Tiziano Terzani y el Feng Shui: viaje, memoria y armonía en la Asia de ayer y hoy

Tiziano Terzani è stato per trent’anni corrispondente in Asia del Der Spiegel, ma non è mai stato il giornalista che prende le notizie di seconda mano, egli è stato un Giornalista, con la G maiuscola, quello che va dentro la notizia, che la osserva, la scruta, la esplora e poi la pubblica. Quel 1993 di viaggi lenti che lasciano più spazio all’osservazione e alla parola, dove il tempo e lo spazio riprendono tutto il loro valore, diventa una’occasione di godere del mondo da una prospettiva diversa e spesso ignorata. Si parla della Thailandia e del suo insensato scimmiottamento dell’Occidente, ma si parla anche di antiche tradizioni come quella delle donne giraffa in Birmania. Se parla dell’arte di divinazione, d’indovini e di superstizione: sia i thai che i birmani credono che il fato non sia ineluttabile, ossia credono che si possa cambiare, cosicché credono che la predizione di una disgrazia possa permettere a chi dovrebbe esserne colpito di evitarla, attraverso l’acquisto di meriti oppure facendo accadere qualcosa che è, in apparenza, simile alla disgrazia prevista e che perciò soddisfa - diciamo così - le esigenze del destino.

Feng-shui, superstizione d’origine cinese ma ancora molto popolare in tutta l’Asia, è un tema chiave. Esperti delle forze della natura vengono consultati da migliaia di persone e, su loro consiglio, cambiano la posizione dei mobili, i colori delle pareti in ufficio o la forma della porta di casa per propiziarsi la sorte. Persino i serissimi inglesi della Hong Kong Shanghai Bank, quando decisero di costruire la nuova sede di Hong Kong, per evitare grane con il feng-shui, ricorsero ad uno dei più famosi esperti della colonia; tantissimi particolari architettonici furono decisi da lui. Si parla della Malesia, dell’immigrazione cinese durante il colonialismo inglese, delle successive malsane divisioni di razza per contenere il potere dei cinesi e dei processi di islamizzazione.

In estas páginas, l’indovino mi disse, el libro su Terzani, y otras referencias se entrelazan para mostrar que la descripción de encuentros con adivinos y astrólogos se puede volver laboriosa si se repite sin cesar. Degni di nota sono il rilievo sull’occidentalizzazione della cultura orientale che spesso è selvaggia ed il contrasto tra paesi a sviluppo accelerato come la Thailandia e Singapore e quelli dove le tradizioni antiche e la cultura locale ancora tengono, come il Laos e la Birmania. Todo el relato está envuelto en una melancolía que nace del anhelo por las cosas perdidas y por la incertidumbre del futuro.

Feng Shui: principios, direcciones y armonía

Feng Shui significa literalmente viento y agua. La presencia de estos dos elementos en la tierra es indispensable y modela sus características. A partir de ellos, el Feng Shui busca la armonía del entorno doméstico en los elementos que lo componen: objetos de mobiliario, luces, plantas. Según esta filosofía milenaria, nada debe dejarse al azar en los espacios en los que vivimos. No es un simple estilo decorativo, ni una mera convención estética; es una forma de diálogo entre lo material y lo espiritual. Aunque no existe una doctrina unificada, existen varias escuelas que transmiten reglas a lo largo de los siglos. El Feng Shui está ligado al taoísmo y a la idea de alinear las acciones humanas con las fuerzas de la naturaleza.

La armonía depende del equilibrio entre Yin y Yang. En la distribución de una casa, ciertas direcciones se relacionan con aspectos vitales: la parte norte corresponde al agua, ideal para el descanso y la carrera, mientras la parte sur se asocia al fuego y al yang, a menudo elegida para la fachada o la entrada principal. El interior no debería presentar ángulos demasiado agudos que bloqueen la energía; si las paredes son blancas, conviene contrarrestarlas con objetos de colores oscuros. Colocar espejos en las paredes ayuda a contrarrestar energías negativas. Estos recursos, que pueden parecer meramente estéticos, forman parte de un lenguaje espiritual que busca conectar con lo profundo de la vida mediante objetos materiales.

La singularidad del Feng Shui radica en su objetivo de restablecer continuamente la armonía con la naturaleza. Para los chinos, todo debe estar en equilibrio; las enfermedades, desgracias o la mala suerte son consecuencia de desequilibrios. En ese sentido, el Feng Shui funciona como una ecología prefigurada: la naturaleza se conoce y se escucha para vivir en consonancia con sus flujos. En este marco, el libro y las conversaciones de Terzani sobre la orientación, la conducta y la creencia revelan una visión que no es irracional, sino un intento de entender la relación entre el mundo y el ser humano mediante prácticas que trascienden lo meramente utilitario.

Diálogos entre cultura, modernidad y tradición

La occidentalización de la cultura oriental aparece en las descripciones de Terzani como un proceso complejo, en el que la modernidad llega a Asia de manera ambigua: algunas sociedades adopta métodos de desarrollo acelerado mientras conservan tradiciones profundas. En este contexto, el Feng Shui no se reduce a una moda estética occidentalizada: es una parte de una visión del mundo que busca la armonía entre seres humanos y su entorno. Así, el interés por la astrología, la numerología y los rituales de protección revela una tradición viva que, aunque parezca superstición, propone una forma de entender el mundo y de influir en su curso mediante prácticas culturales y espirituales.

La autora Marta Bridi, que comparte este enfoque, describe Venezia como una ciudad de energía fuerte donde el Feng Shui y el taoismo ofrecen un marco para entender el espacio urbano y la conexión de las personas con la ciudad. En su visión, Venezia es una ciudad que invita al reconocimiento del propio corazón: “si estás aquí es porque tienes el corazón abierto” y la ciudad te retiene cuando estás predispuesto a escuchar. Ella practica y enseña diversas disciplinas, desde el yoga hasta la cerámica y la joyería, uniendo arte, espiritualidad y tradición para manifestar una autenticidad personal.

Conclusiones y reflexiones sobre el misterio y la ciencia

La superstición no es mera fantasía: detrás de la máscara del feng-shui y del destino leído a través del cuerpo y la fisiognomía, late una búsqueda de armonía perdida y un intento de reconectar con el cosmos. En las palabras de Terzani, la tradición china no se opone a la razón occidental; más bien propone una forma de conocimiento que integra el mundo natural y lo sagrado, y ese es un camino que la educación moderna puede valorar al explorar la naturaleza de la ciencia y su historia.

La lectura de indovini, astrologhi y outros sabios, dentro de un marco crítico y educativo, permite entender la distinción entre ciencia y pseudociencia, y brinda una oportunidad para enseñar sobre la naturaleza de la ciencia (NOS) en contextos culturales diversos. Así, el feng shui se presenta no solo como práctica decorativa, sino como un punto de encuentro entre culturas, historia y filosofía de la ciencia, un recordatorio de que el mundo es un entramado de saberes que merecen ser examinados con mente abierta y rigor crítico.

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