Para el Dalai Lama, la ciencia y el budismo pueden confluir e iluminarse mutuamente para lograr un conocimiento mucho más profundo de la realidad que nos envuelve. Analizamos esta visión tan interesante del líder espiritual en el siguiente texto. La física cuántica y la espiritualidad presentan para el Dalai Lama unas coincidencias fascinantes. Si bien es cierto que la ciencia y el budismo son dos esferas, aparentemente, antagónicas, el líder espiritual tibetano opina que ambas deberían trabajar juntas. Si nos abriéramos sin reticencias a las dos perspectivas, señala, adquiriríamos una visión más profunda y significativa de la realidad que nos rodea.
En su libro El universo en un solo átomo, 2007, explica que ese interés por las ciencias siempre ha estado presente en él. Suele reunirse con frecuencia con científicos de primer nivel y busca, por encima de todo, una conciliación entre ambas perspectivas. «Cuando tenía unos 19 o 20 años desarrollé una gran curiosidad sobre la ciencia. En China, durante los años 1954 y 1955, conocí a Mao Zedong. Una vez me elogió por tener una mente científica, y agregó que la religión era veneno, esperando tal vez que eso atraería a alguien que tenía mente científica.
La física cuántica y la espiritualidad: ¿cómo se relacionan? Las teorías que establecen una conexión entre la física cuántica y la espiritualidad no son nuevas ni provienen únicamente del Dalai Lama. Sobre 1970, la cultura New Age empezó a interesarse por esta ciencia gracias a libros como Las raíces del azar, 1972, del filósofo Arthur Koestler o The Medium, the Mystic, and the Physicist, del psicólogo Lawrence LeShan. Asimismo, y dentro de estas corrientes claramente pseudocientíficas, también es destacable la figura de Deepak Chopra y su libro, La curación cuántica, 1989. Ahora bien, en ese intento por unir la ciencia y el budismo, cabe señalar a otras personalidades que inspiraron al propio Dalai Lama. Amit Goswami, profesor jubilado del Departamento de Física Teórica de la Universidad de Oregón, es pionero en este campo.
Libros como el de Ciencia y espiritualidad: una integración cuántica, enfatizan la necesidad de conjugar ambas esferas. Asimismo, físicos como Raja Ramanna, conocido sobre todo por su papel en el desarrollo nuclear de la India, y autor de investigaciones como las publicadas en Journal of Human Values, se interesó en sus últimos días por los textos del filósofo Nagarjuna para descubrir algo asombroso. Muchos de los enunciados del fundador de la escuela budista madhyamaka confluyen con algunos principios de la ciencia de los quarks. El término «cuántica» proviene de «quantum», que es la unidad más pequeña que conforma la luz. Una idea básica de la física cuántica es que la energía se manifiesta paquetes indivisibles llamados «cuantos». Estos elementos se comportan de forma diferente a la propia materia macroscópica. Estamos ante una ciencia que empezó alrededor del siglo XX, en la cual, nombres como Max Planck asentaron gran parte de las teorías de las que disponemos en la actualidad.
La espiritualidad y la ciencia de los quarks. ¿Qué vínculo puede haber entre la ciencia de lo atómico o lo cuántico y la perspectiva espiritual? Para comprenderlo, podemos citar un estudio publicado en la revista Nature, del profesor de física y astrónomo de la Universidad Johns Hopkins, Richard Conn Henry. En él, concluye sugiriendo que el universo es inmaterial, mental y espiritual. Cabe señalar que sus ideas fueron muy controvertidas para la propia comunidad científica. Todos los átomos que forman nuestro cuerpo son los mismos de los que está hecho el propio universo. La exploración del mundo subatómico nos revela que hay una energía innata que todo lo pone en funcionamiento. Asimismo, y desde esta perspectiva, la energía es un producto de la conciencia.
¿Qué nos dice el Dalai Lama? Si el Dalai Lama eligió titular a su libro El universo en un solo átomo no fue casualidad. Recuerda, de algún modo, aquella hermosa cita del físico Fred Alan Wolf: «todo el universo, todo el conocimiento, está dentro de cada individuo y cada cosa. Cada parte contiene el todo. Un electrón es todos los electrones. Una partícula es todas las partículas. Y el microcosmos es el camino del electrón más allá del espacio-tiempo». Veamos a continuación, qué ideas nos transmite en su intento por hallar una conexión entre la física cuántica y la espiritualidad.
Dos ciencias en un mismo propósito
El Dalai Lama desea transmitir una forma más holística e integrada de entender la realidad que nos envuelve. El budismo no tiene por qué ser lo opuesto a la ciencia o a la inversa. Crítica al materialismo científico. Como era de esperar, el líder espiritual se muestra muy crítico con el materialismo científico. Ese enfoque en el cual, todo efecto tiene su causa objetiva y a su vez, toda causa produce su efecto, es un encuadre muy limitado y con escaso potencial. Desde esa perspectiva no se pueden resolver cuestiones como el significado de la vida o el bien y el mal. Conjugar la espiritualidad en esa variable amplía mucho más la mirada. La comprensión de la conciencia. Para el Dalai Lama el propio universo es parte inseparable de la vida mental. Son nuestras acciones, pensamientos y estados emocionales los que trazan el mapa de nuestras realidades, de lo que nos sucede e incluso de esas relaciones de causalidad o karma. Para el líder espiritual tibetano la física cuántica sería un mecanismo para comprender mejor nuestra conciencia.
Esto resuena con un trabajo publicado en Journal for the Study of Spirituality. El mundo no puede entenderse solo por ese materialismo científico antes citado, por principios newtonianos de separación y atomismo. La física cuántica y la espiritualidad nos permitiría conocer mejor los fenómenos de la conciencia y que, hasta el momento, hemos entendido solo como un mero fenómeno del cerebro. Como elemento de interés, cabe destacar también una investigación de la Universidad de Arkansas. En ella nos recuerdan las ideas revolucionarias que el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung aportó en su momento a través de la psicología analítica. La concepción que tenía Jung de la mente humana encajaría con estas mismas perspectivas.
- Dos ciencias en un mismo propósito
- La crítica al materialismo científico
- La importancia de la conciencia en la realidad
La visión cabalística y la continuidad del alma
La filosofía judía y la Cabalá profundizan en la naturaleza de la vida interior. El judaísmo enseña que el alma está formada por varias “almas” y que existe una interacción constante entre lo espiritual y lo material. El alma divina dirige al alma animal y la interacción entre ambas determina la misión del ser humano en la tierra. La Cabalá explica que lo que comúnmente llamamos "alma" de un hombre consiste, de hecho, en varias "almas". No es un único punto en el espacio y debe entenderse no como una única "existencia" que tiene una cualidad o carácter, sino como muchas "existencias" de varios niveles espirituales. En cada hombre hay un cierto número de niveles de almas, unidos como los eslabones de una cadena que se extiende desde el cuerpo de la persona hasta la Fuente de todas las almas. El Neshamá o alma superior es el más cercano a Di-s, mientras que Nefesh es la energía vital que reside en el cuerpo. Ruaj conecta al hombre con su Fuente Espiritual y se llama Ruach Hakodesh cuando la Inspiración Divina se manifiesta. La inmortalidad del alma es un fundamento del judaísmo, y la resurrección se entiende como la unión final de alma y cuerpo en un estado perfecto después de la era mesiánica. La reencarnación es considerada por algunas autoridades como posible, para rectificar daños de encarnaciones previas o alcanzar una perfección no lograda. El mundo venidero se discute entre Olam HaBá y Olam HaNeshamot, con distintas interpretaciones sobre su naturaleza y momento de tránsito.
La interconexión entre estos enfoques muestra que la búsqueda de sentido no se agota en una única disciplina. En el fondo, la curiosidad por entender la realidad desde múltiples perspectivas -ciencia, espiritualidad, tradición cabalística- puede conducir a una comprensión más rica de la experiencia humana y de la conciencia. El impulso por integrar estas visiones refleja un anhelo compartido de reconocer la dignidad de la vida y de buscar un propósito común que trascienda las fronteras de las disciplinas.
La Navidad, la reflexión personal y la búsqueda de serenidad también ocupan un lugar en este panorama de significado. En el marco de una vida llena de luces y sombras, la luz interior y la conexión con los seres queridos pueden ser vistas como expresiones de la misma chispa que impulsa la exploración de la realidad desde la ciencia y la espiritualidad. Este enfoque invita a desarrollar la conciencia, a cultivar la compasión y a buscar un camino de crecimiento personal que contribuya al bienestar colectivo.

La definición de la conciencia según la física cuántica.
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