Tara es en realidad un nombre genérico para una serie de budas o bodhisattvas de aspecto similar. En el budismo tibetano Tara es considerada como una buda de compasión y acción y representa las virtudes del éxito en el trabajo y en las hazañas. Tara es la “madre de la liberación” y su práctica es usada por los practicantes de la rama tibetana del vajrayāna para desarrollar ciertas cualidades interiores y comprender lo exterior, lo interior y enseñanzas secretas sobre la compasión (Metta) y el vacío (Shuniata).
Sea como sea, Tara comenzó a ser asociada con las cualidades maternas de compasión y la misericordia. Indubablemente para la gente común que era budista en la India de ese tiempo, Tara era una deidad más próxima. Tara Verde ofrece socorro y protección de todas las circunstancias desafortunadas que se pueden encontrar en el mundo del samsara; Tara Blanca expresa la compasión maternal y ofrece sanación a los seres que están heridos o dañados, sea física o psicológicamente. Tara Verde es la encarnación de la actividad iluminada y su acción libre de obstáculos se adapta de forma instantánea y precisa a las necesidades de cada momento.
Las sadhanas donde Tara es el yidam (deidad de meditación) pueden ser extensas o breves. La mayoría de ellas incluyen algún tipo de plegaria u homenaje para invocar su presencia y oraciones de toma de refugio. Luego se canta su mantra, seguido de una visualización de ella, ya sea en su forma o como una luz del color correspondiente. Después se recita más mantra y la visualización se disuelve, y se dedica el mérito obtenido por la práctica a todos los seres sintientes. En estos casos, durante la fase de creación de Tara como Yidam, ella es vista con tanta realidad como cualquier otro fenómeno percibido por la mente.
Para las mujeres, Tara ofrece representación y las empodera a medida que se involucran en la práctica espiritual. Durante milenios, la religión ha estado dominada por la iconografía masculina, el clero masculino y la idea de que las mujeres carecen de la capacidad para un desarrollo espiritual pleno. Ver que la figura femenina encarna la sabiduría y la compasión ulteriores puede aportar un sentido fundamental de validación y ayudar a sanar el impacto de años de subyugación y marginación. Tara es la madre de todos, nuestra Madre Santa, y su nombre deriva de la raíz sánscrita tṛ, que significa “atravesar” o “cruzar”.
Tara Verde es una forma principal de Tara cuya actividad es la de eliminar obstáculos y protegernos del miedo y el peligro. En el budismo Vajrayana, varios colores representan diferentes facetas de la conciencia despierta; el color verde se asocia con la actividad iluminada, la sabiduría y la compasión en acción. Así que Tara Verde es la encarnación de la actividad iluminada; su acción libre de obstáculos se adapta instantáneamente a las necesidades de cada momento. Su mano derecha descansa sobre la rodilla en un gesto de generosidad, y su mano izquierda, a la altura del corazón, realiza un mudra que invita a refugiarse en ella. Entre el pulgar y el anular se encuentra un loto azul que florece en su oreja izquierda; está sentada en un loto plenamente abierto sobre un disco lunar, con la pierna izquierda recogida, simbolizando la realización de la sabiduría a través de la práctica contemplativa.
La práctica de Tara Verde implica visualizarla frente a uno, recitar su mantra y luego disolver la visualización para descubrir la unidad de la sabiduría y la compasión dentro de uno mismo. Después de la recitación del mantra, se experimenta un río de néctar de conciencia que fluye desde su mano derecha hacia la coronilla, purificando y otorgando protección, eliminando obstáculos y oscurecimientos, y transmitiendo la conciencia despierta a todos los seres. Al final, Tara Verde se disuelve en luz y esa luz se disuelve en el practicante, que emerge como Tara Verde en su forma luminosa, con las cualidades despiertas adornadas como sedas y joyas. Este proceso concluye con la disolución de la visualización y la mantención de la presencia de Tara en el corazón del practicante.
- Busca un lugar tranquilo y adopta una postura vigilante pero relajada. Respira varias veces y refugia a todos los seres despiertos, recitando: “Hasta el despertar me refugio en el Buda, el dharma y la noble sangha”.
- Con los ojos abiertos, dirige la mirada al espacio frente a ti y visualiza que la compasión emerge en forma de un Tam verde, la sílaba semilla asociada con Tara. El Tam se transforma en Tara Verde, sentada sobre un disco lunar y sobre un loto.
- Visualiza una luz de colores del arco iris que irradia desde tu corazón y purifica el mundo invocando la sabiduría y la compasión de Tara Verde. Formas de Tara llueven y se disuelven en la Tara verde que visualizaste.
- Comienza a recitar el mantra Om Tare Tutare Ture Svaha, conectándote con ella. Siente la vibración del mantra y una corriente de néctar de conciencia que fluye desde su mano derecha hacia la coronilla, otorgando protección y claridad.
- Mira a Tara Verde disolverse en luz y a esa luz disolverse en ti, emergiendo tu mente como la mente de Tara Verde. Experimenta tu cuerpo como un cuerpo de luz verde azulada, con cualidades despiertas adornadas como sedas y joyas.
- Termina la sesión permaneciendo sentado y siente el impacto. Disuelve gradualmente la visualización hasta que quede una gota de luz verde azulado en el centro del corazón, que se disuelve en el espacio como un arco iris.
- Comparte con todos los seres cualquier beneficio obtenido recitando: “Que a través de esta bondad, pueda espontáneamente surgir el despertar en nuestros continuos mentales...”
En la tradición tibetana, Tara aparece en 21 emanaciones principales y otras formas, representando distintos aspectos de la compasión y de la sabiduría. Entre estas, destacan Tara Verde y Tara Blanca, cada una con atributos y gestos específicos que comunican su función liberadora y protectora. La práctica de Tara se encuentra integrada en la Triple Excelencia de Tara y se describe como una vía para liberar a los seres del samsara mediante la sabiduría y la compasión en acción.
La iconografía de Tara Verde a menudo la sitúa en una tierra pura de hojas turquesas, que trasciende el nacimiento, la vejez y la muerte. Su gesto de refugio y su corona dorada simbolizan la comprensión de las emociones aflictivas como sabidurías en su esencia; su corona y su loto azul aluden a la relación entre la mente clara y la compasión. La presencia de Tara Verde se interpreta como un espejo de la naturaleza búdica de todos los seres y una guía para acercarse a la iluminación a través de la práctica constante.
En el relato tradicional, Tara nació de las lágrimas de Avalokiteshvara, y su existencia se justifica como la actividad liberadora de todos los Budas. Las historias de Yeshe Dawa y de los votos de bodhisattva muestran que Tara trasciende las limitaciones de género y que su presencia es una invitación a buscar la iluminación para beneficio de todos los seres. La práctica reconoce que la sabiduría y la compasión son dos alas que permiten avanzar hacia el despertar, y que la práctica de Tara ayuda a equilibrar las energías masculinas y femeninas en la búsqueda de la unión y la comprensión de la realidad como vacuidad.

La práctica de Tara no está aislada; se integra con la iniciación y la guía de un maestro cualificado, preservando los votos y la bodhicitta. La iniciación y la devoción deben realizarse con conciencia de las condiciones éticas y espirituales necesarias, evitando comprometerse sin discernimiento. Tara es una manifestación de la sabiduría última de todos los Budas y una expresión de la conciencia despierta que puede acompañar a practicantes de todas las identidades, promoviendo la compasión en acción.
Green Tara Short Meditation: Inviting Tara's Help
Los beneficios de la práctica son descritos como la reducción de la ilusión y de obstáculos como el karma negativo y los dolores que afligen, con el mantra que purifica y activa ciertos centros psíquicos en el cuerpo. Tara Verde es la representante de la liberación rápida ante miedos externos e internos, y su práctica ayuda a disolver el velo de la dualidad para reconocer la naturaleza intrínseca de la mente. En su visión más amplia, Tara es la Madre de los Vencedores, la guardiana de las virtudes bodhichitta y la sabiduría que guía hacia la iluminación sin importar el género del practicante.