A veces basta una palabra dicha por alguien desconocido en el momento oportuno; otras veces se recurre a libros o a prácticas de medicina alternativa. Iniciar ese mecanismo que haga decir un no seco y decidido al cigarrillo no es sencillo. Pero si para dejar de fumar bastara meditar? Se llama meditación Mindfulness, o "Consciencia", una práctica simple y eficaz que parece haber resultado útil para vencer la dependencia del tabaco, una forma de meditación para dejar de fumar, pero no solo eso.
Como comunica el diario La Stampa, un estudio publicado en la Early Edition del Proceedings of the National Academy of Sciences, realizado por investigadores de la Texas Tech University de Lubbock sobre un grupo de 27 fumadores/as habituales, ha demostrado que meditar para dejar de fumar puede funcionar. La mitad de estas personas fue iniciada en un programa de Mindfulness del tipo IBMT (Integrative Body-Mind Training, o "Mindfulness integrata mente-cuerpo"), con una duración total de cinco horas repartidas en dos semanas de entrenamiento, que parece haber dado buenos resultados.
Ya se han realizado muchos estudios sobre el tabaco y el proceso de dejarlo, pero, según lo relatado, esta sería la primera vez que dicha investigación se aplica a un grupo de fumadores que no tenía ninguna intención de abandonar el vicio. La práctica de mindfulness, traducción moderna del término consciencia, tiene sus raíces en las enseñanzas del Budismo (Vipassana), del Zen y en las prácticas de meditación Yoga; sin embargo, recientemente este modelo se ha asimilado y utilizado como paradigma autónomo en diversas disciplinas psicoterapéuticas italianas, europeas y de otras regiones. La práctica en sí no es algo esotérico ni trascendental, sino una forma de meditación simple y accesible para todos.
Con mindfulness se combate el estrés y se facilita la concentración en el presente; ayuda a vencer hábitos y dependencias, desde la comida hasta el tabaco, y parece ser un auténtico remedio que actúa también contra la soledad de los adultos mayores. Saki Santorelli es uno de los padres occidentales de esta disciplina, junto a Jon Kabat-Zinn, y dirige el Center for Mindfulness en la University of Massachusetts Medical School. En Italia es practicada por diversos médicos y especialistas; un ejemplo claro de su aplicación lo muestra la doctora Bianca Pescatori del Centro Italiano Studi Mindfulness en un video.
A nivel práctico, el programa meditativo diseñado en la University of Massachusetts Medical School propone una serie de lecciones prácticas de meditación, que van de dos horas y media a tres horas y media, una vez a la semana, durante ocho semanas; además, ejercicios para realizar en casa seis días a la semana y un día de retiro en la sexta semana del programa. Existen varias vías para acceder a la mindfulness y se aprenden con la práctica. Una es la del cuerpo (body scan); otra es la de las sensaciones; la tercera es la de las emociones. La clave es la “continuidad en la consciencia”: una toma de conciencia constante y vigilante del presente, libre de juicios, entrenándola para mantener viva cada segundo de la propia vida.
Es un trabajo que se realiza sobre uno mismo para recuperar el equilibrio, eliminar el estrés y los trastornos asociados.

Un ejercicio de Mindfulness para estar en el aquí y el ahora
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