Campamento Zen para niños y jóvenes en Fudenji: tradición, vida al aire libre y aprendizaje espiritual

El campo zen para niños y jóvenes acoge cada año desde 1998 a niños y jóvenes entre 5 y 17 años de diversas condiciones sociales, con distintas situaciones de malestar, y es hospedado en el parque del monasterio zen Fudenji. Los jóvenes son recibidos en tiendas ofrecidas y montadas por la Protección Civil de Salsomaggiore Terme y viven al aire libre durante aproximadamente un mes, dos semanas en junio y dos en agosto. Son involucrados y afirman al lado de los monjes en trabajos de mantenimiento del parque, jardines zen, huertos y bosque.

El monasterio Fudenji, también conocido como Shobozan Fudenji, fue fundado por el maestro Fausto Taiten Guareschi y celebra cuarenta primaveras. Así lo escribe Paola Taien Antonicelli: «40 años de relaciones intensas con la Tradición han llevado a Fudenji, en 2009, a ser reconocido por la Sotoshu Shumucho como 'Templo oficial a estatuto especial' y, en 2016, como 'Templo afiliado al Daihonzan Eiheiji'». Además, durante estos años se desarrolló una red de relaciones con diversos templos de la tradición que permitió alternar los itinerarios formativos de nuestros novicios en Japón con los de numerosos jóvenes monjes japoneses en nuestra casa.

El peregrinaje nació en este contexto. Después de rendir homenaje a los dos Daihonzan, Eiheiji y Sojiji, se visitaron numerosos templos que pertenecen a nuestra historia. Dos grandes autobuses, con guías a bordo, acompañaron en un recorrido de aproximadamente 1.000 kilómetros, de un templo a otro, a través de las prefecturas de Tokio, Kanagawa, Gumma, Gifu, Fukui, Kyoto, Hyogo, hasta Nagasaki. El anuncio del viaje fue recibido con gran entusiasmo por la comunidad.

A los nombres de la Abadesa, del Abade emérito, de las monjas y monjes responsables de la conducción del monasterio, se añadieron 15 jóvenes, fieles asistentes a los campamentos de verano, entre 17 y 20 años, conscientes de la dimensión religiosa y devocional del viaje; así Fudenji instituyó una especie de beca para ayudar a los estudiantes a cubrir su costo. El resto de participantes procedía de diversas regiones italianas y también del extranjero. La visita a los templos nunca se resolvió como experiencia turística; en cada templo se nos invitó a participar en momentos rituales y conviviales, experimentando niveles de acogida refinados y cargados de humanidad.

Fausto Taiten Guareschi, maestro y abad emérito del templo zen de Fudenji, presenta la enseñanza como una profecía: «Lo que es hoy Fudenji: lo que he querido llamar “el templo del otro lugar dentro del tiempo” toma forma en 1984 con la reestructuración de una vieja casa rural, indicada por un joven monje alemán». Su formación comenzó con la permanencia en Francia, en contacto estrecho con el maestro Taisen Deshimaru, pionero del Zen en Europa. Esta experiencia le impulsó a abrir una misión en Italia y a privilegiar la provincia, estableciendo el centro cerca de Borgo. Guareschi es el primer europeo en el Linaje Zen Soto: en 1983 fue legitimado en el Dharma budista por Narita Shuyu, que completó su formación. Un año después, toma forma Fudenji.

Los primeros diez años fueron bautizados “los años del Viet-Nam”: la experiencia francesa fue útil, pero no suficiente para una comunidad estable. Por ello estudió las reglas de San Benedicto y de San Francisco y, gracias a la amistad con Cipriano Carini, abate mitrado, desarrolló el camino de la nueva comunidad zen, con apoyo moral y espiritual y la hospitalidad en la abadía de Torrechiara. Rosella Myören Giommetti, una de las monjas de Fudenji, cuenta un anécdoto sobre la amistad con el abate: el maestro aceptó participar en la comisión para el “diálogo interreligioso monástico” y Carini le entregó el comunicado ya impreso con su nombre incluido desde entonces. El camino de Fudenji continúa en 1994, cuando el monasterio es ofrecido a la guía del rev. Narita Shuyu, llamado a ser Abate fundador. Al fallecer Shuyu a finales de 2004, Fausto Taiten Guareschi se convierte en el segundo abad de Fudenji.

«Aquí he centrado mi enseñanza en las cinco culturas: económica, jurídica, artística, política y religiosa», afirma Guareschi. Este templo, cuyo nombre recuerda a Fidenza y que en ideogramas japoneses significa “apostólico católico”, es el santuario donde estas culturas se examinan gracias a la convergencia de personas de diversos perfiles para un objetivo común. Además de construir muros y objetos litúrgicos, Guareschi tradujo sutras del japonés al italiano y recibió reconocimientos cívicos de los comunes de Salsomaggiore y Fidenza. En los años recientes Fudenji recibió 600 volúmenes Edo-era donados por el templo de Chogaku en Tomioka (Japón), gracias a un proyecto ideado por Chigen Horiguchi, que vivió dos años en Salsomaggiore Terme entre 2018 y 2020.

El monasterio Fudenji es la única entidad fuera de Japón que practica la cobranza de limosnas y, hace cuatro años, fue reconocido como rama del primer monasterio zen fundado en Japón en 1243. Actualmente acoge una decena de monjes y varios laicos, y Fudenji ha llegado a caracterizar Bargone; incluso turistas curiosos observan el jardín cuidado y los elementos de estilo oriental, asomándose a las actividades de los monjes. Todo ello está ligado a la historia del fidense Fausto Guareschi, fundador del monasterio, y a su pasión por el judo, que marcó la década de los años 60 y 70 y marcó el interés de los jóvenes por las artes marciales y el zen.

La primera escuela de judo fidentina abrió a principios de los 70, y allí evolucionó el Kiu Shin Do Kai, uniendo artes marciales y mundo zen. Roberto Rubini, autor de un libro sobre 50 años de la escuela, describe la época de escepticismo y el crecimiento del movimiento: en 1984 Guareschi inauguró Fudenji, que pasó de ser una sede modesta a un templo integral con numerosos encuentros entre maestros y practicantes de artes marciales y zen. La presencia del abad Fausto Taiten y de la abadesa Myoko Agnoli en la Misa de Navidad de los obispos de Fidenza es un testimonio de la buena relación entre las religiones. Sobre las colinas cercanas a Salsomaggiore, en un parque con jardín zen, se encuentra el Monasterio budista Fudenji, parte de la tradición Zen Soto, con diferentes modalidades de participación y diversas actividades, como zazen, kin-hin, sutras, enseñanzas, trabajo, costura de la vestimenta litúrgica (Kesa), caligrafía, masajes zen, Qi Gong, ceremonia del té y comidas en vajilla tradicional.

La experiencia del Campeggio dell’Ortica para familias se gestiona durante el periodo de verano, con opción de pernoctar en Fudenji o en alojamientos cercanos y con diferentes combinaciones para combinar con termas. Para información: Asociación Crescere, Rosella Myoren, 347-4662858. Material necesario: saco de dormir, higiene, ropa adecuada para meditación y trabajo, cuaderno y un sutra si se dispone.

Algunas experiencias de los visitantes describen la belleza del entorno, aunque también señalan que las instalaciones y servicios pueden no corresponder a la publicidad: el restaurante pudo estar cerrado, los baños en mal estado, la iluminación deficiente y una ducha austera. Aun así, se reconoce el potencial de un lugar rodeado de naturaleza y junto al río, que podría ser maravilloso con mayor cuidado y comunicación.


camino zen y jardines orientales

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