Mascaras de la falsa espiritualidad y su impacto en la vida cotidiana

Existe una “humildad de pensamiento” aparente, que responde a lo que le apetece al hombre. Esa “humildad de pensamiento” que el hombre se confecciona a sí mismo está constituida por toda clase de ardides con los que la soberbia humana se esmera en obtener la honra de un mundo ciego, un mundo que ama lo que es suyo, un mundo que exalta el vicio cuando se coloca la máscara de la virtud, un mundo que odia la virtud cuando esta lo mira a los ojos con su santa simplicidad, su santa e inamovible sumisión al Evangelio. (Traducido de: Sfântul Ignatie Briancianinov, Despre înșelare, traducere de Adrian y Xenia Tănăsescu- Vlas, Editura Schitul românesc Lacu, Sfântul Munte Athos, pp. Este Purim, quítate las cuatro máscaras y disfruta de la alegría verdadera.)

Por un día, simulemos no tener estrés, dolor ni confusión. Simulemos que podemos ver a través de las ilusiones y enderezar este retorcido mundo. Por un día simulemos que podemos tener paz sin luchar, reír sin burlar, tomar vino sin límites.

< h2>Señales y máscaras centrales de la falsa espiritualidad

1. Máscara de auto-confinamiento: No queremos necesitar cosas. No queremos ser dependientes. Y en ocasiones, ni siquiera queremos conectarnos con los demás porque tenemos miedo de resultar heridos. Pero Dios nos creó con un profundo anhelo espiritual de conectarnos con los demás. Entonces, envía mishlóaj manot que muestren que te importa. Envíaselos a personas con las que aún no te hayas conectado o que te hayan herido en el pasado.

2. En Purim, dejemos el teléfono y posterguemos los mandados para otro día. Enfoquémonos en ser, en trascender los límites de nuestros días normales. En ir más allá de nuestras distracciones mundanas sentándonos a una comida festiva de Purim con familia y amigos. Come comida deliciosa. Ten conversaciones profundas.

3. Máscara de materialismo: En ocasiones quedamos atrapados en el materialismo de nuestra vida. Utilizamos máscaras que sólo se identifican con nuestro cuerpo, con las superficies, con los objetos de nuestra vida. Así, se angosta nuestra visión y se bloquea nuestro camino. Come chocolate, bebe vino, ponte un disfraz divertido y quítate la máscara del materialismo reconociendo que Dios nos da cada uno de esos placeres para que nos conectemos con Él y para crear bondad y gratitud en nuestra vida. Date cuenta que tenemos un canal para elevar nuestra alma diciendo bendiciones por lo que comemos.

4. Máscara de duda: En ocasiones la vida tiene tantas incertidumbres y desafíos. Tantas partes de nuestra vida parecen no tener sentido. Caminamos utilizando máscaras de duda. En Purim, escucha el Libro de Ester. Estúdialo y ve la profundidad y la forma en que Dios planeó cada simple y pequeño detalle. Cómo puso a cada persona en el lugar exacto, en el momento exacto en que necesitaba estar allí. Cómo organizó nuestra salvación antes de nuestra caída. Cómo se ocultó detrás de la historia, pero reveló Su bondad y amor por nosotros al final.

Por un día, trabajemos para ver cómo todo lo que parece casual fue, en realidad, elegido para nosotros con gran cuidado. Cómo algo que parecía tan doloroso en un momento, nos condujo a un lugar al que jamás hubiéramos llegado de otro modo.

¿Falsa espiritualidad o espiritualidad verdadera?

En este artículo, quiero mostrarte 10 síntomas de falsa espiritualidad.

  1. Te gusta mucho decir que eres espiritual. Por tanto, a una persona espiritual le trae sin cuidado definirse como tal, o que los demás piensen que es o no espiritual. Por ende, si éste es tu caso, no eres espiritual, tienes un ego basado en la espiritualidad.
  2. La espiritualidad no entiende de jerarquías, puesto que, en realidad, todos somos uno, una sola unidad. La falsa espiritualidad te hace sentir superior a los demás.
  3. Por ese motivo, intentas estar con personas o grupos espirituales.
  4. Practicas yoga, meditas 2 veces al día, haces chi kung… o realizas cualquier otra disciplina relacionada con lo espiritual. ¿Por qué? Porque necesitas reconocimiento y aprobación externa. Eso refuerza tu identidad, y construye un ego basado en la espirtualidad y el postureo. Te encanta subir a las redes sociales lo espiritual que eres.
  5. Por ese motivo, no te gusta la discriminación, ni nada que agreda el medioambiente.
  6. La gente que reprime su parte violenta en público, suele ser agresiva en la intimidad con su pareja, o sus hijos. Aquellos que reprimen su sexualidad, acaban convirtiéndose en pervertidos, o en cosas mucho peores. Un consejo: no te fíes de las personas que quieren mostrarse como iluminadas y en permanente “buen rollo”.
  7. Participas compulsivamente en actividades de tipo espiritual, ¡eres un crack!
  8. Desgraciadamente, al cumplir con los puntos anteriores, es muy posible que aún no estés preparado para ello. Como es natural, antes de ayudar a otro, eres tú quien tiene que estar medianamente bien.
  9. Obviamente, sus carencias personales les llevan a tener actitudes con las que es muy difícil lidiar: se enfadan y se ofenden muy fácilmente, y muestran traumas o conflictos internos sin resolver.
  10. ¡Debes estar furioso! Lógicamente. Es normal que te enfades. Pero si tu espiritualidad fuera verdadera, todo esto te importaría un carajo.

La falsa espiritualidad se muestra cuando se busca proyectar una imagen perfecta en público y se ocultan motivaciones oscuras. Esto se ejemplifica con máscaras de perfección en conversaciones, redes y relaciones, que buscan esconder defectos y debilidades reales.

Desarrollo espiritual, desarrollo psíquico y incongruencias sociales

La diferencia entre desarrollo espiritual y desarrollo psíquico es fundamental. Guénon señala la confusión entre psiquismo y espiritualidad, y Ken Wilber describe cuatro fases del desarrollo espiritual: la creencia, la fe, la experiencia directa y la adaptación permanente.

La espiritualidad auténtica es una experiencia de unidad y práctica diaria del Espíritu. El desarrollo psíquico involucra el sexto sentido y poderes psíquicos, que pueden confundirse con lo espiritual cuando se buscan poderes para reconocimiento externo. Es clave distinguir entre herramientas usadas por maestros y el camino realmente interior.

El amor y el temor son las dos emociones primarias. El temor contrae y la humildad, el amor expande y une. Cambiar de perspectiva implica escuchar al interior y hacer del evangelio la brújula personal, no la aprobación externa.

Conclusión solicitada por el lector

La vida espiritual auténtica no necesita máscaras ni luces externas; se apoya en la experiencia directa, la responsabilidad personal y la colaboración con otros sin pretender ser superior. El camino verdadero requiere contemplar a Dios, comprender el evangelio y dejar que la propia transformación interior hable más que cualquier exhibición externa.

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¿Vives con máscaras? ¡Mira una historia que te transformará!

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