Las Upanishads y su interpretación en este mundo según Juan Mascaró

Las «Upanishads» son el súmmum, la culminación, el acmé de los Vedas, por lo que son el núcleo espiritual y textual del Advaita Vedanta, la Culminación de la Sabiduría A-Dual, de la Sabiduría Unitiva en la tradición hindú, que junto a los Brahma Sutras y el Bhagavad-Gītā, conforman el Prasthana Traya o el «triple fundamento» del Vedanta. Para este artículo nos centramos en las traducciones de Juan Mascaró Fornés (Santa Margalida, Mallorca, 1897 - Comberton, Cambridge, 1987), un peregrino extraordinario de las Sendas del Misterio. Traductor, escritor y profesor, poseía un conocimiento erudito y vivo de lenguas como el sánscrito o el pali, lo que le permitió traducir textos sagrados tan significativos como la antología de algunas de las Upanishads, el Dhammapada o la Bhagavad- Gītā.

La esencia de las Upanishads se despliega en un canto de síntesis entre filosofía y experiencia mística. II. Nos dice Christian Bobin que los niños, los ángeles y los perros son los amigos de los santos y de los sabios. ¡Quizás así sea! Ellos conocen, saborean y recuerdan el hilo de plata que les conduce al Sol Bienamado. En la tradición hindú, el Sanātana Dharma, la Ley o la Doctrina Perenne del Ser de la Realidad, las Upanishads son sin duda una semilla dorada dispuesta a florecer en las manos de todo Corazón atento. Antes de cualquier consideración histórica o teórica, quememos con el fuego de la absorción meditativa todos los conceptos, palabras y nociones que pueda albergar nuestro ser, para que nuestro Centro sea verdadera Visión. Palpemos este instante con los pulgares del Espíritu. Abolidos temporalmente los sentidos, trascendidos, ensanchados, purificados, puede revelarse el Sentido. ¿Quién soy «yo»? ¿Quiénes somos? Cuándo nos contemplamos en el espejo del Corazón, cuando miramos a los ojos de otro ser vivo, o abrimos el centro vivo de una flor, como un maṇḍala, o en el instante preciso en el que un gato asustadizo y febril nos mira, furtivamente, escondido en un mundo hostil, debajo de un coche, entre la cloaca y el acero, podemos preguntarnos: ¿Acaso alguna vez hemos intentado abrazar y ver en su pupila, en ese punto de eclosión, en ese eje de manifestación, en ese Centro Vivo del Cosmos y de Dios, el Fundamento de toda vida, el Ser de todos los seres, ¿la Vida de toda vida?

Los perros que erran en una ciudad polvorienta, los marginales, los olvidados, las manos tendidas en un desierto exterior, en este mundo de óxido y hueso… y también en las profundidades del Boscaje Vivo de los Orígenes. Esta sencilla enseñanza es, quizás, la esencia vibrante de las Upanishads, que nos muestran el camino a la Unidad del Espíritu y de todas sus manifestaciones, de todo cuanto existe. La Divina Luz increada y sin forma atraviesa las vidrieras de una catedral o el ramaje de un templo silvestre, de una catedral de roble; la Luz Originaria de Dios cobra forma en todas sus declinaciones sensibles, en todas las formas vivas, dotando y adquiriendo forma a través de la gramática de la Creación, en la «inmensa Biblioteca del Verbo Encarnado», como diría Louis Cattiaux en su Mensaje Reencontrado.

III. En resonancia con los escritos platónicos, las enseñanzas upanishádicas tienen una forma dialogada, que reflejan su origen oral y su florecimiento mediante la relación entre el maestro y el discípulo, religados en el Espíritu. Críticas -a la vez que complementarias e integradoras, como una continuación viva- con la religión sacrificial de los Vedas, las Upanishads suponen un movimiento de interiorización y espiritualización de lo Sagrado a través de la intuición mística, la poesía y la palabra filosófica. Los antiguos dioses védicos aparecen destilados y sintetizados en su Origen Común, Brahman, y en su reconocimiento e identificación con el Sí mismo individual, la manifestación del Absoluto como principio de individuación, el Ātman, chispa de lo Divino en todas las criaturas y fenómenos vivos. La sabiduría de estos diálogos sublimes constituye una sabiduría de la escucha radical, un canto Unitivo de reconocimiento de Dios en todo lo que existe. Al recorrer la Bhagavad-Gītā, el Canto del Bienamado, recordamos el canto del alfarero hindú, que precisamente es una enseñanza upanishádica: «Oh Corazón mío, sé como el eje de la Tierra, que se mueve, pero no varía».

Como en las fábulas taoístas y budistas, el artesano o la persona simple es, con frecuencia, un maestro o maestra camuflada, y, su arte, el Arte de Ver y Reconocer la propia Naturaleza Esencial. El Corazón es el Ātman, la chispa divina, el fuego luminoso de nuestra alma individual, y el eje de la Tierra, la Fuente de Todo, Brahman, el Ser de todos los seres, es decir, Dios, una expresión del Fuego Primigenio. Alineados, reconocidos, entrelazados, conforman la Gran Sinfonía de la Realidad, la harmonía entre el microcosmos y el macrocosmos. En este sentido, las Upanishads son el súmmum, la culminación, el acmé de los Vedas, por lo que son el núcleo espiritual y textual del Advaita Vedanta, la Culminación de la Sabiduría A-Dual, de la Sabiduría Unitiva en la tradición hindú, que junto a los Brahma Sutras y el Bhagavad-Gītā, conforman el Prasthana Traya o el «triple fundamento» del Vedanta. “Las Upanishads son la fuente textual primordial para conocer la profunda metafísica del hinduismo; son su corazón y esencia mismos. En ellas encontramos diferentes intuiciones sublimes sobre la Realidad Suprema. Las Upanishads siempre manifiestan que esta Realidad no es otra cosa que la propia esencia del ser humano. La tradición védica contiene diferentes niveles de enseñanzas para satisfacer las diversas necesidades de las tipologías de búsqueda… En este contexto se pueden dividir los Vedas en tres secciones según el énfasis y el enfoque de su contenido. El karma kanda, que trata de los rituales y se dirige a aquellos individuos que buscan beneficios en un ámbito mundano o relativo, ya que los Vedas no obvian este aspecto de la experiencia humana; el upasana kanda, integrado en su mayor parte por contemplaciones y meditaciones; y, finalmente el jñana kanda, que expone el conocimiento sutil del atman-Brahman, el conocimiento del Absoluto, del ser de todo, de la Realidad Suprema. El jñana kanda es la parte de los Vedas integrada por las Upanishads.

Pero antes de ser texto, la Palabra fue Himno, Canto, Sonido, Vibración. Fue OM ॐ, la Sílaba Sagrada que todo lo inunda de la dicha paradójica de lo Divino. IV. Juan Mascaró Fornés (Santa Margalida, Mallorca, 1897 - Comberton, Cambridge, 1987) fue un peregrino extraordinario de las Sendas del Misterio. Traductor, escritor y profesor, poseía un conocimiento erudito y vivo de lenguas como el sánscrito o el pali, ofreciéndonos traducciones de referencia de textos sagrados tan significativos como la antología de algunas de las Upanishads más importantes que nos ocupan como del Dhammapada o la Bhagavad- Gītā. Con la voz de un sabio, de un poeta, Mascaró nos ofrece, en su traducción de algunas de las principales Upanishads, el néctar vivo de la Sabiduría del Advaita Vedanta, lo que le valió, en 1938, el elogio nada negligible del gran poeta y sabio bengalí Gurudev Rabindranath Tagore, que afirmó lo siguiente: «Su traducción me da una gran alegría, pues posee ese lenguaje sumamente sensible que me acerca a la voz interior de nuestros sabios».

ilustracion upanishads y Mascaró traducciones

Al que dedicó, junto a su profesora y benefactora Millicent Mackenzie, la edición revisada: «Al Espíritu de Rabindranath Tagore (1861-1941)». Y así recordamos, quizás, la Religión Primera y Última del ser humano; el canto, la alabanza y la visión de la Unidad. Mascaró también fue maestro de sánscrito del gran filósofo, místico y teólogo indo-catalán Raimon Panikkar -que tras la vivencia prolongada de la espiritualidad hindú nos regalaría su monumental «La Experiencia Védica», The Vedic Experience: Mantramaňjarī (An Anthology of the Vedas for Modern Man and Contemporary Celebration), publicada originariamente en 1977, que aún hoy es estudiado, incluso en la India. También inspiró a almas sensibles como George Harrison a escribir la canción The Inner Light, al que recomendó hacer una canción sobre el Tao. Harrison musicó el capítulo 47 del Libro del Tao, con influencia de la música india, cuyo contenido concuerda perfectamente con las enseñanzas del Advaida Vedanta. Una de sus grandes obras, en la línea de The Perennial Philosophy (1947) de Aldous Huxley -con el cual floreció una admiración mutua por su espíritu universalista y su visión común de la unidad trascendente de las tradiciones religiosas de la humanidad-, es Lamps of Fire. The Spirit of Religions (1961), obra antológica que alberga y reúne algunas de las voces más bellas y vibrantes de los grandes santos, sabios y místicos de todos los tiempos y de la gran comunidad del Espíritu.

retrato de Mascaró y notas sobre Tagore

Como nos recuerda Panikkar y afirmó el «príncipe de los advaitines», Ādi Śaṅkarācārya: «El ser humano está en peregrinación hacia su propio Ātman», hacia su propia esencia. En el siglo XX, el eco de la sabiduría A-Dual prevaleció en las enseñanzas de Ramana Maharshi: «Aquello que nos impulsa a realizar el peregrinaje es el destino del peregrinaje», o como escribió el mismo Mascaró para su epitafio: «Venimos de Dios, vivimos en Dios y vamos a Dios». El ser humano es el tao en movimiento hacia el Tao. El joven Joan Mascaró durante su estancia en Ceylán. «Entre los textos sagrados del pasado, los Upanishads verdaderamente pueden ser considerados los Himalayas del Alma». Con estas palabras Mascaró invita a adentrarnos en manifestaciones del Espíritu de todos los tiempos. ¿Fuiste y eres llama trémula en las manos de Dios? ¿Fue la Voz sin Nombre la que te guio a ti y a tu hijo en el campo sin senderos hacia la Fuente Viva?

El Sabio y el Niño, siempre indisociables. Graduado en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra, con un Máster en Estudios Asiáticos, actualmente realiza una tesis doctoral sobre Budismo Zen, Mística Cristiana y las modalidades de la experiencia contemplativa a través del arte, la poesía y la práctica meditativa. Es cinturón negro tercer dang en Artes Marciales Vietnamitas Tradicionales y Técnicas Energéticas, miembro de la Escuela del Fénix de Viet Vo Dao Tradicional, el Institut Phuong Hoang (Hanoi-Rennes), fundado por el Maestro Nguyen Tien, al que debe su tercer nombre y el aprendizaje, junto a su madre y a su padre, de la Filosofía y de las Artes Taoístas del Cuerpo. Ha ganado una beca del Ministerio de Educación y Formación por su proyecto de investigación “Ascesis y simbolismo: de la imagen al gesto” bajo la supervisión de Raquel Bouso, centrándose en el estudio del símbolo, la cosmología y la tradición sino-vietnamita. Es profesor de Historia y Filosofía de las Religiones en la Casa Elizalde de Barcelona, donde ofrece el curso “Rostres del Sagrat”, un recorrido poético, intercultural e interreligioso por algunas de las grandes tradiciones de la humanidad desde una perspectiva secular y no confesional abierta a la experiencia mística. Es colaborador habitual de la revista digital Arsgravis. Como autor ha publicado diversos libros que oscilan entre la pintura, la gestualidad, la poesía, el ensayo y la creación gráfica, enraizados en las vanguardias artísticas y el arte sagrado, entre ellos: Les Ténèbres des Arbres (2016), La Cathédrale de Chêne (2016), Savoir Nocturne (2017), El mundo manifestado/Le monde manifesté (2018), Arte como metafísica (2020), …I en el cim, no-res: Raimon Panikkar i la receptivitat creadora, una vocació de l’obertura fonamental (2023).

Panikkar y Mascaró en conversación

The Upaniṣads are ancient texts from India that were composed orally in Sanskrit between about 700 B.C.E. and 300 B.C.E. There are thirteen major Upaniṣads, many of which were likely composed by multiple authors and are comprised of a variety of styles. As part of a larger group of texts, known as the Vedas, the Upaniṣads were composed in a ritual context, yet they mark the beginning of a reasoned enquiry into a number of perennial philosophical questions concerning the nature of being, the nature of the self, the foundation of life, what happens to the self at the time of death, the good life, and ways of interacting with others. As such, the Upaniṣads are often considered to be the fountainhead of the subsequent rich and varied philosophical tradition in India. The Upaniṣads contain some of the oldest discussions about key philosophical terms such as ātman (the self), brahman (ultimate reality), karma, and yoga, as well as saṃsāra (worldly existence), mokṣa (enlightenment), puruṣa (person), and prakṛti (nature)-all of which would continue to be central to the philosophical vocabulary of later traditions.

diagrama de conceptos Upanishads

1. a. The Upaniṣads are the fourth and final section of a larger group of texts called the Vedas. There are four different collections of Vedic texts, the Ṛgveda, Yajurveda, Sāmaveda, and Atharvaveda, with each of these collections containing four different layers of textual material: the Saṃhitās, Brāhmaṇas, Āraṇyakas, and Upaniṣads. Although each of these textual layers has a variety of orientations, the Saṃhitās are known to be largely comprised of hymns praising gods and the Brāhmaṇas are mostly concerned with describing and explaining Vedic rituals. The Vedic Upaniṣads are widely recognized as being composed during two chronological stages. The texts of the first period, which would include the Bṛhadāraṇyaka (BU), Chāndogya (CU), Taittirīya (TU), Aitareya (AU) and Kauṣītakī (KsU), are generally dated between 700 and 500 B.C.E., and are considered to predate the emergence of the so-called heterodox traditions, such as the Buddhists, Jains, and Ājīvikas. Scholarly consensus dates the second stage of Vedic Upaniṣads, which includes the Kena (KeU), Kaṭha (KaU), Īśā (IU), Śvetāśvatara (SU), Praśna (PU), Muṇḍaka (MuU), Māṇḍūkya (MaU), and Maitrī (MtU), between 300-100 B.C.E. (Olivelle 1998: 12-13).

2. Despite their significant contribution to subsequent Indian philosophical traditions, there has been disagreement about whether or not the Upaniṣads themselves constitute philosophy. Much of this debate depends, of course, on how one defines philosophy. A recurring argument as to why the Upaniṣads might not be considered philosophy is because they do not contain a unified or a systematic position. This, however, largely reflects the composite and fragmented nature of the texts. Rather than being characterized as unsystematic, the diversity of teachings can be better understood when considering the fact that different texts were composed within the context of separate and often competing scholarly traditions or schools (śākhas).

3. One of the most widely discussed topics throughout both the early and late Upaniṣads is the self (âtman). The word “âtman” is a reflexive pronoun, likely derived from √an (to breathe). Even in the Ṛgveda (c.1200 B.C.E.), the earliest textual source from ancient India, ātman had already a wide range of lexical meanings, including ‘breath’, ‘spirit’, and ‘body’.

4. Perhaps the most famous teaching of the self, the identification of ātman and brahman, is delivered by Śāṇḍilya in the Chāndogya Upaniṣad. Although Śāṇḍilya’s teaching of ātman and brahman is often considered the central doctrine of the Upaniṣads, it is important to remember that this is not the only characterization either of the self or of ultimate reality. While some teachers, such as Yājñavalkya, also equate ātman with brahman (BU 4.4.5), others, such as Uddālaka Āruṇi, do not make this identification.

El Upanishad Mandukya se presenta a continuación en el marco de la exploración del mantra OM, que resume de manera mística la totalidad del Ser. Todo cuanto es percibido en el pasado, presente y futuro no es más que OM. Este ser ´ātman´ (mi propio ser) es Brahman. OM es “todo esto” - 1. El universo entero, pasado, presente y futuro. Y también 2. ¿En el séptimo Cielo? No. Tu existes, ¿verdad? Y lo sabes directamente, porque sí, sin ninguna duda, porque eres tú, tu propia existencia, ¿verdad? Maha-vakya grándes es toda frase, esté donde esté, que te dice que tú eres Tú y nada más, que tu Ser no es sino el Ser.

Despertar a la verdad de Upanishads es comprender que el Espíritu solo puede llegar a conocerse mediante una unión con él, y no a través del mero aprendizaje. El espíritu de los Upanishads es el Espíritu del Universo. Brahman, Dios mismo, es el espíritu subyacente. El cristiano debe sentir que Brahman es Dios, y el hindú debe sentir que Dios es Brahman. En este marco, la realidad de Dios no se agota en el pensamiento racional, sino que se experimenta en estados de consciencia gozosa más allá de la consciencia ordinaria. La voz callada de lo Eterno susurra sus melodías sempiternas y el Eterno no puede captarse con los sentidos efímeros.

El espíritu de Upanishads se manifiesta en la unión del microcosmos y el macrocosmos, en la idea de que Brahman es inmanente y trascendente, presente en todo y fuera de todo. La pregunta por el mal, la finalidad de la creación y el destino del alma se resuelven en la visión de una ley de evolución y de karma: somos artífices de nuestro destino, y la liberación llega cuando el sí mismo inferior se disipa en el Sí mismo superior. En este viaje, la música interna de la vida y la experiencia contemplativa se vuelven puente hacia la iluminación.

Esta riqueza de las Upanishads, unida a la labor de Mascaró y a la influencia de maestros como Panikkar y Ramana Maharshi, convoca a un camino de experiencia directa, de lectura interior y de apertura a la Unidad. En palabras de Mascaró, las Upanishads muestran que el Ser de todo está dentro de cada ser y que la verdadera sabiduría es escuchar y contemplar, más que acumular conceptos. OM y la enseñanza de los maha-vakyas invitan a reconocer que uno es Brahman y que la búsqueda de la Verdad es, en última instancia, la peregrinación hacia el propio Ātman.

En resumen, las Upanishads, según Mascaró, son una invitación a vivir la unidad entre Ser y Cosmos, a entender que la experiencia de lo Divino no es outside sino dentro de nosotros. Su interpretación subraya la importancia de la contemplación, la humildad del estudiante y la apertura del corazón a una Sabiduría que trasciende las palabras y se realiza en la presencia. OM es la llave que abre la puerta, y el camino hacia la liberación pasa por la experiencia directa del Ser.

  1. Las Upanishads como núcleo del Vedanta y su trayectoria histórica
  2. La naturaleza del ātman y su relación con Brahman
  3. La función del karma y la posibilidad de mokṣa
  4. La figura de Mascaró y su aporte a la traducción y divulgación

Notas finales sobre la interpretación de Mascaró

El trabajo de Mascaró no es solo traducción: es una invitación a vivir la experiencia del Ser a través del lenguaje sensitivo y poético que conecta con tradiciones contemplativas de todo el mundo. Su enfoque resalta la continuidad entre la tradición védica y corrientes espirituales modernas, como la obra de Panikkar y las resonancias con la música y la poesía universal.

Upanishads: El Principio Último del Universo (Audio Podcast)

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