El Dalai Lama y el silencio: entre polémicas y serenidad interior

Pese a que el nombre del Nobel de la Paz aparece en más de 150 registros de los archivos desclasificados, su administración asegura que jamás conoció al magnate ni autorizó encuentros en su nombre.

La oficina del Dalái Lama emitió este domingo un comunicado oficial para desmentir de manera rotunda cualquier relación entre el líder espiritual tibetano y el fallecido magnate Jeffrey Epstein.

A pesar del desmentido, la agencia EFE ha podido comprobar que el entorno del líder tibetano aparece citado en más de 150 ocasiones en los registros federales.

La investigación también aclara que no todas las menciones implican un vínculo directo.

La séptima estrofa resume todas las prácticas que hemos estado discutiendo. Esto es imposible de todos modos.

Lo que se quiere señalar aquí es una inversión de las actitudes que solemos tener hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Tendemos a relacionarnos con este llamado «yo» como un núcleo precioso en el centro de nuestro ser, algo que realmente vale la pena cuidar, hasta el punto de que estamos dispuestos a pasar por alto el bienestar de los demás.

Por el contrario, nuestra actitud hacia los demás a menudo se asemeja a la indiferencia.

En el mejor de los casos, podemos tener cierta preocupación por ellos, pero incluso esto puede quedarse simplemente en el nivel de un sentimiento o una emoción.

En general nos mostramos indiferentes ante el bienestar de los demás y no lo tomamos en serio.

Cuando nos acercamos a prácticas budistas de este tipo, donde hay una sugerencia de que deberíamos tomar el daño y el sufrimiento sobre nosotros mismos, creo que es vital considerarlas cuidadosamente y apreciarlas en su contexto apropiado.

Lo que en realidad se está sugiriendo aquí es que si, en el proceso de seguir nuestro camino espiritual y aprender a pensar en el bienestar de los demás, somos llevados a asumir ciertas dificultades o incluso sufrimientos, entonces debemos estar totalmente preparados para esto.

Los textos no implican que debamos odiarnos a nosotros mismos, o ser duros con nosotros mismos, o de algún modo desearnos miseria de una manera masoquista.

Otro ejemplo que no debemos malinterpretar es el versículo de un famoso texto tibetano que dice: «Que tenga el valor, si es necesario, de pasar eones y eones, innumerables vidas, incluso en el reino más profundo del infierno».

Una comprensión correcta de estos pasajes es muy importante, porque de lo contrario podemos usarlos para reforzar cualquier sentimiento de auto-odio, pensando que si el yo es la encarnación del egocentrismo, deberíamos desterrarnos al olvido.

No olvidemos que, en última instancia, la motivación detrás del deseo de seguir un camino espiritual es alcanzar la felicidad suprema, por lo que, así como buscamos la felicidad para nosotros mismos, también buscamos la felicidad para los demás.

Incluso desde un punto de vista práctico, para que alguien desarrolle una compasión genuina hacia los demás, primero debe tener una base sobre la cual cultivar la compasión, y esa base es la capacidad de conectarse con los propios sentimientos y cuidar del propio bienestar.

Si no somos capaces de hacer eso, ¿cómo podemos acercarnos a los demás y sentir preocupación por ellos?

Shantideva sugiere una manera interesante de hacer esta práctica en su Guía de la Forma de Vida del Bodhisattva.

Es una visualización que nos ayuda a apreciar las deficiencias del egocentrismo y nos proporciona métodos para enfrentarlo.

Por un lado visualizas tu propio yo normal, el yo que es totalmente impermeable al bienestar de los demás y una encarnación del egocentrismo.

Este es el yo que sólo se preocupa por su propio bienestar, hasta el punto de que a menudo está dispuesto a explotar a otros con bastante arrogancia para alcanzar los fines propuestos.

Luego, al otro lado, visualizas un grupo de seres que están sufriendo, sin protección y sin refugio.

Podemos enfocar nuestra atención en individuos específicos si así lo deseamos.

Por ejemplo, si deseas visualizar a alguien que conoces bien y que te importa, y que está sufriendo, entonces puedes tomar a esa persona como un objeto específico de tu visualización y hacer toda la práctica de dar y recibir en relación con él o ella.

En tercer lugar, nos vemos a nosotros mismos como una tercera persona neutral, un observador imparcial, que intenta evaluar qué intereses son más importantes en este caso.

«Algunas chicas conservan las cicatrices de las palizas», dice una antigua seguidora en el libro.

Cuestionando el silencio y la inacción durante décadas del Dalai Lama -al que una veintena de maestros budistas le pidieron, ya en 1993, que condenara públicamente la actuación de ciertos maestros en Occidente-, este libro también señala al famoso monje francés Matthieu Ricard.

También ha dicho que la comisión de ética de la UBF continuará su trabajo para evitar estas derivas durante una jornada legal en noviembre.

El Dalai Lama, máximo líder del budismo tibetano, se encuentra en el ojo de la tormenta luego de que se viralizara un video en el que se le ve besando en los labios a un niño que le había pedido un abrazo durante un evento en la India y, posteriormente, preguntándole si desea “chuparle la lengua”.

MIRA: El Dalai Lama antes de la gran polémica: ¿cómo fue su única visita al Perú en 2006?

El niño, claramente incómodo, evita acercarse más al religioso quien lo ve fijamente con la lengua afuera, mientras se escuchan algunas risas en la audiencia.

El repudiable acto ha llevado a que las redes sociales se enciendan condenando el actuar del religioso y algunas incluso han instado a que se le abra un proceso judicial por pedofilia y abuso a menores de edad.

A la fecha, la justicia no se ha pronunciado sobre el acto y desde la oficina de prensa del Dalai Lama emitieron un comunicado el último lunes excusando a “Su Santidad” por “los daños que podría haber provocado en el niño y su familia”.

Lo cierto es que no es la primera vez que este religioso protagoniza una polémica internacional.

El silencio cobra mucha importancia dado su poder de aquietarnos física y mentalmente.

Tanto en el día a día como en los retiros de meditación que realizamos -solos o en comunidad-, esta práctica consciente es muy sanadora; nos permite profundizar en la búsqueda interior y cultivarnos.

  1. Vivimos inmersos en un mundo ruidoso, una sociedad del trabajo donde impera el hacer, la productividad y el consumo.
  2. El caos externo se suma al mental, esa mente discursiva que no para, recordando el pasado y saltando bruscamente a la planificación de diversos escenarios futuros.
  3. El psicólogo Daniel Kanheman propone en su libro, Ruido: Un fallo en el juicio humano, que este es un componente vital del error en nuestras acciones, ya que perjudica nuestra capacidad de separar lo importante de lo que no lo es.
  4. El silencio, la quietud y la atención plena o mindfulness por su parte disminuyen el ruido exterior e interior.
  5. Es necesario detenernos de vez en cuando y contemplar todo lo que sucede dentro con más claridad.
  6. Esta poderosa herramienta de desarrollo personal nos concede un espacio interno para mirarnos e ir descubriendo la verdad de quiénes somos y cómo queremos vivir.
  7. Esta práctica, por su parte, requiere que soltemos las expectativas y los juicios.
  8. Todos los seres sin excepción deseamos la felicidad y, de una u otra forma, todo lo que pensamos, decimos y hacemos va dirigido a tal meta.
  9. El problema es no saber discernir qué caminos realmente nos acercan a ello.
  10. El aire que respiramos, el milagro de despertar cada día, el agua que bebemos, cada uno de nuestros sentidos, las montañas, árboles, ríos y mares, los demás seres con quienes compartimos esta existencia fugaz… son algunas de las maravillas presentes en nuestra vida que son, en sí mismas, plenitud y gozo.
  11. Así mismo, en el silencio contemplativo, me he dado cuenta de que salimos de los dramas en los que vivimos y descubrimos que a la vida no hay que agregarle nada más para que sea plena y perfecta, solo debemos darle la oportunidad de que se manifieste en su máximo esplendor y nos sorprenda.
  12. Alguna vez escuché decir a un maestro: ‘Tiempo siempre tienes, la pregunta es ¿en qué lo inviertes?, ¿cuáles son tus prioridades?’.
  13. Introducir la meditación y la atención plena en nuestro día a día es una forma de crear las condiciones adecuadas para examinar nuestro mundo interior, permitir el florecimiento de nuestra conciencia y, con ello, la posibilidad de crecimiento, cambio y transformación.
  14. Meditar y practicar el noble silencio en grupo tal como se vive en un retiro de meditación es una fuente de gozo y motivación.
  15. Esto contribuye a consolidar nuestra práctica, y cura nuestro malestar al dedicar un tiempo a estar totalmente disponibles para la vida, fomentando la comprensión, el amor bondadoso y la compasión.
  16. Una obra maestra de la literatura contemplativa contemporánea.
  17. El gran maestro budista vietnamita nos guía, con precisión y poesía, hacia una comprensión profunda del silencio: no como ausencia, sino como presencia plena.
  18. El sacerdote y escritor español Pablo d’Ors narra en primera persona su encuentro con la meditación y cómo la práctica contemplativa transformó su relación con la realidad.
  19. La psicóloga Belén Colomina ofrece una mirada integradora, desde la ciencia y la contemplación, sobre cómo la meditación y el silencio pueden transformar el sufrimiento en bienestar.
  20. ¿Cómo ha sido tu encuentro con el silencio? Nos encantaría leer tu historia en los comentarios.
  21. Cada experiencia vivida es una enseñanza para quienes aún están considerando dar este paso.

Gráfico sobre relaciones públicas y controversias

El silencio como herramienta de calma interior y de reflexión colectiva puede contrarrestar el ruido de la opinión pública y las controversias.

Lo que aprendí en 12 días de silencio absoluto y meditando

En conjunto, el silencio no es ausencia sino presencia plena, experiencia que puede atravesar tanto la crítica pública como las prácticas espirituales para favorecer la compasión y la comprensión.

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