El viaje chamánico ha sido una práctica habitual en todas las sociedades indígenas a lo largo de la historia. Al son de un tambor o al ritmo de otro instrumento de percusión, el chamán entra en la realidad “no ordinaria” -un estado alterado de consciencia, más allá del tiempo y del espacio- para obtener orientación y sanación espiritual, para ayudar a otros y al planeta y para reconectar con los ciclos de la naturaleza. Viaje chamánico ofrece una experiencia de aprendizaje interactivo para viajar exactamente cómo lo hacen desde hace siglos los chamanes tradicionales. Siguiendo las instrucciones de este libro y del código QR con audio, con sonido de tambores para tres viajes chamánicos, que lo acompaña, la reconocida profesora Sandra Ingerman arroja luz sobre: el papel original del chamán en las culturas indígenas; el modo de encontrarte con tu «animal de poder» y otros maestros espirituales y trabajar con ellos; la manera de moverte por el mundo inferior, el mundo superior y el mundo medio, las tres divisiones de la realidad oculta; las claves del éxito de la práctica del viaje chamánico en nuestra cultura moderna. Viaje chamánico explica los poderosos resultados que puede llegar a tener esta técnica y da respuesta a las preguntas frecuentes, siendo una guía sencilla para comenzar a explorar los mundos visionarios del chamán.
El lince como figura simbólica y animal de poder
¿Cuál es tu animal de poder? Los animales totemicos son uno de los elementos distintivos del chamanismo, pero no solo los chamanes pueden recurrir a ellos en busca de sabiduría. Algunas personas ya percibimos un vínculo especial con ciertos animales, que forman parte importante de nuestra vida o que aparecen regularmente en nuestros sueños. Otros desarrollan interés por un animal específico en la infancia o reciben regularmente regalos relacionados con él. Pero todos podemos establecer una relación espiritual con los animales, compañeros y guías sagrados en nuestro viaje hacia la sanación y el despertar.
En su nuevo libro, el gurú de la sabiduría tolteca don José Ruiz nos enseña a reconocer a nuestros animales totémicos al tiempo que comparte fascinantes prácticas chamánicas para adquirir su visión y protección. El chamán tradicional consigue su poder visionario a través de un largo aprendizaje de manos de otro chamán, que incluye ayunos, retiros, rituales y, en algunos casos, el consumo de plantas o setas que inducen estados alterados de conciencia. El objetivo, por tanto, es conseguir ese peculiar estado de la mente que permite a los chamanes volar o convertirse en animales poderosos. El chamán practica el arte de soñar despierto.
Nos puede parecer extraordinario, pero es algo que todos hemos hecho en sueños. La clave del viaje chamánico es practicar el arte de soñar despierto y convertirlo en un aprendizaje constante. El antropólogo y escritor Carlos Castaneda describió el ensoñar como un estado más allá del sueño donde se realizan auténticas exploraciones en otros planos o dimensiones de la conciencia y de la realidad. Este estado de conciencia tiene relación con los denominados “sueños lúcidos”, durante los cuales la persona durmiente es capaz de controlar el contenido del sueño.
Existen ejercicios de autosugestión para inducir el sueño lúcido. Muchos practicantes lo utilizan simplemente para pasar un buen rato volando y realizando fantasías que solo son posibles en los sueños. Algunos deportistas lo emplean para perfeccionar su técnica, pues lo que practican dormidos luego se refleja sobre la pista. Pero el sueño lúcido también puede servir para desarrollarse emocional y espiritualmente. El psicólogo Paul Tholey lo ha utilizado para que los pacientes dialoguen con personajes y situaciones que aparecen en los sueños con el fin de superar conflictos psicológicos o síntomas como la ansiedad. Ensoñar es un arte que permite adentrarse en otros planos de la realidad.
Otra manera de alcanzar un estado no ordinario de conciencia es la terapia holotrópica, desarrollada por los psiquiatras Stanislaf Grof y Christina Grof, que se reivindica como una actualización de la experiencia chamánica. Combina ejercicios de respiración, música y sonidos evocativos, dibujos de mandalas y trabajo corporal para provocar un estado de conciencia en que se pueden revivir acontecimientos importantes de la propia vida, interactuar con arquetipos de los inconscientes personal y colectivo o experimentar una sensación de unidad cósmica. Estas visiones reproducen las situaciones que se dan durante el proceso de nacimiento, que marcan la constitución y estructura de nuestra psique a lo largo de la vida, y que se corresponden con las experiencias de los chamanes: Unidad cósmica. Está asociada a la unión con la madre durante las primeras semanas de gestación, que ofrece seguridad y satisfacción permanente de todas las necesidades. Se siente paz y comunión con todas las cosas.
El viaje chamánico explora los tres mundos: mundo superior, mundo medio y mundo inferior. Exploraciones por los tres mundos, descritas por Michael Harner, muestran cómo vivimos en el mundo intermedio y cómo, en la realidad no ordinaria, existen el mundo superior (donde se encuentran divinidades y maestros) y el mundo inferior (donde uno puede encontrar su animal de poder). Harner es uno de los autores que más promovió la recuperación del chamanismo y describe estas regiones de la realidad no ordinaria y los métodos para explorarlas.
El lince boreal y otras especies como referencias de poder
Entre las características de los linces, el lince boreal es de tres a diez veces más grande que el gato montés. Las patas son largas y voluminosas en comparación con el resto del cuerpo; se trata de una adaptación para desplazarse por la nieve: las patas largas facilitan la salida de un grueso manto de nieve y los pies muy anchos actúan como raquetas para nieve para no hundirse en ella. Además, la anchura de las almohadillas amortigua el sonido de las pisadas y garantiza una marcha completamente silenciosa. Los linces ejercen muy poca presión sobre el suelo, incluso en comparación con otros carnívoros; la huella del lince es larga y ancha, y la cola es corta, terminando en una manga. El lince ibérico tiene un pelaje muy manchado, mientras que el lince canadiense tiene pocos o ninguna mancha, en parte porque su largo pelaje tiende a suavizar las marcas. El color del pelaje varía según la latitud: en el norte es gris y en el sur tiende al rojo; las cuatro especies presentan variaciones de pelaje y manchas según individuo y región.
La dieta de los linces se centra en lagomorfos y roedores de cierto tamaño, con presas ocasionales como aves y ungulados pequeños. Son animales solitarios, aunque pueden cazar o desplazarse en grupos puntuales. El lince ibérico, lamentablemente, es la especie más amenazada, con una población reducida a aproximadamente mil cien ejemplares y un notable declive por destrucción de hábitat y escasez de su comida principal, el conejo europeo. A diferencia, el lince canadiense y el lince rojo muestran poblaciones más amplias y tolerancia al impacto humano, protegidos por políticas de conservación en varios países. El lince europeo y otras subespecies presentan amenazas variables según región, y en Europa la caza está prohibida o restringida en la mayoría de los casos. Estas dinámicas de amenaza conviven con una historia evolutiva compleja y con la diversidad de hábitats en bosques mediterráneos, coníferos y zonas tundrálicas.
En el marco del viaje chamánico, el lince, con su aguda audición, sus patas adaptadas para la nieve y su sigilosa movilidad, puede simbolizar la capacidad de moverse entre mundos con silencio y precisión. A través de la rueda medicinal y la exploración de los mundos, el buscador puede acercarse a su animal de poder y recibir enseñanzas de la fauna salvaje, como lo ilustran ejemplos de linces en su entorno natural y las propiedades simbólicas asociadas a su presencia.
Práctica del viaje chamánico: pasos y consideraciones
Cómo practicar el viaje chamánico: es posible introducirse a través de la consulta con un psicólogo transpersonal o un sueño lúcido, pero muchas personas optan por la guía de un experto y el acompañamiento del ritmo de los tambores. Para favorecer la entrada en el estado de conciencia modificado conviene seguir una dieta ligera o ayunar y abstenerse de consumir cualquier sustancia excitante al menos desde 24 horas antes. Cuando te sientas preparado, busca un lugar tranquilo y empieza con una práctica de meditación, yoga o taichí para calmar la mente y dirigir la atención al cuerpo. Puedes contar con una imagen u objeto como portal de entrada al mundo no ordinario, como un mandala, una vela, un buda o una imagen mental. Es útil acudir con una pregunta sobre un problema que te preocupe o una información específica que deseas averiguar. Cuando te sientas listo, comienza a tocar el tambor o escucha una grabación; el ritmo debe ser rápido y constante, de cuatro a siete percusiones por segundo. Mientras sigues los sonidos, concéntrate en la pregunta con los ojos cerrados y permite recibir imágenes, sonidos, olores y sensaciones. Si no avanzas, utiliza la imaginación y recrea la figura de un sabio. Lo esencial es tener la intención de penetrar en la realidad no ordinaria.
La práctica del viaje chamánico va conformando un mundo interior donde se hallan respuestas. A partir de aquí, lo que ocurra es algo muy personal; es frecuente que la mente «aterrice» en escenarios naturales como una playa o un bosque. Mantente abierto a lo inesperado y no desees controlar todo lo que va a suceder. Pregunta a lo que aparezca si te puede ofrecer protección, poder y apoyo. Un viaje chamánico guiado suele durar de diez a veinte minutos; al final, el ritmo de los tambores se acelera, se agradece la ayuda a los personajes que han aparecido y se regresa al estado de conciencia ordinario. Abre los ojos, recuerda los detalles y escribe o dibuja lo experimentado. Las siguientes horas y días son importantes para observar sincronicidades, sueños y sentimientos.
- Ayuno ligero y dieta suave para facilitar la entrada al estado no ordinario.
- Preparación mental con meditación, yoga o taichí para centrar la atención en el cuerpo.
- Uso de una imagen o objeto como portal de acceso al mundo no ordinario.
- Empleo del tambor a ritmo rápido y sostenido para inducir el viaje.
- Registro de las experiencias y atención a señales posteriores.

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