El Dalai Lama nos ofrece en estas páginas un brillante análisis de Las etapas de la meditación, uno de los libros más venerados en el Tíbet. La reconciliación con el espíritu Su Santidad el Dalai Lama nos ofrece en estas páginas un comentario brillante de uno de los libros de meditación más venerados en el Tíbet: Las etapas de la meditación, un manual escrito por el maestro Kamalashila a principios del siglo IX. El maestro nos ayudará a cultivar la calma mental hasta llegar al despertar definitivo de la conciencia, al contacto íntimo con el ser.
Durante los pasados dos meses, he sido un hombre diferente. En el pasado, mi familia y amigos típicamente me describían como agradable pero apurado. Sin dificultad, he mantenido mi atención cuando mis pequeños hijos pasan tiempo conmigo. El Dr. Ante todo: Sí, me siento un poco ridículo escribiendo una línea como esa, y no me sentí merecedor de su invitación en el momento. Si él estaba buscando un buen compañero de meditación, me preocupaba que fuera improbable que lo hallara en mí. Incluso mi postura es terrible cuando me siento cruzando las piernas en el suelo. Mi espalda comienza a dolerme, y luego mis rodillas. Así, mi respiración, que se supone me debe conducir mi atención, suena áspera y despareja. Sin embargo, ¿quién dice “no” a la oportunidad de meditar con el Dalai Lama?
A los 81 años, el Dalai Lama mantiene una agenda muy activa. El monasterio mismo es una resplandeciente estructura construida 600 años atrás. Dentro, hay enormes Budas de oro ubicados cerca de paredes decoradas. Fue fascinante y alucinante, pero también mentalmente agotados. Fue difícil mantenerse despierto, siguiendo el ritmo del rápido debate entre los budistas y los científicos. Este fue el telón de fondo cuando uno de los principales miembros de su personal me recogió fuera del monasterio, una mañana temprano. Desde allí, varias personas más de su personal nos escoltaron a una pequeña sala de conferencias donde su servicio de seguridad estaba despertando lentamente y tomando su té de la mañana.
Hubo unas pocas instrucciones menores antes de que entrara. El contacto visual no es un problema y estrechar las manos es aceptable si usas tus dos manos, no sólo una. Hay que intentar no darle la espalda cuando se deja la habitación, y en cambio caminar hacia atrás, mirándolo dentro de lo posible. Cuando te sientas con las piernas cruzadas sobre el piso, no apuntar los pies hacia el Dalai Lama. Poco después, las puertas se abrieron, y nerviosamente caminé hasta la muy modesta habitación donde el Dalai Lama estaba sentado sobre una plataforma elevada, ya en profunda meditación. Todas las inseguridades de mi meditación inmediatamente comenzaron a notarse. “¡Para mí también!” exclamó. Fue a la vez sorprendente y reconfortante escucharlo decir eso. “Creo que le gustará la meditación analítica,” me dijo. Él quería que separara el problema o tema de cualquier otra cosa, ubicándolo en una gran y clara burbuja. Con mis ojos cerrados, pensé en algo que me estaba agobiando, algo que no podía resolver. El problema estaba ahora directamente frente a mí, flotando ingrávido. En mi mente, pude rotarlo, girarlo o ponerlo al revés.
Menos intuitivamente, cuando la burbuja fue creciendo, fue también soltándose de otros apegos, tales como consideraciones emocionales subjetivas. Demasiado a menudo, permitimos que factores emocionales no relacionados desdibujen las elegantes y prácticas soluciones que están justo frente a nosotros. Puede ser desalentador y frustrante. A través de la meditación analítica, Su Santidad me dijo que podemos usar la lógica y la razón para identificar claramente la cuestión entre manos, separarla de consideraciones irrelevantes, borrar las dudas e iluminar brillantemente las respuestas. Fue simple y sensato. Esto me cambió. Y soy mejor por ello. Practico meditación analítica cada día, usualmente temprano en la mañana. Los primeros dos minutos son todavía los más difíciles, mientras creo mi burbuja de pensamiento y la dejo flotar sobre mí.
Durante las vacaciones, pasé tanto tiempo como pude transmitiendo las enseñanzas del Dalai Lama a mi familia y amigos y enseñando los principios básicos de la meditación analítica. Ese fue el regalo que más quería compartir con ellos. Dharamsala es uno de los destinos más mágicos de toda la India. No solo por su ubicación privilegiada, ubicada en el valle del Kangra -que pertenece a la increíble cordillera de Dhauladhar-, sino por el ambiente único que se respira. Las suntuosas curvas que separan el aeropuerto -muy pequeño en comparación a las vastas dimensiones de las infraestructuras indias- del núcleo urbano ya dejan entrever algunos pequeños atisbos de que la ciudad no tiene nada que ver con el resto del país. Aquí, la conducción es mucho más tranquila, y la ausencia del alboroto constante de cláxones da un respiro mental al visitante.
Las instalaciones del templo de su majestad (Dalai Lama Temple Complex), ubicadas en el barrio de McLeod Ganj, presentan patios y cobertizos donde los monjes tibetanos pasean, hablan o discuten públicamente en sus famosas batallas dialécticas. El budismo es la tradición filosófica predominante en la región. En sus calles se entremezclan los atuendos hindús y occidentales de los numerosos turistas con las togas anaranjadas de los monjes, que se deslizan casi sin esfuerzo por las empinadas calles de la ciudad. Además de la particularidad que le confiere el séquito gubernamental tibetano, Dharamsala también es lugar de peregrinaje para los amantes de las prácticas meditativas.
“No solo se logra entrar en un estado meditativo sentándose en la posición del loto y estando en silencio. También podemos entrar en estados de calma y serenidad saltando y bailando sin parar”. Con estas palabras empieza la clase Alpesh Patwari, dueño y fundador del Alpesh Yoga India. Ubicado en el barrio de Dharamkot, en esta escuela de yoga y meditación no sólo reina el silencio. Mientras probamos una de sus clases, saltamos, bailamos y chillamos como nunca lo habíamos hecho antes. El resultado: una extenuación, paz y tranquilidad mental asombrosas. “Si uno no está muy entrenado en las técnicas de meditación pasivas, es mejor empezar por las activas para notar sus primeros efectos”.
El Tushita Meditation Center es otro de los lugares más venerados por los adeptos al yoga y la meditación. Se trata de un centro para el estudio y la práctica del budismo de la tradición tibetana Mahayana, al que acuden multitud de asistentes de todos los lugares del mundo. Aarav, un chico de 25 años, ha venido por primera vez a la ciudad para probar uno de los cursos que se ofrecen. Ingeniero de profesión, cuenta que es la primera vez que intentará profundizar en la meditación tibetana. “Mi madre siempre ha intentado enseñarme desde pequeño, pero no ha sido hasta ahora que me he decidido a probarlo por mí mismo.
Otras de las opciones más populares es el Om Yoga Ashram, donde además de meditar uno también puede hacer retiros de yoga y hasta cursos de reiki. El Himachal Vipassana Centre también es otro centro especializado. En este caso, en la meditación Vipassana, tal como lo enseñó S.N. Goenka siguiendo la tradición de Sayagyi U Ba Khin. Otra opción es el Osho Nisarga Foundation, ubicada en un entorno espectacular, que sigue las directrices marcadas por el famoso gurú indio del mismo nombre.
El hogar del Dalái Lama cuenta con numerosas opciones de alojamiento, la mayoría de las cuales ofrecen precios muy económicos. Uno puede encontrar hasta hostels para teletrabajar, enfocados al turista occidental, que cuentan con buena conexión a Internet y espacios de coworking donde compartir y conocer a personas de todas partes del mundo. Entre ellos, destaca el Alt Life (Dharamkot), el Zostel Mcleodganj o el Madpackers.
Los budistas tibetanos creen que los Dalai Lamas son manifestaciones de Avalokiteshvara o Chenrezig, el Bodhisattva de la Compasión y el santo patrón del Tíbet. Su Santidad el 14º Dalái Lama, Tenzin Gyatso, se describe a sí mismo como un simple monje budista. Es el líder espiritual del Tíbet. Nació el 6 de julio de 1935, en el seno de una familia de agricultores, en una pequeña aldea situada en Taktser, Amdo, al noreste del Tíbet. En primer lugar, como ser humano, Su Santidad se preocupa por animar a la gente a ser feliz, ayudándoles a comprender que si sus mentes están alteradas, el mero confort físico no les traerá la paz, pero si sus mentes están en paz, incluso el dolor físico no perturbará su calma. Aboga por el cultivo de la calidez de corazón y de valores humanos como la compasión, el perdón, la tolerancia, la satisfacción y la autodisciplina. Dice que, como seres humanos, todos somos iguales. Todos queremos la felicidad y no queremos el sufrimiento. Incluso las personas que no tienen creencias religiosas pueden beneficiarse si incorporan estos valores humanos a sus vidas. Su Santidad se refiere a estos valores humanos como ética secular o valores universales.
En segundo lugar, como monje budista, Su Santidad se ha comprometido a fomentar la armonía entre las tradiciones religiosas del mundo. A pesar de las diferencias filosóficas entre ellas, todas las principales religiones del mundo tienen el mismo potencial para crear seres humanos buenos. Por ello, es importante que todas las tradiciones religiosas se respeten mutuamente y reconozcan el valor de sus respectivas tradiciones. La idea de que hay una sola verdad y una sola religión es relevante para el practicante individual. En tercer lugar, Su Santidad es tibetano y, como «Dalái Lama», es el centro de la esperanza y la confianza del pueblo tibetano.
«La relevancia del antiguo conocimiento indio» - Una charla de Su Santidad el Dalái Lama en el Instituto Indio de Tecnología de Bombay en Mumbai, India, el 14 de diciembre de 2018. Además, Su Santidad ha hablado últimamente de su compromiso en reavivar la conciencia del valor del antiguo conocimiento indio entre los jóvenes indios de hoy. Su Santidad está convencido de que la rica y antigua comprensión india del funcionamiento de la mente y las emociones, así como las técnicas de entrenamiento mental, como la meditación, desarrolladas por las tradiciones indias, son de gran relevancia en la actualidad. Dado que la India tiene una larga historia de lógica y razonamiento, confía en que sus antiguos conocimientos, vistos desde una perspectiva secular y académica, puedan combinarse con la educación moderna.

The Dalai Lama recommends this meditation for the early morning, right when you wake up. Elevate your seat by sitting on a cushion or pillow. Cross your legs. Straighten your spine. And rest your hands in your lap, palms-up, the tips of your thumbs touching one another. From sleep, your body should already be relaxed. In the morning our senses are still groggy and weak, which is the perfect time to hone in to the subtler aspects of our consciousness. Because, though our senses are slow, our concentration is strong at this time. We start by briefly touching the senses with our mind. As you feel the light coming in through your eyelids, realize that there is actually no color, no brightness, no darkness in nature. Light and color are illusions. Now look at sound, another synthetic phenomenon. Vibrating air makes no inherent sound. Look below the sound. And see how sound too is a mental experience. Each of these sensual phenomena occurs within your mind. There is no smell, taste, or touch inherent in nature. These senses too are mental, psychological phenomena. Now try and let go of these senses and look only at the mind. Watch mental experiences pass by and notice how they differ. Some are memories. Where is the past? And then some moments of consciousness occur between thoughts. Then, if you can, let the gaps between thoughts widen. Lengthen the experience of the mind looking at itself without thoughts. If thoughts intrude upon this open awareness, try and let them pass by without forcing them away. They’ll naturally disappear on their own. Try and observe this mind now for a minute. Using your analytic faculties, examining the space of your mind with curiosity and openness. Does the space of the mind have a size, a brightness, a sense of awareness or intelligence?
Ahora, para el segunda minuto de meditación silenciosa sobre la mente, suelta tu análisis. Disuelve en tu conciencia misma, donde no hay separación entre observar la experiencia y la experiencia. El amor y la compasión son la práctica principal de los practicantes espirituales más realizados. Si tienes una mente amorosa, tienes auto-respeto. Cuando amas a alguien, ese estado de amor, de cuidado, de gusto, es un estado mental agradable. Whatever you say, do, or think becomes a positive state of mind. Para aumentar nuestra capacidad de amar, para sentir afecto no solo por los cercanos, podemos reflexionar sobre la bondad de los demás.
Cuando llegamos a este mundo, nacimos como bebés desnudos, incapaces de alimentarnos, de hablar. De alguna manera, me volví adulto. Todo lo que he llegado a ser es gracias a otros: mis padres, mis hermanos y hermanas, mis maestros, mis amigos. Incluso lo que está en mi plato proviene de personas que trabajan duro. Piensa en personas que trabajan toda su vida en líneas de montaje, creando productos y sirviendo la sociedad. Así podemos disfrutar de nuestro coche, nuestro teléfono y nuestra ropa. Tu corazón se derretirá lentamente si piensas en cuánto depende tu vida del esfuerzo de miles, de millones de otras personas.
Piensa en quienes construyen nuestras carreteras, cultivan nuestra comida, fabrican nuestros medicamentos, cuidan de nosotros cuando estamos enfermos. Nuestros padres limpiaron nuestros cuerpos, nos alimentaron, nos vestían, evitaron que nos hiriéramos. Nos enseñaron lenguaje, modales, paciencia. Si no recuerdas tu propia infancia, observa a las madres en el parque cuidando a sus bebés o a las madres animales cuidando a sus crías. Guarda cualquier resentimiento y piensa en las miles de horas que dedicaron a cuidarnos. Piensa en tus maestros, tus colegas, tus mentores, tus jefes, que te enseñaron a ganarte la vida. Piensa en todos los que has conocido. Cada uno te enseñó algo. Incluso tus enemigos y rivales, exparejas y amigos te enseñaron lecciones de comunicación, paciencia, humildad, resiliencia.
Piense en la amabilidad de la gran masa de la humanidad, una humanidad que en su mayoría se lleva bien el 99.99% del tiempo. Caminamos por la calle y otros nos respetan. Nos apartamos cortésmente. La base de nuestra vida depende de los demás. La inmensa masa de la humanidad ayudando y no dañando. La motivación de otras personas no importa; lo que importa es el valor de lo que proporcionan. Al ver todo lo que nos rodea, todo lo que sostiene nuestra existencia proviene del esfuerzo de otros, podemos entender por qué el Dalai Lama dice: “La amabilidad es sociedad.”
Por supuesto, hay momentos de odio y violencia. Podemos llevar este pensamiento de deuda hacia los demás al día a día. Si te gustó este episodio, considera hacer una donación a nuestro podcast. A Skeptic’s Path to Enlightenment es una organización sin fines de lucro. Todo nuestro contenido es gratuito y libre de anuncios gracias a nuestros donantes generosos.
Rutas y centros para aprender y practicar en Dharamsala
La ciudad ofrece múltiples opciones de alojamiento económico y espacios para practicar. El Dalai Lama Temple Complex, Alpesh Yoga India, Tushita Meditation Center, Om Yoga Ashram, Himachal Vipassana Centre y Osho Nisarga Foundation son solo algunos ejemplos de lugares donde combinar descanso, estudio y práctica.
Entre las alternativas de alojamiento destacan el Alt Life (Dharamkot), Zostel Mcleodganj y Madpackers, que ofrecen buena conexión a Internet y espacios de coworking para viajeros y trabajadores remotos. Los monasterios y centros deMeditación conviven con un paisaje natural impresionante y una atmósfera de diálogo entre tradición y ciencia, que facilita una experiencia de aprendizaje integral.