El training autógeno es una técnica de relajación basada en la concentración psíquica, propuesta por el neurólogo J. H. Schultz en los años treinta del siglo XX. Consiste en un entrenamiento gradual que busca que los efectos psicofísicos se generen por sí solos durante la práctica, mediante la repetición de fórmulas autógenas y la concentración pasiva sobre sensaciones corporales.
El entrenamiento autógeno es una técnica de relajamiento que se apoya en la autosugestión y en ejercicios de respiración y visualización. Su finalidad es lograr un estado de relajación profundo, con cambios fisiológicos como la reducción de la tensión muscular, la disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, y una mayor activación del sistema parasimpático.
¿Qué es exactamente el training autógeno?
Se puede definir como una técnica de concentración mental pasiva capaz de provocar modificaciones psicofisiológicas; el individuo aprende a inducir de forma autónoma un estado de relajación y bienestar mediante la práctica repetida. El término “autógeno” alude a que los efectos se generan a partir de uno mismo, sin necesidad de estímulos externos continuos. El training autógeno se sitúa entre las técnicas de relajación y ciertos aspectos de la autohipnosis, con diferencias en el mecanismo de inducción y en la actitud requerida.
Historia y fundamentos teóricos
J. H. Schultz desarrolló la técnica a partir de observaciones sobre la capacidad de inducir estados de autoinducción en pacientes entrenados en hipnosis. Publicó la primera edición de su obra en 1932, describiendo un método para aprender a inducir estados psicofísicos específicos mediante fórmulas y concentración pasiva. El entrenamiento se divide en dos grupos de ejercicios: ciclo inferior (somático) y ciclo superior (psíquico). El ciclo inferior comprende seis ejercicios: pesantez (tensión muscular), calor (vasodilatación), corazón, respiración, plexo solar y frente fresca. Los ejercicios superiores requieren dominio de las técnicas inferiores y permiten explorar contenidos psíquicos y símbolos con la guía de un terapeuta.
El objetivo práctico es favorecer modificaciones progresivas del tono muscular, la función vascular y el equilibrio neurovegetativo, conduciendo a un estado de conciencia más relajado y estable. En condiciones normales, el entrenamiento se emplea como técnica de relajación y de antiestrés, con aplicaciones en deporte, parto y procedimientos médicos, y con numerosas utilizaciones en psicología clínica y psiquiatría.
Cómo funciona y qué beneficios ofrece
La práctica regular induce una respuesta trofotrópica, con reducción de la activación neurovegetativa y aumento de la actividad parasimpática. Se observan frecuentemente menor tensión muscular, menor frecuencia cardíaca y presión arterial, menor secreción de sudor, y a veces mayor sincronización de la actividad eléctrica cerebral, junto con una reducción en el consumo de oxígeno. Aunque hay similitudes con otras técnicas de relajación, el mecanismo de inducción y la experiencia subjetiva pueden variar significativamente.
Entre los beneficios reportados se encuentran una reducción del estrés y la ansiedad, mejora de la calidad del sueño, y alivio de síntomas somáticos y psicosomáticos. El training autógeno se utiliza para mejorar la preparación psico-física de atletas, mujeres en parto, y pacientes en procedimientos quirúrgicos, así como en tratamientos de ciertas cefaleas, gastritis, asma y eczema, entre otros trastornos. Es especialmente útil para disminuir la excitación emocional que bloquea la acción y para recuperar energía durante momentos de tensión.
Modalidades, duración y entrenamiento
El entrenamiento típico se realiza en sesiones de 30 a 45 minutos, con la supervisión de un terapeuta certificado; la duración total para asentar la técnica suele oscilar entre cuatro y ocho meses. A medida que se avanza, algunas personas pueden incorporar variaciones personalizadas de los ejercicios y, una vez aprendido, el TA puede practicarse en casa, en el trabajo o en cualquier lugar, incluso con sesiones breves de 1-2 minutos para mantener la efectividad.
En la fase de aprendizaje, es fundamental mantener un ambiente tranquilo, sin estímulos perturbadores, en penumbra, con una temperatura agradable y ropa cómoda. Se evita la acción voluntaria o la imposición de esfuerzos; se usan fórmulas autógenas para inducir estados de relajación y se recomienda la guía de un profesional para asegurar una correcta aplicación.
Ejercicios y organización práctica
Los ejercicios del ciclo inferior (somático) son:
- Peso (pesantezza) - músculos esqueléticos; uso de fórmulas como “el brazo derecho es pesado”.
- Calor (calore) - vasculatura periférica; “el brazo derecho es cálido”.
- Corazón - ritmos y sensaciones cardiacas; “el corazón late tranquilo”.
- Respiración - sensación de respiración automática y calmada.
- Plexo solar - efectos digestivos y somáticos relacionados.
- Frente fresca - alivio y frescura en la frente para completar la experiencia.
El ciclo superior implica procesos psíquicos más profundos y debe ser guiado por psicoterapeutas. Su objetivo es el acceso a contenidos inconscientes y la exploración de imágenes o símbolos, con vistas a una regulación más amplia del estado emocional y cognitivo.
Seguridad, contraindicaciones y consideraciones actuales
El entrenamiento autógeno puede ser más exigente en tiempo y coste que otras técnicas de relajación breves, y presenta contraindicaciones psíquicas en ciertos trastornos de personalidad, psicosis o riesgo de decompensación. Se recomienda especialmente no utilizarlo si hay depresión severa o trastornos psicóticos sin supervisión profesional. En mujeres embarazadas pueden tomarse precauciones y adaptar ciertos ejercicios para evitar efectos sobre la circulación.
La evidencia científica demuestra beneficios en reducción del estrés y mejoras en bienestar, aunque la magnitud de algunos efectos puede variar entre individuos. En medicina y en psicología, se han documentado aplicaciones para afecciones psicosomáticas y dolores funcionales, así como para la mejora del rendimiento deportivo y la preparación para intervenciones médicas, con un grado de evidencia que varía según el tipo de estudio y ejercicio.
Aplicaciones y perspectivas actuales
Con la práctica constante, el TA ayuda a recuperar equilibrio psicofísico y a entrar en un estado de atención pasiva y aceptación de la experiencia corporal. Se ha descrito el concepto de “commutación autógena”, un cambio global que prolonga la relajación hacia una armonía interna. En el ámbito deportivo, se utiliza como pausa profiláctica entre esfuerzos para facilitar la recuperación y para reducir la ansiedad de rendimiento.
El entrenamiento autógeno, si se realiza adecuadamente, puede convertirse en una herramienta disponible en cualquier momento, apta para mejorar la calidad de vida y la salud general. Su aprendizaje suele requerir supervisión inicial para asegurar técnica y seguridad, tras lo cual se puede aplicar de forma autónoma en la vida diaria.

Que Es El Entrenamiento Autógeno De Schultz
En suma, el training autógeno es una técnica de relajación basada en la concentración pasiva y la autosugestión, con una trayectoria histórica clara y aplicaciones amplias en salud, deporte y manejo del estrés, que requiere aprendizaje guiado y práctica regular para obtener beneficios consistentes.