Los yamas y niyamas son los primeros dos escalones dentro de la práctica de Ashtanga yoga de Patanjali: el camino de ocho extremidades que establece una progresión lógica para el avance del yoga. Las yamas son códigos de conducta en la sociedad y los niyamas son disciplinas hacia tu persona en el camino del yoga. Los yamas describen las restricciones necesarias para vivir una vida ética, mientras que los niyamas describen las observancias necesarias. Esto se puede traducir en yamas como los «no debo» y los niyamas los «debo».
Qué son exactamente las yamas y qué aportan a la vida diaria:
- Ahimsa: no violencia. Defiende la no-violencia en acción, pensamiento y palabra hacia todos los seres vivos, incluida la propia mente; implica amabilidad, límites saludables y buscar la paz mental.
- Satya: verdad. Implica autenticidad y claridad en la expresión, observando el impacto de lo dicho y evitando la hipocresía, con discernimiento para no dañar innecesariamente.
- Asteya: no robar. Integridad que se extiende más allá de lo material, cuidando a los demás y la Tierra, y viviendo conforme a méritos propios.
- Brahmacharya: moderación. Movimiento hacia la verdad esencial, evitando extremos y desperdicios, gestionando la energía y las relaciones con responsabilidad.
- Aparigraha: no codiciar. Renunciar a la posesión excesiva, tomar solo lo necesario y desprenderse de la identificación con lo que se tiene.
Las yamas son prácticas que se consideran observancias externas, es decir, códigos de conducta para la interacción social y la relación con el mundo que nos rodea. Se dice que practicarlas ayuda al yogui a vivir de una manera más sana y pacífica, fortaleciendo el carácter y facilitando el progreso espiritual.
Las niyamas: prácticas internas para el autocuidado
Las niyamas son prácticas de autopurificación que enseñan cómo autocuidarnos. Un niyama es una práctica positiva dedicada a la autopurificación, que muestra cómo mejorar la relación con nosotros mismos a través de buenos hábitos. Svadhyaya, Saucha, Santosha, Tapas e Ishvara Pranidhana forman el conjunto de las cinco niyamas.
- Saucha: pureza. Purificación del cuerpo y limpieza de la mente; una alimentación equilibrada, pensamientos puros y acciones honestas, además de mantener la higiene del entorno de práctica.
- Santosha: dicha. Contento auténtico y profundo, aprendiendo a valorar cada progreso y a practicar la alegría en la postura, independientemente de la forma externa alcanzada.
- Tapas: autodisciplina. Cuidar el fuego de la disciplina, mantener la constancia y sanar la mente a través del esfuerzo sostenido en la práctica.
- Svadhyaya: autoconocimiento y autoestudio. Estudio de uno mismo y de las escrituras, desarrollando discernimiento y claridad sobre la verdadera naturaleza del ser.
- Ishvara Pranidhana: entrega y rendición. Abandono de los frutos de la acción y entrega a una realidad mayor, cultivando compasión, humildad y apertura.
La relación entre los yamas y los niyamas no es meramente teórica: su práctica consciente puede transformar la vida cotidiana y la interacción con los demás, promoviendo una mayor armonía interior y externa. Patanjali propone que estos principios guíen la conducta y la actitud, no como reglas externas impuestas, sino como guías para un desarrollo personal continuo.
Como explica una visión pedagógica de la filosofía del yoga, cuando se cultivan estas pautas, el yoga se comprende como un camino práctico hacia la autorrealización y la convivencia respetuosa. Un enfoque útil es llevar los principios a la práctica diaria en la esterilla, en la conversación y en las decisiones, recordando que la autenticidad y la moderación son claves para sostener una práctica sostenible.
El porqué de su valor radica en que, al vivir con conciencia de las consecuencias de nuestras acciones, podemos calibrar nuestra actitud hacia los demás y hacia nosotros mismos. Gandhi, por ejemplo, vivió estas ideas en acción, y Swami Kripalu enseñó que practicar una virtud facilita que las demás sigan de forma natural.
En la práctica cotidiana, se pueden experimentar diferencias en la interpretación de cada yama o niyama. Ahimsa puede interpretarse como evitar dañar a otros, pero también como evitar la violencia verbal o el daño emocional hacia uno mismo. Satya implica una verdad compasiva, buscando la honestidad que nutra la confianza sin herir. Asteya invita a la generosidad de tiempo y energía, no solo a evitar tomar cosas ajenas. Brahmacharya invita a una vida de moderación y foco, evitando extremos que desvíen del camino interior. Aparigraha propone soltar la codicia y valorar lo suficiente, en lugar de acumular por miedo.
La experiencia de vivir los Yamas y Niyamas se describe como un proceso de cambio paulatino: con el tiempo, cultivar estas cualidades se convierte en una fuente de riqueza para la vida diaria y facilita una presencia más consciente en cada acto. Como dicen los textos y maestros contemporáneos, no se trata de una receta rígida, sino de un camino de autoconocimiento y mejora continua.

Si quieres profundizar en estos principios dentro de una práctica de hatha flow, existen enfoques y clases que los integran de forma práctica, como la manera de incorporar Ahimsa y Satya en la comunicación consciente durante la asana y la respiración.
Qué son los YAMAS y NIYAMAS en YOGA 💜😱 - katheyogui
En resumen, los Yamas y Niyamas son guías fundamentales que conectan la ética social con la disciplina personal en el yoga. No son mandatos externos, sino herramientas para desarrollar una vida más honesta, compasiva y consciente, que acompaña cada paso de la práctica y de la existencia diaria.