El Buddha del Mar: la era dorada de la noche madrileña que se apaga

La discoteca de las 'celebrities', Buddha del Mar, brindó ayer su último vals. La sala de fiestas madrileña, últimamente llamada OH! Madrid, cerró ayer sus puertas para siempre después de veinte años de funcionamiento; un tiempo que ha generado numerosos ríos de tinta en las revistas del papel cuché que siempre trasladaban allí a paparazzis dispuestos a captar instantáneas exclusivas.

La "persecución" del Ayuntamiento de Madrid contra los locales nocturnos tras la tragedia del Madrid Arena y la caída de consumidores debido a la subida del IVA han terminado, según los ex trabajadores de la sala, por darle la puntilla al que fue "el segundo hogar" de futbolistas del Real Madrid como Guti o Sergio Ramos y de otros vips como Fonsi Nieto, que solía pinchar allí.

Los hermanos Lozano, responsables del negocio, se han visto obligados a entregar las llaves del local porque llevaban ya varios meses sin poder afrontar los altos gastos de alquiler del recinto propiedad de los antiguos dueños del restaurante italiano La Pérgola.

Pepe, Ángel y Luis Lozano llevaban tiempo reclamando al Ayuntamiento de Madrid, al igual que los propietarios de las principales discotecas de la capital, que adaptase los aforos legales a las capacidades reales de los locales, una petición que sigue siendo desoída por parte del gabinete de Ana Botella para malestar del gremio nocturno.

Cabe recordar que Cris Lozano, ex marido de Jaqueline de la Vega que estuvo trabajando hasta hace unos meses en la sala, fue el gran artífice de que Buddha del Mar se convirtiese en el epicentro de los famosos durante años. Su sobrino, Óscar Lozano, conocido por sus estrambóticas americanas, fue el encargado de la sala de fiestas hasta hace unos meses cuando decidió poner rumbo a la República Dominicana donde tiene un pequeño restaurante.

El local, que también contaba con un elitista restaurante thai, se convirtió en la segunda residencia de decenas de futbolistas del Real Madrid y en el quebradero de cabeza de sus entrenadores, que veían cómo la magia de la sala y de sus despampanantes chicas de imagen volvían locos a sus jugadores. Éstos solían esconderse en el reservado vip donde estaba prácticamente garantizada su intimidad gracias a sus cortinas y a los humos que desprendían sus famosas y olorosas cachimbas.

Por ejemplo, Guti conoció allí a Arantxa de Benito y otros como Sergio Ramos montaban sus fiestas después de las victorias (o derrotas...). De hecho, los jugadores de La Roja celebraron la consecución del Mundial de Sudáfrica en la discoteca en una fiesta donde no faltó el champán francés. Otras personalidades del mundo del corazón como Belén Esteban también solían organziar sus cumpleaños en la mítica discoteca.

Con la caída de Buddha del Mar (recientemente llamado OH Madrid!), los hermanos Lozano, que mantendrán el local Coyote Lounge en Madrid, pierden un enorme espacio en la noche madrileña, ahora controlada por un puñado de empresarios debido al cierre de numerosos establecimientos a consecuencia de la presión del Ayuntamiento sobre los hosteleros nocturnos tras el fatídico caso del Madrid Arena.

Algunos de los ya ex trabajadores de la sala de fiestas responsabilizan directamente a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, del traumático cierre. "Después del Madrid Arena no han parado de perseguirnos a nosotros y al resto de salas de Madrid para lavar su imagen y así era imposible seguir trabajando", expresa un antiguo empleado del local. El futuro del local donde se ubicaba Buddha del Mar es toda una incógnita.

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Factores que marcaron el cierre y su impacto en la noche madrileña

  1. Presión administrativa y cambios en la regulación de aforos, que afectaron a la viabilidad de locales con grandes capacidades.
  2. Incrementos de costes de alquiler y rivalidad entre propietarios de espacios nocturnos en Barcelona y Madrid, que aceleraron cierres.
  3. Caída de la demanda por la crisis económica y la subida de impuestos, que redujo la afluencia de público.

El cierre de Buddha del Mar no sólo marca la pérdida de un local histórico, sino también el abandono de una etapa de la noche madrileña que vinculaba glamour, fútbol y celebridades. En paralelo, otros locales cercanos se adaptaron o cerraron, redefiniendo un paisaje nocturno que hoy es una mezcla de nuevos empresarios y de recintos con larga trayectoria, intentando sobrevivir a una regulación más estricta y a una competencia feroz.

La identidad de la discoteca quedó marcada por momentos televisivos y crónicas de revistas de entretenimiento, que describían el ambiente selecto, las fiestas temáticas y la presencia de figuras mediáticas que convertían cada noche en una historia para la prensa rosa. La nostalgia por décadas de encuentros, música y exclusividad persiste entre ex trabajadores y clientes habituales, que recuerdan las tardes de cócteles, las bocinas y el brillo de las cortinas y humos de las salas VIP.

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El local que albergó a futbolistas del Real Madrid y a otros famosos ha dejado un vacío en el mapa nocturno de la capital, que ahora se reorganiza bajo nuevas gestiones y proyectos. Aunque el mantenimiento de otro local, Coyote Lounge, continúa, la desaparición de Buddha del Mar simboliza el fin de una era marcada por un lujo accesible para un círculo restringido y por una dinámica de ocio que ya no es la norma.

Perspectivas y memoria colectiva

Las declaraciones de ex trabajadores manifiestan una sensación de resignación ante la situación vivida y, a la vez, una memoria viva de una época de esplendor y exclusividad que dejó huella en la cultura popular de la ciudad. La historia de Buddha del Mar se mezcla con la de una Madrid nocturna que ha cambiado y que, a pesar de las pérdidas, continúa evolucionando hacia nuevos ritmos y formatos de experiencia nocturna.

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