La comunidad de los zafimaniry es la última depositaria de una cultura original del trabajo de la madera, que antes estaba difundida por toda la isla. Los zafimaniry se instalaron en el siglo XVIII en esta región boscosa y apartada del sureste de Madagascar huyendo de la deforestación que hacía estragos en aquella época en una gran parte del país. Los zafimaniry, que son madereros, carpinteros y artesanos desde generaciones, han creado en torno al trabajo de la madera todo un conjunto de técnicas y de conocimientos. Esta tradición artesanal es testimonio de la función primordial de este material en todos los aspectos de la vida y de la muerte.
Dominio de la escultura en madera y objetos de uso cotidiano
El dominio que muestran los zafimaniry de la escultura en madera aparece en la elaboración de objetos de la vida cotidiana. Casi todas las superficies con revestimiento de madera (paredes, ventanas, postes, vigas, taburetes, baúles, herramientas) están finamente labradas. Los zafimaniry usan veinte especies locales de árboles diferentes, cada una de ellas reservada a un tipo de construcción o a una función decorativa específica. Las casas y las tumbas se encajan según la técnica tradicional de la muesca y la espiga, sin clavos ni bisagras ni pieza metálica alguna. Los graneros tradicionales de los zafimaniry, colocados sobre pilares redondos, constituyen una particularidad distintiva del paisaje de montaña.
Motivos simbólicos y proyección cultural
Los motivos geométricos que decoran la mayoría de los objetos de madera están muy codificados y reflejan no sólo los orígenes austronesios de la comunidad, sino también las influencias árabes que impregnan la cultura malgache. Aunque el número de motivos es limitado, no existen dos piezas idénticas a causa de la variada creatividad de los artesanos. Estos motivos encierran una rica significación simbólica relacionada con las creencias y los valores de los zafimaniry. Por ejemplo, la tanamparoratra (tela de araña) es símbolo de los lazos familiares, mientras que el papintantely (panal de la colmena) representa la vida comunitaria.
Economía, turismo y desafíos
Desde hace varios decenios, los zafimaniry venden estatuillas y objetos decorativos o de uso cotidiano en las ciudades del entorno para asegurar su sustento. Pero esta comunidad frágil puede verse relegada a la mera función de suministrar objetos artesanales para el turismo. Además, la deforestación pone en peligro su principal fuente de ingresos.

La tradición de la muesca y la espiga sin clavos ni piezas metálicas subraya una ingeniería de madera que responde a una cosmovisión de equilibrio entre técnica, belleza y función. Las viviendas, los graneros y las tumbas son ejemplos de un saber que conecta lo práctico con lo ceremonial, lo cotidiano con lo sagrado.
- La relación entre el uso de veinte especies de árboles y la funcionalidad decorativa de cada una.
- La ausencia de elementos metálicos en estructuras tradicionales como signo de una tradición que privilegia la madera trabajada.
- La interpretación simbólica de motivos como la tanamparoratra y el papintantely en la vida comunitaria.
Nota: la presencia de influencias austronesias y árabes se evidencia en los motivos decorativos y en la organización de los espacios rituales y domésticos.
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