amigo. La potencia de la oración no reside en la cantidad de palabras, sino en la profundidad del escuchar. “Cuando oréis, no uséis palabras vanas… vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes de pedirlas.” (Mt 6,7-8). Es una fuerza que no conquista, sino acoge; no impone, sino transforma; la oración nos hace libres.
San Francisco como modelo de oración
Como se lee en las biografías, San Francisco pasó los pocos días que le quedaban de vida cantando himnos de alabanza e invitando a sus compañeros a entonar las alabanzas a Cristo. En ocasión del octavo centenario de su muerte (1226-2026) recogemos la oración como un don, una herencia que nos dejó el Santo, invitándonos a integrarla en nuestra vida, haciéndola contemporánea, cotidiana y necesaria. Francisco es un hombre que se vuelve oración, que se abandona totalmente a Dios; para él la oración significa bendecir, honrar, agradecer, alabar y respetar.
El programa del retiro
El programa de los retiros en el convento propone 12 pasos para recorrer como un propio breviario anual, acercándonos a la oración y aprendiendo a rezar. Es un camino de escucha, silencio y encuentro con el Señor que acoge para convertir la oración en deseo, diálogo y vida. Una fuerza que une, un camino que transforma, un lenguaje que pertenece a todos. El corazón humano se transforma: de la necesidad nace la confianza, de la súplica la alabanza, del silencio la paz. Porque orar no es repetir palabras, sino descubrir nuestra propia voz ante Dios. Es el punto en el que la fragilidad encuentra la esperanza, el límite se abre a lo eterno, la palabra se calla y nace la escucha. Al origen del diálogo con lo Divino. La oración como camino del hombre, casa universal del espíritu, experiencia viva: desde sus orígenes antiguos hasta su significado actual, en las diversas tradiciones y en la vida cotidiana.
La experiencia de la oración en el convento
Existe un silencio que no es ausencia, sino presencia: es el silencio que vive entre dos notas, entre una respiración y la otra. La música cobra sentido justamente gracias a las pausas. Relator: fr. Un camino que une la profundidad de la meditación con el misterio de la existencia. A través del silencio como vía de escucha y transformación interior, la muerte se enfrenta no como fin, sino como paso de sentido, ocasión de despertar y renacer. Relatores: Padre Guidalberto Bormolini, monje, antropólogo y tanatólogo; Fr. Dalle antiche tradizioni orientali ai salmi dell’ebraismo, dalle invocazioni islamiche ai silenzi del monachesimo cristiano, la oración atraviesa la historia de la humanidad como un hilo que une pueblos, culturas y fes diversas. Luca Pouchain, miembro Ist.
¿Por qué orar? La oración es un diálogo tan misterioso para quien cree que nunca la ha experimentado, como familiar para quien ya ha aprendido a sumergirse en ella con el corazón. Es lo único de lo que realmente se necesita: una experiencia absolutamente gratuita. Cada oración nace de un paso, de un deseo, de una búsqueda. Como Abrám que parte hacia la tierra prometida, como los discípulos que reconocen al Señor en el camino, también nosotros aprendemos que la oración es un viaje que nos transforma y nos abre al encuentro. Una oración que no se puede comprender pero que te comprende: el Padre Nuestro no es solo una fórmula, es un encuentro. Jesús nos enseña a rezar no solo con los labios, sino con el corazón del Hijo. ¿Cuántas formas hay de rezar el Padre Nuestro? ¿Cuántas formas de hablar de su sentido?
En el corazón del hombre está la voz de Dios. Cada oración nace del corazón: donde habitan las preguntas, los silencios, las heridas y los deseos más verdaderos. Un camino de reflexión y escucha para redescubrir la oración como experiencia viva del humano que encuentra al encuentro con el corazón de Dios. La oración es el lenguaje del alma: nace donde las palabras ya no bastan. A veces es un grito que surge del dolor, una invocación que se eleva cuando todo parece oscuro; otras veces es un canto de gratitud, una brisa de agradecimiento que brota de la paz recuperada. “El hombre debe orar tanto que, creciendo en el amor de Dios, se vuelva toda oración.” Fontes Franciscanas n. Hombre enamorado de Dios, Francisco no se limita a rezar: vive en la oración y la hace forma de su existencia. Sus palabras son canto, alabanza, súplica y acción de gracias. Su corazón no puede contener el amor que siente por el Creador y desea comunicarlo a todos.
Relatores y elementos del itinerario
El programa incluye varios ponentes: Fr. Relator: La Oración es una escuela de oración más antigua de la Iglesia. Los Salmos articulan alegría y dolor, confianza e búsqueda, silencio y canto. La oración nace del silencio y florece al ritmo del corazón. En la tradición monástica y franciscana, rezar se convierte en canto, equilibrio, escucha y alabanza: un diálogo que transforma. Fr. ¿Qué es la oración? ¿Cómo orar? Relator: p. Relatores: Riccardo Boschetto, colaborador de Pablo d’Ors, fundador de la asociación Benedetta Crisi. Relator: Mons. UN MONÁSTER INTERIORIZADO. Relator: fr. Para brindar las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo, con fines estadísticos y de servicio.

Retiro Espiritual Capitulo 1: Conociéndote a ti mismo, Padre Juan Jaime Escobar | Tele VID
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