Las prácticas descritas no son aceptadas por la medicina, no han sido sometidas a verificaciones experimentales con método científico o no las han superado. Podrían, por lo tanto, ser ineficaces o dañinas para la salud. Las informaciones tienen solo fin ilustrativo.
Según la tradición, Mikao Usui, nacido en Japón en 1865, desarrolló la práctica del Reiki al afirmar haber recibido la habilidad de curar tras tres semanas de ayuno y meditación en el Monte Kurama. El fundador de su tumba, Arjava Petter, afirma que “a principios de los años veinte Mikao Usui fundó la Usui Reiki Ryoho Gakkai, una organización que se había propuesto la curación del espíritu y del cuerpo.” El sucesor legítimo de Usui, su amigo Ushida, tras la muerte de Usui en 1926, se convirtió en el segundo presidente. Le sucedieron Taketomi, Watanabe, Wanami y Koyama, quien en la década de 1990 dejó el cargo por edad avanzada. Usui fue admirador de los trabajos del Emperador Meiji y en el proceso de desarrollo del Reiki articuló principios éticos basados en su influencia. Después de la muerte de Usui, Chūjirō Hayashi, alumno suyo, dejó la Usui Reiki Ryoho Gakkai y formó una asociación propia. Hayashi inició a Hawayo Takata en el Reiki Hawayo Takata, que viajó extensamente por Estados Unidos practicando e enseñando los primeros dos niveles del Reiki.
Takata subrayó la importancia de cobrar por los tratamientos y la enseñanza del Reiki. En el Templo Saihoji, en el distrito de Suginami, Tokio, existe un monumento conmemorativo de Usui Sensei, un monolito junto a la tumba que contiene las cenizas de Usui, su esposa y su hijo. El memorial fue edificado poco después de la muerte de Usui y se mantiene hasta hoy por la Usui Shiki Reiki Ryoho Gakkai. Quien se dedica al estudio y la meditación, trabajando para mejorar cuerpo y mente para volverse una persona de gran alma, es llamado un hombre de gran alma; quienes utilizan este don para fines sociales y para guiar a otros en el camino correcto son llamados maestros. Usui enseñó el Reiki Universal. En las lenguas occidentales, Reiki se define a menudo como Energía Vital Universal, y se usa tanto para referirse a la energía como al método terapéutico que utiliza esa energía.
El término Reiki abarca también verbos y adjetivos. Los hablantes nativos de japonés usan el término en sentido genérico como “poder espiritual”, diferenciándolo del específico “método Usui de curación Reiki”. Los practicantes afirman que cualquiera puede aprender a acceder a esta energía (iniciación). En la práctica, todos pueden ser iniciados en el Reiki. La creencia fundamental es que la energía fluye a través de las manos del practicante. Entre los defensores se afirma que el Reiki puede utilizarse en el tratamiento de prácticamente todas las enfermedades y dolencias conocidas.
Desde una perspectiva holística, el Reiki sostiene que cualquier enfermedad es la manifestación física de un desequilibrio energético. La ocurrencia de un evento externo puede contribuir como co-causa de un síntoma específico, pero el conflicto nace siempre en la psique del individuo. Quienes practican Reiki sostienen que cuando la energía vital no fluye de forma regular en el cuerpo, se produce un desequilibrio energético. La función principal del Reiki es restablecer este equilibrio y permitir que la salud, vitalidad y felicidad se expresen libremente. Las emociones positivas -felicidad, buen humor, amor, piedad, tranquilidad y satisfacción- se consideran cualidades energéticas muy puras. Según los practicantes, cuando estas emociones se experimentan, se genera energía positiva.
Según los dictámenes del Reiki, existe una fuerte conexión biológica entre ciertos sentimientos negativos y la enfermedad. Por ejemplo, la rabia puede afectar al hígado, la vesícula biliar y el sistema cardiovascular. En contraste, algunas declaraciones señalan que el Reiki puede inducir sumisión psicológica y llevar a descuidar tratamientos convencionales de eficacia demostrada, curando todo mal o enfrentando toda situación con esta disciplina.
El Reiki también difundió ampliamente en Estados Unidos, el primer país occidental en conocerlo. En 2009, la Comisión para la Doctrina de la Conferencia Episcopal de EE. UU. lo declaró como “superstición” al afirmar que carece de fundamento científico y es contrario a la fe cristiana. Diversos estudios y reseñas citan la necesidad de cautela: existe la alerta de que las pruebas de eficacia son limitadas o inconsistentes y que no hay pruebas concluyentes de que Reiki funcione como tratamiento único para patologías específicas.
Orígenes y desarrollo práctico del Reiki
El Reiki se describe como una práctica espiritual que utiliza la imposición de las manos para canalizar energía universal. Según la tradición, la cadena de maestros transmite conocimiento y técnicas de purificación de los canales energéticos mediante iniciaciones. El objetivo de estas iniciaciones es abrir y purificar los canales energéticos del individuo para permitir el flujo de la energía universal. Según relatos, el primer nivel (Shoden) permite enviar energía a través del contacto directo y se obtiene mediante cuatro activaciones otorgadas por un Maestro, conectando al alumno con la Fuente de Energía Universal y otorgando la capacidad de canalizarla.
El segundo nivel (Chuden) incrementa la capacidad de canalización y permite enviar energía a distancia. Algunos maestros no enseñan los últimos dos símbolos porque no los han recibido; en la actualidad, sus representaciones pueden encontrarse fácilmente en internet. Los símbolos pueden ser trazados con los dedos, visualizados y su nombre recitado como mantra. Se considera que el primer símbolo cataliza Energía, el segundo se utiliza en curaciones mentales y emocionales, el tercero permite tratar a distancia, y el cuarto simboliza al Maestro, conectando con el Yo Superior y con el Corazón pulsante del Reiki. Todo es energía; la materia se define como 99,99999% energía y 0,00001% materia. Todo vibra, y lo que percibimos como sólido es energía que vibra a una frecuencia determinada. La energía creadora que compone todo se manifiesta según la longitud de onda y la frecuencia de la vibración emitida. Según la ciencia, la luz y la energía pueden comportarse tanto como onda como partícula; la realidad aparece cuando la conciencia observa, y esta conciencia es, en sí misma, energía. La Ley de la Atracción sugiere que atraemos eventos en resonancia con las vibraciones que emitimos. Si emitimos vibraciones desarmoniosas como la rabia, el resentimiento o el miedo, el Universo responderá con eventos en sintonía con esas vibraciones.
El Reiki significa Energía Universal y es un método japonés de imposición de manos. Cada cliente reporta una sensación agradable cuando las manos están cálidas y logran relajar con el simple contacto. El Reiki potencia esta característica y puede ayudar a quienes suelen tener las manos frías o poco expresivas. También fomenta la introspección y enseña a comunicarse a través del contacto. El primer nivel de Reiki suele durar un día, con una programación que varía entre Maestros. En sitios como el de Cristian Sinisi, se han desarrollado programas que abarcan historia y orígenes, símbolos, los cinco principios, posibles aplicaciones, sensaciones, meditación y relajación, con cuatro activaciones que permiten canalizar la energía para toda la vida. El programa incluye prácticas de tratamiento completo, auto-tratamiento y tratamiento de primeros auxilios, con intercambios entre participantes y entrega de certificados. El programa puede variar para mejorar el servicio de formación y cada cambio se comunica a los interesados. Duración: 1 día. Pre-requisito: ninguno, abierto a todos. Se recomienda una práctica diaria durante al menos 21 días desde el curso.
Formatos y niveles de enseñanza
Existen varios estilos dentro del Reiki; por ejemplo, el estilo Usui y el estilo Komyo, con diferencias en la secuencia de enseñanza y prácticas de autotrayo. El segundo nivel de Reiki Usui (Chuden) y la práctica de tratamiento a distancia forman parte de rutas formativas que pueden incluir prácticas de intercambio, tratamientos emocionales y prácticas de visión y concentración de símbolos. En la ruta de formación avanzada, se mencionan prácticas de detoxificación y rejuvenecimiento, y la posibilidad de abordar patologías específicas según programas de maestría que se enseñan fuera de Italia en ciertas escuelas.
La formación de un Maestro Reiki suele incluir un conjunto de módulos que abarcan ética, deontología, y prácticas de enseñanza, con prácticas de evaluación para cada tema. Además de la formación, algunos programas integran disciplinas complementarias como floriterapia, kinesiología aplicada, radionica, Feng Shui, Chi Kung, Tai Chi, Yoga, y meditaciones diversas. En algunos casos, el camino hacia el título de Master incluye la activación del símbolo Dai Ko Myo, asociado a la purificación y a una conexión profunda con el centro energético del corazón.
El Dai Ko Myo es considerado un símbolo de luz, amor y espiritualidad, que facilita la conexión con el corazón y con la conciencia universal. Para aquellos que desean convertirse en Maestros Reiki, el camino implica una trayectoria de aprendizaje, prácticas, y la capacidad de compartir estas experiencias con otros, manteniendo tanto motivaciones espirituales como propósitos prácticos o profesionales. En algunos portales de formación, se presentan preguntas sobre la elección de un Maestro Reiki adecuado y se destacan criterios como la experiencia del maestro, la calidad del material didáctico, la transparencia y la posibilidad de apoyo para iniciar una futura actividad profesional.
El Reiki, según los textos de Usui y la tradición occidental, se describe como un método de sanación que funciona en dos momentos: las activaciones y la enseñanza de la técnica. El aprendizaje se desarrolla en dos días, sumando aproximadamente dieciséis horas, y el Maestro aporta una carga energética para las ceremonias de activación. El primer nivel permite ya utilizar Reiki para curar, tanto a uno mismo como a otros, mediante la imposición de las manos, con enseñanzas sobre las posturas básicas para activar puntos vitales. El nivel inicial incluye, además, una parte práctica con la utilización de símbolos y una etapa de activación espiritual, con una duración típica de unas once horas, a menudo organizada entre la tarde del sábado y el domingo. Los símbolos se visualizan durante el tratamiento y potencian su acción, y se obtienen tras consolidar los beneficios y la simplicidad del Reiki a través de la práctica en uno mismo y en otros. El cuerpo experimenta beneficios, la mente se aquieta ante las dudas y la eficacia y simplicidad de las aplicaciones. Este nivel otorga herramientas para realizar tratamientos profesionales, convertirse en operador de Reiki, impartir cursos y seminarios y gestionar las activaciones.
Vinculado a todo ello, el Dai Ko Myo y el tercer nivel de Usui a veces se abordan como rutas de profundización para activar el símbolo maestro y facilitar la conexión con el centro del corazón. En estos contextos, el tratamiento típico dura entre 30 y 45 minutos, con toques suaves en diversas zonas del cuerpo durante sesiones guiadas por centros energéticos de la medicina oriental (chakras). En una sesión, el tratamiento puede adaptarse para zonas doloridas específicas y el paciente debe permanecer relajado durante unos minutos al finalizar. La cautela ante personas sin la debida competencia es fundamental, ya que pueden generar resultados insatisfactorios. También es posible practicar Reiki en uno mismo tras recibir las activaciones correspondientes y aprender la técnica; muchos pacientes recurren al Reiki para aliviar cefaleas o dolencias, y la intención de canalizar la energía se vuelve más efectiva con la práctica consciente.
