La oración en el Buddhismo: práctica, objetivos y símbolos como las ruedas de oración

Alcuni dei più antichi reperti letterari sopravvissuti della civiltà umana riguardano la preghiera, dagli inni dei templi sumeri agli antichi incantesimi egizi agli dei, e oggi tutte le principali religioni del mondo hanno qualche elemento di preghiera. Cristiani, musulmani ed ebrei pregano Dio, mientras los indú tienen una ampia elección de deidades a las que dirigirse. La práctica de la oración en el Buddhismo se sitúa en un terreno distinto, pues se enmarca dentro de una religión no teísta en la que no hay un creador omnipotente al que pedir milagros o favores.

Dal punto di vista buddhista, podemos raggiungere este objetivo siguiendo la pura moralità e l'etica. ¿Qué piden y a quién rezan las personas que vemos postrarse ante estatuas, ofrecer incienso en los templos y recitar versos en las salas? En el Budismo, rezamos a los Buda y bodhisattvas para obtener inspiración y la fuerza para trabajar en nosotros mismos y así crear las causas de nuestra propia felicidad, además de poder beneficiar a los demás lo máximo posible.

Una práctica bien conocida es la oración en siete ramas, que contiene la esencia de todo el sendero budista. La primera parte de la oración es la reverencia: nos postramos ante los Buda en señal de respeto por todo lo que representan: compasión, amor y sabiduría. Entonces hacemos ofrendas. Muchos budistas ofrecen cuencos de agua, pero el objeto en sí no es lo crucial. En tercer lugar, reconocemos nuestras deficiencias y errores, tal vez pereza o egoísmo, y a veces actuamos de forma destructiva. Lo admitimos, nos arrepentimos y seguimos adelante con una determinación firme de no repetir los mismos errores. Luego nos alegramos, pensamos en las cosas buenas que hemos logrado y en el increíble trabajo constructivo realizado por otros. Oramos para que los maestros permanezcan con nosotros. Finalmente llega la parte más importante: la dedicación.

Como se puede ver, el objetivo del Budismo no es que algún ser externo caiga del cielo para salvarnos de todos nuestros problemas. “You can lead a horse to water, but you can’t make it drink” simboliza esta idea: externamente el Budismo puede exhibir ornamentos y rituales de oración, pero la intención no es pedir a otro ser que nos ayude en nuestra vida cotidiana.

El apodo tibetano de Padmasambhava es Guru Rinpoche, el ‘Maestro Precioso’: Él encarna el principio mismo del Maestro, un principio que es el corazón del Budismo Vajrayana y su práctica fortalece la conexión con el propio Lama. Padmasambhava fue una de las grandes figuras de maestros indios que contribuyeron de forma fundamental a la difusión del Budismo tantrico en Tíbet, en el siglo VIII. La Oración en Siete Versos es una oración poderosa y llena de bendiciones que se recita para Guru Rinpoche y también para otros Buda; por estas cualidades es conocida como “Los Siete Versos Indestructibles” o “Los Siete Versos del Vajra”.

La historia de la Oración en Siete Versos es muy rica: la oración en sí misma tiene significados a niveles externo, interno y secreto, y encierra todas las bendiciones de los Tres Tiempos. La práctica de la oración incluye elementos como la rotación de ruedas de oración (mani), que difunde las bendiciones contenidas en las oraciones tanto dentro como fuera del objeto giratorio, influyendo positivamente en el entorno. La rueda de la oración (mani chöskor) se refiere a la expresión budista “girar la rueda del Dharma” −la rueda de la enseñanza y de los ciclos de la vida.

La preghiera en sette rami rappresenta una forma de culto que puede ser parte de la experiencia religiosa tanto individual como comunitaria, y se relaciona con la idea de cultivar la relación con lo sagrado sin exigir necesariamente una intervención externa. Dentro de diversas culturas consideradas primitivas, la oración se realiza mediante gestos, danzas y fórmulas devocionales que expresan una voluntad explícita de obtener algo del destinatario trascendente: fertilidad, protección, lluvia, curación, entre otros. Este objetivo concreto se halla en las oraciones de cualquier religión, antigua o moderna.

Interpretar la oración exclusivamente como petición impetrativa sería limitar una experiencia que también puede ser una vía de unión con lo divino, más allá del deseo o la voluntad humana. Cada plegaria es, en cierto sentido, interesada; lo que marca la diferencia es el objeto de ese interés: puede buscar una salvación relativa en este mundo o una salvación absoluta ultramundana. En religiones que buscan la salvación absoluta -como el budismo, el judaísmo y el cristianismo- la oración se vincula a la realización espiritual. Pero su progreso no siempre coincide con la elevación intelectual del devoto ni con la interiorización total del acto orante; por ejemplo, los recuentos de oraciones escritas en rodillos para el lamaismo tibetano muestran cómo la repetición continua mantiene viva la plegaria, aun cuando su interpretación racional pueda ser debatida.

Es cierto que prácticas repetitivas, como el rosario católico, se acompañan de una apertura hacia lo divino en quien las realiza. Sin embargo, el acto ritual continúa teniendo valor por sí mismo y constituye una forma válida de oración. En conjunto, la oración budista puede entenderse no solo como un acto de pedir, sino como una práctica que fortalece la ética, la compasión y la vocación de trabajar en uno mismo para generar felicidad y beneficio para otros.

  1. Prosternación por respeto a la compasión, el amor y la sabiduría.
  2. Ofrendas, como cuencos de agua, cuyo objeto no es lo esencial.
  3. Reconocer defectos y errores, arrepentirse y determinar no repetirlos.
  4. Apreciar las cualidades propias y las obras de otros, con alegría.
  5. Orar para que los maestros permanezcan y guíen el camino.
  6. La dedicación, paso culminante que enfatiza el compromiso con el despertar de todos los seres.
  7. La finalidad última es cultivar la responsabilidad personal para generar causas de felicidad y beneficiar a los demás.

A modo de síntesis, la oración en el Budismo no busca una intervención externa para solventar las dificultades, sino que sirve como apoyo para cultivar la ética, la autodisciplina y la aspiración a la liberación, mientras se practica la compasión activa hacia todos los seres. La interacción entre símbolos, prácticas rituales y la intención de transformación personal constituye el corazón de la experiencia orante budista.

rueda de oración budista y simbolos

LA RUEDA DE ORACION. LAMA ZOPA RINPOCHE

tags: #buddhismo #preghiera #rulli