En la cavidad oscura del pasillo del museo de la Universidad de Allahabad, una diosa de 10.000 años se sienta al revés sobre una piedra triangular con laminaciones concéntricas. Su forma, inscrita en un patrón de cinco triángulos que apuntan hacia abajo, emana poder y revela la esencia de Shakti, la Madre de Sanatana Hinduism: Baghor Kali. El hallazgo, realizado en 1982 por un equipo conjunto de Allahabad y Berkeley, situó a Baghor Kali como una de las manifestaciones más antiguas de la energía femenina divina en la región.
El claro hallazgo histórico describe una plataforma circular de arenisca bajo el nivel del suelo, con la piedra en el centro y un motivo laminado que se repite. Los autores Sharma y Clark, en Antiquity (1983), destacaron el patrón de laminaciones triangulares de colores que van desde amarillo-rojizo a marrón rojizo como una representación muy marcada. A partir de contextos arqueológicos y ethnográficos, se concluyó que la plataforma fue una construcción humana de cazadores-recolectores del Final del Paleolítico, entre 9000 y 8000 a. C.
El sitio Baghor-1 y su santuario vecino Kerai Ki Devi Mai revelan que la adoración de Shakti no fue una innovación reciente, sino una continuidad histórica. En Kerai Ki Devi Mai se hallaron plataformas elevadas y figuras, con una adoración que involucraba sindoor y coco; se dice que la diosa Mai es invocada por Kol y Baiga, pueblos con afiliación dravídica. La presencia de santuarios similares en Medhauli y otros lugares muestra una red de veneración al poder femenino que ha persistido durante milenios entre las comunidades locales y los habitantes regionales.
La diosa Baghor Kali es interpretada como una manifestación de Shakti, embodied en un símbolo para la energía femenina primaria. El patrón de cinco triángulos invertidos se identifica como una forma del yantra, o unidad geométrica de divinidad, que representa la creación nacida de la unión entre Shakti y Shiva. Esta idea se conecta con el Sri-Yantra, donde cinco triángulos invertidos se entrelazan con cuatro triángulos rectos y simbolizan la totalidad de la creación. Se le atribuye a Adi Shankaracharya la instalación de yantras en templos, subrayando la importancia de estas formas en la tradición hindú.
Baghor Kali, Kali Mai y la continuidad de la adoración femenina
El patrón de cinco triángulos invertidos en Baghor coincide con la representación de Shakti en su forma primordial. Los testigos del sitio señalan que la diosa protege a todos, otorga salud y prosperidad. En la región, la veneración a Kali y sus múltiples nombres -Mai, Kalika, Karika- se mantiene entre comunidades tribales y castas hindúes, incluyendo musulmanes que veneran la diosa a través de ofrendas de coco y sindoor. A lo largo de los siglos, Kali ha tomado formas diversas: desde Dakshina Kali (derecha) hasta Vama Kali (izquierda), con expresiones que varían entre benevolencia y ferocidad, y con Kali vinculada al ámbito de la muerte y la destrucción como a la purificación y liberación.
Las historias míticas de Kali son múltiples y se entrelazan con otras diosas y relatos teológicos. En el Devi Mahatmya, la diosa Durga toma la forma de Kali para vencer al demonio Raktabheeja, y en otros textos Kali aparece como una manifestación de la energía cósmica que transforma el dolor en liberación. En el marco de Shakta, Kali se sitúa como una figura que desafía estructuras patriarcales y representa una energía que trasciende la violencia para lograr la verdad y la liberación espiritual. La iconografía de Kali, con su lengua extendida, la corona de cabezas y las joyas, encarna tanto la destrucción como la protección y la maternidad divina.
Entre las festividades, Kali Puja (Shyama Puja) destaca como la celebración central en Diwali, con rituales nocturnos, ofrendas y pandales; Kali Chaudas y Maha Navami son otras conmemoraciones relevantes. En diversas regiones de la India, hay santuarios importantes como en Bhimakali (Himachal Pradesh) y Kalighat (Calcuta). Draupadi, esposa de los Pandavas, es considerada una encarnación de Kali en ciertos linajes y tradiciones, lo que ilustra la riqueza de las interpretaciones y la presencia continua de Kali en el imaginario popular.
La narrativa de Baghor Kali se enriquece con una cronología arqueo-astronómica de la civilización sanatana, que propone una continuidad desde el Rig Ved en fechas que superan los 22.000 años antes de nuestra era, hasta el Maurya, integrando sitios como Rakhigarhi, Dholavira y Lothal, y aportando evidencia genética y geológica que apoya la visión de una civilización antigua y dinámica. Este marco histórico ofrece un hilo conductor para entender cómo la veneración a la Madre Durga/Kali se mantiene vivo a lo largo de milenios, en un diálogo entre tradición oral, hallazgos arqueológicos y lecturas teóricas.
En el plano práctico, la identidad de Kali se ve reflejada en su iconografía: la diosa aparece a menudo sin vestiduras, con armas en cuatros manos y sosteniendo una cabeza cortada, señalando la destrucción del ego y de la ignorancia; el collar de cabezas simboliza las letras del alfabeto sánscrito y la fuente del sonido sagrado; la falda de brazos cortados representa el karma acumulado y su liberación. Su relación con Shiva, ya sea de pie sobre su pecho o en danza, simboliza la unión de energía dinámica (Shakti) y conciencia pura (Purusha), sin la cual el cosmos no podría manifestarse ni permanecer estable.
En síntesis, Baghor Kali no solo es una reliquia histórica, sino un testimonio vivo de la continuidad de la adoración de la energía femenina primordial en el subcontinente. A través de patrones geométricos, relatos mitológicos y festividades, la diosa Madre -Kali, Mai, Kalika- mantiene su voz en el presente como símbolo de poder, transformación y maternidad cósmica, recordando que la historia de Sanatana Dharma es una narrativa en expansión que abraza la diversidad de interpretaciones y prácticas.
