Trascendencia en las Upanishads: correspondencias, identidad y liberación

Hay reciprocidad, vasos comunicantes y hasta equivalencias entre los niveles del cosmos. Editorial Atalanta ha tenido el acierto en publicar esta versión de las trece upanishads “clásicas”, en traducción directa del sánscrito al español a cargo de Juan Arnau, con la colaboración de reconocidos especialistas de España y México. No es la primera vez que se publican estas enseñanzas en castellano. De hecho, disponemos de media docena de excelentes antologías, como las de Óscar Pujol y Félix Ilárraz (2003) o de Ana Agud y Francisco Rubio (2000), ambas traducidas directamente del sánscrito y publicadas por Editorial Trotta. Ocurre que eran parciales (once upanishads cada una).

Las trece Upanishads más antiguas son las consideradas “clásicas”, “védicas” o “sagradas” (y, para muchos, hasta “canónicas”). Cronológicamente, constituyen la última porción del veda, el corpus de enseñanzas religiosas de la antigua India; su colofón es, a modo de anexo a las colecciones de himnos védicos y explicaciones rituales, una de las cumbres del pensamiento y la espiritualidad de todos los tiempos. Comparten un diagnóstico similar de la condición humana ordinaria, fundamentada en la ignorancia y la acción egoica y apegada (karma y transmigración); una atadura eterna que solo se detiene con la liberación (moksha, mukti o nirvana), posibilitada por el conocimiento último del “sí-mismo”, el atman, la esencia que insufla y habita en todo.

Las Upanishads son, por tanto, obra de una traditio de antiguos sabios y místicos védicos, y no están firmadas por ningún “autor” (aunque existen nombres propios recurrentes). Una tradición filosófico-espiritual que aporta una nueva percatación mística de extraordinario calado: la enigmática correspondencia entre el Espíritu universal (Brahman) y el espíritu en el ser humano (Atman), entre lo Absoluto y lo relativo, entre la unicidad última vista objetivamente y la unicidad vista subjetivamente. Se trata de una identidad que, en verdad, es inefable (neti, neti: “no es esto, ni aquello”). Esta es la mayor -y la más oculta- de las correspondencias: la absoluta identidad entre la esencia íntima del ser y la esencia última del todo.

Aquel que la ha vivenciado deja de ser “aquel”; por eso “no lo sabe”: asume la posición del testigo del juego del universo. Las enseñanzas son cardinales para entender el pensamiento índico y brahmánico. Son a la India lo que la tradición pre-socrática y la Academia de Atenas fueron a Grecia, con el añadido de que, gracias al revival hindú de los siglos XIX y XX, son hoy incluso más estimadas que antaño. La versión de Juan Arnau es más libre que las anteriores, deliberadamente ajustadas al rigor filológico, por lo que se torna legible en un español del siglo XXI. Mantiene la profundidad original y, en los casos en que la upanishad se transmitió en verso, también la lírica y su sabor añejo.

traducción de Upanishads en español

En la edición, la introducción de Arnau es excelente; no hay exceso de notas a pie de página y se ofrece un breve índice analítico y onomástico. Lo único que se echa en falta es una mayor claridad para señalar las lecciones, partes, versos y estrofas, ya que a veces resulta difícil identificarlos. Quizá un glosario habría sido útil para lectores menos versados. Pero, en conjunto, se trata de una edición muy cuidada, elegante, sobria y legible, que preserva el espíritu abierto, tentativo y ecléctico de los textos originales.

Las Upanishads muestran la identidad entre Brahman y Atman a través de diálogos, aforismos y versos, de modo que cada interlocutor es a la vez maestro o aprendiz. El diálogo, muchas veces en forma de pregunta y respuesta, invita al lector a identificarse con el inquiridor que desea aprender, planteándose preguntas como: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Por qué estoy aquí? Estas preguntas buscan la realización de Tat Tvam Asi, “Tú eres Eso”, la afirmación de la verdadera identidad. El camino es la comprensión de uno mismo y la unión con Brahman, para vivir en armonía con el Orden Eterno y retornar a la casa tras la muerte.

En este marco, dharma (deber) y karma (acción) guían la vida tentativa del ser humano: el darma se realiza mediante acciones correctas; el karma implica una ley de causa y efecto que no se agota en una sola vida, sino que el espíritu debe reencarnarse hasta lograr la liberación. Los Upanishads exploran estos conceptos a través de diálogos que, a veces, recuerdan a la filosofía de Platón, mientras otras veces parecen relatos en los que alguien ya sabe y otro necesita aprender.

La transmisión de las Upanishads se realiza por vía oral y fue fijada por escrito en sánscrito entre 1500 y 500 a.C. Su estructura temática se apoya en la unidad entre Atman y Brahman, la naturaleza de la realidad y las vías de realización espiritual. Cada Upanishad ofrece una vía particular hacia la experiencia de la Realidad Suprema, ya sea a través del conocimiento (jnana), la acción heroica (karma), la devoción (bhakti) o la meditación y el yoga. En conjunto, las Upanishads sustentan el hinduismo como una síntesis de práctica ritual, intuición mística y reflexión filosófica.

La influencia de las Upanishads no se limita a la tradición india: han inspirado a pensadores occidentales como Schopenhauer y T. S. Eliot, y continúan influyendo en la espiritualidad contemporánea. En el prólogo de Upanishad. Correspondencias ocultas de Arnau se destaca que estas obras son la culminación del pensamiento védico y la base del Vedanta no dual, junto con textos como los Brahma Sūtras y el Bhagavad Gītā. La tradición advaita ha visto en Atman y Brahman una misma realidad revelada desde la experiencia interior, más allá de las categorías discursivas.

Juan Mascaró Fornés, traductor destacado y figura central para el español, ofreció traducciones que conservan la voz poética y la densidad filosófica de los textos. Su labor, junto con la de otros traductores como Vicente Gallego y Óscar Figueroa, contribuyó a difundir la sabiduría de las Upanishads entre lectores hispanohablantes. Más allá de la traducción, la obra de Mascaró representa un puente entre tradiciones y una invitación a vivir la experiencia de la Unidad.

IV. El legado de Mascaró y la recepción contemporánea Se recuerda, asimismo, la influencia de Rabindranath Tagore, quien elogió la traducción de Mascaró y subrayó la sensibilidad del lenguaje para acercar la voz interior de los sabios. Las Upanishads, como “el corazón” del Veda y núcleo del Vedanta, ofrecen una visión de la Realidad en la que todo está interconectado. En su forma más profunda, la Upanishad plantea que el mundo es una manifestación de Brahman y que la separación entre individuo y universo es una ilusión que puede disolverse mediante la realización del Sí mismo.

Este enfoque no-dualista propone que la experiencia de lo Divino no es una distancia lejana, sino una presencia interior. Por ello, la esencia de estas enseñanzas es la experiencia directa de la Unidad: la diferencia entre los objetos y el sujeto se deshace ante la comprensión de que la misma Realidad habita en todo ser. En la lectura contemporánea, la traducción de Arnau se destaca por su legibilidad y fidelidad al espíritu de la tradición, sin perder la riqueza poética de las estrofas cuando éstas aparecen en verso.

unidad entre Atman y Brahman imagen

En definitiva, las Upanishads ofrecen una visión de la realidad que trasciende las divisiones doctrinales y culturales, invitando a una experiencia interior de la unidad última. La edición de Arnau, con su enfoque analítico y su respeto por el tono original, facilita un acceso moderno a estas enseñanzas antiguas, manteniendo vivo su mensaje de autoconocimiento y liberación. Disfrútenlas.

  1. Br̥hadāran̥yaka
  2. Chāndogya
  3. Aitareya
  4. Taittirīya
  5. Kauṣītaki
  6. Kena
  7. Kaṭha
  8. Īśā
  9. Śvetāśvatara
  10. Mahānārāyaṇa
  11. Muṇḍaka
  12. Maitrāyañīya
  13. Praśna

Las Upanishads son textos de enseñanza esotérica cuyo objetivo es la meditación y la comprensión del Brahman y del Ātman. Su número total varía en distintas tradiciones, pero su núcleo permanece: la revelación de la Realidad última a través de la experiencia y la intuición, más allá de la mera liturgia o mera argumentación racional. En este sentido, la traducción de Arnau mantiene la esencia de una “correspondencia oculta” que vincula todas las cosas y revela la unidad del cosmos con el Ser individual.

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