La iniciativa, organizada por Max Archetti, maestro y director técnico de la Officina del Ben Essere, reúne cada miércoles en un día impar para una sesión de tambor chamánico en la sede de via Fermi, 52/A, Curno, de 20:30 a 22:00. La reserva es recomendable: para información contactar a Max Archetti (cel. 3382677703).
Quién guía y qué experiencia aporta
El maestro Max Archetti, operador de técnicas complementarias de la medicina tradicional china (MTC) y buscador de medicina ancestral europea, ha conducido grupos de meditación desde 1996. Aprendió la antigua tradición del tambor durante su trabajo de investigación, meditándose en el bosque del Ecovillage Cascina Gervasoni en San Giovanni Bianco.
El tambor como instrumento de trance y sanación
Entre todos los instrumentos musicales, el tambor es probablemente el más antiguamente conocido. Ya en épocas prehistóricas, su sonido rítmico ayudaba a chamanes y videntes a alcanzar el estado de trance necesario para la sanación y la profecía. Su sonido simboliza el latido del corazón de la Tierra, o incluso del Universo, y emana energía en espiral que transporta y conduce al oyente a una profunda tranquilidad: el estado de conciencia se altera y es posible para el chamán desplazarse entre otros mundos.
El tambor no ejerce su poder solo sobre los chamanes; también desempeña un papel importante en prácticas espirituales de muchas personas que buscan relajación. Distiene el cerebro, involucra las neuronas y cesan los pensamientos ordinarios, permitiendo ingresar en un estado de trance. Este tránsito se facilita porque las vibraciones están en sintonía con los mundos invisibles, como si el tambor abriese una puerta.
Desde el punto de vista científico, el sonido del tambor aumenta las ondas cerebrales Alfa y Theta. Las Alfa fortalecen la conectividad entre los hemisferios y favorecen estados de bienestar y relajación, mientras las Theta facilitan modos de conciencia hipnagogica, estético y creativo. Así, el tambor tiene un gran impacto en el cerebro humano y hoy en día ocupa un lugar prioritario en ceremonias chamánicas.
En las sociedades occidentales se habla mucho de mindfulness y otras formas de meditación para enfrentar estrés y ansiedad, pero con frecuencia se ignoran los efectos terapéuticos del tambor, especialmente en sesiones colectivas. Max Archetti explica: “El viaje con el tambor chamánico permite entender quiénes somos realmente, recibir una guía de Aliados - Animales de Poder, Maestros - para trabajar en nosotros, reconectarnos con la Madre Tierra, evolucionar y liberarnos de miedos y heridas para vivir la vida con serenidad y compartir lo que cada uno tiene de único en el mundo”.
Tradición y herramientas del tambor chamánico
El tambor chamánico, también llamado tambor ritual, es un instrumento sagrado que acompaña milenios el camino espiritual humano. Su sonido profundo y vibrante facilita la meditación y promueve la sanación interior, conectando con el mundo de los espíritus y facilitando la comunicación entre el mundo físico y el espiritual. En muchas culturas, el tambor simboliza el caballo del Chamán, y su uso está ligado al salto entre realidades, removiendo bloqueos energéticos y apoyando la recuperación física, emocional y espiritual.
Los tambores chamánicos o rituales suelen estar hechos con marcos de madera y membranas de piel animal (ciervo, cabra, bisonte, entre otros), cada animal aportando una energía espiritual distinta. La forma circular representa la conexión con el universo, el espacio y las estrellas. El tambor, una vez cargado con intenciones, se purifica a menudo con salvia o incienso y se consagra mediante oraciones o cantos.
Construcción y cuidado
La fabricación y el arreglo del tambor conlleva decisiones sobre tamaño, tipo de piel, el marco y la tensión de la piel; los tambores más grandes producen tonos más profundos y potentes, mientras los más pequeños ofrecen timbres más agudos y portátiles. Antes de usarlo, conviene cargarlo con intenciones; durante los rituales, muchos purifican el tambor con salvia o incienso y lo consagran con oraciones o cantos. Para conservar la energía y longevidad del tambor, debe guardarse en lugar seco, lejos de la humedad.
El tambor chamánico es mucho más que un instrumento musical; es un vehículo de despertar espiritual y sanación interior. Integrándolo en la práctica diaria, se pueden alcanzar niveles profundos de conciencia y conexión.
Prácticas y eventos relacionados
Hoy en día existen talleres y laboratorios como el próximo de autocostrucción consciente del tamburo chamánico según la tradición Lakota, que tendrá lugar en la Masseria Torre dei Mastro durante un fin de semana de junio, con costo de 250€ por persona, incluido material, enseñanza y comidas. En el ámbito de la educación continua, se organizan cursos de construcción del tamburo chamánico y talleres en distintas sedes para fomentar la práctica y la experiencia compartida.
En las culturas tradicionales, el tambor se utiliza para lograr alteraciones de conciencia necesarias para el viaje chamánico, creando una conexión con la Madre Tierra para recibir guía y sanar. En Europa y Norteamérica, se utilizaban restos de animales para la construcción y la forma circular para simbolizar la unión con el universo. La yurta, construida de forma artesanal, representa una vivienda sagrada que ilustra la unión entre lo terrenal y lo cósmico, reforzando el simbolismo del espacio ritual.
Sobre la experiencia del viaje chamánico
El viaje chamánico implica un recorrido espiritual para despertar la conciencia de sí y el poder personal, integrando mente, cuerpo y espíritu en una nueva armonía. El canto y los vocalizados de antaño permitían modificar las frecuencias cerebrales y abrir las puertas a realidades no ordinarias, antes de buscar herramientas más potentes que la voz, como el tambor. Gracias a la vibración del tambor, el cuerpo recuerda sus orígenes y recupera la conexión con la Madre Tierra y la energía vital que de ella emana. En algunas tradiciones, se afirma que el latido del tambor durante un rito chamánico alcanza 4,5 latidos por segundo, aproximadamente 240-300 golpes por minuto, equiparables a 7,2 Hertz, lo que facilita la experiencia de trance y la percepción de la realidad no ordinaria.
El tambor no solo facilita estados de trance, sino que también ayuda a liberar bloqueos energéticos y promueve la sanación mental, emocional y espiritual. Durante una sesión de sanación, el chamán mantiene un ritmo constante para alinear las vibraciones con las ondas cerebrales, fomentando relajación profunda y estados de conciencia alterados. Los tambores suelen ser de materiales naturales y cada componente (marco, piel y str disruptor) aporta significados simbólicos. En el mercado, existen proveedores que ofrecen tambores chamánicos de alta calidad que combinan tradición e innovación, asegurando que el instrumento contribuya al crecimiento espiritual y al cuidado del medio ambiente.
Recursos y herramientas modernas
Existe una aplicación llamada Shaman Drum Journey que propone una experiencia de tambor chamánico auténtico con audio continuo y meditaciones guiadas para facilitar estados de trance y viajes chamánicos. Sus características incluyen música de tambor chamánico, meditaciones guiadas, guía para contactar con guías espirituales y animales de poder, sonidos curativos y un diario de crecimiento personal. Entre los beneficios destacan la reducción del estrés, una mayor autoconciencia, incremento de la creatividad y liberación emocional, junto con una conexión espiritual fortalecida. La aplicación permite escuchar sin conexión y ofrece controles de reproducción a través de notificaciones y una interfaz amigable.

Notas finales y guía práctica
El tamburo chamánico no es solo un instrumento; es un vehículo para el despertar espiritual y la sanación interna. Su práctica regular, ya sea individual o en grupo, puede enriquecer la vida diaria y abrir espacios de conciencia, creatividad y serenidad. Si te interesa iniciar, considera la carga de intenciones, la purificación y el cuidado del tambor, y explora talleres o laboratorios de construcción para comprender mejor su significado cultural y su potencial terapéutico.