El Cerchio Sciamanico es una ceremonia de viaje en grupo que facilita un contacto directo con la dimensión espiritual. El mundo no ordinario se compone, en muchas culturas nativas, de tres lugares: Mundo de Sopra, Mundo de Sotto y Mundo di Mezzo, y en los Cerchi se viaja principalmente hacia el Mundo de Sopra o el Mundo de Sotto, donde es posible encontrarse con Espíritus Aliados que suelen presentarse como Animales de Poder y Maestros Guía. El viaje se realiza en una liturgia colectiva que, a cada encuentro, adopta una forma externa sugerida por los Espíritus Guía y siempre se realiza con una intención precisa. La experiencia da lugar a un vécu colectivo de dimensiones transpersonales, y el círculo permanece abierto a personas sin experiencia previa.
Dentro del marco femenino, el Sacro Cerchio di Sorellanza se estructura para revelar la energía femenina y sus siete arquetipos, cada uno representado por una diosa griega femenina. Este recorrido invita a incorporar cualidades y estrategias específicas que, integradas en la vida diaria, permiten descubrir capacidades ocultas y experiencias hasta entonces no reconocidas. Los arquetipos permiten sacar a flote partes de nosotras mismas que han sido silenciadas o reprimidas por creencias heredadas o por la necesidad de ser aceptadas y protegidas.
Las heridas emocionales, su función y las máscaras que las acompañan son conceptos centrales: las heridas son traumas emocionales del pasado que bloquean la energía femenina; la máscara es una respuesta psicológica aprendida desde la infancia para evitar el dolor, pero que impide vivir plenamente la energía femenina. Trabajar con los arquetipos facilita una exploración profunda del Io, de las heridas y de las máscaras, y se fortalece gracias a la escucha y al compartir con otras mujeres que deciden contar sus historias y liberar cargas. La transmisión colectiva favorece un autoconocimiento más claro y sincero.
El nombre Sacro Cerchio di Sorellanza condensa tres elementos clave: el "Sacro", que alude a la esfera más espiritual del femenino; el "Cerchio", símbolo de perfección, igualdad, acogida y protección; y la "Sorellanza", que propone unión y afinidad para vibrar en una sola dirección. En cada encuentro, las siete etapas arquetípicas ofrecen experiencias prácticas que permiten conocer aspectos profundos y a veces inesperados, evocando siete modos distintos de actuar, comportarse y resolver situaciones.
La experiencia se ilustra con ejemplos culturales y rituales que conectan con tradiciones antiguas. Por ejemplo, en Goriano Sicoli (Abruzzo) se celebra la panificación ritual en la Casa de Santa Gemma, donde la procuratrice y el procuratore coordinan la recolección de trigo, mosto y otros elementos, mientras las mujeres amasan el pan durante tres días y tres noches. El pan ritual, que no se echa a perder y se guarda durante todo el año, se ofrece en un ceremonial que culmina con la entrega de la juventud a la santa. De forma análoga, en Castelvetere sul Calore (Campania) se prepara pan con canti y danza, recogiendo la harina de las familias y reuniendo oro y joyas para vestir a niñas con vestidos ceremoniales. Estas tradiciones muestran cómo el pan ritual funciona como don y como vehículo de energía colectiva y sanadora.
Las prácticas mencionadas también se vinculan con relatos de la diada Demetra y Perséfone y con la idea de ofrecer como don a la Dadora de Vida Cósmica, resaltando la conexión entre rituales femeninos y los ciclos de la naturaleza. En Sardegna, existen panes forados y formas simbólicas asociadas a la diosa de la vida y a la regeneración, que reflejan la diversidad de dones que las mujeres han conservado a lo largo de milenios. El pan de Pizinna y otras representaciones en la cerámica y la escultura se inscriben en un marco que une lo material con lo espiritual, y que sitúa la panificación ritual como una de las artes feminas más profundas de la región. En Fonni, la Fiesta de San Giovanni ofrece una muestra de las composiciones panarias que celebran la fertilidad y la vida, integrando rituales y música para sostener la energía colectiva.
El viaje hacia el Animale di Potere o un Maestro Guida puede bastar para recuperar un estado de bienestar o resolver problemas que se han arrastrado durante años. En este camino, la formación y la práctica continuada también se articulan con programas y cursos que proponen la vía de sanación shamanica y la metamorfosis del Yo, promoviendo un aprendizaje intergeneracional y comunitario que se expande más allá del círculo inmediato. La apertura del cerchio a quienes aún no han viajado en lo no-ordinario permite que cada persona descubra su propio camino hacia la sanación y el poder personal, con el acompañamiento de las demás mujeres para sostener el proceso.
Intervención destacada en el marco de la continuidad de las tradiciones y del intercambio de saberes: el Sagrado Cerchio di Sorellanza se nutre de la conversación, el compartir, las historias y el reconocimiento de las heridas emocionales como fuente de crecimiento. En estos encuentros, las mujeres recuperan prácticas creativas y espirituales que fortalecen la energía vital y la capacidad de sostenerse ante las adversidades, al tiempo que reconocen la interconexión entre el físico, lo psicofísico, lo social y lo espiritual. La panificación ritual, la danza, la oración y la entrega de dones conforman una red de prácticas que sostiene a la comunidad y favorece la sanación colectiva.
Transiciones suaves entre temas y conceptos: el viaje en el mundo superior o inferior se acompaña de una reflexión sobre el propio Io y la herencia de la diosa, mientras la sororidad y la compartición permiten mirar con honestidad las propias heridas y máscaras. Este enfoque ayuda a despertar una energía femenina centrada, capaz de generar soluciones creativas y de sostener transformaciones individuales y comunitarias. El relato de estas prácticas revela una continuidad entre culturas antiguas y expresiones modernas de la sanación a través del escudriñar interior y del cuidado mutuo entre mujeres.

IL RITO DELLE DONNE FRUSTATE NELLA TRIBÙ DEGLI HAMER 🇪🇹
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